Para ser acompañado de una taza de café en la mañana

No me voy porque ya no quiera verte
Me voy para no olvidar el recuerdo,
Para tratar de conservar las imágenes.
-Lo más que pueda-
Para que me recuerdes como loquera.

No me voy para no contestarte las llamadas.
Me voy
Para fantásticamente amarrarte,
Para recordar sentirte
Para crear historias nuevas.

No me estoy yendo antes de que te levantes para desaparecer.
Me voy
Para quedarme en las palabras compartidas
En las preguntas tímidas
En los gritos satisfechos
En la experiencia llena
En la cordillera de sabanas.

No me quedo
Me voy
De las películas rosas
De las chaquetas mentales
De las pasiones virtuales
De las fantasías solo
De las cadenas del futuro,
De las cadenas, que, tiemblan,
mientras más fuertes las agarro,
Como si me dijeran que no existen
Con voz queda,
Como si quisieran irse.

Como yo
Las muy malditas
Las hijas de puta
Las desalmadas etéreas
Las nauseabundas
Las quedadas
Las cobardes
Las insomnes
Las aparentes sempiternas
Las neuróticas
psicóticas
Las hijas de puta,
Las muy malditas cadenas.

Me agarro fuertemente
Y me voy,
Nada queda
Mas que una lista de razones lógicas,
una lista en donde no te incluyo,
una lista que olvido por otra
una lista de demonios encadenados,
Con esas hijas de puta
Esas malditas
Esas cobardes,
Esas que ya entiendes de que van.

Me voy,
Con razón
De escribirte
Y lo sientas sincero,
Como una rosa,
Una perfecta rosa,
A la mejor manera americana,
Como un poema.

 

Leonardo Falconi

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