Las alas de los alacranes

En sus eventos diurnos se llamaba Marlon, aunque en algunas noches verbeneras solía llamarse Amanda. Abrazaba el hielo fuertemente porque en aquel sólido elemento congelado, frío, quieto, cesante pero nada transparente ambicionaba todo aquello que no podía ser. Y de su lúgubre cuerpo brotaban centellas de maldad; fuego y llamaradas que más que lumbreras sólo… Leer más Las alas de los alacranes