Querubines en el infierno – El lado moreno y guadalupano de la Segunda Guerra Mundial (III)

Desde la poética del filósofo griego Aristóteles, quedaron establecidos los elementos propios de la narración. A lo largo de toda la historia de la literatura ha sido imposible evadir dichos lineamientos de planteamiento, nudo y desenlace, al menos para crear una auténtica narración. Hablando de un caso específico, quizás la peor etapa de las letras mexicanas fueron los años noventa, enfocada casi exclusivamente a la perversión sexual, en donde quedaron muy olvidados los mencionados elementos aristotélicos en donde parecía que narrar cualquier aventura en un motel ya era literatura. Comenzando por este punto, es de mención la forma en que un contemporáneo como Francisco Gerardo Haghenbeck respetó dicha estructura en su novela “Querubines en el Infierno”. La primera parte fue un planteamiento en donde se presentaron los hechos, la segunda un nudo que hizo aún más interesante a la historia y en esta tercera parte o conclusión, se aclararán los hechos narrativos. No hay que olvidar que los elementos mencionados ya no fueron presentados de forma lineal, le hubiese restado mucha fuerza a la novela el conocer a Dumbo en el cine de El Paso y no en el desembarcó de Salermo, por lo que estamos ante una elipsis narrativa, herramienta muy innovadora del Siglo XX en novelas hispanoamericanas como “Pedro Páramo”, “Rayuela”, “Cien Años de Soledad” u otras del contexto europeo como “Si Una Noche de Invierno un Viajero” de Italo Calvino. Y tal cual, esta tercera parte comienza aclarando quienes fueron los Alvarado, con todo un panorama de lo que fue la migración de mano de obra mexicana a California a finales del Siglo XIX y principios del XX a causa de la revolución mexicana, en donde dichos trabajadores se convirtieron indispensables para la economía estadounidense. En dicho periodo fue que Guadalupe Moreno conoció a su esposo, que fue capaz de soportar la fe católica exagerada de su esposa conformándose con tener comida caliente al volver de su trabajo y a una mujer en su cama, los hijos llegaron sin desearlo y fueron muy bien recibidos hasta que una viga de acero le cayó encima al Sr. Moreno y su viuda tuvo que trabajar en una tienda para mantener a sus dos hijos, en especial a Juan que siempre fue el favorito de su madre y pese a que fue educada para ser una mujer de casa, Betty fue rebelde y no tardó en juntarse con las muchachas de la 38. Su hermano por su parte, vio el camino fácil en la venta de drogas con las que hacía pequeñas fortunas. De hecho, el apodo de Moody fue en honor de Bugsy Siegel (mafioso interpretado cinematográficamente por Warren Beatty que irónicamente también dio vida a mismísimo Dick Tracy). El mismo día en que Dumbo y Elsie fueron expulsados de la sala de cien en “El Paso”, los hermanos Alvarado se preparaban para salir a divertirse, era evidente que Juan ya tenía alguna deuda y por lo visto, esa era la razón para odiar al novio de su hermana, discutieron sobre la visita de Dumbo y Elsie en el verano, decía que su primo era swata, un home boy que sólo andaba con sus monos y que ni modo que ella se llevara a Elsie con las de la 38. De ahí se fue bailando hasta subir a un coche de lujo que sólo podía ser propiedad de un hombre blanco, su hermana olvidó todo esto con la llegada de Sal. De ahí vino el salto al momento en que Betty llevó a su prima con las pachucas de la calle 38. Todo por una pelea que tuvo en el carro de Sal, pues ella no quería que se enrolara en el ejército, así fue como inmiscuyó a Elsie en el asalto a una mujer de raza blanca y en el cómo le quedaron debiendo dinero a un pachuco de “Los Cerablanca”. Todo salto al momento climático del baile, antes del ataque de los marinos en el momento en que Dumbo estaba a punto de agarrarse a golpes con Moody, luego de discutir ante la negativa de este último por enrolarse, ambos caminaron una detrás de otro afuera de la fiesta y Juan le dijo que debía mucho dinero a un bolillo que estaba afuera esperándolo, no vio escabullirse a su primo, pues en ese momento comenzó el ataque de los militares. ¡Desprecio racial!

El segundo capítulo de esta tercera parte traslada al lector de nuevo a Europa, ahora a Francia, con los respectivos datos de que Italia había sido liberada, pese al ya relatado fracaso del Río Rápido. Dumbo estuvo mucho tiempo en recuperación, leyendo historietas del “Capital América”, por su valor fue ascendido a Sargento, aún al mando del Teniente Antonio Alonso que se estaba volviendo alcohólico. Lou Moreno lo dejó en su borrachera de víspera navideña para salir a hacer un reconocimiento, no se supo si fue una mina o una salva lo que destruyó a su Jeep dejando a un soldado herido, él estaba al mando y divisó una cabaña parecida a la de la película de Blancanieves. Una mujer llamada Babette y su hijo Fritz los albergaron e invitaron a la cena de navidad, todo mientras recostaban al soldado herido, en eso tocaron a la puerta y resultaron ser soldados alemanes armados, Dumbo y Correa saltaron a sus rifles; pero en esta ocasión no se desató la balacera, el hijo arrebató amablemente las armas y ese día hubo una tregua de ambos bandos que esa noche cenaron y celebraron navidad. Resultó que uno de los soldados alemanes de mayor y líder de los otros dos era nacido en Chiapas, por lo que coincidió con Dumbo en el idioma español. Uno de sus subordinados nazis fue estudiante de medicina que por indicaciones curó y quizás salvó la vida del mexicoamericano herido. El alemán chapaneco compartió vino y dijo que una vez terminada la guerra volvería al sur de México, pues su padre tenía una finca de café, elemento verídico de lo que fue “Nueva Alemania”.   Además de que lo más probable es que el autor se auto reflejó, es muy evidente su ascendencia germana, sólo que en su caso su familia emigró a Tehuacán, Puebla. Con frecuencia escribió en vida sobre los pocos alemanes en México, en su mayoría simpatizantes de Hitler, así como de los nazis infiltrados en donde las más recurrente fue la hermosa espía Hilda Krüger. Esa noche cenaron un delicioso caldo de rata y al siguiente los dos mexicanos se despidieron con la conclusión de que deberían de estar bebiendo juntos un tequila.

 El hilo narrativo de la hermana del protagonista no podía quedarse atrás. Todo comenzó con un panorama histórico muy al estilo de los que daba el autor, en donde enfatizaba que las mujeres norteamericanas de la segunda guerra mundial no hicieron mucho caso a los medios de comunicación que les recomendaban quedarse en casa. De hecho, muchas perdieron a sus esposos en Europa o el Pacífico y se convirtieron en lo único que les quedaba a sus hijos. Elsa María Moreno fue una líder nata que pasó a ser Jefa Sindical de sus compañeras y la consentida de “El Profesor”. No tardó en darle un tour a un fotógrafo llamado David Conover que plasmaría a las trabajadoras más bellas para la revista Yak, para su promoción como sindicato y fuerza de trabajo que demandaba derechos sindicales. Llama la atención el descubrimiento de una joven exageradamente bella llamada Norma Jean que no era otra sino la que se convertiría en Marilyn Monroe. Estos juegos históricos fueron muy recurrentes en la obra de Francisco Haguenbeck, en su novela “Aliento a Muerte”, el protagonista conoció tanto al entonces presidente Benito Juárez como al joven militar Porfirio Díaz. Una vez terminada su interacción con la mencionada, hay un elemento interesante, el encuentro de Elsie con un hombre con el rostro opacado por la oscuridad que fumaba un cigarro, sólo dijo ser su amigo y que sin duda era un mafioso que conoció al gordo Gorwozky y no estaba contento con el dinero que les robaba e incluso también conocía a Moody, comentó que el difunto primo creyó que podría engañarlos. La liberación de los posibles cargos de la muerte de su violador y la promesa de la igualdad de los salarios que ella tanto estaba luchando fue lo que la hizo decidir jugar con gente de las grandes ligas. La escena se traslada a un bar de mujeres con una Elsie desesperada por la llegada de Norma Jean, una vez que hizo su aparición, ella y Mae hicieron pública su relación lésbica para al siguiente día encontrarse con el detective Schulz que ahora fue a hacerle preguntas una vez más sobre la muerte de Moody, caso que ella ya había olvidado y desviado de su atención, pues parecía que la droga que distribuían los mexicanos en las pandillas se había filtrado a la clase alta de Hollywood. En su novela juvenil “Apesta a Teen Spirit”, los estudiantes de Bachillerato que la leyeron en clase (lectores idóneos a los que estaba enfocada) este autor fue arduamente criticado por los adolescentes en la escena repentina de la muerte del personaje conocido como “El Duque”, fue considerada exagerada e inadecuada. De igual manera en esta novela, el suicidio de la tía Guadalupe delante de Betty y Elsie a causa de un delirio religioso que le hizo degollarse con un cuchillo. Los Moreno pagaron el funeral y después Betty tomó la decisión de ingresar a un convento católico. Al despedirse de su hija, su padre dijo que estaba orgulloso de ella. La última escena de este capítulo será fundamental para entender el final de esta obra, al principio pasa desapercibido pues pareciese que es sólo un juego histórico en donde Elsie viaja a Beberly Hills a conocer a la nueva Norma Jean, ya le iban a cambiar el nombre a Marilyn; pero ahí vio al único causante de la muerte de su primo y era evidente que le pediría ayuda a su nuevo amigo de la mafia que no tiene rostro.

El siguiente capítulo además de ser fundamental en la conclusión se puede definir como el clímax de la novela. La Compañía E de Dumbo Moreno había llegado a la tierra de los alemanes se adentraban en Austria y liberaban a los sobrevivientes de los campos de concentración, en esta lectura no se hizo énfasis en ese tema que ya ha sido muy explotado en la narración gráfica de Maus de Art Spigelman. Lo que sí es notorio fue que Dumbo no pudo dejar de asombrarse de tanta muerte y exterminio de otros seres humanos, en específico al reconocer a un Obispo católico que había aprendido español en Barcelona, le pidió ser confesado por él y todo el regimiento se hincó ante el hombre para recibir la bendición. Luego de esta escena tan propia de la fe de los latinos, la compañía de Tony Alonso se enteró que la guerra había terminado, esa noche acamparon en medio de una hoguera y el joven de “El Paso” mostró su libreta de dibujos: el cabo Perla, Ceferino, El Capitán América y una hermosa mujer que no podía ser otra que Helga. Muñeca de caucho a la que enterraron en la posada italiana. Al adentrarse en Austria sólo encontraron compañías de rebeldes nazis que no aceptaban la rendición. Un desertor de nombre Viktor los ayudó a avanzar con el mínimo de baja y habló de cierto hijo de puta que Dumbo reconoció y no podía ser otro que Von Hagen.  Se hizo pasar por un civil, pero se delató al vender los candelabros familiares, Dumbo meditó y parecía que desde la muerte de su primo en Los Angeles, el desembarcó en Salermo y demás acontecimientos, parecía que su destino era combatir a muerte a ese nazi. Acabaron sin problema con unos rebeldes gracias a la buena puntería de Tony Alonso y su mexicano rifle Mondragón. Incluso los que se rindieron fueron asesinados pese a que la guerra ya había terminado. De la nada la escena paso al momento en que vieron al sin duda era Frans Von Hagen. Un hombre de pelo castaño y largo, cuyas cicatrices en el rostro no podían ser sino a causa de una explosión. Alonso bajó del jeep para hablar con ese ario que fumaba un cigarro sin ningún rasgo de nerviosismo. Tony se le acercó y era evidente que se trataba del nazi que los atacó en la posada italiana y en Río Rápido. Sin embargo, decía no hablar inglés, fue rápido y le quitó el arma al Profe de Los Angeles que en ese momento no llevaba su Mondragón y corrió a la cabaña. Dumbo saltó del jeep sin armas de fuego, sólo su cuchillo. Vio que Alonso estaba bien e incluso él le pidió que matara a ese demente, corrió detrás del ario y lo alcanzó dentro de otra cabaña al estilo de Blancanieves de Walt Disney. Ambos rodaron y pese a que el nazi le ganaba con más de una cabeza Dumbo le ganó en un bombardeo de puñetazos, uno de ellos le reventó un pómulo del cuál brotó sangre que lo manchó tanto a él como al mexa. Von Hagen  no sólo lo superaba en estatura sino también en fuerza, logró quitárselo con sus musculosos brazos y contraatacó con una patada en la rodilla del dibujante de Texas. En ese respiro el alemán corrió a sacar de un cajón su Luger Parabellum, misma con la que mató a Montalvo y al resto de los compañeros de Dumbo. El nazi disparó a oscuras y esto los cegó a los dos por un momento, la bala atravesó el abdomen del joven texano y no impidió que a su vez, él clavara su navaja en el estómago del alemán. Ambos volvieron a abrazarse para luchar, el mexicoamericano le dio otra puñalada en el pecho, aunque su adversario logró dispar sin éxito, se dio cuenta de que de nada le servía así que utilizó la cacha de su pistola para golpear a Dumbo. La pelea hizo que ambos se separaran y rebotaran en los muebles, pero finalmente la pelea concluyó con un tenaz puñetazo en la quijada de Von Hagen que lo hizo girar y le derribó haciéndolo soltar el arma de fuego. En ese momento Luis Moreno volvió a ver a su primo en traje pachuco. Soltó al germano que ya estaba gravemente herido y pese a eso, no dejó de injuriar al mexicano y al resto de su escuadrón. Movido por la ira, Dumbo le dio un fuerte puñetazo entre las costillas a dos centímetros de su herida. Eso lo hizo caer y el chico mexa lo dejó desplomarse, recogió el arma de su oponente y le apuntó con ella, el antiguo Comandante de la SS estaba a su merced y fuera de sus cabales lo siguió injuriando. De una patada descubrió los restos de una muñeca en caucho, era Helga. El nazi le pidió que lo matara para que pudiera decir que ganó la guerra, recapituló todo lo ocurrido y tiró la pistola de nuevo al piso. Le dijo en español que estaba muy mal de la cabeza. Aun así el nazi le pidió que disparara, pues si lo dejaba vivo no tendría su agradecimiento por salvarle la vida, a lo que el mexicano respondió que no se lo estaba pidiendo, pinche bolillo. Tambaleándose Dumbo llegó al Jeep junto con Alonso y dejó atrás a ese demente junto con su amada Helga. Todo lector decente identificará a este capítulo como el mejor de toda la novela.

Finalmente, las acciones se trasladaron a Beberly Hills en donde un héroe de guerra como Dumbo de brazo de una líder sindical como Elsie entraron pese al racismo aún existente a un deslumbrante hotel en donde encontraron a su primo Juan Alvarado Moody que en realidad nunca murió. Convertido en un sexo servidor de los ricos de Hollywood. La joven de El Paso con ayuda de su nuevo amigo sin rostro y del agente Schulz descubrió todo y luego de un reclamo llegó una patrulla para llevar al antiguo pachuco a su nueva casa: San Quintín. El epílogo no se dio a esperar, un Dumbo moreno contratado por los estudios de Disney como animador que aún veía al verdadero Moody, en lo que fue para él, un auténtico pachucho. ¡Aquí termina la novela “Querubines en el Infierno” de Francisco Haghengeck.

Gerardo Martínez Acevedo.

                                                                                                          “Efrén Bantú”.

Nota Final: Durante mi trayectoria docente fue recurrente están siguiendo las novelas que publicaba el buen Francisco Haghenbeck. En parte como influencia a mi carrera de guionista de cómics que comenzaba, en parte por el hecho de que me encantaba su narrativa. De hecho, “Querubines en el Infierno” lo compré recién cobré mi dinero en librería Ghandi luego de Feria Internacional del Libro 2017 e instantáneamente me llegó mi beca del Postgrado. No por nada, esta novela la terminé de leer en la ciudad de Guanajuato en la bien llamada “Casa del Desmadre” en donde mis roomies resultaron ser los distribuidores de droga de todo Guanajuato. Muchas cosas han pasado ya ahora que he vuelto a resurgir de mis cenizas y de nuevo soy un docente y guionista que vive en la ciudad de Guadalajara, Jalisco. ¡Es muy representativo para mí reseñar la mejor de las novelas del buen Haguenbeck! ¡Lástima que ya no podré comprar su nueva novela en una librería cercana a avenida Chapultepec y tomar una cerveza mientras la comienzo a leer! ¡Gracias Haguenbeck en donde quiera que estés!

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