The Black Hole

En 1979 yo era el mocoso mayor de la progenie de mis padres, ir al cine dependía de sus elecciones y no de mis gustos, por ello no vi Star Wars en el cine Elizondo pero sí el Abismo Negro (The Black Hole) en el cine Montoya. Era costumbre dominguera ir al matiné de ese cine a ver las cintas de Disney. Lo confieso, me la pasaba bien viendo a los Aristogatos o Bernardo y BIanca, o a mi héroe Herbie. Mis hermanitos eran el pretexto.

Para mi fortuna a Disney se le ocurrió hacer una película de ciencia ficción. No era algo nuevo para el ratón ya que antes había llevado a la pantalla algo de Julio Verne o cosas como El gato que vino del espacio, pero sí algo novedoso para mí.

The Black Hole, subiéndonos al tren del mame con la primer imagen real obtenida de un agujero negro gracias al proyecto Eeven Horizon Telescope, es una película de la cual puedo decir dos cosas: Es de Disney.

Y aunque la vi probablemente en su estreno siendo un prepuber, y la volví a ver para escribir esta reseña, ya algo lejitos de ser un puberto, no deja de sentirse una nostalgia por el asombro causado en los ojos niños. La historia es realmente simple y con clichés del cine de ciencia ficción que probablemente veríamos, o leeríamos después, pero aún así ya eran clichés: Una nave se topa accidentalmente con otra nave considerada previamente desaparecida, cliché, comandada por un científico medio loco, cliché, del cual hay que ponerse a salvo, cliché; todo ello teniendo como telón de fondo una hermosa aunque simple imagen de un agujero negro.

A un puberto que apenas agarraba el gusto por los temas científicos, Cosmos aún estaba en el futuro, la imprecisión científica de la película pasaba desapercibida. Ya de adulto, no. En ese aspecto como espectador uno tiene que suspender a grado superlativo la incredulidad para poder terminar de ver la película. Hay que reconocerlo, Disney hizo una mezcolanza muy original al tomar: elementos de terror, diálogos grandilocuentes, asuntos de ciencia, Anthony Perkins, un muy buen diseño de producción (sólo en la nave), clichés cienciaficcioneros, un guión malo, metafísica para pricnipiantes y cierta estética para niños. Vaya, los ojitos de V.I.N.CENT (“Vital Information Necessary CENTralized”) me recuerdan necesaria y forzosamente al corto llamado Susie, the little blue cupe o, vaya, si eres mileniali, a los ojos de los autos de Cars.

Los personajes humanos son de cartón, los robots pretenden ser aburridamente humanos y tenemos también batallas con rashos láser y naves bien chiditas. Qué quieres, Gorge Lucas se estaba llenando los bolsillos de dólares por presentar cosas similares, Galáctica también tuvo su pegue y Alien se estrenó el mismo año así que Disney le tenía que hacer su luchita. Los efectos especiales son exclusivamente ópticos, es decir, trucos con las cámaras o maquetas, con los negativos retocados o cosas así que le valieron una nominación al Oscar. Las computadoras estaban lejos pero sospecho que la escena inicial, una malla tridimensional mostrando el vórtice del agujero negro, sí fue hecha con esas herramientas; un ensayo para Tron que llegaría pocos años después.

Siguiendo con los personajes están: El científico chisqueado que se quiere apoderar del agujero negro; el capitán xinguetas que todas las puede; el aprendiz de capitán todo alebrestado; la científica que tiene contacto ¿telepático? con el robot (wtf) y que es huérfana (claro, Disney, claro); el traidorcito; el que se va a morir, los robots buenos y el robot malo con, obvio, ojo rojo. Te lo dije.

La historia es entretenida con sorpresas algo previsibles, personajes malos malos, y una atmósfera oscura y tétrica que hacen la experiencia digerible. No todo es malo. Bueno…

Y aunque el aspecto científico sale por debajo de la mesa, el aspecto metafísico entra por la ventana. Sé que es de Disney, se que EEUU es mojigato, sé que vieron Odisea del espacio 2001 pero meter referencias religiosas en toda la película (mencionar a Dante, David y Goliat pues…) y llegar al final moralmente aleccionador como que ya se pasa de la rayita: Los malos se van al infierno, juntitos. Los buenitos al cielo aunque tengan que atravesar el agujero negro. Demonios, creo que el que se va a ir al infierno soy yo por destrozar una película de mi infancia. Y pensándolo bien tal vez nadie sobrevivió. Disney, ya eras dark antes de que se pusiera de moda, quién diría.

El pretexto de usar esta película y la primer imagen de un agujero negro en la historia, sirva para ilustrar lo que la ciencia ficción nos puede acercar a la ciencia verdadera, ya inspirando ideas que mueven a la ciencia, ya tocando temas que son desconocidos para el pueblo llano, ya para analizar bajo otra perspectiva obras del género que pasan sin pena ni gloria. Claro que de aquí podemos dar el salto a Interestelar o Contacto por mencionar algunas más serias y menos infantiles oscuras.

Tienen razón, allá arriba dije que sólo podía decir dos cosas de la película: Una, ya la dije, que es de Disney.
Dos: que la veas sólo si eres nostálgico o masoquista o cienciaficcionero de corazón porque es tan mala como Teresa.

Te dejo los links por si te aburres en vacaciones:
https://www.rexpelis.com/pelicula/el-abismo-negro
https://www.youtube.com/watch?v=4BqegSf3Hho

Lo sé, hice trampa, pero si te lo hubiera dicho allá arriba que era mala probablemente ni hubieras leído la reseña.

Se tenía que decir y se dijo.

Pío.

Samuel Carvajal

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s