Solarpunk – Notas hacia un manifiesto

Es difícil para los futuristas menores de 30 años.

A medida que nos colamos a través de los sistemas educativos de nuestras respectivas naciones, nos exponemos al cambio mundial y a las pláticas de TED, a un excelentemente diseñado consumo verde y las O.N.G. de desarrollo sustentable. Sin embargo, también crecimos con predicciones apocalípticas que debían llegar antes de nuestras esperadas edades para el retiro; con la lenta pero inexorable militarización de los departamentos de policía metropolitanos; con el fracaso del actual orden político para hacer frente a la amenaza esencial, pero aún no urgente, del cambio climático.

Muchos de nosotros sentimos que no es ético traer  niños a un mundo como el nuestro. Hemos crecido debajo una sombra, y si a veces parecemos hongos se nos debe dar crédito a nuestra adaptabilidad.

Somos solarpunks porque las únicas opciones son negación o desesperación.

Las promesas ofrecidas por la mayoría de los singulatarios y transhumanistas son individualistas e insostenibles: ¿Cuántos de ellos han alcanzado un mundo donde la energía no es barata y abundante, por no decir nada de los elementos químicos raros en la tierra?

El Solarpunk trata de encontrar maneras de hacer la vida más maravillosa para nosotros en este momento y dar más importancia para las generaciones que siguen, es decir, extendiendo la vida humana en el nivel de especie, en lugar de individualmente.
Nuestro futuro debe implicar reorientar y crear cosas nuevas de lo que ya tenemos (en vez del Modernismo de siglo XX “destrúyelo todo y construye algo completamente diferente”).
Nuestro futurismo no es nihilista como el cyberpunk y evita las tendencias potencialmente cuasireaccionarias del steampunk: se trata de ingenio, generatividad, la independencia y comunidad.
Y sí, hay un elemento punk ahí, y no es sólo porque se ha convertido en un sufijo de moda. Hay una cualidad de oposición al solarpunk, pero es una oposición que comienza con la infraestructura como forma de resistencia . Lo estamos viendo en las luchas de las utilidades públicas para hacer frente a la explosión de las azoteas solares “Lidiar con la infraestructura es la protección contra el robo de la autodeterminación” dijo Chokwe Lumumba, el exalcalde de Jackson, Misisipi.
Y tenía la razón. Ciertamente hay buenas razones para tener una red, y no queremos que se pudra, pero una de las cosas saludables sobre la resiliencia local es que te pone en una mucho mejor posición de negociación  contra la gente que podría querer callarte (los estamos mirando, Detroit).

Solarpunk se basa en el ideal del agricultor y pequeño hacendado de Jefferson, ideal swadeshi de Gandhi y su posterior Marcha de la Sal, e incontables otras tradiciones de la disidencia innovadora  (por lo que sabemos, tanto Ghandi como Jefferson fueron inventores).

La estética visual de Solarpunk está abierta y evolucionando. Por lo que se identifica es por la mezcla de los siguientes elementos

  • Un estilo de vida de 1800’s al estilo de los veleros y la vida en fronteras (pero con más bicicletas).
  • Reutilización creativa de una infraestructura existente (algunas veces apocalíptica, otras veces en un presente extraño).
  • Estilo Jugaad del desenvolvimiento innovador de un mundo en vías de desarrollo.
  • Unidades de tecnología avanzada con adecuaciones elegantes, sencillas.

Obviamente, cuanto más se adentren en el futuro, más ambiciosos se pueden poner. En el largo plazo el solarpunk toma las imágenes que hemos consumido por blogs de color verde brillante y los saca más profundo, más allá, más profundo. Imagínense los permaculturistas pensando en tiempo de catedral.  Considere los sistemas de riego en terrazas que también actúen como computadoras de fluido. Contempla la vida de un oficial del Departamento de Quejas rigiendo a una población dispersa del sudeste americano dada a la recolección solar y al almacenamiento de agua en bombas. Imagina “ciudades inteligentes” siendo desechadas en favor de la ciudadanía inteligente.

Tumblr se deslumbró con este post visualizando una forma de Solarpunk con Art Nouveau de jardines en la estética Eduardiano, que es hermosa y me recuerda a Miyazaki. Hay algo adorable en la forma en que reacciona contra las visiones imperantes de futuros modernistas de Ipods blancos. Solarpunk es un futuro con una cara humana y mugre detrás de las orejas.

*Traducción del artículo “Solarpunk: Notes toward a manifesto” publicado originalmente en inglés el 4 de septiembre del 2014 por Adam Flynn, el enlace es el siguiente: http://hieroglyph.asu.edu/2014/09/solarpunk-notes-toward-a-manifesto/

Laura Elena Cáceres

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