Sin palabras – 2 de 2

Agnes frunció el ceño pero lo dejó pasar, supuso que eran diferentes culturas y quizá en Antártida ser rudo no era necesariamente malo. —Supongo… —Será mejor que nos pongamos a trabajar, vamos a mi oficina. Matuah, ayuda a nuestra invitada con sus cosas —el niño albino se apresuró a tomar la bolsa y la escoba… Leer más Sin palabras – 2 de 2