Nada qué perder

Por dentro era la misma de siempre, pero la constancia del afuera es más complicada. Y es que el cansancio acumulado, la maternidad y las decepciones dejan rastros en la cara y el cuerpo. Son como un suvenir, como esos imanes feos que trae la gente de regalo cuando vuelve de vacaciones, y el “agasajado”… Leer más Nada qué perder

De noche

Cuando se dormía, moría. Aquellas mujeres que compartieron su cama, decían que desaparecía apenas sus ojos se cerraban. Estaban sus piernas, estaban sus brazos, su cara, pero él no estaba ahí. Imposible esperar a que regrese. Sentían terror al ver ese lado del colchón que se ponía azul y frío. A dónde iba cada noche… Leer más De noche