EDITORIAL

Saludos de nuevo, amables lectores.

Despertamos de este criosueño autoimpuesto de 52 semanas y nos encontramos con que al parecer la pandemia de 2020 y 2021 se ha terminado o más bien, que la aceptamos como enfermedad endémica y se incluyó dentro del esquema de vacunación pública. Eso nos alegra.

Respecto al resto del día a día, todo pareciera haber vuelto al 2019, con la excepción de que un millonario ocioso compró una gran red social, desátandole el piquito a algunos pájaros de mal agüero. Los grandes retos de la humanidad que tripula la Tierra siguen siendo los mismos, y las urgentes soluciones, permanecen en forma de buena voluntad que pavimenta el mismo camino hacia el futuro. Gobernantes se han caído, y otros siguen donde mismo, plácidamente instalados. Un año solar en el que todo parece seguir igual.

¿O no?

Al parecer, lo impensable ocurrió durante nuestro letargo: hacia el último tercio del año pasado, una imagen generada por una inteligencia artificial ganó un concurso de arte en el país vecino del norte. La obra en cuestión, «Théâtre D’opéra Spatial» fue presentada por Jason Allen y los jueces la premiaron, sin saber que había sido creada con la versión 3 del programa Midjourney. Esto desató una primera ola de controversia que fue recibida por muchos con curiosidad y por otros con desconfianza. Sin embargo no fue sino hasta noviembre pasado, con la llegada de la versión 4, que el verdadero escándalo se desató: Tras arrojar resultados sobresalientes con calidad fotográfica, la comunidad artística del mundo ha reaccionado mayormente en contra, y esto porque el algoritmo de texto a imagen fue alimentado con la obra de miles de autores, sin consultarlos. Midjourney en sus términos de uso, se resguarda en un área gris legal, donde declara que las imágenes generadas existen bajo licencia de «creative commons», y que al no ser una copia fiel de ninguna de las obras de las que derivó, no cuenta como plagio. Aun más: su uso con fines de lucro es responsabilidad exclusiva de quien las utilice así.

Llegamos pues al 2023 con uno de los resultados mas asombrosos de la tecnología encaminada al desarrollo de una Inteligencia Artificial General, y fieles a nuestro espíritu de ilustrar los cuentos de nuestros colaboradores con imágenes de uso libre de derechos, decidimos (no sin antes discutirlo acaloradamente) explorar los clusters de las 500 dimensiones que conforman a Midjourney, al menos mientras la legislación lo permita, y sólo en su versión 3. Por nuestra parte, la sección de Galería continuará siendo un escenario exclusivo para inteligencias basadas en carbono, y seguiremos atentos al desarrollo de este ardiente debate.

Tenemos nuestro ojo abierto, encaramos el futuro con entusiasmo y estamos listos para reencontrarnos cada viernes.

¡Bienvenidos a la Segunda Época de El Ojo de Uk!

Abraham Martínez

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