Con V de venganza: Ciencia ficción y anarquía (3 de 4)

Antes de iniciar con la reseña de los capítulos finales de “V de Vendetta”, se hará mención de uno de sus aspectos más controversiales, su adaptación cinematográfica del 2006. ¡Totalmente repudiada por Alan Moore! A tal grado que al igual que en “Watchmen” y “La Liga de los Caballeros Extraordinarios”, él pidió que no se incluyera su nombre en los créditos, para él dichas versiones en cine de sus obras fueron porquerías. En la actualidad han sido muy malinterpretados sus comentarios sobre la parafernalia del universo cinematográfico de la Marvel. Sobre todo para aquellos que no conocen la tan característica forma de ser de este hombre, no hay que olvidar que fue él quien cambió para siempre la manera de apreciar a los Súper Héroes volviéndolos adultos, después de las reformas de este guionista en la década de los ochentas dejaron de ser lo que irónicamente hoy vemos en el cine. El Súper Héroe se convirtió en un pobre hombre con serios problemas psicológicos que lo hacían ponerse una máscara para tratar de superarlos. Además de que no deja de ser irónica la fama obtenida por este británico incluso ante los no conocedores de narración gráfica secuencial, mientras que otro importante reformador de este estilo en Estados Unidos como lo es Howard Chaykin está casi en el olvido. Años antes del actual boom, fue precisamente este último autor nacido en Nueva Jersey quien mencionó que no le gustaba realizar historias de esos tipos en ropa interior que saltan de un edificio a otro, con todo que él no es un autor del movimiento underground, siempre ha sido comercial y de una temática muy seria. Aún es difícil que exista alguna adaptación al celuloide de sus novelas gráfica “American Flagg” o “Black Kiss”, cuya lectura es exclusiva para un lector adulto. Por lo que no podrían recibir las actuales críticas que recibe la Marvel al ser tachada de una temática demasiado infantil y juvenil. Además de manejar una temática muy compleja que tiene muy explícita una sátira muy fuerte a la sociedad norteamericana que aún no es muy bien recibida. Incluso sería hasta más viable una adaptación de la obra de los otros reformadores del cómic americano serio de los ochentas, que para empezar fundaron la denominada “Historieta de Minorías”. Lógicamente nos referimos a la serie “Love and Rockets” de los hermanos chicanos Jaime, Beto y Mario Hernández. Dicha adaptación con los ya conocidos elementos que los caracterizan como lo es el Punk Rock, la temática del lesbianismo y una fuerte influencia de autores hispanoamericanos como Gabriel García Márquez le haría mucho bien al cine México-americano. Es bien conocido su cliché de drogas, pandillas y cárceles que de hecho, lo hacen muy bien aceptado por la clase popular mexicana. Por lo que una temática tan diferente podría aportar bastante, ahí un posible director sería Luis Valdez, conocido tanto por su trascendencia en teatro como en cine aunque sólo dos películas que ha dirigido en su basta filmografía han sido auténticamente comerciales, por lo que dicha adaptación podría ser una interesante versión más hollywoodense a la pantalla grande. Después de esclarecer estos aspectos es posible volver con la reseña de “V de Vendetta” de Alan Moore.

Tal como lo esperaría todo lector de historietas que se respete, el Capítulo VI comienza con un Gordon que yace muerto, a la par se ve un periódico con el siguiente encabezado: “Baja Índice Criminal”. Sobre las escaleras de la vivienda se aprecia a una Evey en bata que miraba el cadáver de su amante. Poco a poco comenzó a derramar lágrimas mientras recordaba la muerte de su madre, cuando detuvieron a su padre, el momento en que “V” la abandonó y cuando Gordon por fin le hizo el amor. Ella sube y saca un revólver dentro de un cajón, va de noche al mismo cabaret y afuera de éste se encuentra Rosmary que al parecer ahora trabaja como bailarina de burlesque. Luego de despedirla, se esconde en un callejón mientras fuma. Un automóvil se estaciona frente al antro, es evidente que ella quiere matar al asesino de su amate y lo tiene en la mira, sabe que es el escocés, antes de disparar un hombre la sorprende tomándola de la boca, no se distingue quien es. Luego comienza una interesante secuencia que evidentemente es un sueño de la joven con muchas referencias de “Alicia en el País de las Maravillas”. Ella se arregla tal como se presentó ante el Obispo, pero ahora es para su fiesta de cumpleaños, es su padre quien la guía al subir las escaleras al llegar al piso es Gordon quien le abre la puerta para entrar, se sienta en una habitación parecida a la de la Catedral, se abre la puerta y entra su madre, sale al corredor y de forma similar a las ilustraciones del mencionado libro de Lewis Carroll, ve varias habitaciones, al entrar a una ve las victimas de “V” y después lo ve a él con la máscara y el traje de vodevil que utilizó para volver loco a Prothero, al reconocerlo ella corre despavorida sabe que la perseguirá, ahora lo ve con su máscara y traje habitual. Se da cuenta que todos están muertos, tanto su padre, su madre y amante, la han dejado sola con él. Sin explicación al huir aparece frente a ella, el pasillo a desaparecido sólo hay una escalera de caracol en el vacío, ella llega hasta arriba de las escaleras y ve que la persigue, la va a atrapar, llega a un elevador que llega al sótano y lo ve atrás, logra cerrar la puerta antes de que entre, ella respira pues cree que se ha salvado, voltea y lo ve a su lado, él la toma del cuello y en ese momento evidentemente termina su sueño y despierta para enfrentarse a la realidad, está prisionera en una celda. En la actualidad las siguientes escenas serían censuradas por cuestiones de violencia de género. Ella ve una rata y cree que van a matarla. Sólo escucha a dos hombres y ve una mano en la rendija que le entrega un plato. Intenta dormir, es despertada por los guardias, uno de ellos le venda los ojos y la esposa, la hace caminar muy bruscamente, le quitan la venda y ve a un hombre sentado junto a una pantalla, le enseñan un video de cuando intentó prostituirse, cuando iban a violarla y él apareció, el terrorista nombre clave “V”. Le dicen que la encontraron afuera del club con un arma cargada y que fue anestesiada con cloroformo para no alarmar. Es acusada de asesinato, el hombre de atrás vuelve a vendarle los ojos, luego la rapan, escucha que una mujer la examina, la tiran en su celda y de nuevo ve una rata. Encuentra una especie de carta escrita a lápiz sobre papel higiénico, ella duerme. Amanece y oscurece, la jalan, le meten el rostro en agua, ya leyó la carta su autora se llamó Valerie, nació en Nottingham quería ser actriz, era lesbiana, su madre le dijo que le rompió el corazón al declararle sus preferencias, llevar a una chica a presentarla y mudarse a Londres a estudiar teatro. Esto lo recuerda mientras la torturan en el agua acusándola de ser cómplice de “V”. Valerie era feliz en Londres con pequeños papeles en cine, luego fue protagonista y conoció a Ruth, la pareja con la que vivió. Luego se dio la guerra y no hubo rosas para nadie. En 1992 tras la llegada del fascismo la capturaron sólo por su preferencia, le hicieron lo mismo que a Evey, la raparon, metieron su cabeza en una bandeja y contaron chistes de lesbianas. Se despide y le dice que sin conocer al que lo lea ya lo ama y espera que escape de ese lugar. Ella supo que iba a morir. Con una fuerte expresión en el rostro de la joven que leyó de nuevo la carta, termina el capítulo VI.
La entrega número VII comienza con una Evey a la que se le lee una versión de los hechos que evidentemente no es la suya: ser secuestrada por “V” y llevada contra su voluntad hacia un lugar desconocido, que se le lavó el cerebro y recibió tortura física, psicológica e incluso fue violada sexualmente por el terrorista. Que se le aterrorizó para ayudarle en sus asesinatos. Luego fue condenada a ejecución, se le llevó a su celda y ahí esperó mientras sostenía la carta de Valerie. El guardia de la puerta le hizo una última oferta de cambiar de opinión y firmar la declaración que le leyeron, al hacerlo podría salir en tres años. Ella negó y dijo que prefería morir detrás de los cobertizos químicos, el celador respondió que no quedaba nada para amenazarla, ella era libre, la puerta quedó abierta y la joven salió de ahí para poco a poco darse cuenta que su prisión había sido una farsa. El guardia era un maniquí, el hombre sentado también y todo lo que le habían dicho estaba en una grabadora, descubrió a la rata en una jaula y un disfraz de custodio para llegar a la sala de “La Galería de las Sombras”, “V” le dio la bienvenida a casa. Ahí descubrió todo, él fue el que le cortó el pelo, la torturó y le hizo creer que iba a morir, la razón fue porque él la ama, desea liberarla, lógicamente ella le reclama y le dice que lo odia. “V” le dice que siempre ha vivido en una prisión, es hora de que sea libre. Ella llora y finalmente, luego de discutir él la lleva a la azotea, ya no le cubre los ojos, está lloviendo como casi a diario en Londres, ella levanta sus brazos está completamente desnuda como él al escapar de Larkhill y siente que esa noche es libre por fin. Luego de una leve escena en la que Finch ha regresado de la costa, está en la nariz y todos han echado de menos los golpes del terrorista. Evey se acerca a su verdadero protector y lo besa en los labios de su máscara. Ella le agradece y él le muestra la foto de Valerie que sí existió, la carta que le dio es la original, era la mujer de la habitación cuatro. Mismo número que ahora tiene el camerino de Rosmary y sí, ahora es bailarina de burlesque que de hecho, no se siente muy bien. En “La Galería de las Sombras” él le muestra a Evey las rosas que cultiva y le dice que pronto la necesitará para el final, de momento sólo le pide que bailen juntos. Luego hay una escena de lo que en Latinoamérica se denomina desaparición, dos miembros de la policía interrogan a un tipo que no sabe nada de “V”, por lo que lo obligan a salir por la ventana y rodear el edificio caminando por la cornisa a 15 niveles del piso, nadie extrañara a ese don nadie, el problema es que el terrorista observa en la azotea. El pobre tipo cae y el enmascarado lo salva, en ese momento se ha desmayado. Los agentes no lo escuchan y ya tenían pensado irse hasta que el torturador vio frente a él esa sonriente máscara, su amigo ya estaba fuera de combate. Lo obliga a caminar por la cornisa, él fue soldado y puede hacerlo, pero “V” añade un elemento de comedia sin que lo note le tira una cáscara de plátano que está a punto de pisar. ¡No se ve su caída! Este capítulo termina en un gran edificio en donde el portero saluda a los políticos que van entrando, dentro del inmueble el terrorista recopila información de Valerie, sale de ahí sin problema acabando con los guardias que se cruzan en su camino y al final sin darse cuenta, hasta el mismo portero lo saluda mientras lo ve escapar por la calle.

(Concluirá)

Gerardo Martínez

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