Solarpunk – Un manifiesto desde el trópico de cáncer

Yo quiero un futuro en el que mi especie no esté condenada a la extinción junto con el resto de los ecosistemas del planeta, en el que todas las personas podamos vivir de forma simbiótica con la Tierra y el resto de sus habitantes. Un futuro opuesto a los escenarios apocalípticos, que durante décadas nos han enseñado a aceptar como inevitables.

A mi entender, el Solarpunk ofrece una alternativa estética, filosófica y artística afín a este deseo de un futuro diferente y mejor: es el arbusto florecido que se opone a la rama ardiente. Tras entrar en la tercera década del siglo XXI, percibo el zeitgeist del momento como Solarpunk: un anhelo compartido de enfrentar las crisis climática y ambiental, las extinciones masivas y las alarmantes señales del final de una era.

A través de este manifiesto, mi intención es abordar un movimiento global desde una perspectiva local, que al ser la de un nacido bajo el trópico de cáncer y un habitante de la ciudad, no pretende más que delinear conceptos cuya forma está siendo definida, como la rama de un árbol se adapta al flujo del viento, la resistencia de la tierra a su peso, o la dirección en que recibe la luz del sol.

  • Los orígenes del Solarpunk.

Hasta donde he podido investigar, nadie “inventó” el termino per se. Dentro de la ciencia ficción, la publicación de la antología “Solarpunk: Histórias ecológicas e fantásticas em um mundo sustentável” en el año 2012 (a cargo de Gerson Lodi-Ribeiro) hace referencia al término debido a que ya habían publicado antes una antología Steampunk, una Dieselpunk y decidieron que el paso lógico era apelar a las formas de energía sustentables conocidas, en este caso la fotovoltaica. Es necesario mencionar también la premisa del “optimismo tecnológico”, enunciado por Adam Flynn del “Proyecto Hieroglyph” en 2014, derivado de la publicación de libro del mismo nombre en ese año. También se hace referencia al Tumblr “Land of masks and Jewels” de Olivia Land, en el que ella propone una estética “eduardiana y biomimética” contra la “victoriana” del Steampunk. En 2015 aparece en Facebook el grupo más extenso bajo este nombre, “Solarpunk Anarchists”, moderado por Leif Holt, y del que emanan varias de las ideas que aquí propongo.

  • La utopía Solarpunk.

El futuro puede ser una utopía. No el sentido de un estado  de “perfección” definida por un sector de la humanidad, sino en el sentido dinámico que la Tierra misma ofrece al compararla con el resto de los planetas conocidos, es decir, en el sentido de la homeostásis. Siendo la Tierra un sistema cerrado hacia el interior, la proliferación de ecosistemas a lo largo de millones de años podría ser considerada como una utopía para la vida. Es el estado de equilibrio que es alterado por el impacto de un asteroide o el incremento de actividad sísmica y volcánica, pero que regresa a un orden favorable para todos los seres vivos. De este modo, la utopía solarpunk es un no-lugar: es la aceptación de un dinamismo constante en favor de las condiciones que favorezcan la sobrevivencia, es decir, un estado de equilibrio. De este modo, puede ser una utopía Gaiacéntrica (que prioriza a la Tierra como la casa de todos) y no antropocéntrica (que prioriza la actividad humana).

  • El Solarpunk como subgénero de la ciencia ficción.

Así como el cyberpunk revolucionó al género hace casi medio siglo, mostrándonos un entorno hipertecnológico y oscuro, así creo que el Solarpunk, como uno de sus descendientes, alcanzó una madurez en la que nos inspira de nuevo a soñar con mejores futuros, de modo que nos invite a rechazar la resignación ante un mundo en el que pareciera más factible el fin de la vida en la Tierra, que de nuestra forma obsoleta de pensar y actuar. La ciencia ficción Solarpunk  a mi ver, debería ser no solo ecológica o tecnológicamente optimista, sino además tener un fuerte componente social, que nos mueva no solo a soñar con ese futuro, sino además participar activamente en su construcción, es decir, invitarnos a la acción. Disidente con los sistemas que han demostrado ser ineficientes, propositiva en el cambio necesario para lograr la utopía. Sin caer en los “Gadgetismos” o la evasión y/o enajenamiento, creo que debe ofrecer historias emocionantes, en las que se preponderen los valores de cooperación entre las personas, haciendo de lado el mesianismo conformista en el que “solo el elegido” y nadie más, pueden traer el cambio tan anhelado por toda la comunidad, y en las que las soluciones ante los conflictos que interfieren con el estado utópico, sean alcanzadas apelando a la ayuda mutua, al pensamiento empático racional, y al beneficio de las sociedades y su entorno.  

  • Biomímesis

Como lo postulara Janine M. Benyus en 1997, tanto el diseño de procesos industriales y la arquitectura, pueden aprender nuevas formas de eficiencia y desarrollo a través de la biomímesis. No es construir un árbol con planchas de acero, sino aprender de los árboles el cómo soportar los huracanes y aplicarlo en los edificios. La biomímesis es clave para adaptarnos al entorno, y al igual que en la estética del Art Noveau de hace un siglo, revalorar la estética del diseño orgánico. Creo que un entorno visualmente Solarpunk, toma elementos arquitectónicos de la naturaleza, no solo en apariencia y función, sino en el desarrollo de materiales cuya manufactura y disposición, sean afines a los procesos circulares (libres de “desperdicio”) ya presentes en la Tierra.

  • De una percepción sobre las ciencias sociales y naturales.

Si la Tierra es la casa de todos, y todos somos vecinos;  lo que afecte a mi vecino, tarde o temprano tendrá efectos en mí. Del mismo modo que desecar un lago para construir una ciudad, origina inundaciones en asentamientos humanos irregulares o hundimientos de edificios, cualquier actividad humana que no se integre al ecosistema, tendrá un impacto negativo en el planeta. A diferencia del Primitivismo (como apelación a la renuncia de la tecnología) el Solarpunk puede abrazar un desarrollo tecnológico afín a los procesos de las formas de vida y de los ecosistemas, sin distinciones. Es por ello que considero que el Solarpunk debería incluir la eliminación de los procesos que causan degradación del terreno, la eliminación de la explotación de los recursos limitados, evitar la generación de residuos que no pueden reintegrarse a los procesos, renunciar a los conceptos que generan desigualdad entre las personas (tanto horizontal como vertical), y por esta misma razón, que abrace el respeto entre toda la humanidad, las formas de vida, y apoye el avance del pensamiento crítico y empático en pos de la equidad y el desarrollo.

  •    La economía

Tras siglos de observar los resultados negativos de políticas insustentables, tanto en su enfoque de explotación de los biomas y los seres humanos, como en su enfoque de centralización en el estado o liberalización sin control o ética alguna; a mi entender una economía basada en el lucro ilimitado es incompatible con un planeta de recursos limitados. Siendo al parecer la prioridad esta forma de pensar, la satisfacción de necesidades sin impactar al planeta; pareciera que es necesario el desarrollo de nuevas formas de pensamiento económico, en las que la orientación sea un intercambio de bienes, servicios e información, no basado en el lucro desmedido; sino en la equitativa repartición de estos, y de libre acceso. Contempla no una exaltación del capital ni del trabajo per se, sino de la liberación de la humanidad de ambos, a través del desarrollo tecnológico; más específicamente, la automatización de los medios de producción en manos de las comunidades, no solo que los generan, sino de quienes pudieran disfrutar de sus beneficios, en un espíritu de cooperación. Del mismo modo que la arena del desierto del Sahara nutre al Amazonas y este enriquece las aguas del mar que colinda las costas de aquel, se entiende la cooperación entre individuos, no por un afán de acumulación de riqueza, sino por el beneficio mutuo (simbiosis).

  • El zoon politikon bajo otro sol.

Creo que las personas no pueden considerarse iguales mientras existan estructuras rígidas verticales y centralizadas: ya sea la relación entre un Barón y sus villanos, o un presidente y el electorado, o el dueño de los medios de producción y los empleados, o un sumo sacerdote de un culto y los creyentes, o un macho alfa y el resto de la manada. Si bien no es posible que en determinada situación no surja un liderazgo natural (como el equipo de brigadistas ante el edificio incendiado que debe ser evacuado) debido a las necesidades de la comunidad, si creo que es necesario que esta estructura sea lo suficientemente flexible como para no ser permanente una vez que haya cumplido su fin inmediato. Creo también que para el Solarpunk, la persona es la unidad básica de la familia, y que todas las familias forman parte de la comunidad. Teniendo los seres humanos una inclinación a agruparse, es innegable que en el nombre de la identificación, surjan diferencias entre grupos, sin embargo se apela a un sentimiento no de búsqueda de uniformidad, donde todos los ladrillos sean de la misma forma y color, sino de la unidad como piezas de diferentes formas y colores, que forman parte de un vitral llamado humanidad, y de una construcción llamada planeta Tierra, en el que toda forma de expresión e ideas tienen un tiempo y un espacio. De este modo, el Solarpunk acepta de forma interseccional a todas las personas, sin distingo de géneros o naturalezas, incluyendo aquellas con modificaciones genéticas o parcialmente artificiales, sean transhumanos genéticos o ciborgs.

  • Misticismo y religión.

Dejando de lado las apariencias mencionadas en el punto anterior, es importante hacer ver que no creo que para abrazar un pensamiento racional y empático, las personas deben rechazar su bagaje cultural. Así como la identidad de los pueblos se expresa en sus formas de arte (pintura, narraciones, danza o arquitectura) también se expresa en su fe. Creo que las religiones, como estructuras verticales de poder, en un entorno Solarpunk evolucionarían para transformarse en comunidades que comparten filosofías y fines comunes, del mismo modo que un grupo de AA no tiene líderes morales, solo miembros que buscan la sanidad. Así, la experiencia personal de cada individuo hacia su relación consigo mismo y el entorno, más que volver a un tribalismo o una constante búsqueda enajenado en su interior, se podría convertir en espacio de reflexión hacia su propia naturaleza, y la forma en que convive con el resto de las personas y su entorno. Por ejemplo: los muertos no serían arrojados a un compostero sin ceremonia, sino que serían entregados a sus deudos para abonar el suelo de un bosque sagrado, en el que cada árbol haya germinado de los nutrientes del cuerpo mortal de una persona.

  • Palabras finales.

El futuro puede ser diferente, si nos atrevemos a soñarlo así.

El futuro puede ser para todos: cero tolerancia a la intolerancia.

El futuro puede ser verde, sustentable y tecnológico, gracias a un cambio radical en nuestros paradigmas como especie y a la inversión de tiempo y recursos en el desarrollo de otras formas de percibirnos como sociedad e individuos.

Abraham Martínez Azuara

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