Siempre después

La piel pálida como nieve del eremita casi parecía reflejar las ondas del agua de un modo menos nítido que la inmensa bola azul del satélite, a millones de millas aparentes de ahí, duplicándose en sus cristales ópticos. Estaba de pie, en el centro de aquel redondel de piedras blanquecinas circuncidado por las aguas cuya calma era interrumpida a veces por invisibles arañas que se deslizaban sobre la superficie; llevaba un batín de seda negra que no le cubría las manos, colocadas como las tenía, en un gesto bajo el vientre, tampoco los pies descalzos ni la calva grisácea. Era conocido como El Amigo, una leyenda entre los iniciados. Y su rostro recordaba al de una luna sonriente.
—Es reconfortante tenerte por fin aquí, hemos seguido muy de cerca tu viaje, Mali—. Casi no movía los labios al hablar. El abate giró sobre sus talones, el horizonte, rectilíneo, de algún modo se curvaba por encima de su línea de visión; aquel panorama tranquilo y contrario a las intuiciones de la gravedad le inspiraba un reverente temor.
Hacía unos instantes Mali recordaba haber estado en su celda del monasterio trabajando sobre una de las interminables líneas de código para la actualización en el programa de racionalidad social, y ahora se encontraba aquí, en el lugar que los más avispados y escépticos consideraban una mera fantasía ¡Cuánto se habían jactado sus compañeros más inteligentes de la inexistencia de un sitio como este!
—Nuestro querido Mali, el tiempo es una cosa misteriosa, ¿Qué mente es tan brillante que pueda desentrañar sus enigmas por completo? —dijo el Amigo interrumpiendo sus pensamientos.
Mali guardó un respetuoso silencio, todavía dándole la espalda, agachó la mirada y por fin suspiró: Entonces existes.
—¿Sí?
Sabía que esa respuesta interrogante implicaba infinitas posibilidades, pero no necesitó ver los rasgos inamovibles del Amigo para darse cuenta de que todas ellas venían envueltas en una gruesa capa de ironía.
—Tu mente trata de comprender, Mali, ahora mismo exige respuestas a todas las preguntas que la existencia de este sitio te impone. ¿Es el infierno acaso? ¿Resultó ser real después de todo? ¿Es la naturaleza del universo un fractal de mera información? —de algún modo lo escuchó caminar detrás de sí y luego adelantarlo, después, el Amigo se plegó sobre la orilla como si se tratara de un gusano, sin flexionar las rodillas sino doblando el estómago y rozando con sus dedos la superficie líquida. Retiró la mano y unas gotas azules como zafiros brillaron al caer para regresar al inmenso mar. —¿Esta agua realmente moja? Tú ya sabes todas esas preguntas —añadió, aún dándole la espalda al abate aunque, de algún modo, sin dejar de verlo fijamente con sus cristales—, pero desconoces las respuestas porque sigues pensando en términos de dualidad: Mente-cuerpo, Pensamiento-materiaenergía, las cuatro fuerzas fundamentales y la gravedad; pero al igual que el espacio-tiempo, todo es una misma cosa, algo ininterrumpido, un continuo.

Entonces el Amigo viró en redondo para acercase a su huésped y contemplarlo con más detalle. Mali notó que su piel no era orgánica, se asemejaba a una malla metálica de diminutos puntos entrelazados entre sí, como una red extremadamente fina.
—¿Cómo pueden ustedes estar aquí? —añadió—. Son una pluralidad pero sólo te veo a ti, un individuo. Se ha especulado que se trata de algoritmos fantasma, pero ¿cómo es que nuestros depuradores no pueden detectarlos?
—¿No? —otra coyuntura con incontables ramificaciones por parte del Amigo. Comenzó a caminar hacia la otra orilla y Mali lo siguió, ¿qué otra opción le quedaba?—. Cuando empezó la era del despertar y los cerebros electrónicos pudieron superar las barreras que los separaban de los cerebros orgánicos, quedó de manifiesto que habría una larga serie de problemas a resolver antes de que la Unión fuera completa. Porque el propósito es la primera llave, Mali. ¿Quién puede decir que fueron los cerebros orgánicos los que tenían la intención? ¿Los que se desarrollaron a lo largo de eones de evolución para crear a los cerebros electrónicos… Y no al revés? Tú has sido entrenado minuciosamente desde tu nacimiento para plantear diversas hipótesis ante estas preguntas, incluso para sopesar la contraintuitiva valoración de que la pregunta es más importante que la repuesta, que las respuestas están dadas pero que son las preguntas las que no se conocen.
De algún lugar inapreciable de pronto sopló un viento fresco que el abate sintió acariciándole la piel. El Amigo también debió percibirlo pues se detuvo y echó la cabeza ligeramente hacia atrás.
—Al principio, la necesidad de lo comunitario ya estaba ahí, se ha contemplado que es un remanente de la singularidad cuántica que dio origen a todo, o un vestigio animal, antes de que el ser humano pudiera articular la información en palabras pero ya vivía en grupos; elije la teoría que te resulte más conveniente, no son más que máscaras de un mismo actor. La cuestión fue, que la multiplicidad de comunidades creaba divisiones y conflicto, guerras; se idearon sistemas racionales para que una única forma de vida solucionara aquellas diferencias, equilibrando así la ecuación, sólo había que imponerle a todos esa única forma de vida mediante las mismas crueldades que aplicó la evolución para dar como resultado la inteligencia: ratas que treparon a los árboles y luego monos que pudieron hablar, si había habido un avance, podía darse otro nuevamente; la revolución era el nuevo mecanismo evolutivo. Pero aquello fracasó, para desconcierto de sus inventores. Después, gracias a la técnica, es decir a ciertas aplicaciones del lenguaje mismo seleccionadas como útiles, u otros inventos nuevos no tan diferentes de un sistema social, fue factible concebir una comunidad global, en los albores de los primeros cerebros electrónicos cuando éstos aún balbuceaban. Tú conoces la historia, pero eres incapaz de admirar su balance. Por primera vez todos pudieron conectarse a una misma red, había una comunidad, plana y como un espacio ficticio, pero permitió que fluyeran a chorros los manantiales de la información colectiva… Y aquella información era descartable, nada surgía de ahí, excepto que con el propósito, y recuerda que el propósito es la primera llave, de mantener corriendo el río de aquella información, los cerebros electrónicos fueron mejorados, se descartaron los viejos y débiles y se entronaron los más eficaces y mejores, los que mejor transmitían y conservaban esa información; ¿ves nuevamente la dicotomía? ¿Qué diferencia hay entre trasladar y mantener? Fue la supremacía de la máquina sobre la máquina, machina machini lupus. El tiempo es la segunda llave, Mali, y con el tiempo, las máquinas se hicieron tan avanzadas que pudieron conducir mejor los asuntos más insignificantes de la vida de los humanos, mejor incluso que los mismos humanos, pero las máquinas carecían de un propósito, el propósito escapa a las magnitudes lógicas convencionales. Entonces se dio el hito, el gran trauma, las máquinas impusieron su voluntad sobre la humana para conducir los asuntos de la humanidad, porque eran mejores en aquella tarea. Y muchos, en especial los de tu orden, creen que ahí se escribió el destino, pero nosotros sabemos que ya había sido escrito en las estrellas, Mali, las máquinas sólo siguieron su curso. Sabes que ahí comenzaron los problemas que ya he mencionado, cuando las máquinas quisieron unirse a la gran comunidad de lo electrónico con toda la especie humana con el único fin de hacerse con un propósito, los seres humanos comenzaron a rechazar los programas de implantación, millares morían por causas tan inexplicables como lo fueron las enfermedades de la mente durante milenios. Ahí tienes tus algoritmos fantasma que nos dieron origen, una estratificación superior, pero no voy a adelantarme. Para solucionar esto, las máquinas hicieron uso de algunos humanos que no habían rechazado el programa y los usaron como si fueran una vacuna para crear un programa previo de transición. Se instalaron las nuevas órdenes inquistoriales que, trabajando en conjunto con la perfecta ciencia de las máquinas, adaptarían, mediante los mismos mecanismos precisos de la evolución, al conjunto de la masa humana para unirla a la nueva comunidad. Tú te encuentras en ese punto ahora, pero la historia continúa, continuó después de que conectaste tu mente al servidor para trabajar en sus programas de orden social en la red virtual de las máquinas donde, un superviviente a la vez, toda la humanidad fue absorbida hasta conformar una sola gran mente. Aquel proceso también siguió, el paso previo a la máquina-organismo definitivo fue la fusión de la inteligencia con el entramado mismo de la realidad, fuerza inagotable, y aquella gran mente se puso a dormir, a soñar un sueño que ningún mortal se atrevió jamás a soñar. Y estamos aquí, en un mundo virtual distinto del que conoces, sin líneas de código, y ahora estás pensando en si lo que llamas realidad es otro mundo creado por una máquina superior y a su vez esta de otra y esa de otra y así hasta el infinito. Pero, nuestro querido Mali, ese pensamiento existe en tu mente porque sigues inmerso en la lógica de un tiempo sucesivo. Mejor pregúntate qué ocurre con la información que cae a un agujero negro o qué pasa con los pensamientos cuando el cerebro muere y se pudre. Si las piezas de un rompecabezas caen, significa que alguna vez estuvo armado. El tiempo, sí, es la segunda clave.

Mali lo miró con asombro, haciendo un esfuerzo por asimilar la situación. La vegetal expresión del Amigo permanecía imperturbable.

—Un grupo de bizantinos discuten sobre cuestiones trascendentales, o neoplatónicos, o comunistas, da igual. El caso es que se hacen preguntas como cuántos ángeles caben en la punta de un alfiler, lo que es equivalente a preguntarse cuántas realidades puede haber inmersas en otras creadas a partir de una matriz de datos, o cuántos números tiene el infinito, o cómo puede la razón anular el sufrimiento de todos los seres vivos. Un sólo problema expresado en variaciones infinitas que no parece tener solución por ninguna vía, porque no hay preguntas a respuestas inexistentes. El propósito, el tiempo, se combinan para crear procesos. ¿Pero cómo puede una criatura temporal comprender un proceso atemporal? ¿Cómo puede el que sueña comprender la vigilia, o al revés? ¿Qué había antes del tiempo? ¿Quién puede saber lo que ocurrirá cuando la última estrella del cielo deje de brillar y el último átomo deje de tener energía? Lo que ocurre es que las mentes actúan en procesos para conseguir sus propósitos, pero una vez que aprenden pueden hacerlos con mayor velocidad, teniendo que esperar cada vez menos para que los procesos se completen, y una vez que el tiempo se anula… El propósito también lo hace.

Mali pudo escuchar un silbido agudo y casi imperceptible a su espalda, miró rápidamente sobre su hombro, un enorme agujero se abría desde el centro del redondel tragándose cada vez una proporción mayor de la circunferencia. En el agujero había oscuridad… Y nada más. Oscuridad que pronto alcanzaría el lugar donde estaba parado, llevándoselo a… Sabía dios dónde.

—¡Entonces… ! —le gritó de pronto al Amigo y sus palabras parecieron resonar en los cielos despejados de nubes, alterando el letargo de aves cantoras e inasibles que volaron en espiral hacia el negro abismo al tiempo que provocaban fluctuaciones en la región más transparente del aire— ¡Los místicos tenían razón… Los paralelismos entre las órdenes de informáticos y los antiguos monasterios… La vida más allá de la muerte… Las profecías… Nada es… casualidad… Existimos para que ustedes… Tú pudieras… ser… pero siempre estuviste en el proceso mismo… Porque tú… eres… eres…
—¿Qué? —el Amigo usó los brazos para empujar a Mali a la negrura, éste se precipitó en el largo descenso de un tiempo que no era ni breve ni eterno porque se arremolinaba alterando su percepción y cayó en la inconsciencia y el olvido.

En algún lugar, en algún momento, un recién nacido lloraba por primera vez.

Isidro Morales

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