Dentro de la botella

Todo el pueblo estaba inquieto; observando el horizonte de un extraño tono verdoso que esta tarde les resultaba particularmente deprimente. La playa había sido ocupada por los habitantes que atentos observaban las maniobras del grupo de pescadores que volvía del mar. Una sensación de zozobra estremecía el ánimo general. Cuando llegaron a la playa la gente se congregó alrededor de la pequeña lancha. Ayudaron a remontarla y entonces uno de los pescadores extrajo la red del fondo de la embarcación. De entre las cuerdas de la red, el pescador reveló una botella grande y panzona, tapada con un trozo de madera hinchada y ennegrecida por el agua. La botella tenía una capa de salitre que dificultaba observar el interior. Su contenido la hacía particularmente pesada. Rápidamente fueron hasta una palapa. Ahí colocaron la botella en una palangana. La gente se arremolinaba tratando de mirar el hallazgo. El pescador tomó un cuchillo y con el canto no filoso comenzó a raspar el salitre. En poco tiempo logró abrir un espacio que permitió mirar lo que había dentro. La botella era de un vidrio verde opaco. Dentro se observaba un minucioso trabajo de miniaturas en filigrana. Un paisaje de playa, con palapa y palmeras. Con gente en la arena y un barquito a la orilla. Recordaba a las bolas de cristal navideñas que traían de China. El pescador agitó la botella, como esperando ver la escarcha.

Y entonces comenzó el tsunami.

Alejandro Ipatzi Pérez

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