La caza de la Zorra Teumesia

SECTOR SIRIUS
Fecha estelar 32.04.2617.
Mensaje especial código 9581-AX
Aviso a los cazarrecompensas en el sector: se ha reportado el avistamiento de la nave espacial Zorra Teumesia en proceso de asaltar el carguero Ovidio 3. Se les recuerda que es un blanco de alta prioridad, el Rey Creonte de Tebas anunció que la recompensa aumenta a cinco millones de créditos. Mensaje especial código…


—Fiiiiiiiiiuuuu, cinco millones es mucho dinero.
—Cállate, Céfalo. Apaga eso y deja que me concentre.
La nave espacial Lélape se encontraba saliendo del hiperespacio en aproximación al planeta Tebas, capital del sector Sirius. La tensión se palpaba en el puente donde Procris, la nueva capitana, se esforzaba por mantener algo de disciplina mientras terminaba los cálculos de entrada al espacio normal. Debía tener cuidado en esa zona, el agujero negro denominado Zeus, flotaba en algún lugar entre las estrellas cercanas.
—¡Relax, Procris! Nunca pasa nada.
Céfalo remarcó el nombre de la capitana a propósito, no importaba cuantas veces lo castigaban, nunca dejaba de hacerlo. Por un momento Procris deseó que el antiguo capitán aún estuviera allí y al mismo tiempo lo maldijo por dejarla a cargo. El Lélape tenía una reputación de infalible, nunca fallaba en capturar a su presa. Y ahora, tenían que encontrar a la inalcanzable Zorra Teumesia.
—Si tan sólo Edipo estuviera aquí… —dijo Procris.
—El viejo tiene suficientes problemas personales como para continuar al frente de nuestra nave.
—¡Basta! ¡Es mi nave!
—Seguro, seguro. Ven a ver lo que encontré.
—¡No! Me vas a escuchar en este momento.
—¿No quieres ver a la Zorra Teumesia?
Céfalo se apartó y le mostró su pantalla a Procris.
Allí estaban un par de naves espaciales brillando ante la oscuridad del espacio.
Una, una enorme nave de carga con daños notorios. La otra, con un diseño atmosférico, delgado y puntiagudo.
—¡Modo furtivo! ¡Todos a sus puestos de combate!
—¡A la orden, capitán!
Procris se dejó caer en su asiento. Pantallas de distintos procesos luchaban por llamar su atención frente a su visión. Con un ademán ella las hizo a un lado. A diferencia de Céfalo ella podía confiar en el resto de la tripulación.
—¿Nos vieron? —inquirió Procris.
—No lo creo —respondió Céfalo—. A lo mucho sólo detectaron una vibración hiperespacial pero activé el modo furtivo justo a tiempo. No hay reacción visible, entonces su atención estaba en otro lado.
—Un momento, ¿cuándo activaste el modo furtivo?
—Desde que invocaste a Edipo. El viejo nos trajo suerte… ¿y ahora qué, Procris?
—No podemos acercarnos o estaremos visibles al ojo normal. Busca las fuentes de poder, hay que evitar que escapen al hiperespacio, todavía no nos recuperamos de nuestro viaje. Estaremos detenidos por varias horas. Un ataque concentrado debería ser suficiente para atravesar los escudos y con suerte dejarlos listos para el abordaje. ¡Ingeniero de armas, prepare para disparar todo lo que tenemos al punto indicado por el primer oficial! ¿Cuánto tiempo, Céfalo?
—Escaneo terminado, enviando coordenadas. ¡Listo!
—¡Fuego!
Decenas de cañones láser se encendieron a lo largo del Lélape, concentrándose en un punto cerca de la popa de la Zorra Teumesia. Atravesaron el escudo de energía con pura fuerza bruta y atravesaron la cubierta de la nave, llegando hasta los reactores de los motores, destruyendo justo lo suficiente para que no explotara.
—La lanza ha atravesado a la bestia —dijo Céfalo.
—Abre un canal de comunicación.
—¿No deberíamos abordar ya?
—¡Abre el canal!
—Bueno, bueno.
Céfalo activó la pantalla principal. mientras Procris se puso de pie y planchó un poco su uniforme. En la pantalla apareció el infame capitán Dionisio, líder de la Zorra Teumesia.
—Capitán Dionisio, me presento, soy la ca…
—¡¿Qué han hecho?! —interrumpió Dionisio.
—Soy la capitana Procris y ahora están bajo arresto por robo y piratería.
—¡Nos han condenado! Estábamos ayudando a la otra nave.
—¿Qué? No entiendo.
—Mire su radar de onda de luz, busque longitudes de onda estrechas.
Procris se sentó y llamó la pantalla que mostraba el radar de onda de luz. Cambiando los parámetros a lo indicado.
—No deberías hacerle caso —dijo Céfalo.
—Cállate.
Cuando lo ajustó, en la pantalla se mostró un enorme hueco oscuro. La poca luz de la dona a su alrededor, se estaba moviendo hacia el extremo azul del espectro con rapidez.
—Tenemos que irnos.
—¿De qué hablas? –dijo Céfalo.
—¡Es Zeus! ¡Necesitamos escapar ahora!
—No lo creo.
—¿Qué estás diciendo?
—Yo debí ser el capitán.
—Céfalo, dime qué hiciste.
El hombre sonrió con la misma cara burlona que Procris había visto tantas veces en la academia.
—Es muy simple, mi querida Procris. El Lélape tiene una reputación de infalible, mientras que la Zorra Teumesia es conocida por ser inalcanzable. ¿Ves?
—No entiendo…
—Esto es una paradoja, una contradicción. Dentro de Zeus nadie sabrá de nosotros, el Lélape será infalible hasta el final. Igual la Zorra Teumesia, nunca será alcanzada dentro del agujero negro.
—Pero los cálculos del hiperespacio…
—Modificados.
—La Zorra apareció de la nada.
—No, detecté la señal de alarma desde hace horas. Ellos mismos dijeron que Zeus se acercaba, era una oportunidad única, Procris.
La mujer abrió un compartimiento lateral de su silla, sacó un arma y le disparó a Céfalo en la cabeza.
—Soy la capitana para ti.
Dejó caer el arma y puso en todas las pantallas de la nave a Zeus, que se acercaba a entregar su sentencia.

José Jesús Talamantes

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