Desierto de la luz

A María Aimeé

El silencio no existe, lo inventaron los hombres

como la palabra dios para nombrar al universo.

Hay eternidad en las raíces y en los huesos;

el verbo se hizo carne, la carne en sauce o ceniza yace.


El verso nació, estrelló desiertos.

Antes de ser verso fue sangre.

Sangre de la muerte en el cuerpo de la vida.


La vida se basa en hacer tu propio pozo

y colmarlo con el vacío que te sobre.


Como sobra la sombra del agua en el vaso,

como sobro al fantasma que ocupa mi peso.


Y por mirar al cielo caigo en pozos profundos

y por cavar en la noche luciérnagas ofrezco.


La memoria se agrieta en los desiertos de la luz,

es la sed del olvido, su arena ciega a las esfinges.


La arena dentro del ataúd de la noche

se oscurece como la sangre de la luna.

La noche, sangre del tiempo,

el tiempo, cuerpo de la eternidad.

Del libro inédito “Mínimo vital”.

Lucas Garcete

(Madrid,2000) Nací en Paraguay, Ciudad del Este el 12 de enero de 2000.
En mi infancia emigré con mi madre a España adquiriendo así la nacionalidad.
Publico mis poemas en revistas como Letralia, Diversidad Literaria, La Poesía Alcanza.
Fui finalista en el VIII Premio Internacional de Poesía Jovellanos, El Mejor Poema del Mundo (Ediciones Nobel),
y también en el I Premio Poesía “Rosa Butler” (Ediciones Vivelibro).
Llevo a mi cargo una galería de fotografías en blanco y negro
con más de 10.000 seguidores en Instagram.

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