El Mandaloriano.

El año antepasado pasado (si estás leyendo esto el mundo sobrevivió al final del fatídico 2020), 2019, se estrenó una serie llamada The Mandalorian. Si eres fan de Satr Wars ya sabes de qué va, si no te contamos: El Mando es un cazarecompensas de lo más eficiente, en un encargo decide por sus blasters no cumplir con el encargo y en lugar de entregar el paquete, el beibi Yoda, se queda con él. El sindicato y el cliente lo van a cazar por lo que se enfrasca en la epopeya de entegar al Yodita con los suyos.
Ciertamente el argumento es simple pero viene empaquetado en el el universo de SW. Eso, después de haber visto los episodios 7-8-9, no debería ser garantía de nada pero qué crees…

El lado oscuro.

Viene una crítica muy personal, si no te gustan las críticas muy personales sáltate hasta donde viene El lado luminoso.

En un post con trampa de mis redes sociales afirmé que esta serie es un Fanfic. Los conocedores saltaron y me rebatieron negando mi afirmación. Veamos.

Un fanfic lo podemos definir como una ficción creada por fanáticos o admiradores de una obra para fanáticos y admiradores de esa misma obra que se usa como punto de partida para desarrollar las ficciones consecuentes. Simple.
Entonces, si las aventuras del Mando están inspiradas en el universo de SW esto cuenta como una fanfic. ¿Obra derivada? Sí. ¿Spin off? Awebo ¿Continuación? Dale ¿Universo expandido? Bueeehh. ¿Eso es malo? Mmmmh.

No es ni bueno ni malo, sino todo lo contrario. Es simplemente un producto. Un producto que puede ser bueno o malo pero que peca de  no ser precisamente algo por completo original. Y la originalidad siempre te va dar un combo de puntos extras. Pregúntale al episodio IV.

Uno de los argumentos para negar que esta obra calificara como fanfic era su carácter de formar parte del canon. Es decir, para no ser fanfic debe ser desarrollada por una fuente “oficial”. Eso lo interpreto como que sea hecha por el dueño de los derechos o por alguien a quien él decida pagarle para el desarrollo. Casi se la compro para entrar en el canon.

Aún no me he metido con el material, mi queja es que veremos y seguiremos viendo cosas de SW hasta que alguien se canse: o el ratón de ganar dinero o los fans de seguirle dando dinero al ratón a cambio de fanfics. Sí, me encanta hacerla de tos.

¿Por qué tan quejica de un buen material? Explicaba Isaac Asimov en alguno de sus libros de divulgación científica cuando abordaba el tema de la inmortalidad humana que era sumamente inconveniente que los humanos alcanzáramos a vivir para siempre, ¿por qué? ¿Qué tiene eso de malo? Decía que una vez que los humanos fueran inmortales dejaría de existir la necesidad de la procreación porque ya no hay que reponer a la población que se murió, como lo hacemos ahora. Y ello evitaría que existieran nuevas combinaciones de genes deteniendo la evolución y nos quedaríamos los mismos de siempre viéndonos las mimas jetas de siempre. Bueno, eso último se lo pegué yo.

Pienso que lo mismo sucede con un producto que se explota hasta el cansancio, le roba espacio y oportunidades a cosas nuevas. No sé, imagínate que en un universo paralelo llegan les hermanes Wachowski con su guión de Matrix a los estudios Disney y el ratón les responde: sí, gracias, déjenlo aquí, nosotros les llamamos porque estamos muy ocupados haciendo la serie de Jar Jar Binks en ciudad peluche. 

Por cierto alguien me prestó su cuenta de Disneymascs para ver la serie. Y, cosa curiosa, de cada “clásico” de Disney hay tres o cuatro fanfi… perdón, obras canon expandido: Aladí; Aladín y las momias de Guanajuato; Aladín, en busca del arca perdida; Yafar en busca de la navidad musulmana. Y así con cada clásico. En fin.
Dank Farrik!
Pasemos a cosas mejores.


El lado luminoso.

Te voy a reseñar sólo la temporada uno. Ya vi la dos pero da para más, así que aquí vamos.

¿Es un producto bueno? Sí.
¿Vale la pena verlo a pesar de todo lo que te saltaste del lado oscuro? Sí.
¿Por qué la vi si le tiré tanto rollo? Era para una reseña.
¿La disfrute? Sí.

La serie es un “toure de force” y su narrativa hace eco de ello. Es una historia bien: ubicada, ambientada, narrada y desarrollada. Debo decir que es del mejor material que he visto del universo de SW después de ya sabes cuáles.

El Mando es un personaje redondo, es el cazador alfa, es fiel a sus creencias hasta el fanatismo, tiene hambre de ser padre tal vez porque es hijo de la tradición de Disney, conoce a toda la galaxia y se hace una armadura bien chidita.

El beby Yoda… bueeehhhh es diciembre, los cines están cerrados, no hubo estreno y tenemos que vender juguetes.

Su compañera me pareció haberla visto en La ley y el orden UVE pero me equivoqué. Un acierto que, probablemente, a las feministas les puede gustar. Rompe con la combinación de fragilidad/kickass de la princesa Lea y optan por una figura, a las feministas les puede ofender, tirandole a gordibuena (el machito dixi). A lo que voy, se atreven a mover esterotipos.

El malo huele a pollo asado pero le queda bien el traje negro.

El resto de los personajes van y vienen y quedan bien.

¿Ciencia ficción? Mmmmmhhhh no. SW no es ciencia ficción. La serie son capítulos de westerns, policíacos, novela negra y aventuritas de Pipo contadas en código de ciencia ficción. Alguien afirma que los Supersónicos es una sitcom contada en código de ciencia ficción aunque le atinaron al teletrabajo. En este universo en ese aspecto no hay nada nuevo y eso es una pena porque podrían hacerlo aunque de cierta manera está bien que no lo hagan. El robot que se hace bueno, ahí the hablan, Terminator. ¿Qué más?  No, nada. Ya.

La narrativa. Es de lo mejor. La serie es pausada, con nudos y clímax que la hacen digna de verla. El manejo de la tensión dramática es para tomar nota. El uso del universo es bastante provechoso y eso lo verás mejor en la segunda temporada. Creo que el gran valor de la serie es el seguimiento fiel a su arco narrativo: va hacia un punto y no se desvía. Te oculta unas cosas al inicio pero te las devela al final. Es, en resumen, una historia excelentemente bien cotada.

Bonus track: al final de cada episodio podrás ver el arte conceptual de la producción. Y aunque quien dió vida a este universo no está involucrado (Ralph McQuerrie), el señor Phil Szostak hace un estupendo y amoroso trabajo.

Finalmente ¿es esta serie un Fanfic?
Afirmo categóricamente que sí, porque sólo un fan puede amar tanto una obra y recrear con su imaginación expansiones a universos ya propuestos logrando resultados tan maravillosos.
Y, aunque no lo sé con certeza, me atrevería apostar que tanto Phil Szostak como Jon Favreau son fans de hueso colorado de este ya gastado universo de Star Wars.
I have spoken.

*suena musiquita de Jhon Whiliams*

PD.
Ukito cumple cinco años, mi primera reseña para este pasquín fue precisamente uno de los episodios de la saga. Qué tiempos aquellos.
Felicidades a Uk, a sus colaboradores, lectores y, principalmente, a Abraham y a Laura.
Brindemos.
This is the way.

Samuel Carvajal

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