El cómic total

El término cómic (del griego Κωμικός, perteneciente a la comedia) es relativamente nuevo para una forma de arte que no es nueva. Durante el siglo XIX y principios del XX hubo un auge en la publicación de relatos gráficos, primero en Europa y luego en Estados Unidos. William Randolph Hearst, periodista y magnate dueño de innumerables periódicos, acuñó el término para referirse a los que publicaba pues ya que se estandarizaron recursos como el uso de paneles y globos de diálogo sintió que se trataba de una nueva categoría. También fue una estrategia de mercado exitosa que nos dejó con una palabra que quizás le queda algo pequeña a un medio de expresión poderoso que jamás ha estado limitado a los medios de reproducción masiva o a la comedia.

La riqueza visual de este medio se ha manifestado a lo largo de la historia pero gracias a la palabra cómic esto se ha olvidado y se ha pasado por alto dentro de la comunidad artística. Se ha tratado de buscar otro término como narrativa gráfica (que no siempre es narrativa), novela gráfica (que no siempre es novela), arte secuencial (este último propuesto por Will Eisner y que es algo ambiguo). Ninguno ha tenido mucha aceptación, ante la ambigüedad de ellos casi siempre tenemos que aclarar que estamos hablando de cómics. Si bien en otros países han adoptado otros nombres esto ha sido solo local, el más difundido es el japonés “manga” aunque sólo para referirnos a cómics creados en Japón, “tebeo” en España y “bandé desine” en Francia.

Scott McCloud pone la objeción sobre todos estos términos, sobre todo del de “arte secuencial” pues señala que la música, la danza, el teatro, el cine y la misma literatura también son artes y también son secuenciales. Incluso el texto como objeto visual es una serie de imágenes en secuencia aunque no pictóricas sino simbólicas. Él elabora la definición más certera que hay de lo que es un cómic: “imágenes pictóricas y de otros tipos yuxtapuestas en una secuencia deliberada con la intención de transmitir información u obtener una respuesta estética del lector.”
En ella podemos incluir a manifestaciones que claramente son cómic pero que quedan fuera con los términos propuestos tales como el cómic abstracto o híbrido (como la obra “Cinema 1” de Barbe), la fotonovela, el fotopoema o algunos poemas visuales.

A lo largo de la historia e incluso en la prehistoria ha habido muchos ejemplos, McCloud nos habla de varios de ellos y demuestra que no son lo mismo que la escritura jeroglífica pues incluso las narraciones visuales están acotadas y explicadas con jeroglíficos (en casos egipcios y mixtecos). Estos son algunos de los que él menciona:

“El códice Zouche-Nuttall”, es una tira alrededor de 11 metros y medio formada por 16 piezas de piel de venado que de un lado narra la historia de “8 Venado-Garra de Jaguar”, un gobernante mixteca, y del otro la historia de Tilantongo y Teozacoalco. Actualmente se encuentra en el Museo Británico.

 “Tumba de Menna” (TT69) parte de lo que se conoce como la “necrópolis tebana”, una zona al lado del río Nilo y frente a Tebas en la que los egipcios enterraban a los nobles. Menna fue un escriba y supervisor de campos durante la Dinastía XVIII. La visita virtual está disponible gracias al gobierno de Egipto.

“Tapiz de Bayeux” es un lienzo bordado en el siglo XI que contiene 58 escenas que narran la llegada al trono de Guillermo I de Inglaterra. Aquí hay una versión bellamente animada

“Columna de Trajano” es una columna de mármol de 38 metros de altura con un bajorelieve que gira en espiral desde la base hasta la punta, se terminó en el año 113 y narra la victoria de Trajano contra los dacios. La visita virtual está disponible.

“La tortura de San Erasmo” es una viñeta con 12 paneles que narra lo que su título indica, es del siglo XIV aunque los hechos suceden en el año 303.

“La carrera de una prostituta” de William Hogarth obra de 6 pinturas realizadas a partir de 6 grabados realizados entre 1731 y 1732.

“La ciudad” y otros trabajos en xilografía de Frank Masereel. Este artista inició la corriente de “novela en imágenes” o “novela sin palabras” en donde utiliza sobre todo el grabado, uno por página, para contar historias sin uso de textos. Aunque McCload menciona como principal obra a la ya mencionada el primer libro que publicó en este estilo fue “25 imágenes de la pasión de un hombre” en 1918. “La ciudad” se puede leer en su totalidad. No son todos los ejemplos de McCloud, sin embargo hay otros que no menciona aunque no era necesario para su ensayo y que vale la pena mencionar:

“La pasión de Cristo” representada en iglesias alrededor del mundo.

“Cántigas de Santa María” de Alfonso X el Sabio del siglo XIII y otros manuscritos ilustrados en donde hay a veces secuencias narrativas.

“La captura del bandido ‘Maragato’” por fray Pedro de Zaldivia por Francisco de Goya. Aquí hay un video sobre esta secuencia de 6 pinturas.

Muchos murales como los mexicanos en los que hay que recorrer diferentes estampas.

Ilustraciones de libros como los de Alberto Durero.

Las pinturas rupestres que retratan movimientos de animales y humanos en las cuevas de Lascaux mediante la superimposición de parte de sus poses en cabezas, patas y colas múltiples generalmente con diferentes intensidades en los trazos. Aquí hay un desglose de los movimientos.

Y más recientemente: los memes con secuencias de imágenes, cuando experimenté con ellos alrededor de 2004 no conocía el concepto ni ejemplos así que los llamé “ready mades digitales”.

Cada uno de estos ejemplos demuestra que la forma de expresión que tenemos en el cómic es y ha sido poderosa y no está supeditada a nada a un tema infantil ni comercial. No quiero meter con calzador otros ejemplos concretos sino que los incluyo de manera que podamos apreciar el uso que hacen del lenguaje clásico de este tipo de arte, de artistas sensibles que lo han incorporado a su obra como descubrimientos e innovaciones que renuevan el arte visual pero que ya estaban ahí desde hacía siglos.

Número 1: ciertas obras de Kadinsky en las que, aunque en un estilo abstracto, divide el cuadro en dos por una línea gruesa o dos paralelas muy cercanas lo cual representa dos estados diferentes. (Estoy buscando la referencia de un capítulo de la serie Obras Maestras por la monja Wendy Beckett).

Número 2: toda la obra de expresionismo abstracto de Jackson Pollock, llena de pequeños dibujos que no se notan a simple vista sino que hay que acercarse y recorrerlas de cerca para ver sus detalles, hay que leerla en fragmentos similares a los paneles de un cómic pero que nos son dados por el ángulo de visión del ojo humano, aproximadamente 60 grados. Es decir, no es posible ver todos los detalles al mismo tiempo, quien la tiene enfrente debe acercarse lo suficiente como para dejar de ver el resto de la obra y concentrarse en un solo tramo a la vez. También hay obras como “Mural” de 1943 en las que el movimiento se capta a primera vista.

Número 3: Varias obras de Andy Warhol como la “Serie de Marilyn” y “Latas de sopa Campbell” en las que repite el mismo dibujo pero cambia los colores.

Un ejemplo clásico que se asocia con el cómic es la obra de Liechtenstein pero esta es todo lo contrario. Por lo general los paneles de un cómic están divididos por un espacio que llamamos calles y pueden tener marcos o no, formados por líneas negras. Cuando Liechtenstein llega a pintar estos elementos en un cuadro de la forma que lo hace los dota de presencia, ya no son divisiones o parte del vocabulario de la narración sino objetos en sí mismos e igual hace esto mismo con los globos de diálogo, onomatopeyas, el entramado de impresión y demás, por lo tanto él toma lo que al principio era secuencial (“reinterpreta” o calca paneles de cómics publicados en la época pero cambia su tamaño) y lo transforma en unidad. Estos elementos narrativos ya no nos “cuentan” algo sino que “son”.

Ahora necesito plantear otras situaciones para hablar del concepto de Cómic Total:

Así como en la historia del pensamiento escrito existe el concepto de la Gran Conversación, en la que escritores, filósofos y pensadores van respondiendo a los anteriores, haciendo referencia a ellos, afirmándolos o negándolos, así en la historia del arte pictórico hay una tradición similar, una serie de imágenes que por sí solas no funcionan de la misma manera y a la que podemos llamar El Gran Cómic o un cómic absoluto, formado por todas las imágenes pictóricas que existen, un Cómic Total.

Siempre en la historia de cada disciplina artística se intenta como primer paso recuperar aquello que hicieron quienes nos precedieron, hay una tradición que seguir o, más importante aun, que negar. De hecho la historia del arte moderno es la historia de las rupturas, la cual puede pasar desapercibida para quien no preste mucha atención o no sepa sobre las bases más básicas sobre las que se construye esta historia, un lector descuidado podrá no ver la relación que hay entre el realismo y el impresionismo y pensar que simplemente son dos posibilidades que se pudieron haber dado sin una secuencia en particular. Lo sabrá con algo de acercamiento al tema, a esta narrativa histórica.

En su ensayo: “The architecture of visual narrative comprehension: the interaction of narrative structure and page layout in understanding comics”, Neil Cohn nos dice que la habilidad para leer cómics no es natural, que es una habilidad aprendida en donde “these systems operate in parallel to construct the Gestalt whole of comprehension of this visual language found in comics”. Estos sistemas funcionan en paralelo para construir la comprensión de la Gestalt de este lenguaje visual que se encuentra en los cómics.

Es decir, hace falta una disposición especial, una educación o entrenamiento, unas herramientas de lectura particulares para comprender los mensajes que nos quieren comunicar los cómics aunque la mayoría lleguemos (o eso pensamos) a realizar este proceso por intuición habrá que ver qué tanto influye el acto de ver leer a alguien más, de cualquier manera estos procesos se realizan les demos un nombre o no.

Bueno, pues a partir de estas ideas creo que hemos estado leyendo este cómic extenso, escrito y dibujado por los artistas visuales a lo largo de la historia gracias a esta tradición de recuperar la tradición, de contestar a la tradición.

Un ejemplo muy claro, un pequeño fragmento de este cómic monstruoso, un mero subcapítulo breve, es el de “Las Meninas” que Diego Velázquez pintó en 1657 y de sus reinterpretaciones subsecuentes. Sin saberlo, lo que hizo Velázquez fue realizar el primer panel de esta secuencia que forma parte de la colección del Museo del Prado.

Resulta que si nosotros mandamos un mensaje al mundo el mundo puede responder y de hecho eso fue lo que sucedió.

Los paneles siguientes los realizaron sus contemporáneos: Juan Bautista Martínez del Mazo y Juan Carreño de Miranda, quienes realizaron sus propias versiones de la obra. Después de 1778 a 1785 Goya realiza una serie de grabados que también tratan sólo de recrear la obra.

Pablo Picasso realizó en 1957 los siguientes 58 paneles, reinterpretaciones de la obra original. En la Web del museo Picasso de Barcelona nos dan más detalles: “La serie se compone de 58 obras: 45 interpretaciones de la obra Las Meninas de Velázquez (figuras aisladas, cabezas, grupos de personajes e interpretaciones del conjunto), las 9 pinturas de Los pichones (obras sobre el palomar y las vistas que tenía el estudio de La Californie en Cannes donde pintó toda la serie), tres paisajes y el retrato de Jacqueline.”

Salvador Dalí le responde a ambos en 1975 con su propia versión: “Las Meninas (obra estereoscópica)”.

Una de las más recientes es la creada por Antonio Mingote, y hay muchas otras más, incluyendo una versión en video animado que hay en youtube con lo que entraríamos en el terreno de la lectura transmedia, lo que sería mejor dejar para otro artículo.

Hay un diálogo abierto iniciado por la obra de Velázquez y que no se lleva a cabo con palabras sino con obras pictóricas, es decir, podemos leer la secuencia de imágenes de la misma manera en que se lee un cómic y sólo así es comprensible, de qué otra manera podemos “leer” lo que pasó. Pero no nos dejemos engañar por esta pequeña secuencia, Velázquez, con Las Meninas también estaba respondiendo a una tradición mayor que este enlace tan notorio, estaba respondiendo a la gran conversación pictórica que inicia con las pinturas rupestres y que continúa hoy en el arte digital y a la que llamo Cómic Total.

Si los artistas plásticos conocieran la historia de su mismo medio de expresión comprenderían que el cómic es un arte igualmente poderoso y que sus medios expresivos son también los suyos. Comprenderían que la pintura está englobada en el cómic pues esa es la naturaleza de la tradición pictórica y no lo despreciarían como han hecho hasta la fecha. De hecho un tipo de cómic colectivo, efímero y breve en extensión es una exposición en la que hay una curaduría, pues hay una intención detrás, un manejo de la secuencia en el espacio. El cómic es un medio de expresión poderoso que tiene mucho que ofrecer para los fines expresivos de muchos artistas.

REFERENCIAS

Cohn, N. “The architecture of visual narrative comprehension: the interaction of narrative structure and page layout in understanding comics”, Center for Research in Language, University of California San Diego, La Jolla, CA, Estados Unidos. (Julio de 2014) Recuperado de: https://www.academia.edu

McCloud, S., & Abulí, E. S. (2007). Entender el cómic: el arte invisible. Nueva York, Estados Unidos: Astiberri.

 

Jorge Chípuli

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