She-Ra: Por el honor de… ¿La representación?

Nota: Esta reseña contiene spoilers.

El pasado quince de mayo Netflix lanzó la última temporada de She-ra y las princesas del poder, una de las entregas de contenido juvenil más esperadas del año. Después de cinco temporadas, finalmente Noelle Stevenson cerró la historia que, si bien tenía el mismo nombre que su predecesora de los ochenta, realmente no tenía mucho en común con la She-ra de hace treinta años. Esto no es necesariamente malo, la serie original era un producto diferente para una generación diferente, contemporánea de otras series animadas como los Thundercats y los Halcones Galácticos, el formato de She-ra y los contenidos infantiles de su época era muy distinto. Usualmente constaban de historias contenidas en capítulos de one-shot con una moraleja o enseñanza práctica al final de cada capítulo: “Amiguito no hables con extraños”, “di siempre la verdad”, “mira a ambos lados antes de cruzar la calle”, “come frutas y verduras”. Aún si había una continuidad, no era posible seguirla tan fielmente porque las tramas largas usualmente iban salteando entre cantidades grandes de capítulos. Las aventuras eran simples, divertidas, fáciles de seguir y dirigidas… no vayan a brincar del asiento por favor… a niños varones heterosexuales.

Corte a… treinta años después, creadores como Michael Dante DiMartino, Bryan Konietzko, Rebecca Sugar y la misma autora del reboot de She-ra, Noelle Stevenson, ofrecen una ventana a contenidos de fantasía, más breves, sucintos y con un desarrollo integral de los personajes que transmiten lecciones de vida, en vez de moralejas aisladas. En vez de enseñar cómo ser honesto y comer tu brócoli, Avatar el Último Maestro Aire enseñó lecciones sobre cómo hacer lo correcto en situaciones imposibles, Steven Universe a respetar la individualidad, los límites y la diversidad de las personas, She-ra a cultivar amistades saludables y cómo detectar relaciones tóxicas, por decir unos ejemplos… y en este camino de evolución narrativa y ética poco a poco todo se fue volviendo muy… gay.

El cambio más notorio de la última generación de contenidos animados para niños y jóvenes no va sobre las moralejas experiencias de vida, sino quién las está viviendo para que nosotros las veamos, y ya no sólo son mujeres contando estas historias, son mujeres queerAtrás quedó el molde de protagonista masculino de una sola nota, hoy, dependiendo qué contenido elijas, hay jóvenes varones y mujeres, heteronormativos y diversos, de distintas dimensiones, etnicidades y formas de cuerpo…y es difícil cómo resulta en historias que trascienden cuando vemos cómo aplica Noelle Stevenson a la diversidad en sus historias.

A través de cinco temporadas, fue capaz de construir personajes diferentes, en algunos casos a un punto confrontativo, interesantes y altamente relacionales. Las emociones que proyectó a través de ellos los proveyó del poder de crear un lazo con la audiencia. Desde una admiración al valor y entrega de Adora, hacía un cariño por la candidez de Bow, Perfuma o Scorpia, hasta un desagrado, odio, entendimiento y finalmente empatía hacia personajes como Hordak y Catra. Noelle fue capaz de hilar historias, tal vez no para cerrar contundentemente, pero sí para hacernos amar cada momento, y esto es especialmente notorio en la quinta y final temporada de la serie.

Tras cuatro temporadas en las que Hordak y posteriormente Catra fueron los villanos principales en un crescendo de hostilidades contra los héroes que subían las apuestas continuamente, la quinta entrega nos trae a Horde Prime, un caudillo conquistador intergaláctico que supuestamente haría ver a Hordak como el patito feo de los tiranos, al cual (advertencia de spoiler) derrotaron en una sola temporada. Esta es la punta del iceberg de una serie de problemas de una temporada hermosa, pero apresurada sin duda. La quinta temporada de She-ra tiene muchas cosas pasando… en serio. MUCHAS. Por la cantidad de sucesos simultáneos, la serie se hubiera beneficiado enormemente de otra temporada en la que pudiéramos ver todo lo que pasa con las princesas, el camino de Glimmer a la reivindicación y la reconstrucción de su relación con Bow, pero sobre todo el desarrollo de Catra para llegar al endgame planteado por Stevenson.

De toda la serie, Catra y Glimmer son los personajes que pasan por más cambios, los que tienen su visión del mundo más retada a través de cada arco y las que más tienen que adaptarse a esos cambios o romperse cuando no lo hacen. Hace mucho sentido que Stevenson haya empezado la quinta temporada con ellas dos juntas, los dos polos más lejanos entre los personajes. Sin embargo no hay suficiente tiempo para permitir que ellas dos realmente se sienten a confrontar diferencias, compartir experiencias y encontrar los puntos comunes sobre los cuales Catra se pararía para empezar a tomar las decisiones correctas que la vemos ejecutar a partir del capítulo cuatro de esta temporada, y esto es porque…(spoiler) Las princesas están buscando evitar que Entrapta se mate tratando de encontrar una señal, Adora y su grupo llegan a una aldea sospechosamente parecida al Mushroom Kingdom de Mario Bros., Swiftwind busca comunicarse con Adora todos los días, Micah se vuelve loco tratando de agradarle a una hija que no conoce y no está cerca, es el aniversario de Netossa y Spinnerella que…sorpresa está controlada por Prime… Adora y su tripulación se quedan varados en un planeta donde hay… ¿Gemas de Cristal disfrazadas de Estrellas con el búho de Harry Potter? ¡AVENTURA SECRETA BAJO EL AGUA! ¿Scorpia cantando excelente y venciendo sus miedos? ¡Un double trouble salvaje aparece!

A pesar de la enorme cantidad de eventos, Stevenson logra hilarlos ordenada y correctamente, con coherencia y sin perder lo relacionable que distingue a sus personajes, pero el costo es el desarrollo que faltaba para que algunos de estos momentos finales pudieran aterrizar con un contexto más construido, y el endgame que más sufre por esto es el de Adora y Catra.

Hasta la temporada cuatro Stevenson había podido hilar el desarrollo de Catra y su relación con Adora gradualmente, a fuego lento, demostrando la reacción de Catra a la traición de Adora en la temporada uno, pasando por el enojo debido al abandono y la violencia consecuente, el deseo de Adora de ir más allá del enojo de Catra y que pudieran estar de acuerdo, luego de salvarla, luego dejarla ir cuando Catra se alejaba más hacia el lado oscuro al no encontrar la validación y la compañía que añoraba. Durante todo este proceso también pasaban muchas cosas alrededor, pero sabíamos que iba a haber una siguiente temporada para seguirlo desarrollando.

A pesar de esto, no se puede decir que (spoliers) cuando finalmente Stevenson nos dio Catradora, este desenlace cayó totalmente sobre vacío. La misma Stevenson sugiere en varios artículos sobre el tema que no le fue posible proponer un romance de esta naturaleza a nivel protagónico desde el principio. Stevenson tuvo que confiar en que la audiencia entendería los subtextos, las pistas y la notoria química entre Adora y Catra desde la primera temporada. No fue sino hasta una respuesta positiva de la audiencia ante la posibilidad de que los personajes coincidieran de esta forma que Stevenson pudo comenzar a empujar por el final que quería desde un principio.

Al final, si la suma de los factores no afecta el resultado, en este caso la falta de desarrollo quizás tampoco. Para los espectadores que crecimos en los 80’s los últimos avances se han dado a pasos agigantados. En mi caso, cuando vi la serie original de She-ra , jamás pensé que vería un reboot con personajes tan diversos. Cuando vi la La leyenda de Korra nunca imaginé que terminaría con la sutil confirmación de una relación entre Korra y Asami, y sólo seis años después, tenemos el desenlace del reinicio de She-ra.

Quizás Stevenson entendió que no se trataba de cerrar todos los arcos o de desarrollar todo al mínimo detalle, sino de mover la pelota hacia adelante en cuestión de representación y presencia de personajes diversos con historias poderosas y valiosas de contar, para que el siguiente autor no tuviera que preocuparse de las mismas restricciones y pudiera contar una mejor historia, así como ella lo logró después de que el mundo aceptó la idea de un Korrasami. Si eso era lo que buscaba consiguió sin duda las veinte yardas, y el corazón de todos.

 

Sofía García-Bullé

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