Born Again: Diabólica Redención (1 de 2)

En la actualidad la ya muy conocida editorial estadounidense “Marvel Cómics” vive en una cúspide de una popularidad que en otros tiempos fue inimaginable para una empresa dedicada al historietismo. Lo interesante es que dicho éxito no es a causa de su producción editorial, sino en base a su parafernalia cinematográfica. Y como uno de los monopolios de fantasía súperheroica, no podía estar exenta de recibir fuertes críticas a causa de su comercialización. Para empezar, es una falacia definir al término cómic dentro de dicha clasificación, incluso también es falaz la de definir al hombre con capa cómo único género de la narrativa gráfica en los Estados Unidos, aspectos que el teórico Scoot Macloud, ya ha desarrollado arduamente y que autores underground como Robert Crumb, Harvey Pekar o Spain Rodríguez lo han corroborado. Otra falacia contemporánea sobre el tan comercial género del “Superhéroe” es el decir que está enfocado a un lector infantil o juvenil, aunque en la actualidad son famosos los comentarios que al respecto han hecho el cineasta mexicano Alejandro González Iñarritu mostrando una total ignorancia sobre la narrativa secuencial y del renombrado guionista británico Alan Moore que los que lo conocen a fondo, saben su postura de anarquista y punk posmoderno. Sin embardo, el que primero lanzó ese tipo de comentario desde una postura más profesional fue el historietista norteamericano Howard Chaykin. Al igual que Moore está considerado como una pieza fundamental en la madurez del Súper Héroe con las importantes reformas que sufrió en los años ochenta que ayudaron a convertir el género en una lectura totalmente adulta. Y a su vez formó parte del boom de las minorías que encabezó el cómic chicano de los Hermanos Hernández.
En otros artículos de este semanario, ya se ha comentado que una posible renovación total de la cinematografía estadounidense basada en historietas podría ser una dupla entre Chaykin e Iñarritu al adaptar alguna de sus novelas gráficas subversivas como “American Flagg” o incluso “Black Kiss”, que de entrada estaría totalmente enfocado a un público adulto, ya que es bien conocido a uno de sus coprotagonistas que de hecho es transexual.

En esta ocasión se reseñará de nuevo a otro pilar de la renovación del cómic norteamericano, Frank Miller. Sin embargo, ahora se explorará una faceta un tanto olvidada de este artista, su participación en el personaje marveliano “Dardevil”, que en cierta forma fue el que lo catapultó a ser posteriormente un autor de culto y de manera especial se hará énfasis en su relación con el catolicismo. Aspecto muy notorio en sus posteriores obras de culto, como en “Sin City” en donde gráficamente la gabardina de Marv se llega a confundir con una sotana de sacerdote, sin mencionar el crucifico que siempre cuelga del cuello de dicho personaje, además de haber manejado como protector de un asesino-caníbal al mismo Obispo de “Basin City” (no confundir la presencia de la religión católica en Miller con santurronería), o en el final sorpresivo de esa sensual chica del vestido rojo que resultó ser una novicia. Ahora bien, hay que establecer lo siguiente, “Dardevil” por naturaleza ha sido el emblema del “Súper Héroe” católico al ser educado en Hell’s Kitchen barrio de Nueva York que sí existe en la vida real y cuya característica es que los que lo habitan predican dicha fe, siendo de origen irlandés al igual que Miller, además de una fuerte semiótica que arduamente lo relaciona con dicha creencia, basta con su indumentaria.
Al respecto en México es muy fuerte la representación del diablo rojo con cuernos como herencia de la pastorela, sin embargo, no hay que olvidar que en su génesis el Halloween también es una tradición irlandesa y una representación usual no deja tampoco de ser el demonio con cuernos y un tridente (en el caso del personaje es curioso como se ha remplazado por los garrotes lanza cuerda en los que se transforma su bastón de invidente). Quizás sea redundante hablar del origen de “Diabólico” como se le conoce al personaje en nuestro país, ya que también fue llevado a la pantalla grande en el año 2003, antes del boom cinematográfico de la editorial. En su universo posible Matt Murdock es hijo de un boxeador alcohólico y padre soltero (la bebida y el boxeo también son aspectos muy irlandeses) al que le hacían bullying de niño, he de ahí el nombre, pues el modismo se utiliza para referirse a un temerario de forma despectiva, algo parecido al término hispano de “Pobre Diablo”. Pues precisamente su progenitor le pedía no poner resistencia; pues quería un mejor futuro para su hijo y no quería que siguiera su vida de pugilista, sin embargo, él se adiestro secretamente en artes marciales mortíferas bajo la tutela de un Maestro oriental conocido como “Stick” convirtiéndose en un ninja en toda la extensión de la palabra, aspectos muy comunes en la cultura pop estadounidense de los ochentas. Ha todo ese entrenamiento hay que reforzar su poder sobre humano en base a un accidente que lo dejó ciego; pero a su vez aumentó sus otros sentidos. Y pese a todo cumplió el deseo de su difunto padre que fue asesinado por el hampa, convirtiéndose en abogado.

Es importante comentar que el principal enemigo de este personaje no es otro que “Kingpin”, villano recurrente también en otros personajes como “Spider Man” o “Punisher”, pero que fue “Dardevil” y en específico Frank Miller quien no sólo lo mostró como el estratega y cerebro criminal que es, sino como un arduo combatiente capaz de vencer sólo a varios expertos en artes marciales con armas blancas por cada sesión de entrenamiento. Ahora entrando específicamente a “Born Again”, desde la primera página queda establecido el planteamiento de la historia, Karen Page, ex amante del personaje que ahora es una adicta y ex actriz pornográfica, a cambio de una dosis revela que Matt Murdock es quien se esconde detrás de la máscara del “Hombre Sin Miedo”. Esa primera página no deja de tener una estética muy de los ochentas y establece toda la narrativa aristotélica de la historia al entregarse el “alter ego” del “Súper Héroe” en un sobre en un lugar que no es Estados Unidos y que en la segunda página queda en evidencia que se trata de México, nada fuera de lo común para la época y la tremenda ideología racista hacía todos los hispanoamericanos como posteriormente se verá en esta novela gráfica al hacer mención de lo que ocurría en Nicaragua.
Y no por nada la semiótica de la imagen funciona a la perfección al presentar primero su enorme silueta y posteriormente al “Kingpin”. Todo concluye con sus palabras de poner a prueba la información y una notable voz en off de “Pasan seis meses”. En la cuarta caja y en un fuerte cenit aparece el protagonista durmiendo sobre su cama sin camisa, luego la secuencia corrobora que está completamente desnudo, aunque en su doble identidad tiene o pretende dar a entender que posee todas las discapacidades propias de un invidente, nunca deja de ser un galán con las mujeres. Está desempleado y la correspondencia le dice que está en bancarrota, todo este primer capítulo se fundamenta en narrar su caída con un final tremendo que no fue otro que la destrucción de su departamento. ¡Ya no podía ejercer como abogado y sus tarjetas de crédito están en ceros! ¡Sólo tiene diez dólares en la bolsa! Suficiente para pagar un típico cuarto de mala muerte y como elemento un tanto exagerado, siempre hubo una rata debajo del catre, sabe que sólo “Kingpin” pudo hacer explotar su edificio, él lo monitorea y espía, ahora sigue su decadencia esperando su total caída, ha ido observando por medio de fotos su deterioro psicológico. Está al tanto de que se ha levantado furioso del hotel y aún mantiene su mortal capacidad combativa con la que mil veces venció a “Punisher”.
Las siguientes secuencias son muy propias del estilo de Frank Miller a su vez también lo son del personaje. El escenario es el metro de Nueva York (véase también la reseña de HardBoiled) en donde toma asiento y no porta su bastón, pero sí sus lentes oscuros. Unos jóvenes asaltan y golpean a un anciano que se postra junto a él, todo es relatado por un espía que lo ve todo y se lo cuenta a un “Kingpin” imponente que levanta unas enormes pesas sin usar algo más que un traje de baño. Fue hasta que pusieron el revólver frente a sus gafas oscuras que no dejan de reflejar el cañón de la pistola que Murdock puso resistencia, lanzó el colt hasta donde el mencionado narrador tomaba nota para después hacer énfasis en el daño que le hizo a la muñeca del asaltante, golpear sus costillas con un puñetazo y dar una magistral patada a su quijada, todo para que el segundo joven de un codazo en las cervicales sufra un re acomodo en su columna, al menos el tercero logra disparar y de hecho se acaba de mencionar todas las veces que ha vencido a un francotirador maestro como lo es Punisher, dicho logró sólo significo una ráfaga de puñetazos en el rostro del tercer ladrón y finalmente estrelló su cráneo contra el vidrio del vehículo. El tren se detiene y un policía le apunta con su arma reglamentaria, Dardevil no se detiene y también lo noquea usando su propia macana que se lleva consigo. Kingpin sonríe pues sabe que va a su encuentro y está poseído. Entra en su edificio sin problema, se presenta y la recepcionista sólo le dice que el señor Wilson Fisk, verdadero nombre del rey del crimen le espera. Mientras tanto desde algún lugar de México, Karen Page trata de comunicarse con Matt Murdock, al no lograrlo sabe que algo no va bien, está totalmente drogada. Volviendo a Nueva York, finalmente se enfrentan cara a cara, Dardevil da un fuerte toletazo a la gran panza de su adversario que contra ataca con uno de sus clásicos golpes de Karate que no fue difícil de esquivar para sangrarle su nariz con el garrote del policía, arma que sabe manejar a la perfección con la que luego le da en la sien. Escapa de uno de sus mortíferos agarres para finalmente ser doblado de su brazo izquierdo, recibir un izquierdazo recto y un derechazo que lo sangra y lo tira al piso para logar decir:

Nunca me rendiré… Nunca…

Al final sólo se ve la grande y pesada mano de Fisk junto con el fondo rojo. ¡Está inconsciente! A manera de crítica, esta pelea fue muy simple, pues un personaje como Dardevil puede resistir mucho más, volviendo al ejemplo más recurrente, hay ocasiones en que ha sido herido por las balas del “Castigador” y aún así se ha levantado a dejar a su modesto adversario tirado en el piso. Las secuencias finales de este capítulo muestran al abogado ciego, fuera de combate y dentro de un taxi robado. Se asesinó al chofer con el tolete robado y a él se le baño de whiskey. El rey del crimen no podía correr riesgos de inculparse por la muerte del “Hombre Sin Miedo”, que sin embargo, vuelve en sí, logra escapar para pasar la noche en un callejón, sobre bolsas de basura en compañía de otros indigentes. El siguiente capítulo comienza con el recuerdo, no en base a imágenes, sino a un diálogo por parte del personaje en una notable voz en off sobre su vida y el cómo se convirtió en Dardevil, son pocas la imágenes, salvo el rostro del personaje, por lo normal en un lenguaje estricto sobre narrativa gráfica, esto sería inadecuado para un lector, pero en esta caso, que para comenzar el personaje es invidente, se podría decir que contagia al que lee esta obra con sus recuerdos y el hecho de que las imágenes para él son sonidos muy fuertes. Sólo hay una leve secuencia del momento en que el cilindro radiactivo le cayó en el rostro y el de una dulce mujer que lo besó en la frente, de la cual sólo identificó un crucifico de oro. El personaje se levanta aún no muy bien ni rehabilitado, es apuñalado por un landronzuelo de poca monta con traje de Santa Claus, para ser atropellado para, de milagro, llegar a su antiguo barrio a desplomarse en el costal de boxeo en el que entrenaba su padre, eso junto a otras tramas, como el hecho de que Karen Page regresará a Estados Unidos haciéndole compañía a un narcotraficante mexicano, además de que un reportero de ese tan famoso diario del universo marvel es agredido por una regordeta enfermera arduamente diestra para el combate, pues este periodista está desenmascarando la trampa que le han tendido a Murdock. Y de hecho este otro capítulo concluye con otra fuerte frase ahora de Kingpin:

Y yo… le he demostrado que un hombre sin esperanza es un hombre sin miedo.

Un poco antes de que finalizara esta entrega, de forma un tanto inverosímil aparece una monja católica en una clara referencia a “La Piedad” de Miguel Ángel, en donde toma al personaje desmayado en el que fuera el gimnasio de su progenitor. El siguiente capítulo no por nada se titula “Renacer”, el protagonista es atendido por monjas en una misión de Hell´s Kitchen, en específico por una religiosa llamada Maggie. Mientras tanto, Karen Page llega a Nueva York junto a un narcotraficante mexicano de nombre Paulo que la golpea, el reportero se niega a escribir la nota que comprobaría que Matt Murdock fue inculpado por el rey del crimen y se mantiene así cuando la reportera asesina al herido policía que lo inculpó y estaba por cantarle la verdad de que fue obligado a hacerlo. A su vez el jefe del hampa pide utilizar a un nuevo hombre que de momento está en Nicaragua. Melvin hombre que en su tiempo fue el villano conocido como “El Gladiador”, es obligado a confeccionar un disfraz de Dardevil. Este breve capítulo concluye con la aportación más importante de esta saga a toda la posterior trayectoria del personaje, Maggie la monja católica es en realidad su madre, la que su padre dijo que había muerto en el parto, sigue viva y es una religiosa que no deja de orar por su redención. Y que posteriormente tendrá una fuerte referencia con la vida de uno de los pilares de la Iglesia Católica y en sí de la Filosofía Dogmática, Agustín de Hipóna, nacido en Tagaste, Argelia en 354 D.C. Y que como característica también llevo una vida desordenada, formando parte de una secta denominada “Los Maniqueos” en los principios en que se estaba constituyendo la unidad de la Iglesia Católica en Roma que daría pie a lo que vendría siendo el período medieval. Llegando incluso a procrear un hijo de nombre Adiodato, pero como emblema también tuvo la oración de su madre como elemento fundamental para su conversión, mujer que también fue santa y que lleva por nombre Mónica. A partir de dichas referencias y de esta novela gráfica, el papel de la madre de Dardevil se convirtió en una figura arquetípica para este “Súper Héroe”. Y el catolicismo al más mero estilo agustiniano en una tendencia de interés, puesto que su filosofía tiene una ardua influencia neoplatónica; pero sometida de forma ciega a la creencia de un sólo Dios y la figura de Jesucristo como hijo de dicho ser omnipotente que se hizo hombre por medio de una mujer. También se parte del hecho, de que Matt Murdock quizás no prediqué en ningún momento la castidad, pero en su modelo de hombre justo trata de emular la figura no sólo San Agustín, sino de otros santos como Tomás Moro que de hecho es Abogado. Aquí nace la gran riqueza filosófica en base al dogmatismo que ha tenido este personaje en los últimos tiempos. Y que en este caso será fundamental para la siguiente parte de esta reseña.

Gerardo Martínez Acevedo.

  “Efrén Bantú”

NOTA: Escribo esta reseña después de haber sobrevivido a una fuerte Odisea de la que muchos no han vivido para contarla. Y todo en un ambiente que me confrontó con mi origen fundamentado en una educación arduamente católica. Ahora soy arduamente conocido por mi postura pagana. Pero no podía hacer este homenaje tan presente en el cómic estadounidense a esa importante doctrina filosófica que es el Dogmatismo y que se concluirá en la segunda parte de esta reseña.

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