La hija artística de la ciencia.

Vivimos en una sociedad extremadamente dependiente
 de la ciencia y la tecnología, en que casi nadie tiene
 unas mínimas nociones sobre ciencia y tecnología.
Carl Sagan.

                  La ciencia ficción tiene la mala costumbre de contarnos historias apocalípticas. No fue ella quien inventó el género ciertamente, ya lo hacía la Biblia hace bastantitos años, pero le encanta mantenernos entretenidos con miedo. Y en estos tiempos que corren, múltiples obras nos lo recuerdan, ya sea en libros o películas.
¿Quieres virus mortales? La Guerra de los mundos, Epidemia, La amenaza de Andrómeda.
¿Zombies? Soy leyenda, Guerra mundial Z, Tren a Busan.
¿El mundo se murió? La carretera, Los hijos del hombre, Ensayo sobre la ceguera, Blade Runer.
¿El mundo se murió con viajes en el tiempo? Doce monos (esta incluye virus), Freejack, Terminator.

Sí, la señorita ciencia ficción, hija de la ciencia, dedicada alas artes, tiende a ser un tanto pesimista, no siempre, y si no me crees teclea Solarpunk en el buscador de Uk y verás que también puede ser propositivamente optimista.

En medio de la más reciente pandemia, en tiempos de miedos amplios e irracionales, Uk quiere echarle un vistazo a ese género que nos puede ayudar a sobrellevar las cosas. ¿Por qué la ciencia ficción podría hacer eso? Muy simple, el género en sus inicios es resultado de tomar el estado científico y tecnológico presente y extrapolarlo a un posible futuro bueno o malo, utópico o distópico. Ello, claro, se lo debemos a los países desarrollados gracias a su tradición del cultivo de la ciencia (precisamente por eso son desarrollados). Por lo tanto, aquella incipiente ciencia ficción se basa en ciencias exactas y da como fruto lo que conocemos como ciencia “ficción dura”. Gracias, Verne, Asimov, Clarck y muchos más.

En cambio, en este mundo subdesarrollado el cultivo de la ciencia y la tecnología deja mucho qué desear, por ello, para quienes les gusta el género y no se quieren meter en honduras de verse refutados por verdaderos científicos, optamos por cultivar el género agarrados de la manita de las ciencias sociales, por lo que nos encanta la ciencia ficción blanda.

No importa, en ambas ciencias ficciones la materia prima es la misma: la ciencia. Y ¿qué es lo genial de que el género tome como elemento principal para definirse como tal la ciencia? Pues que precisamente el pensamiento científico es el que nos puede ayudar a sobreponernos a tragedias como la que enfrentamos el día de hoy.

El método científico y sus herramientas, el pensamiento crítico por ejemplo, nos permiten tener el mundo que tenemos, repasemos: a dos semanas de iniciada la pandemia se desarrolló la prueba para su detección; ahora conocemos su ARN y mapa genómico; estamos trabajando a machas forzadas para desarrollar una vacuna, el proceso estadístico permite predecir escenarios y prepararnos en consecuencia. Sin ello estaríamos sufriendo lo mismo que hace cien años en España con la pandemia de gripe española. No es así gracias a ello. Inocultable también es que gracias a la ciencia y la tecnología el virus famoso se pudo esparcir por el planeta entero: aviones, radares, comunicaciones ayudaron bastante.

¿Y qué pitos toca la ciencia ficción aquí? Que al estar basada en un mundo científico y tecnológico, mayormente, el género ayuda a sembrar esa manera de pensar, percibir y apreciar el mundo. Te invita a dejar atrás los miedos que mutan con velocidad a pánico, gracias al conocimiento de cómo funciona, y cómo no, el mundo; te hace saber que con información correcta estás más cerca de tomar decisiones correctas; Combate las falsedades e infundios con datos duros y veraces si los sabes encontrar, o mejor, producir. Sabe también que la empatía y la generosidad son armas mucho más poderosas que el sálvese quien pueda o la ley del más fuerte.

Es por eso que Uk celebra que una parte de sus esfuerzos se dediquen a divulgar la ciencia ficción como género, esperando que con eso se siembre cuando menos la semillita de apegarnos a un mundo donde el rigor de la ciencia y sus herramientas nos eviten convertirnos en seres irracionales cegados por el miedo en circunstancias, sí, muy duras y muy difíciles, nadie lo minimiza, pero que armados con el pensamiento crítico y el método científico podemos, por lo menos, comportarnos como seres racionales y empáticos para salir de este escenario tan apocalíptico.

Larga vida y prosperidad al género.
¿Y a la humanidad? También con sus respectivas reflexiones que, de seguro, nos dejará el señor Coronavirus.

Viene un tormenta le advirtieron a Sarah Connor.

No temas, seamos creativos, responsables y generosos.

 

Samuel Carvajal

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