Corrección

Qué ganas de decirte “vida”, de decirte “muerte”, de cuánto para darte, de pedirte, de mirarte y desconocerte.

Qué ganas de pertenecernos, de perdernos, de encontrarnos y escondernos, de dejarte sentado junto a mi suerte.

Qué ganas de ser yo en tu presencia, quien siente tus desgracias, que se sabe de ti todo, que se ganó dormir  a tu lado. O ser capaz de elegir pasar las noches despiertas.

¿Cómo puede ser alguien capaz de dejarlo pasar? ¿Cómo se deja ver huyendo los días de lejos, inmóviles, inhumanos, sin sufrir por no compartir tu aire?

Qué ganas de abrirte todas mis puertas, de rendirme y decirte: ‘te entrego lo que soy’. Cómo me urge que sepas quién te habla, quién te pide, aunque esto resulte en no volver a contar contigo.

Qué ganas de reivindicarme y volver a nacer. Qué ganas de ser la que te tiene. Qué ganas de escribirte y envolverte. Qué ganas de ser por ti.

 

Gabriela Dimas Yázbeck

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