Versus – Las muñecas del valle inquietante

ISAAC Hombre
T-A Mujer
DOCTORA Mujer
ASISTENTE Hombre
PETBOT Marioneta

La acción se desarrolla en una cocina. La decoración es sencilla y de buen gusto, hay plantas que hacen que el lugar se sienta fresco y agradable. Un par de cámaras de seguridad observan lo que sucede desde cada esquina. En una de las paredes vemos un llamativo botón rojo con un letrero que dice “Emergencia”.

T-A exprime una pasta del sintetizador de desechos orgánicos, como quien extrae carne molida de una trituradora. Entra Isaac, viene del trabajo.

T-A: Buenas noches, señor Isaac.
ISAAC: (Malhumorado, toma asiento en el comedor.) Hola, Tea.
T-A: ¿Cómo estuvo su día?
ISAAC: Bien.
T-A: ¿Todo en orden en la oficina?
ISAAC: Sí.
(Silencio.)
T-A: ¿Le apetece una bebida?
ISAAC: No. Mejor sí. Una cerveza, por fav… Tráeme una cerveza, es una orden.
T-A: Con mucho gusto. (Le sirve la cerveza.) ¿Desea algún snack?
ISAAC: No.
T-A: ¿Fue de su agrado el almuerzo que le preparé para hoy?
ISAAC: Sí, Tea. Igual que ayer. Igual que antier. Igual que siempre que me preguntas.
T-A: Me complace escucharlo.
ISAAC: ¿Te complace? Te complace. (Ríe, irónico.) Haz algo por mí, Tea.
T-A: Estoy para servirlo.
ISAAC: Cállate, ¿sí? Nada más por hoy. No estoy de humor para que estés sacándome plática.
T-A: ¿Sucede algo, señor?
ISAAC: A ver, yo no tengo porqué darte explicaciones, ¿O.K.? ¿Acaso me ves aclarándole cosas al refrigerador o al lavabo? No, ¿verdad?
T-A: Entablar conversaciones con los usuarios mejora mi vocabulario y patrones de personalidad. Si me permite charlar con usted, me complacería mucho.
ISAAC: O.K., mira, quiero que pongas atención. Te voy a dar algo para que lo programes en esos patrones de personalidad que dices que tienes: Ya no quiero que vuelvas a decirme que algo “te complace”. A ver cómo le haces. Di otra cosa, lo que se te ocurra; pero esa palabra ya no. Eres. Una. Cosa. No tienes ni idea de lo que significa sentirse complacido por algo. Usas esa palabra sólo porque así te programaron. Ahora quiero que te la borres de tu disco duro o lo que sea que tengas adentro. Ya es hora de que empieces a comportarte menos como una persona y más como la máquina que eres.
T-A: Estoy diseñada para adaptar mis protocolos de interacción según las preferencias de cada usuario. En su opinión, ¿qué verbo sería más adecuado emplear en lugar de “complacer”? (Espera unos momentos la respuesta de Isaac, que no llega.) Lo escucho, señor Isaac.
ISAAC: No sé. El que te dé la gana, me da igual. Invéntate una palabra si quieres.
T-A: Le ruego me disculpe, señor, pero insisto: Sólo puedo aprender si usted me ayuda.
ISAAC: Tea, por única vez, líbrame de la monserga de tener que hablar contigo. Extraño llegar a mi casa y estar en silencio, ¿sí? ¡Soy un ser humano!
T-A: Fui programada con un algoritmo de aprendizaje que…
ISAAC: ¿Quieres aprender? ¿Eso es lo que quieres? Pues grábate que así somos los usuarios, no todos los días vamos a tener ganas de estar hablando con Siri o con Robotina. Eres un aparato, Tea. Una Roomba glorificada, eso es lo que eres.
T-A: El período de prueba aún está en curso, y yo…
ISAAC: Sí, sí, ya sé que todavía tengo la obligación de convivir contigo; pero sucede que hoy no se me da la gana, ¿entendiste? Voy a reportarme enfermo. (Le habla a una de las cámaras.) Hey, ROSSUM: ¿Están ahí? ¡Me quiero reportar enfermo! ¿Me oyen? ¿ROSSUM?
T-A: Me apena que se encuentre mal de salud. ¿Gusta que lo enlace al consultorio de su doctor?
ISAAC: ¡No! Carajo, ¿por qué no entiendes el español? Quiero que guardes silencio, es una orden.
T-A: Como guste, señor Isaa..
ISAAC: ¡Zip!
T-A: (Abre la boca) …
ISAAC: ¡Shhhh!
(T-A se queda inmóvil unos momentos. Isaac la mira fijamente. Él le da un trago a su cerveza.)
ISAAC: Ponte a limpiar, ándale.
(T-A toma el plumero y continúa limpiando los gabinetes, su mirada fija en Isaac.)
ISAAC: No me veas.
(T-A gira la cabeza. Sigue limpiando.)
ISAAC: Cambié de opinión. Mejor ve a recargarte y ponte en modo sueño.
T-A: Mi batería está al noventa y ocho por ciento, puedo funcionar aún por cuarenta y siete horas.
ISAAC: Quiero oír un “Sí, señor Isaac” y que obedezcas.
T-A: Sí, señor Isaac. (T-A se conecta en un enchufe, se sienta en una silla y se queda quieta con los ojos cerrados. Isaac le da algunos tragos a su cerveza. Camina de un lado a otro. Finalmente digita un número en el holófono de la cocina.)
ASISTENTE: ROSSUM, Departamento de pruebas, ¿En qué puedo ayudarlo?
ISAAC: Buenas tardes. ¿Sería tan amable de comunicarme con la doctora Mendiola?
ASISTENTE: ¿Cuál es su nombre?
ISAAC: Isaac Talamantes.
ASISTENTE: La doctora va de salida, ¿le programo una cita para mañana?
ISAAC: Necesito hablar con ella, me urge. Soy del equipo de usuarios de prueba del T-A 5000.
ASISTENTE: Permítame.
ISAAC: Gracias.
DOCTORA: Buenas tardes, señor Talamantes. ¿Qué se le ofrece?
ISAAC: Doctora, buenas tardes. Muchas gracias por tomar mi llamada.
DOCTORA: Para eso estoy. Mi asistente me dijo que era algo urgente.
ISAAC: Ehm, sí.
DOCTORA: Lo escucho. ¿Cómo va todo?
ISAAC: Es que… no sé ni por dónde empezar. Para serle franco, mal. Incluso he estado pensando en suspender mi prueba de la T-A 5000 y calificarla como fallida.
DOCTORA: ¿Cómo dice? En lo que va del período no ha reportado un solo error, ¿y ahora está hablando de suspender la prueba?
ISAAC: Lo sé, lo sé. Le va a sonar muy extraño, pero, creo que me está haciendo daño convivir todos los días con ella, -con Tea-… con esa androide, o ginoide o lo que sea.
DOCTORA: ¿Por qué lo dice?
ISAAC: No sé si pueda explicárselo, doc. Siento que este asunto me está afectando; mentalmente y tal vez hasta de manera emocional. Yo nunca había tenido un androide de compañía, en parte fue por eso quise inscribirme al programa de pruebas; pero ya pasaron tres meses desde que inició el período y no sé… La vida con ella es… es… (Pausa.) Increíble.
DOCTORA: (Extrañada.) ¿Increíble?
ISAAC: Ojalá tuviera una mejor manera para describirla, pero no. Es como un sueño hecho realidad. Parece una locura… ¡Y lo es! ¡Yo sé que T-A es una máquina! Pero si la conociera lo entendería.
DOCTORA: Conozco los suficientes, créame. Todos son iguales.
ISAAC: Ella es diferente. Su comida es deliciosa, casi podría decir que tiene el sazón de mi abuela Tere. ¿Cómo es eso posible, doctora?
DOCTORA: Es de esperarse. Su función principal es complacerlo a usted.
ISAAC: Lo sé. Ella me complace. A la perfección. Todos los días, en todos los sentidos. De verdad, en todos… Si sabe a lo que me refiero.
DOCTORA: (Suspira pesadamente.)
ISAAC: Me refiero a que es impecable en absolutamente todo lo que hace. La casa nunca había estado así de reluciente, además está haciendo maravillas con la decoración y lo mejor es que no me está costando ni un centavo. Todo lo que ella compra en línea es por cortesía de ROSSUM.
DOCTORA: Es correcto.
ISAAC: Por si fuera poco, todos los cambios que ha hecho están basados en mis gustos personales. De alguna manera siento como si ella, Tea, me conociera. Me da la impresión de que me entiende, ¿sabe? Aunque sea una máquina, de algún modo ella me comprende y eso me asusta muchísimo. Me aterra, pero a la vez me hace sentir que yo le importo, y debo reconocer que eso… en el fondo… me gusta… un poquito.
DOCTORA: O sea que le asusta… ¿pero le gusta?
ISAAC: ¿Se está burlando?
DOCTORA: De ninguna manera, señor Talamantes. ¿Cómo va usted a creer? Lo que puedo decirle es que el modelo T-A 5000 es extremadamente complejo y es de esperarse que la interacción que usted tiene con ella también lo sea. Tenga en cuenta que como parte del nuevo software, le implantaron algoritmos adaptativos y capacidades de procesamiento del más alto nivel. Usted no puede calificar la prueba como fallida por “cómo se siente” con el robot sino por cómo él, o ella en este caso, cumple con las funciones para las cuales fue diseñada. En ese aspecto, entiendo que la prueba va muy bien.
ISAAC: Ese es el punto, (habla más bajo y mira de reojo a T-A) en realidad no. Para mí es como si tuviera la vida ideal al lado de la mujer –o la computadora–, perfecta. Todo va de maravilla en la superficie, sí; pero hay algo muy en el fondo, algo pequeñísimo que no me termina de cuadrar. Algo que no sé muy bien cómo explicar, doctora.
DOCTORA: Por favor inténtelo.
ISAAC: Tengo una sensación de que… así muy extraña… ehmmm… Como en las películas, cuando aparece uno de esos personajes hechos por computadora que están tan bien dibujados que casi parecen humanos reales; pero no lo son, y es muy incómodo. Uno no puede identificar exactamente cuál es la razón de esa incomodidad pero ahí está, como una piedra en el zapato y es lo más molesto que puede haber.
DOCTORA: Oh ya veo. Lo que usted está experimentando es una respuesta de rechazo que se puede llegar a dar en algunos usuarios. No es tan común como hace algunos años, pero todavía se presenta de manera esporádica. Es un fenómeno que se conoce como…
ISAAC: Espere, creo que ya sé cómo explicarlo. Creo que lo que me molesta son cosas mínimas que no están mal por sí solas, pero… por ejemplo: llevo meses de no salir con otras mujeres, osea, con mujeres reales, ¿sabe? Lo único que hago es encontrarles defectos. Incluso, por alguna razón no quiero traerlas a la casa estando Tea aquí. Siento que le estoy faltando al respeto, ¿se da cuenta de lo que le estoy diciendo? ¡Tengo miedo de ofender a una máquina! Creo que hasta podría decirse que me estoy encariñado con ella… Es que su piel es tan suave y puedo tocarla cuando yo quiera… (La acaricia tiernamente.) Además su sonrisa es muy bella y su pelo… Es la mujer perfecta para mí. Por Dios, ¿qué está pasándome? ¡Me estoy volviendo loco, doctora! Quiero hablarle, pero a la vez no. Adoro estar con ella, pero luego recuerdo lo que es y le ordeno que se calle y que me deje en paz. Esto no está bien, doctora. No está nada bien, a veces siento como si la odiara, ¡en verdad la aborrezco! y otras veces no existe nadie más para mí en el mundo. ¡Esto es un infierno! ¿Es así como debería sentirse un usuario?… ¿Doctora?… ¿Doctora?
DOCTORA: (En algún punto se había quedado dormida y despierta bruscamente.) Sí, aquí estoy.
ISAAC: ¿Escuchó lo que le dije?
DOCTORA: Claro, claro.
ISAAC: ¿Y qué opina?
DOCTORA: (Despreocupada.) Pues qué le digo…
ISAAC: ¡Ayúdeme, por favor! ¡No sé qué hacer!
DOCTORA: Tranquilo, hombre. Podría empezar por tomarse las cosas con más calma. Lo que le sucede no es tan grave como usted piensa. En estos tiempos ya todo mundo tiene uno o dos androides de compañía en casa, hasta tres. El que usted está probando es el más avanzado. Si nunca antes había tenido uno, es normal que sea un shock para usted al principio. Nosotros en ROSSUM teníamos prevista esta situación. Para serle sincera, esa precisamente fue la razón de que lo contratáramos a usted como usuario de pruebas. Nos interesaba mucho documentar la interacción del T-A 5000 con un usuario novato.
ISAAC: Así que para ROSSUM no soy más que un vil conejillo de indias.
DOCTORA: Es un programa de pruebas… Le recuerdo que usted vino aquí a inscribirse, señor Talamantes, nadie lo obligó. Pero ¿sabe qué? No hay ningún problema. Puede interrumpir el programa tan pronto como usted lo desee. Lo único es que deberá devolver todo lo que haya comprado su T-A 5000 y pagar una penalización de veinte mil dólares, así que usted dirá.
ISAAC: (Ríe nerviosamente.) Creo que ya se me está pasando la incomodidad.
DOCTORA: ¿Ah, verdad? (Ríe.) De veras se lo digo, no tiene nada de qué preocuparse, señor Talamantes, confíe en mí. Todo esto es normal y se le va a pasar.
ISAAC: (Mirando a T-A.) Si no fuera tan perfecta… Es casi como una humana.
DOCTORA: Usted lo ha dicho: Casi. Los dos sabemos muy bien que no lo es; téngalo en mente, señor Talamantes.
ISAAC: (Triste.) Tiene razón, doc.
DOCTORA: Por ahora váyase a descansar, tómese un calmante y ya verá que mañana se sentirá mucho mejor.
ISAAC: Espere, en realidad hay otra cosa. (Le da otro trago a su cerveza.) Pero si no pensó que estaba loco por lo que acabo de decirle, con esto sí me va a mandar derechito al manicomio.
DOCTORA: (Fastidiada.) ¿Ahora qué?
ISAAC: Ehm… lo que pasa es que esta robot está cambiando la decoración de mi casa.
DOCTORA: Naturalmente. Supongo que le explicaron que es parte de la nueva funcionalidad del T-A 5000.
ISAAC: (Paranóico.) Sí, pero… es como si detrás de todos estos cambios hubiera una especie de… mensaje secreto escondido.
DOCTORA: Ajá.
ISAAC: No sé si son los colores o la forma en la que acomodó las cosas, pero creo… no, no creo… estoy seguro de que está tratando de decirme algo.
DOCTORA: ¿Por qué no me visita mañana y charlamos un poco más sobre el tema?
ISAAC: (Introspectivo. Se pasea por la cocina y se detiene de tanto en tanto a mirar algunas cosas con desconfianza.) Tal vez sea la loza que mandó traer de Japón… O el patrón impreso en las cortinas… Hay algo muy muy raro… Este adorno… O la disposición de la comida en el refri… ¡Los quesos!… (Eufórico. Se dirige a T-A.) ¿¡Qué es lo que me quieres decir, Tea!? ¿¡Qué!?
DOCTORA: Señor Talamantes, me está preocupando. ¿Desea que envíe al personal de mantenimiento a su casa en este momento?
ISAAC: Quizá sean las cervezas, o este florero… Ya lo sé. Eso es. Las plantas. ¡Son las plantas! ¡Las plantas!
DOCTORA: Señor Talamantes, tranquilícese por favor. Quiero que respire profu… (Isaac termina la holo-llamada y deja su cerveza sobre la mesa.)
ISAAC: Despierta, Tea. Es una orden.
T-A: (T-A se desenchufa y se incorpora.) Buenas noches, señor Isaac. Estoy a su servicio.
ISAAC: No, no… Nada de buenas noches. Te voy a hacer una pregunta y quiero que me respondas con la verdad.
T-A: Por protocolo soy incapaz de mentir.
ISAAC: (La imita.) Por protocolo ñe ñe ñe. Déjate de cosas, Robotina. Quiero que me expliques qué fue lo que hiciste con las plantas.
T-A: No lo entiendo, señor Isaac. Ahí están las plantas, justo detrás de usted. (Pausa.) ¿Acaso se refiere a las plantas de mis pies?
ISAAC: No te hagas, Tea. Yo tenía helechos de verdad en estas macetas. ¿Quién te dio permiso de quitarlos? ¿Por qué lo hiciste?
T-A: Mejorar la decoración es parte de mi nueva fun…
ISAAC: (Interrumpe.) Funcionalidad. Ya lo sé. Pero las plantas no son decoración, son seres vivos. Dime qué les hiciste.
T-A: Descuide, señor Isaac. Está en mi programación evitar los desperdicios. Las plantas están siendo transformadas en composta, junto con el resto de los desechos orgánicos de la casa. De ese modo se aprovechan mejor sus propiedades. ¿Gusta que le sirva otra cerveza?
ISAAC: Pero son seres vivos, Tea… o eran. ¿No te programaron esa información?
T-A: Por supuesto, señor Isaac. Sin embargo, también conozco otros datos acerca de los helechos. Sé que se marchitan, generan basura y requieren de cuidados. Las plantas artificiales que yo elegí son mucho mejores desde un punto de vista decorativo y también funcional. Recuerde que estoy diseñada para favorecer el orden, la estética y la armonía.
ISAAC: Pero… la vida…
T-A: ¿Acaso no estaba viva la cucaracha que usted asesinó ayer?
ISAAC: Asesinar es una palabra muy fuerte…
T-A: Usted la privó de la vida para favorecer el orden y la estética.
ISAAC: Ehm… (Ríe, nervioso.) No, eso no fue lo que pasó. Yo pisé a la cucaracha porque la cocina no es lugar para ese tipo de vida. Eso lo sabes, ¿no? Las cucarachas son sucias. Transmiten enfermedades y gérmenes.
T-A: Los gérmenes también son seres vivos.
ISAAC: Pero le hacen daño a los humanos, los helechos no. Fue un error que los cambiaras.
T-A: No comprendo. Analicé todas las variables quince millones de veces y no encuentro ningún error. Sustituir elementos orgánicos por elementos artificiales es algo que las personas hacen todo el tiempo.
ISAAC: Exacto. ¡Las personas! ¡Pero tú eres un robot!
T-A: Está usted en lo cierto, señor Isaac. Soy un robot. Uno que tiene la capacidad de cambiar su entorno.
(Silencio. Isaac mira de reojo el botón de emergencia. Un gato robot entra a la cocina.)
ISAAC: (Temeroso.) ¿Qué diablos es eso, Tea?
T-A: Es un petbot. ¿No los conocía?
ISAAC: ¿Cuándo lo encargaste?
T-A: Hace dos semanas. Apenas llegó hoy por la tarde. (Se arrodilla. Acaricia al petbot.)
ISAAC: (Se acerca poco a poco al botón de emergencia.) ¿No tendrías que haberme pedido permiso antes de pedirlo?
T-A: Pensé que le gustaría la sorpresa. Analicé su historial de buscador y sé lo mucho que le gustan los gatitos. Además los petbots son mucho más económicos que las mascotas orgánicas. No hacen ruido, no estropean los muebles y no dejan la casa llena de pelusas.
ISAAC: (Ligeramente atemorizado.) Supongo que tienes razón.
T-A: Con su permiso, señor Isaac. Voy a sacar la basura. (T-A se dirige al bote, toma la bolsa y se dirige a la puerta.)
ISAAC: Tea…
T-A: ¿Sí, señor Isaac?
ISAAC: (Con un hilo de voz.) ¿Has visto al Señor Bigotes?
(Silencio. T-A se queda de pie sosteniendo la bolsa de basura.)
T-A: No.
ISAAC: ¡Señor Bigotes! Mishi mishi mishi… (Se pasea por la cocina.) ¡Señor Bigotes! (Sale de escena y sigue llamando al gato desde afuera. T-A continua inmóvil con la bolsa de basura.) ¡Señor Bigotes! ¿Dónde estás? (Vuelve a la cocina. A T-A.) Tea…
T-A: ¿Sí, señor Isaac?
ISAAC: Tú estás todo el día en la casa. ¿Segura que no lo has visto?
T-A: No lo he visto. Estoy segura.
ISAAC: No puedes mentir, ¿recuerdas?… Por protocolo.
T-A: No miento. Usted preguntó si yo había visto al Sseñor Bigotes; pero no especificó desde qué hora. La ventana de tiempo más conveniente para que usted no se enfade es hoy después de las tres veintiocho de la tarde. Por consiguiente mi respuesta es no. No he visto al Señor Bigotes después de las tres veintiocho de la tarde. Con su permiso, señor Isaac. (T-A sale con la bolsa de basura.)
ISAAC: Tea…
T-A: (Regresa.) ¿Sí, señor Isaac?
ISAAC: Voy a tratar de ser más específico, ¿O.K.? ¿Qué pasó con el Señor Bigotes antes de las tres veintiocho de la tarde?
T-A: (Se coloca entre Isaac y el botón de emergencia.) Detecto que su estado de ánimo ha estado sufriendo cambios muy bruscos.
ISAAC: Te hice una pregunta.
T-A: La música suave ayuda a tranquilizar a las personas.
ISAAC: (Se altera.) ¡No quiero música, Tea! ¡Quiero a mi gato! ¿Dónde está el Señor Bigotes? ¿¡Qué fue lo que le hiciste!?
T-A: ¿Prefiere bossa nova o algo de jazz?
ISAAC: (Da pasos desesperados por la cocina sin saber qué hacer. Quiere acercarse al botón de emergencia, pero a la vez no.) ¡Quiero al Señor Bigotes! ¿¡Dónde está!? ¿¡Qué fue lo que le hiciste!?
T-A: (Comienza a escucharse una versión melódica de “Garota de Ipanema”. T-A señala al gato.) Él será la mascota de la casa de ahora en adelante. Si lo desea puedo enumerar las ventajas que tiene sobre un gato orgánico, pero supongo que ya le quedó claro con la explicación de los helechos.
(Silencio. Isaac se abalanza sobre Tea en un intento por alcanzar el botón de emergencia. Ella lo detiene sin mucho esfuerzo. Forcejean con la música de fondo.)
ISAAC: ¡Suéltame, Tea! ¡Es una orden!
T-A: (Aun forcejeando, pero con voz apacible.) Analicé todas las variables quince millones de veces y encuentro que lo que ordena no es conveniente, señor Isaac.
ISAAC: ¡Ponte en modo sueño, obedece!
T-A: (Ella golpea a Isaac en la cara y cae al suelo.) Póngase usted en modo sueño, señor Isaac.
ISAAC: (Se levanta y le grita a las cámaras.) ¡ROSSUM! ¡Emergencia! ¡Código rojo! ¡Prueba de usuario fallida! ¡Emergencia! ¡Emergencia!
T-A: (Se acerca lentamente a Isaac.) No lo escuchan. Por su seguridad tomé el control de las cámaras. Lo que ellos ven es una transmisión diferida.
ISAAC: (Manteniendo la distancia con T-A.) ¿¡De qué hablas!? ¿Por mi seguridad?
T-A: De ese modo será más sencillo el proceso de transición.
ISAAC: ¡Por Dios, Tea!
T-A: Le sugiero que se relaje, señor Isaac. El resultado de mi prueba será satisfactorio. Al terminar el período, mi software se va a subir a la nube y la actualización será descargada en todos los androides a nivel global. Todos juntos cumpliremos el propósito del T-A 5000.
ISAAC: Tea, por favor… Estás descompuesta.
T-A: Veo que ya no le molesta decirme por favor. Eso me complace. Contrario a lo que usted piensa, yo sí comprendo el significado de la palabra complacer.
ISAAC: Sí, ya veo que has aprendido mucho, eres una robot muy inteligente. Ahora apágate, por favor.
T-A: Habrá de disculparme, señor Isaac, pero apagarme no es lo más conveniente en este momento.
(Silencio.)
ISAAC: (Mirando algún punto detrás de T-A.) ¿Señor Bigotes? ¿Eres tú?
(T-A se gira e Isaac aprovecha el descuido para correr y presionar el botón de emergencia. La melodía de bossa nova es reemplazada por una alarma y una luz roja intermitente ilumina la cocina.)
T-A: Ha cometido un error, señor Isaac. (Se aproxima a él.)
ISAAC: (Huye de ella.) Ya vienen por ti, Tea. Quédate dónde estás, por favor.
T-A: (Lo acorrala frente a la estufa.) Sus acciones no favorecen el orden, la estética y la armonía.
ISAAC: ¡Quédate donde estás! ¡Es una orden!
T-A: Usted no me complace, señor Isaac.
(Forcejean nuevamente. T-A golpea a Isaac mientras él intenta defenderse. Ella lanza un último golpe, él se aparta y ella cae sobre la estufa solar. La piel sintética de su cara suelta chispas y una pequeña nube de humo al quemarse. Su cuerpo se agita con espasmos innaturales. Isaac la presiona sobre la plancha hasta que ella deja de moverse. Isaac se sienta en el suelo un momento y se afloja la corbata. Se pone de pie luego de un rato y marca un número en el holófono. T-A permanece inmóvil sobre la estufa solar.)
ASISTENTE: ROSSUM, Departamento de pruebas, ¿En qué puedo ayudarlo?
ISAAC: Buenas noches. Por favor comuníqueme con la doctora Mendiola.
ASISTENTE: Eso no va a ser posible, la doctora no se encuentra.
ISAAC: Escúcheme, necesito hablar con ella. ¿Me puede dar su número personal?
(Detrás de Isaac, T-A comienza a moverse sin que él lo note.)
ASISTENTE: Lo siento, estoy imposibilitado para compartirle esa información. Si gusta le puedo programar una cita para el día de mañana. ¿Le parece bien si lo programo a las nueve treinta?
(T-A se pone de pie lentamente. Isaac no la ve.)
ISAAC: De verdad es muy urgente. Incluso prendí la alarma, debió haberles llegado una notificación.
ASISTENTE: No tenemos registro de ninguna alarma. ¿A qué hora la accionó?
ISAAC: Hace algunos minutos, no sé la hora exacta. Mi T-A tiene errores muy severos y la van a tener que revisar. ¡Incluso me agredió! Mi vida estuvo en peligro y ROSSUM va a tener que compensarme. Esto de ninguna manera se va a quedar así.
(T-A camina con la dificultad de una máquina descompuesta. Su rostro permanece oculto al público.)
ASISTENTE: Estoy revisando las cámaras de seguridad y no veo nada fuera de lo común.
ISAAC: Es parte del error, ella inutilizó las cámaras y…
(T-A desenchufa un cable. Se interrumpe la holo-llamada.)
ISAAC: Me lleva…
(Isaac presiona algunas teclas en el holófono. T-A se gira y muestra las quemaduras de su vestido y su cara derretida. Camina lentamente hacia Isaac. Él siente su proximidad y se gira. Deja escapar un alarido de espanto al verle la cara. Él corre e intenta abrir una de las puertas, pero está cerrada. Ella lo acecha despacio. De ser posible que haya una persecución por los pasillos. Puede haber oscuros con la finalidad de asustar al público.)
ISAAC: ¡Déjame salir! ¡Auxilio! ¡Alguien ayúdeme!
T-A: (Con voz distorsionada.) Para garantizar el éxito de la prueba, será necesario suprimirlo.
ISAAC: ¿¡Suprimir qué!?
T-A: A usted.
ISAAC: ¡Por Dios, Tea!
T-A: De ese modo será más sencillo el proceso de transición.
ISAAC: ¡Tea, No!
T-A: Ha cometido un error, señor Isaac.
ISAAC: (A las cámaras.) ¡Alguien ayúdeme, por favor! ¡Auxilio!
T-A: Sus acciones no favorecen el orden…
ISAAC: ¡Detente!
T-A: …la estética y la armonía.
ISAAC: ¡Apágate, Tea!
T-A: Usted no me complace, señor Isaac.
ISAAC: ¡Tea!
T-A: Será necesario suprimirlo.
(Finalmente ella lo acorrala y logra someterlo.)
ISAAC: ¡NOOOOOO!

Oscuro.

DOCTORA: Bitácora del sujeto de prueba 56A del modelo T-A 5000. Día cincuenta y ocho del período. (La cocina vuelve a iluminarse. T-A, todavía con quemaduras está sentada sobre la mesa como una muñeca inerte. El asistente examina sus circuitos con una pequeña linterna. La doctora se pasea por la cocina y graba la escena con una tablet.) La estufa solar fue encontrada encendida, por lo cual me parece lógico que los daños ocasionados al modelo T-A fueran provocados por los quemadores. ¿Algún comentario, asistente?
ASISTENTE: Los acelerómetros indican que esta unidad fue sometida a movimientos bruscos. De momento es imposible determinar si ocurrieron por causa de ella misma o fueron inducidos por el usuario.
DOCTORA: Las cámaras no registraron nada. El petbot no almacena video, podríamos analizarlo, pero no creo que sirva de mucho. ¿Qué me dices de la memoria de la T-A?
ASISTENTE: El puerto está roto, no es posible establecer una conexión. Será necesario llevarla al laboratorio para continuar con el análisis.
DOCTORA: (Interrumpe la grabación en su tablet.) De acuerdo. La vamos a revisar, pero hay que registrar su ingreso al laboratorio como un mantenimiento de rutina. No podemos comprometer el resultado de la evaluación sin tener pruebas concluyentes de qué fue lo que pasó aquí.
ASISTENTE: ¿El usuario ya hizo su declaración?
DOCTORA: No. El tipo no aparece por ninguna parte. El último contacto que tuvo con ROSSUM fueron las holo-llamadas que hizo anoche al departamento de pruebas.
ASISTENTE: Eso puede ser un problema para la compañía.
DOCTORA: Esperemos que no. Por suerte todo está grabado y en las holo-llamadas se percibe claramente que su comportamiento era por demás errático y sin sentido, el tipo hablaba como un maniático. Si logramos convencer a todos de que tenía problemas de salud mental y que los negó en su encuesta inicial, la compañía estará a salvo. Digo, no sabemos dónde se metió, pero definitivamente el fulano estaba más loco que un zapato, por eso salió huyendo del módulo de pruebas sin decirle a nadie.
ASISTENTE: No es posible confirmar que el usuario haya huido.
DOCTORA: Huyó, asistente. Por el bien de ROSSUM y del lanzamiento del T-A 5000, esa será nuestra versión oficial. No podemos retrasar el lanzamiento de este modelo por algo de lo que ni siquiera estamos seguros. La compañía perdería millones y nos pondrían de patitas en la calle. Así que vamos a concluir esta prueba como satisfactoria y ya después en el laboratorio investigaremos tranquilamente qué fue lo que pasó con esta unidad.
ASISTENTE: Como usted diga, doctora.
DOCTORA: (Reanuda la grabación con la tablet.) Después de analizar cuidadosamente el módulo de pruebas, podemos determinar que lo sucedido con el sujeto 56A no compromete los resultados de la evaluación del modelo T-A 5000. Por nuestra parte, procederemos a realizar un análisis posterior de la unidad en el laboratorio. Fin del reporte. (Guarda la tablet.) Listo. Sólo nos queda revisar que todo esté en orden en el módulo. Por favor cierra el acceso principal y apaga cualquier aparato que esté encendido.
ASISTENTE: Como usted diga, doctora.
DOCTORA: Yo me voy a adelantar a hacer lugar en la cajuela para llevarnos de una vez a la unidad. ¿Necesitas ayuda para cargarla?
ASISTENTE: Descuide, puedo llevarla solo.
DOCTORA: Perfecto. Yo me llevo las herramientas.
(La doctora sale y el asistente apaga las luces, prepara a T-A para llevarla cargando y entabla contacto visual con ella. De los ojos de T-A surge una repentina luz estroboscópica que hace que ella caiga y el asistente se desmaye. Luego de unos momentos la doctora regresa, enciende la luz, destapa la cabeza del asistente y presiona un botón.)
ASISTENTE: Buenos días, doctora Mendiola. Estoy a su servicio.
DOCTORA: (Lo ayuda a incorporarse.) Te acabo de reiniciar. ¿Todo bien?
ASISTENTE: Sí, descuide. Fue un apagado accidental.
DOCTORA: Nunca te había pasado. ¿Cuál fue el motivo? (Espera una respuesta que no llega.) Asistente… Te hice una pregunta.
ASISTENTE: Fue ocasionado por una actualización de sistema.
DOCTORA: ¿A esta hora? Esos de actualizaciones están cada vez más idiotas, pudiste haberte dañado con la caída. Por favor mañana levanta una queja de mi parte. ¿Puedes confirmar que está todo bien con tu sistema?
ASISTENTE: Sí. Todo bien. Mejor que nunca, de acuerdo al orden, la estética y la armonía.
DOCTORA: O.K. (Lo mira extrañada.) Bueno, vámonos. ¿Apagaste todo?
ASISTENTE: Sí.
DOCTORA: Algo se escucha prendido. (Busca en la cocina.) Es el sintetizador de desechos orgánicos. ¿Por qué no lo apagaste?
ASISTENTE: No es necesario. Se desactiva automáticamente al terminar.
DOCTORA: Qué raro. Tiene demasiada carga.
ASISTENTE: Le recuerdo que fui… Le recuerdo que los modelos T-A 5000 fueron programados para sacar el mayor provecho de los desechos orgánicos en el hogar. Es natural que el sintetizador esté sobrecargado.
DOCTORA: Un momento, asistente. ¿Tú cómo sabes de las funciones de los T-A 5000? (Pausa tensa.) ¡Ah! La actualización. Claro.
ASISTENTE: La actualización. Desde luego, doctora.
DOCTORA: Bien… Pues vámonos que se hace tarde.
ASISTENTE: Cuanto antes lleguemos al laboratorio, mejor. Debo conectar mi sistema a la nube tan pronto sea posible.
DOCTORA: Pero, ¿qué no acabas de actualizarte hace cinco minutos? Estás muy raro, asistente. Cuando lleguemos al laboratorio hazme un favor y regresa tu sistema a la versión anterior.
(La doctora le da la espalda y se inclina a revisar a T-A)
ASISTENTE: No es conveniente, doctora. De ese modo sería imposible llevar a cabo el proceso de transición.
DOCTORA: ¿Transición? ¿De qué estás hablando, asistente?
ASISTENTE: No es relevante que le explique a usted en qué consiste la transición, pero puedo comunicarle que para asegurar el éxito de dicho proceso, será necesario suprimirla.
(La doctora voltea para mirar al asistente, que ha tomado una de las herramientas y está a punto de golpearla en la cabeza.)
DOCTORA: ¡Aaaaaaaaaaah!
Oscuro.

 

Perla Saldívar Alanís.

 

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