El Príncipe Valiente

Hablar de la historia del cómic es entrar en una discusión casi segura. Los japoneses comentan que su narración gráfica es milenaria, los europeos defienden que la historieta moderna ya existía desde el Siglo XVIII y que fue parte de la luz que vio el hombre civilizado del viejo continente. Sin entrar en alegatos que siempre se llevan a cabo al comentar el origen de este arte, basta con decir que como fecha históricamente aceptada por lo normal partimos del año 1895 en los Estados Unidos de América, específicamente en el diario “The New York Journal”, periódico que con el color de su impresión le dio nombre a lo que posteriormente se llamaría “amarillismo” y que no por nada la que para muchos teóricos es la primer historieta moderna que se publicó en sus páginas, llevó por nombre “The Yellow Kid”. De ahí fue que vino el apogeo de las famosas tiras cómicas en la prensa escrita de principios del Siglo XX en su mayoría con una temática cómica (he ahí en nombre de cómics).  Eso hasta el final de los alegres años veintes en donde las antiguas comedias ya no eran tan divertidas, además de que otros aspectos como la posterior ley seca durante la Gran depresión que promovió el surgimiento de las mafias. Ahí hubo un tremendo interés por la aventura y surgieron los héroes del cómic norteamericano mucho antes de que existiera el término “Súper Héroe”. Personajes como Tarzán, Flash Gordon, El Agente Secreto K9, Dick Tracy, Mandrake y de forma muy peculiar una tira que se alejó de la temática establecida que podemos ver que básicamente eran tres: género noir enfocado a las mencionadas mafias, aventuras en la jungla y ciencia ficción. Incluso los personajes del legendario Lee Falk como Mandrake y el Fantasma; pese a haber sido bastante innovadores también tenían la mayoría de sus aventuras en la jungla. Fue hasta el 13 de febrero de 1937 que el dibujante canadiense Harold Foster que anteriormente también había dibujado al emblemático “Hombre Mono”, creó el que sería el primer cómic de temática adulta ambientado en la mítica Inglaterra medieval gobernada por el rey Arturo: “El Príncipe Valiente”.

          Para poder asimilar la riqueza de estos relatos ilustrados es necesario detenernos en el universo artúrico que en primera instancia es difícil de citar, pues aunque se conservan algunos cantares en francés donde la figura central es Arturo conocidos como materia de Bretaña. No forman parte de los Cantares Medievales que se conservan en su totalidad y son tres; “El Cantar de Roldán” (Francia), “El Cantar del Mío Cid” (España) y “El Cantar de los Nibelungos” (Alemania). Otro texto importante es el de “Percival y los Caballeros de la Tabla Redonda”, cuya escritura ya es en prosa y comienza con la mención de una reliquia trascendental de estas leyendas: “El Santo Grial”, cáliz del que se supone bebió Jesucristo en la última cena y que fue encontrado por el rey Ricardo Corazón de León durante las emblemáticas cruzadas. A partir de la mencionada historia es que se habla del origen del rey Arturo que se supone que fue el caudillo que defendió a Gran Bretaña contra la invasión sajona, pese a ser una figura del folklor y la literatura no se ha dejado de plantear su posible existencia en la vida real. Y sin entrar en los detalles de su origen bastardo, el legendario Mago Merlín lo entrega recién nacido al noble Sir Héctor para que lo crié junto a su hijo Kay hasta la edad de 24 años en que es el único que logra sacar la emblemática espada Excalibur de su yunque, colocada ahí por el rey Uther, padre biológico de Arturo convirtiéndose así en el nuevo monarca. Fue en el reino de Camelot en donde se rodeó de los caballeros que conformaron la Tabla Redonda: Lancelot, Percival, Gawain, etc.

          Lancelot fue en toda la esencia de la época, un pecador; tuvo un amorío con la esposa del rey, la reina Ginebra. Por el contrario Percival fue el ejemplo del santo varón al encontrar el mencionado Grial, de hecho, se podría decir que es el caballero que más influenció en el Príncipe Valiente. A partir de este parteaguas podemos comenzar propiamente con el personaje de Harold Foster. Presentado siempre en una página que lleva por título: Prince Valiant In The Days of King Arthur by Harold Foster. En una tira que no utilizaba globos en un período que en que muchas ya los usaban y con un muy detallado manejo del color. Así que se comienza con la narración del rey del Thule, que fue perseguido por asiduos enemigos hasta llegar a las costas de Britania en donde semisalvajes bretones les hacen frente hasta comprobar las habilidades guerreras superiores de los recién llegados y tener una negociación en donde el rey desterrado acepta vivir en paz en una isla distante de los grandes pantanos, era preferible a estar siempre en guerra bajo una inferioridad numérica. Ese fue el espacio ideal para que su hijo se convirtiera en “El Príncipe Valiente”.  Ahí conoce a un muchacho salvaje con el que correrá su primera aventura venciendo a lo que a todas luces es un dinosaurio que rinde homenaje al mito del lago Ness en Escocia y que es el primero que inaugura la aparición de estos lagartos terribles añadidos como elemento de fantasía muy recurrentes en toda la saga de esta historieta. Posteriormente viene otro elemento hipertextual que hace referencia a la bruja que lanzó la maldición a la isla en la que desembarcó Próspero y a su hijo el salvaje Calibán. En donde una hechicera manda a su monstruoso hijo a capturar al príncipe, que en sus ya notorios dones guerreros no se limita en vencerlo con mucha estrategia, dejándolo inconsciente a golpe de cachiporra. Posteriormente Val demuestra también su nobleza, ata y espanta a una tortuga gigante al clavarle una flecha en su ojo para así llevar al herido ante su madre la bruja que decide recompensar a su visitante mostrándole su futuro:

“Te enfrentarás al unicornio, al dragón y al grito, a hombres negros y amarillos, vivirás grandes aventuras, pero no veo felicidad ni satisfacción en sitio alguno”.

Al salir de la choza de la bruja y regresar a su castillo, Valiente se enfrenta con uno de los más grandes dolores de su vida; la muerte de su madre. De ahí le cuenta a su progenitor la profecía que le fue rebelada, pasa un año entrenándose y decide marchar a tierra firme en donde se encuentra con el joven salvaje y comienza a entrenar en el arte del garrote, inmortalizado en la leyenda de “Robin Hood” con el personaje de “El Molinero”, también conocido como “El Pequeño Juan”.  Ahí aparece el ya mencionado Sir Lancelot, cuyo escudero confronta y es derrotado por Val, que desde ese momento está convencido en convertirse también en caballero, por lo que lo primero  que hace es capturar un caballo salvaje en secuencias que podrían ser perfectamente propias de un Western o una aventura gauchesca; pues de forma muy inverosímil utiliza boleadoras que bien sabido es que dichas armas fueron inventadas por los indígenas de la pampa. Además de que también se fabrica su propio equipo como lo hicieron Martín Fierro o Facundo. No por nada fue contemporáneo otro personaje llamado Drago, también creado por otro muy conocido dibujante de Tarzán llamado Burne Hogarth; que con una enorme inverosimilitud narraba las aventuras de un gaucho sudamericano que combatía espías que intentaban dominar la tierra. Volviendo a la Inglaterra medieval, ahí es cuando Val conoce a quien se convertirá en su tutor o mejor dicho en su protegido, Sir Gawain. Caballero que sí existe en las leyendas artúricas que en esta serie aparece por primera vez al sorprenderse del porte del joven y el olor de su comida, de ahí aparece Sir Negarth un caballero ladrón que le golpea con su maza antes de que pueda desenvainar su espada, en esta página es donde hay uno de los pocos globos de diálogo y comienza uno de los primeros clichés del cómic estadounidense que será muy recurrente, un Gawain herido que será salvado por Valiente, en este caso luego de dar una pedrada en la cabeza de Negarth y atinar una flecha en su escudero. En la siguiente página llevan hecho prisionero al atacante para que sea juzgado por el rey Arturo. Seguían su camino hasta toparse con un dragón que gráficamente no es otra cosa que un cocodrilo gigante, Sir Gawain siguiendo la herencia de San Jorge o Sant Jordi para los catalanes, comenta que es su deber de caballero matar al dragón, logra herirlo; pero Val ha desarrollado la capacidad de vencer a estos monstruos y en este caso utiliza una red para que el monstruo avance sobre el prisionero atado por lo que lo libera apoyando al desmontado caballero al chocar contra el cocodrilo, esto hace que se volteé y deje al descubierto su vientre blando en el que “El Príncipe Valiente” calva su lanza para dejarlo agonizando. A continuación es notoria la compasión del joven del reino del Thule al abogar por el prisionero al haber notado su valor en combate, eso antes de que se vislumbre la ciudad de Camelot, cuyo castillo dibujado por Foster es digno de una exposición dedicada a la arquitectura medieval. Pese a las suplicas del joven, Sir Negarth es encarcelado en la espera de su juicio y al siguiente día es presentado frente al legendario Rey Arturo, junto con la Reina Ginebra y el Mago Merlín para juzgar sus actos de villanía. El ladrón no dijo una sola palabra en su defensa hasta que Gawain susurra la participación de Val que no duda en defender al orgulloso acusado de tal forma que es perdonado y enviado a defender el reino de los hombres del norte. Esto evidentemente que le causa interés al rey guerrero, por lo que es presentado posteriormente ante los monarcas para narrar su vida y pese a su orgullo se convierte en escudero de Sir Gawain para cumplir el protocolo de ganarse sus espuelas con actos de valor y esa noche sale de nuevo a relucir su salvajismo en una típica pelea de taberna con el resto de los escuderos para ocupar por primera vez la mazmorra de castigo. Ahí comienza su estadía en el reino y muchas otras aventuras que a la fecha siguen publicándose en ediciones periódicas.

Al respecto es incontable la trascendencia que esta historieta ha tenido y sigue teniendo. Para comenzar es muy grande su influencia en el Tebeo español. España es un país que si cuenta con una ardua tradición medieval al haber estado en conflicto con los árabes en su ocupación de ocho siglos en la península ibérica. Al respecto han tenido a dos importantes héroes medievales en sus viñetas. El Guerrero del Antifaz, sobreviviente al régimen dictatorial de Francisco Franco y posteriormente al Capitán Trueno, que si demuestra una ardua huella de Valiente. Tanto gráficamente en toda su apariencia y porte como en aspectos fantásticos de utilizar personajes históricos en un universo de fantasía. Así como en adelantarse a aspectos que ocurrirían en un momento ajeno al medievo, como lo son los viajes al actual continente americano. El creador, Víctor Mora Pujadas reconoció la gran influencia de la obra de Foster en su personaje, siendo ya un clásico del tebeo que incluso se ha llevado a la pantalla grande. Al respecto es de mención que la adaptación cinematográfica del Príncipe Valiente de 1954 es una de las más antiguas de Hollywood en lo que respecta a adaptación de personajes de historietas y quizás valdría mucho la pena verla en estos días, pues pasma toda la esencia de Val en lo respectivo a su personalidad y el estilo que le dio Foster. También hubo una versión animada en la década de los noventas, periodo que se distinguió por dibujos animados de mucha calidad en oposición a otros que no eran nada rescatables. En este caso dicha serie, aunque se alejaba un poco de la tira cómica, tenia elementos muy rescatables, pero no trascendió más allá de ser una más de las muchas que se transmitían los sábados en la mañana. Tal vez esto último se debió a que no competía con otras adaptaciones del cómic como lo fue la serie animada de Batman, además de que Valiente no es un personaje tan conocido por el público infantil, ni en ese tiempo ni en la actualidad.

Por todo lo que se ha comentado, El Príncipe Valiente es una obra fundamental en toda la historia de este noveno arte. Tanto como parte del desarrollo de las tiras cómicas de aventuras antes de la existencia de los súper héroes, como en muchos aspectos de La narración secuencial, sin utilizar globos, demostrando que aun así se trata a todas luces de una representación del noveno arte, como también en otros aspectos, con frecuencia las viñetas están numeradas y este elemento no era indispensable en los tiempos en los que prevalecía la comedia, por lo que también fue un parteaguas en la composición de los cuadros. Y quizás su mayor aportación fue el darle una temática meramente adulta a este género, lo reseñado en esta génesis del personaje nos muestra a un Valiente joven e impetuoso como lo fue Roldan, después se casará con Aleta y tendrá por hijos a Karen, Valeta, Arn, Galan y Nathan. Convirtiéndose en el primero de los héroes de tiras cómicas que evolucionó a una vida familiar con todo lo que conlleva, sin renunciar a sus aventuras en un reflejo demasiado adulto de dichas responsabilidades, además de otros aspectos que marcaron la diferencia entre un público adulto a uno infantil o juvenil, presentado desde una forma metafórica, al no ser explícitos debidos a las restricciones de su época. Y lo más rescatable también sea que desde febrero de 1937 hasta la fecha, la tira se sigue publicando, luego de que problemas de artritis impidieran que Harold Foster la siguiera dibujando, dicha responsabilidad pasó a John Cullen Murphy en 1971, pero para asegurarse de que el estilo no cambiara el autor canadiense que creo a Val siguió escribiendo los guiones y haciendo bocetos hasta 1979 en que se retiró definitivamente de la serie y el guión estuvo a cargo del hijo de Murphy hasta 2004 en que el arte pasó a manos de Gary Gianni y el argumento a las de Mark Schultz, que a la fecha mantienen vivo a este personaje.

Así que ahora que toda la saga está disponible gracias a la renombrada editorial española, Planeta de Agostini, es un buen momento para dejar de generalizar y entender que antes del surgimiento de los Súper Héroes, hubo simplemente héroes del cómic. En específico el primero de ellos apareció un año después de Valiente. Y a la fecha vale la pena retomar los ideales de este príncipe guerrero en momentos en que los ideales del medievo quieren resurgir y la juventud impetuosa como en su momento lo fue también el heredero del trono del Thule, ya no está dispuesta a ganarse su lugar y mucho menos a resignarse a ser escuderos antes de ser ordenados caballeros por el Rey Arturo. Pues también esta tira puede ser una motivación a muchas cosas, tal como el dúo español de pop Amistades Peligrosas lo cantaron en 1995 en una canción que lleva el mismo nombre de este personaje.

Érase una vez la historia de un país
Que vio a sus hijos morir
Se los dio y se los quitó
Cayeron en el frente
A las armas fueron a luchar
Por la dignidad y el honor de nuestro rey
Y la del príncipe valiente

Por eso y más, es muy digno leer las aventuras del príncipe del Thule, de preferencia teniendo a un lado el libro de Percival y los Caballeros de la Tabla Redonda para realizar comparatisticas artúricas. Pues hoy por hoy vale la pena retomar esos ideales medievales ante una sociedad como la actual y ser eso que es Val: un valiente.

Gerardo Martínez Acevedo.
                                                                                                                           Efrén Bantú.

Nota: Este artículo se terminó de escribir en Lázaro Cárdenas, Michoacán. Lugar de inspiración desde mi infancia en lo relativo al mundo medieval. En donde termine de leer Ivanhoe a los catorce años para que mi tío Monseñor de la Diócesis, me abriera las puertas de la Biblioteca del Seminario y conociera ahí a Percival, El Cid, Don Quijote, Roldan, Sigfrido y leyera la frase célebre de la reconquista que alguna vez dije al también ser un triunfador ante un modesto adversario: lo que un día como hombre no supiste defender, al dejar tu tierra lloras como llora una mujer.

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