Ruego (II)

Cuando ya no quieras

escuchar mis congojas,

y mi amor cual espina

te hiera y te lastime,

con tus ojos que siempre

reflejan tu dulzura,

romperas el hechizo

cuando ya no me miren.

Si mi necia costumbre

de decir que te quiero,

escuchar ya no quieres;

con tus labios divinos

cual tenues mariposas

me dirás que me calle.

Y en la vacía noche

de mi ingrato secreto

se perderá mi alma

pues ya nada me importa.

 

Adán Azuara Espinoza

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s