Un lobo solitario y su cachorro en el manga de culto

Por lo normal nuestros lectores están arduamente acostumbrados a leer sobre el llamado mal manga. A todo esto, son comunes los clichés de ser lecturas enfocadas sólo a un público adolescente, arduamente lacrimógeno, con un dibujo que se produce rápidamente y descuida detalles estéticos, una producción propia del kitsch también conocida como cultura del mal gusto, etc. Incluso se ha comparado a este tan conocido estilo de narración gráfica japonesa con la época dorada de la historieta mexicana, también conocido como “Pepín”. Una de las características más latentes es la enorme cantidad de cómics que produce el Imperio del Sol Naciente, a la fecha aún se coloca como el principal productor de historietas en el mundo y que irónicamente, en su momento nuestro país también lo fue. Otro emblema es el tamaño, tomando en cuenta que actualmente aún hay antologías mangas del mismo tamaño de una guía telefónica. Al respecto, pese a no lograr dicha cantidad de hojas como tal, la publicación de “Tawa el Hombre Gacela” estuvo cerca de alcanzar dicha cantidad en sus antologías.

Ahora bien, nuestro lector en este artículo leerá sobre un manga, totalmente enfocado a un público adulto, con una estructura narrativa arduamente compleja que raya con la del género policíaco en un escenario totalmente diferente al que se acostumbra para dichas tramas, un dibujo bien elaborado que no deja de tener una fuerte influencia de la tradición gráfica japonesa y lo más importante, un manga de auténtico culto que todo buen conocedor de la narración secuencial a cuadros sabrá apreciar sin importar los ya mencionados clichés en este estilo: “El Lobo Solitario y su Cachorro”, con argumento de KazuoKoike y arte de GosekiKojima.

El primero de los dos capítulos que aquí se reseñan da por llamarse “El Camino del Asesino”, que a su vez inicia con una notable frase que será arduamente recurrente, “Niño en Alquiler, Espada en Alquiler”; pero antes de eso sólo conocemos a un japonés que entrega una cantidad de dinero, pide la eliminación de KenmotsuSugito quien se aprovecha de la situación de su señor que ya está enfermo y siempre es custodiado por ocho guardias, es evidente que se trata del período Edo (antiguo nombre de Tokio) del Japón Feudal. Antes de conocer al protagonista de nombre IttoOgami, el lector conoce a su hijo Daigoro, de alrededor de tres años, dormido adentro de un carro que empuja su padre, vehículo que será arduamente recurrente y que tiene un letrero en japonés con lo anterior: niño en alquiler, espada en alquiler, a su servicio. Desde un principio es evidente que no se trata como tal de un samurái, sino de un ronin, en pocas palabras un samurái que tras la muerte o deposición de su señor o simplemente porque cayó en desgracia se quedó sin un líder a quien jurarle lealtad. Con dicho nombre que literalmente significa “desempleado”, el conocido autor estadounidense Frank Miller lanzó una historia similar en donde es arduamente clara la influencia de esta obra.
Volviendo al primer tomo, el mencionado carro es identificado por los que parecen ser parte de los ocho guardias, que portan sombreros propios de la época con agujeros para los ojos, portan un halcón y sus comentarios son muy claros, un niño limita los movimientos del sicario, cuatro de ellos lo esperan y finalmente aparece, el protagonista gira su cabeza y por primera vez muestra su rostro, un hombre duro de más de treinta años. Lo rodean y preguntan si se trata de su hijo, al instante uno de ellos inventa que tiene un niño de la misma edad que hace tiempo que no ve y le pide cargarlo ofreciéndole paga por ello, el niño dice que no y su padre comenta que su vástago captó naturalmente el instinto asesino, arrojan sus ridículos sombreros al aire y toman del mango sus katanas para atacarlo, él se defiende y salta al carro al mismo tiempo que siguiendo una rápida secuencia con símbolos nipones y líneas cinéticas muy propias del manga para denotar el movimiento, logrando que el lector sienta casi que también es transportado en el vehículo que se mueve a toda velocidad, se muestra que cortó las puntas de las espadas de sus atacantes y aún en un total movimiento son perseguidos por el mencionado halcón mientras el niño no hace otra cosa que divertirse por la ya mencionada rapidez hasta que su padre lo carga y cubre el rostro para partir en dos al ave de rapiña con su katana; pero eso esparce las plumas y deja momentáneamente ciego al ronin, para que lleguen los perseguidores y presuman que los han capturado. Es muy probable que las locaciones hayan existido, en este caso son las tierras aledañas al castillo de Mibú. El mencionado periodo Edo del Japón feudal es arduamente característico por diversos títulos cortesanos que en este caso es Tanba No Kami.
La Arquitectura siempre ha sido un detalle muy bien cuidado que llena de estética al manga, como en este caso que nos presenta la que fue propia de la época y que a la fecha se conserva en dicho país, como lo es el castillo al que llevan prisionero al protagonista mientras su hijo sonríe. Posteriormente aparecen el mencionado KenmontsuSugito que teniéndolo frente a sí mismo, le pide que tenga compasión de su hijo y le diga todo para dejarlo con vida. Sin que nadie lo esperara interrumpe diciendo que ya le toca orinar a su pequeño y que si no lo lleva ensuciará el jardín, además de que no lo hará con otro que no sea él y se refleja en un llanto insoportable, lo lleva y comenta el comunicado que llegó de Edo que anunciaba a un sicario con su hijo y que se presenta como, “El Lobo que lleva a su Cachorro”. Pues él mató a los mensajeros y fue quien lo escribió, por lo que monta a su hijo a su espalda, toma un bambú que utiliza como mango de su carro y de ahí saca una lanza que clava en el cuello de Sugito, para tomar otra vez su vehículo-carriola y hacerles frente a los ocho guardias a quienes asesina con una técnica de girar su arma haciéndola parecer un tornado y fulminar al resto con el tajo de la misma. Todo para que al final apareciera el legítimo señor y entendiera que el asesino contratado se dejó atrapar apropósito para eliminarlos, su frase fue contundente: “Debemos temer al Lobo que lleva a su Cachorro”.

Al instante se ve a un hombre a caballo que ve ahogarse a Daigoro y se lanza al agua dejando sus pistolas, dentro del río es sorprendido por el lobo que utilizó a su cachorro como carnada y que posteriormente sale del agua con su hijo que al respecto ya sabe nadar que toma del abdomen. Dicha noticia llegó a oídos de una bella mujer a través de un informante que al principio no cruza el biombo por el que habla con ella, como si fuera el tétrico dibujo que ahí aparece, propia de una deidad japonesa que parece que es la que habla (elemento muy propio de la filosofía shintoista que dicta la veneración de los kami o espíritus de la naturaleza), de hecho el arte tiene mucho más influencia de la pintura nipona milenaria que del manga contemporáneo (no hay que olvidar que OzamuTezuka tuvo mucha influencia de Walt Disney). Finalmente en un juego de erotismo el informante se delata como el amante de la bella mujer y entra a hacerle el amor. Después de bellas escenas eróticas muy propias de la tradición japonesa, viene la explicación de los actos contados por una señora mayor mientras el pequeño cachorro juega con lo que parecen ser cuentas de madera. En apariencia el diálogo es muy extenso e inapropiado a las actuales reglas occidentales de guión y tamaño de palabras dentro del globo, pero no hay que olvidar que la lengua materna en que se escribió esta obra se fundamenta en signos y economizan el tamaño del bocadillo. Así pues se establece el conflicto con elementos muy propios del teatro, no hay que omitir tampoco la gran tradición dramatúrgica con la que también cuenta el Imperio del Sol Naciente. A continuación se transcriben parte de los diálogos explicativos de la mujer de forma resumida:

—No hay hombre que resista la belleza de nuestra señora.
—Nuestro señor murió joven por la enfermedad que le trajeron las noches de locura y lujuria junto a esa mujer.
—Ahora hechiza al ronin con el encanto de su piel y lo usa contra nuestra señora Okiku.
—Nuestra señora pronto dará a luz a un heredero del Han Takai y sus sesenta mil Koku.
—No hubo hijos del señor anterior, así que la señora Osen no tuvo más remedio que aceptar al señor actual, aunque fuera de una rama secundaria de la familia.
—Ahora intenta ganarse el favor del Shogun, buscando un marido que tenga parte de ese linaje y de esa manera, que se convierta en el nuevo líder de la familia.

Luego de que el protagonista aceptó la paga se aprecia cómo transportan a dicha mujer que va con su amante para asesinar al heredero y su madre; pero su plan se frustra al enterarse que fue el parto el que se llevó a ambos y a su regreso sólo buscan al hombre que mató al de las pistolas, por lo que el amante ve a Daigoro con una de ellas, para que entre la maleza aparezca su padre que asesina a la diabólica mujer en ausencia de su protector que le pregunta al niño de dónde sacó el fusil, así se dio cuenta que el lobo volvió a utilizar la misma estrategia de distraer al oponente por medio de su cachorro. Con un semblante muy valiente IttoOgami recalca que el padre conoce el corazón del hijo y el hijo conoce el corazón del padre. Pese a que el otro sicario tenía cargando a su pequeño, sin embargo, como hombre de honor lo suelta y comienza el duelo entre ambos desempleados. El amante no demostró ser mal combatiente al mover su bastón en espiral y lanzar de él una cadena con mostillo que su modesto adversario logró atorar en la funda de su katana para lanzarla al corazón de su enemigo; pese a poner en peligro a su hijo y viceversa, ya que no se alejó del combate, además de que el ahora derrotado ronin sabía que si lo mataba antes de todas maneras lucharía con su progenitor.

Así pues este primer tomo consta de nueve capítulos ahora sólo cerraremos con el primero, pues es imposible reseñarlos todos. Específicamente el número nueve es trascendental por narrar parte del origen de los personajes: El Camino del Asesino y tiene dos elementos fundamentales marcaron el destino del pequeño Daigoro que aquí por fin quedan especificados, una katana y una pelota. Todo comienza cuando padre e hijo ven a unas niñas jugar con la pelota y recitan una rima, para que después comience el flash back de poco después de la muerte de la madre del cachorro, aún no hablaba y frente a él está su padre, en medio una katana y una pelota. Anuncia el lobo que pronto vendrá la policía pero está determinado a salir de ahí, renuncia al camino del samurái y emprende el de la sangre y el asesinato; pero le da la alternativa a su hijo de escoger por él mismo su propio camino, si gatea hacia la pelota lo matará, si gatea hacia la espada peleará con su padre el camino del asesino. Su padre llora por la elección, le dice que lo mejor hubiera sido reunirse con su madre. Al llegar la policía se le condena a él y a su vástago al seppuku (suicidio ritual por destripamiento entre samuráis). Por lo mismo, padre e hijo visten de gala no para abrirse el estómago sino para su nuevo comienzo, la confrontación no se hizo esperar e Itto Ogami los mató a todos para que después apareciera el asesino de su esposa, el líder de la corriente Yagyoudono. Éste le exige que se apresure a cortarse en vientre o ellos serán sus oponentes, ante el reto le pide que le entregue sus ropas y el clan Yagyo lo retará a un duelo, si él gana puede irse a donde guste mientras no regrese a la ciudad. Pregunta lo que pasará si dice que no acepta y la respuesta es que sus asesinos lo perseguirán hasta el fin del mundo a lo que acepta el duelo estando frente a frente Lobo Solitario y Cachorro frente al asesino de su esposa y madre. Hay un recuento histórico del injusto período a través de la voz en off, al respecto no es exclusivo del Japón, pues la Europa Medieval tampoco puede presumir de un buen uso del Feudalismo enfocado al bienestar y la justicia. Por lo que el desenlace de este capítulo es el duelo que se supone está en desventaja pues el Lobo carga a su cachorro en la espalda, así da inicio la típica embestida propia del combate entre samuráis a la espalda del contrincante está el sol y en la frente de Daigoro hay un espejo, no es difícil adivinar quién fue el vencedor, posteriormente termina la analepsis con las pequeñas que juegan con la pelota como niñas que son.

El segundo tomo lleva por nombre “Barrera sin Puertas”. También son arduamente rescatables todas las historias, pero por extensión sólo se reseñarán dos. Este segundo volumen comienza exactamente en donde terminó el anterior, aparece la prostituta con la que el Lobo ya tuvo algo que ver junto al carro en donde siempre está Daigoro, ella le tapa la boca mientras su padre es llevado prisionero por unos guardias y comenta que lo cuidará con su vida, ahí comienza el flash back explicativo que narra cómo fue capturado por robar unos cuantos Ryo, por lo que el lector habitual entiende que dicha acción fue sólo para dejarse atrapar e ir en busca de algo más grande, de ahí es llevado a la Prisión Fukuyama en donde se sigue el protocolo de desnudarlo, revisar su dentadura y acicalarle el pelo para después meterlo con los demás, que al verlo llegar comienzan a cantar la canción de bienvenida sin mostrar miedo alguno, porta ya el uniforme de la prisión y no dice una sola palabra pese a ser golpeado en la espalda con una tabla de hueso de caballo durante largo tiempo a manera de bienvenida para recibir después una golpiza entre todos los convictos, ante su silencio deciden matarlo, quitarle la ropa y ponerla en su boca y nariz hasta que muera; pero le conceden una última petición que no sea su vida y por fin rompe el silencio para preguntarles algo, todos se sorprenden y su cuestionamiento es sobre Shisuke Akaneko, a lo que responden que será ejecutado en dos días, luego vuelve a callar de nuevo es agredido pero ahora es cuando se defiende y noquea a todos los que lo atacaron para después partir en dos el hueso de caballo con un golpe muy propio del karate y convertirlo en dos estacas con las que masacra a la mayoría de los reos incluyendo al líder de ellos hasta la tardía llegada de los custodios que le ordenan soltar las armas, por lo que de forma prematura es condenado a muerte y puesto en la misma celda que Akaneko el incendiario. De ahí viene una analepsis que nos remonta a la misma escena en que terminó el capítulo anterior en donde la prostituta llama a padre e hijo que cruzan el puente. Luego conocen a Nui, esposa de Tatewaki Ishikawa y les comenta que su familia desde hace mucho se ha encargado de la prisión, fue hace un año que el mencionado Akaneko provocó un incendio en la misma. Ahí el procedimiento es que el alcalde deja ir a los reos con la exigencia de que vuelvan, de no hacerlo serán perseguidos y asesinados, de volver se les reducirá su condena. El difunto padre de la joven era el mencionado alcalde, más de diez presos no regresaron y se suicidó ante dicha responsabilidad, uno de ellos fue el incendiario. La mujer le pide que lo asesine, en parte por el alma de su progenitor y en parte por una fuerte quemadura en su rostro que le provocaron las llamas. Su actual esposo ocupa el lugar de su padre y se casó con ella sólo por obtener dicho título. Ahí la escena vuelve a la celda en la que el Lobo Solitario está en compañía del piromaniáco y lo reta a incendiar de nuevo la prisión para que ambos se salven, a lo que responde que no tiene los materiales para hacerlo, la vez anterior se los proporcionaron y no sabe quién fue el que lo hizo, a la vez dice que cuando provocó el incendio un tipo asesinó con su katana a diez que no regresaron. El Lobo salta a un ducto de respiración y saca una flecha que previamente él lanzó antes de dejarse capturar, ahí están los materiales para producir fuego, por lo que su compañero se alegra, así descubrirá al criminal que culpó al alcalde. Todo se incendia advirtiendo al nuevo administrador de la cárcel y a su desdichada esposa, no es difícil para el lector deducir que fue él quien anteriormente proporcionó los utensilios y asesinó a los diez para culpar a su suegro y quedarse con su puesto, por lo que confiesa luego de clavar su espada en el cuello del incendiario y después confrontar al Lobo, que aunque armado sólo con una flecha también logró clavársela en su garganta dejando ambos cuerpos consumirse mientras sale de ahí dejando atrás el presidio en llamas.

La última aventura que se reseñará da por llamarse “La Desafortunada Osue”. Muy rescatable que en realidad en esta aventura el protagonista fue Daigoro, que al principio aparece solo mientras observa a un muchacho de unos catorce años que vuela un cometa junto a dos hombres que parecen ser sus sirvientes, a su vez pasan caminando tres pequeñas que también siguen a un hombre, cae el cometa y la más joven de ellas lo recoge y le pregunta si es de él, a lo que el cachorro responde que no, en jovencito con sus dos criados llega exigiéndolo y así como guerreros profesionales con frecuencia comenten el error de subestimar a su padre y agredirlo, el muchacho también quiso abusar de lo que juzgó como un niño menor él y lo abofeteó para que tomará la misma katana de su agresor y lo dejara herido e incluso confronta a los adultos a los que no les fue tan sencillo capturarlo, es evidente de que se trata de gente pudiente y las tres chicas son sirvientas, eso se comprueba en las siguientes secuencias, se define de forma costumbrista lo que viene siendo una Osue y la prueba que debían de pasar para que en este caso sea la más joven la elegida para servir a la casa. Luego llevan al muchacho que hirió Daigoro junro a éste, atado y amordazado. Luego que se enteran de que la herida del hijo del samurái es superficial  y sanará pronto, los dos acompañantes  que volaban el cometa con él, abofetean a Daigoro que al igual que cuando lo hacen con su padre, no habla, ni grita, en su caso ni siquiera llora. Es intimidado y una mujer está a punto de clavarle una daga, pero el que parece ser el señor de la casa aparece y mira al pequeño notando en sus ojos vida y muerte. Reconoce quien es, pues la fama del “Lobo Solitario y su Cachorro” ya se está expandiendo por todo el Japón, así que sospecha que su padre lo infiltró como parte de una estrategia para matar a alguien, ¿Pero a quién?  En otras escenas el lector ve Itto Ogami luchando contra demonios japoneses en lo que parece ser el inframundo, evidentemente sólo se trata de una pesadilla, quizás una advertencia de su subconsciente del peligro que en ese momento corre su pequeño. Éste en cautiverio por fin suelta una lágrima mientras es observado por la nueva Osue a la vez que ella realiza los deberes propios de una sirvienta hasta que su patrona se queda dormida y se atreve a llevarle comida a Daigoro, ahí nace entre ambos un tierno amor fraternal que no deja de ser muy propio del estilo manga, la jovencita cree que es huérfano al igual que ella o así interpreta su silencio, tan similar que guarda su padre cuando también está en condiciones similares. Al tercer día dichos actos son descubiertos por el samurái, el niño no come ni bebe nada, no tiene miedo ni llama a su padre por lo que reconoce las huellas de la chica, la Osue de nombre Omatsu es cruelmente apaleada por su señora a tal grado de que la deja inconsciente, sospechan que se trata de una estrategia de infiltración al utilizar a su hijo para lastimar a su vez al hijo del líder del clan que erróneamente cree que la pequeña también es hija del sicario y él es la nueva víctima; su creencia cobra fuerza al momento en que Daigoro la atiende y llama hermana. Por lo que el pequeño se lanza e incluso  hiere a uno de los guardias a quien ahora ve como  a uno de los demonios del inframundo con los que soñó su padre y huye de ahí, el jefe sólo comenta que lo dejen ir y lo persigan pues los llevará con el Lobo Solitario. Lo cual se cumple, llega con su progenitor que lo había estado esperando y toma la katana, pues en su corazón  quiere solucionar las cosas por él mismo. Sin embargo, la protección de Itto Ogami no se da a esperar y éste rebana a los perseguidores utilizando también la famosa táctica de tomar la espada enemiga con sus palmas y romperla. Ha comenzado a nevar, padre e hijo de nuevo juntos avanzan en su respectivo vehículo y hacen su aparición frente al clan. La amenaza ante su presencia es la de degollar a la Omatsu con una guadaña que sostiene la matrona y al instante una lanza que también es el mango del carro le atraviesa el corazón para que el Lobo tenga campo abierto para masacrarlos a todos y batirse con el samurái que termina tendido sobre la nieve con el resto, es evidente que este ronin nunca utilizaría una estrategia en la que le levantaran la mano o hicieran sufrir a su hijo, por lo que dicha matanza fue sólo un castigo por el mal trato a una jovencita inocente. Al final la desdichada Osue es arropada en el carro por Daigoro que ahora le cede su lugar y camina a un lado de su padre.

A manera de conclusión, esta obra de narración gráfica japonesa tiene un valor literario inminente por encima de los fuertes clichés que giran en torno del estilo manga. Ahora bien, al respecto de esta obra y todo lo que ha influenciado hay seis películas de esta saga con una fuerte influencia del estilo cinematográfico del legendario Akira Kurosawa, series de televisión e incluso personaje “Black Jack” del sultán del manga Ozamu Tezuka tiene una fuerte influencia del “Lobo Solitario” al siempre cobrar por sus servicios. En Occidente se rescatan las dos películas de “Kill Bill”, dirigidas por Quentin Tarantino que en su estética son un homenaje a esta saga y “Camino a la Perdición”, protagonizada por Tom Hanks, que a su vez estuvo basada precisamente en una novela gráfica homónima escrita por Max Allan Collins e ilustrada por Richard Piers Rayner con una historia similar sólo que basada en el tiempo de la gran represión de los Estados Unidos. En donde un asesino es contratado por una banda irlandesa de mafiosos, de igual manera matan a su esposa y a uno de sus hijos, en este caso el que será su mano derecha es adoptado pero sin embargo consigue seguir el camino a la perdición que le enseña su padrastro. La editorial norteamericana Dark Hourse también lanzó una versión libre y futurista del clásico manga con historia de Mikey Kennedy  y arte del regiomontano Francisco Ruiz Velasco. Al respecto Kazuo Koike es también el guionista de “Golgo 13” otro buen ejemplo de una buena calidad en las viñetas orientales de culto enfocadas a un público adulto, a diferencia del sicario que llevaba a su hijo en un carro durante el periodo Edo, sí contó con su propio anime, antes de que también se llenaran de clichés sobre su estética.

Por todo lo dicho, se le hace una atenta invitación al lector a dejar a un lado los prejuicios actuales que descalifican al manga y disfrutar de la lectura de una de las mejores sagas de acción de todo el cómic del siglo XX. En la colección personal de todo auténtico coleccionista y conocedor de la narrativa gráfica, es evidente que habrá mucho cómic europeo y americano; pero como tal también debe de haber buen manga y quizás los más de veinte tomos de narran la historia de un ronin que recorre el Japón feudal con su hijo de tres años a la vez que le enseña el camino del asesinato, serán un buen ejemplo de esa buenas obras de arte de la historieta japonesa elevadas a la categoría de culto.

Gerardo Martínez Acevedo.

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