Bosques de polietileno.

—Año nuevo, vida nueva —en una patrulla estacionada al lado del camino vecinal el oficial Martín festejaba el fin del ciclo solar. Tal vez por estar estrenando un nuevo tipo de trabajo no sentía los rigores del invierno ni el abandono de la carretera.
—Ajá —contestó sin entusiasmo su compañero Lou, fastidiado de esa vida sin emociones como policía rural. Acostumbrado a la acción en la gran ciudad se moría de aburrimiento.
— Vamos, anímate, Lou, es una buena idea empezar el año trabajando,  poca gente, pocos delitos, una buena botellita de aguamiel…
—¿Aguamiel? ¿En serio? ¿Jugo de caña? Ja, lo prefiero añejado, así, en mi botella de ron.
— Recuerda que por eso nos enviaron aquí, jefe.

En la nave de exploración proveniente del sistema Regial se pensaba el siguiente diálogo: ¿Y qué demonios estamos haciendo aquí en cambio de rotación galáctico? —preguntó con desgano Zrut.
—¿Ya se te olvidó? Vamos a recolectar pruebas de vida inteligente o seminteligente en el sector Qwerty-87.
—Pero ¿a quién se le ocurrió mandarnos ahí, Poiy?
—A nuestro superior, gracias a tu afición en exceso al azúcar, Zrut. Si no fuera por esa borrachera del cambio de rotación anterior…
—¡Ya! Ni me recuerdes, la resaca me duró lo suficiente como para no enterarme de a dónde nos habían enviado. Pero para no recordarlo… un tragito —y procedió a vaciar aquella solución glucosada—. Salud.

En un camión de basura que salía del pueblo de Palaú…
—¿Y qué vamos a hacer con esto, compadre?
—¿Con la botella? Pos acabárnosla, compadre.
— ¡No, hombre! Con la carga que usted trai ahí atrás.
—¿La basura, dice? La vamos a depositar en el depósito de desechos… mmmh, no recuerdo qué…
—No, pos ta’bien. Salú, compadre.
Salú.
El camión de basura pasó raudo frente a la patrulla estacionada a la orilla de la carretera, tan veloz iba que meció el vehículo policial, los ocupantes del auto estaban profundamente dormidos, casi igual que el conductor del camión de basura y en igualdad de circunstancias que los ocupantes de la nave de exploración que descendía del cielo matutino de aquel primer día del año….

—Oye despierta —pensó Poiy, el copiloto de la Ravag.
—¿Que es eso? —preguntó el compadre a su compadre, el conductor.
—Será una especie nativa —le telepeateó Zrut a su compañero—. Como los animales acorazados del planeta Braquil.
—Un platillo volador que se nos viene encima —dijo el compadre conductor que trató de esquivar a la nave que se acercaba. Esta, en su descenso, alcanzó a golpear el contenedor del camión haciéndole un gran boquete.
Pos ya lo heriste, mira —advirtió Poiy a su compañero—, está dejando sus intofluidos por ese camino.
— ¡No se detenga, compadre! Sígale, sígale —aconsejó el compadre copiloto—, no vaya a ser el papá del chupacabras, y entonces sí.
El camión aceleró y dejó escapar parte de su carga a lo largo del camino. Bolsas de plástico, latas de todo tipo y desperdicios de comida quedaron en la carretera. Los tripulantes huyeron a toda velocidad de ahí. El viento y la rapidez del vehículo cooperaron para que las ligeras bolsas de plástico quedaran colgadas de los árboles sin hojas que se encontraban a la orilla del camino.
—Contrólala, ¡cotrólala! —comunicaba desaforado Poiy a su compañero.
—Eso trato —contestó Zrut mientras maniobraba su nave para evitar una colisión mayor—, ya no me levantes los pensamientos que me pones más nervioso.
Sin embargo los buenos deseos no fueron suficientes. La nave tocó tierra y se deslizó a lo largo de la carretera a gran velocidad hasta detenerse por fricción. Lo hicieron un poco más adelante de donde estaba la patrulla.
—Jefe, jefe, parece que hubo un accidente ahí adelantito.
—¿Eh?, como?, ¿Qué dices?, ¿On toy?
—¿Vamos a ver? Se oyó bueno el trancazo —dijo Martín mientras encendía la patrulla.
—Mmh, bueno, dale para allá, total, ya qué. Pásame tu termo con aguamiel.
—Ahí le va, eso es puro dulce, jefe, ¿para qué se lo toma después de la botella?
—Para cortar la cruda —dijo mientras le daba un largo trago a la bebida—, es receta familiar.
—Ahí está el vehículo, jefe.
—Detente, vamos a ver que se traen estos niños ricos.
—Qué carro, eh —dijo asombrado Martín—. Parece nave espacial.
—Tú no te dejes intimidar por los autos último modelo—el jefe se esforzaba por salir de la patrulla—, nosotros somos la autoridad.
Finalmente lo logró y dirigiéndose a la nave accidentada, subiéndose los pantalones que le quedaban a media nalga, se acercaron ambos a la nave. Aquella era del tamaño de un camión pequeño. Estaba a mitad del camino y parecía que se le había quemado la máquina.
— Oye, tú, ¿a dónde crees que vas? ¿A una fiesta de disfraces? —se dirigió a la criatura que abandonaba la nave con un extraño contenedor en las manos —A ver, a ver, ¿qué traes ahí?
— ¿Esto? —pensó la criatura, era Poiy.
— Presta pa´ca —el jefe olió el contenido sin percatarse aún que el tripulante de la nave no había emitido ningún sonido—. Con que venían tomando y celebrando el año nuevo con una fiesta de disfraces, que originales.
—¿Tomando? —preguntó sumamente desconcertado Poiy— ¿A eso te refieres? —señaló su contenedor.
—No me tuté, muchachito —le contestó el jefe acomodándose el pantalón pretendiendo parecer más autoridad—. Sí, a esto, y téngame más respeto —dijo mientras le arrebataba el recipiente y lo probaba—. Te dije —anunció triunfante el jefe a Martín—. Es alcohol.
—Es nuestro anticongelante —terció Zrut—, y sí, esta formado por cadenas de hidrógeno carbonatado.
—Precisamente, por esto están arrestados —se dirigió a su ayudante—. Y a parte se quieren pasar de listos dando el nombre centifiquesco del pisto. Payasos
—¿Cómo? —cuestionó algo asustado Poiy.
—Sip, arrestados por andar consumiendo bebidas embriagantes al manejar —remató el jefe mientras olisqueaba el líquido de aquel contenedor.
—Mire…. mmmh, lo que sea, noshotross esstamos trabajando en una missión de recolección de pruebash de vida inteligente en eshtosh lugaress —los pensamientos de Zurt empezaban a arrastrase y ser más lentos, su bebida azucarada le empezó a hacer efecto al contacto con la atmósfera terrestre. Sí, le dio el aire—. ¿No shabe usssted dónde podríamosh encontrarlash ? —Zurt y Poiy pensaron una estruendosa carcajada.
—Deben tenerle mas respeto a la autoridad —dijo el jefe mientras daba otro sorbo al anticongelante que ya había olisqueado—. ¿Por qué no me muestran su permiso para conducir?
Zrut se encogió de… , bueno, encogió las prominencias que tenía al lado de la cabeza y sacó algo de su espalda. —Tenga. Eshpero que esssto shea válido aquí —le entregó otro contenedor de su anticongelante mientras guiñaba tres ojos a su compañero.
El jefe se lamió los labios.  Finalmente dijo: Está bien, compadresh, es año nuevo y no hay que ser tan estrictos por hoy con nadien, y pa´ que vean que estamos en buen plan acá shido, les vamos a corresponder con algo parecido. — Martín, trae tu termosh, por favor.
Martín les entregó el termo con aguamiel.
—Huele exquisito —pensó Zrut.
—Piensa, Zrut, no caigas en lo mismo por favor —le aconsejó su compañero.
—Tú déjame manejar esto, Poiyito. ¿Qué le parece si compartimos los elíxires, jefe? —preguntó Zrut abrazando al jefe de la patrulla.
—¿Que qué? —preguntó desconcertado el jefe.
—Que si brindan, jefe —le explicó Martín.
—¡Ah!, pero que sí por supueshto que yes, vámonos para allá, debajo del arbolito —contestó el jefe ya olvidándose de subirse el pantalón de la parte de atrás.
— Jefe, estamos de servicio y no creo que debiéramos…
— Shhhhilencio, —le indico el jefe a su subordinado—, usté está de servicio, mueva la patrulla y despeje el camino, ¡ándele!
—Tú ayúdale, Poiyito —ordenó Zrut.

Y mientras los jefes se disponían a hacer sus respectivas libaciones los ayudantes hacían el trabajo pesado. Repararon la máquina de la nave, sólo les hacía falta anticongelante que sustituyeron con una garrafa de ron que llevaba Lou en la patrulla. Poiy le comentó a Martín que ese motor lo habían desarrollado en el instituto donde trabajaban. Después Martín llevó a Poiy al bosque cercano a recolectar muestras de lo que encontraran.

Mientras, los jefes seguían la plática.
—¿Y de dónde dice que vienen, mi estimado? —cuestionó el jefe Lou.
— De un lugar de cusho nombre no me quiero ni acordar… —respondió Zrut.
—Esa… esa frase sse me hace conocida, pero mejor luego le pregunto a Martín… ha de ser de España u lago así.
—Y usted… —prosiguió el alienigena saboreando el termo con aguamiel— ¿es deaaaquí?
—Quién? ¿Yo? No, para nada, shho soy de donde se dan los cangrejos, el puerto de Tampico. Sólo que nos mandaron a trabajar aquí. Casi, casi de castigo.
— Mire, igual que a nosotros. Salú —pensó Zrut mientras le daba un buen trago al termo con aguamiel—, ¿y qué hacen ustedes en este lugar tan alejado de la civilización?
— Salú. Pues cuidamos de los viajeros que pasan por aquí, es un trabajo aburrido, casi no pasa nadie. Salú.
— Lo comprendo, yo tampoco quería venir para acá, pero qué le vamos a hacer, trabajo es trabajo.
—¿Y a qué se dedican ustedes? —ahora se acordó de subirse el pantalón.
—Estudiamos… —contestó a medias Zrut, mientras daba otro trago al aguamiel— las formas de…
— ¡Ah! Estudiantes, ya decía yo —se adelantó el jefe—. ¿Y de qué o qué?
—Pues buscamos pruebas de vida inteligente, es decir —se apresuró a aclarar Zrut—, vida inteligente nativa, yo sé que usted no es de aquí tampoco. Lo malo es que no hemos encontrado, bueno en realidad vida sí. Nos topamos con un ser acorazado en el camino ese…
—¡Ah! ¿Un armadillo dice usted?
—No sé cómo les llamen, pero el caso es que le pegamos con nuestra nave y se fue herido. Y eso me hace sentir muy mal, no debemos causar ningún daño a los lugares que visitamos…
—No te preocupes, muy seeeguido pasa eso por aquí, lo malo es que esos ya no abundan como antes.
—Lo entiendo, me parece que esshte lugar va en decadencia ¿no cree? con esos tipos de vida tan primitivos…
—Y eso que no has visto el bosque de ahí adelantito, todo muerto por los desechos industriales de los tiradores clandestinos…
—Me imagino que la vida no le va a aguantar mucho a este planeta, Ni modo.
—¡Ya qué! Salud —dijo el jefe mientras acercaba su anticongelante al termo de aguamiel de Zrut.
—¡Salud! —contestó este.

Aparecieron sus respectivos ayudantes. Ambos habían hecho más de lo que les pidieron.
—¿Nos vamos? —preguntaron ambos a sus respectivos jefes.
Zrut, no podía ponerse en pie y comenzó a flotar, Poiy lo detuvo a tiempo. Por su parte el jefe tampoco podía mantenerse en pie y fue ayudado por Martín a subir a la patrulla. Los pantalones nadie se los subió. Todos se despidieron.

Las agencias superiores de cada pareja recibieron sendos reportes de lo que había acontecido:

“…. 10.15am Un pequeño accidente de unos estudiantes de biología, españoles, del Instituto Tecnológico debido a una falla en su motor experimental, ocupó nuestra atención hasta cerca de las 4.00 pm. Fuera de los consabidos modismos (llamarle nave a su auto, festejar el año nuevo con una fiesta de disfraces, y sentirse sumamente culpables de dar muerte accidental a un armadillo, parece que eran ecologistas consumados) la ayuda brindada fue bien agradecida. Se despidieron prometiendo no causar mayores incomodidades en caso del remoto caso que regresaran.
Sin embargo, nuestro beber es servir.”

            “ … fecha estelar 228.70.039. Sistema Qwerty-87. Casualmente nos topamos con una patrulla forastera encargada de dar asistencia a los viajeros estelares. Nativos de la Nebulosa del Cangrejo, nos ofrecieron ayuda invaluable para la obtención del anticongelante que perdimos accidentalmente.

En cuanto al planeta en sí, existe una ausencia de vida inteligente nativa. Sólo se encontraron algunas especies primitivas: un armadillo (seres parecidos a los acorazados del sistema Braquil) y una serie de plantas cubiertas de hojas de diferentes colores. Analizadas concienzudamente esas muestras de las plantas, llegamos a la conclusión que la evolución en ese planeta tiene escasas posibilidades de éxito, dada la composición molecular de las plantas: Largísimas cadenas de hidrocarburos prácticamente inertes, que según información de Martín, el ayudante de la patrulla local, son conocidas como polietileno.

Nuestro resumen: Sistema Qwrty-87 es de escaso interés científico, militar o turístico, por lo que el realizar una segunda exploración la consideramos un desperdicio de tiempo y recursos. Sugerimos la catalogación del sistema como: Desierto.”

Salud.

 

Samuel Carvajal.

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