Versus – Luke Cage

Luke Cage desarrolla el mundo afroamericano de una forma que no lo vemos en series con mayor claridad en la piel.

Uso en broma la palabra “blanquieamiento” para tratar de usar una palabra equivalente a “whitening”, cuando quieren mostrar historias que claramente no corresponden a realidades conocidas. Y el hecho de dar espacio en la diversidad de tono no sólo se basa en la “corrección política” que muchos temen, sino en que muchos quieren que sus historias se cuenten desde perspectivas diferentes y más cercanas (así se hace notoria la corrupción institucional que también afecta a Estados Unidos cuando se trata de las minorías).

Lo importante en Luke Cage es que es un negro que detiene las balas… puse los puntos suspensivos porque por algo tan pequeño es que en la comunidad afro se emocionan, y hay que considerar que el personaje es de la década de los setentas, y surgió durante todo ese movimiento negro que luchaba por los derechos y por proteger a las comunidades más vulnerables, y no es para menos que aún siga siendo un personaje que continúa vigente, pues muchos quisieran ser a prueba de balas y cuchillos.

Como buena adaptación de personajes de Marvel, está dentro de las series que conforman el universo cinematográfico que han hecho para ir conectando las películas, por eso pareciera que está hecho como un melodrama, pero no me refiero tanto al contenido, sino a la estructura que además de fijarse en los personajes muestra un entorno donde la corrupción y los espacios de opresión y liberación son diferentes a los que acostumbrarían personajes más “normalizados” (es decir: blancos con privilegios y riquezas, misma situación que ocurre en México).

Es por eso que es una historia de largo aliento, mucho del elenco es afro, y esto fue en el 2016, antes de que se estrenara “Black Panther” y todo el mundo cruzase sus brazos en el pecho y gritase “¡Wakanda forever!” para continuar la ola de orgullo y resistencia negra. Antes de eso ya teníamos a Luke Cage protegiendo el corazón de Harlem. Es un himno a la identidad, no refiriéndose solamente a un espacio geográfico que podríamos considerar ajeno (¿o ustedes ya fueron a Nueva York? porque yo no), toda la herencia cultural está clara, es el hecho de compartir raza como seres humanos. Esto me recuerda a las palabras de la poeta y bailarina afroperuana Victoria Cruz respecto a que el hombre (usándolo como sinónimo de “ser humano”) debe darse cuenta de que pertenece a todas las razas para no desaparecer. Por eso es la esencia en recobrar toda identidad sin oprimir ni dejar de lado a nadie. Claro que no podemos hablar de paz o de libertad sin antes considerar los propios problemas de los afros, ya sea culparlos por algo que no hicieron, por hacer que se odien a sí mismos (queda claro en los primeros capítulos de la segunda temporada cuando Claire Temple dice que es afrocubana y sabe lo que es odiarse), o el hecho de que Mariah Dillard, la política de buenas intenciones, es corrupta porque no se puede acceder tan fácilmente al poder sin antes venderse un poco al mejor postor (eso considerando los antecedentes de violencia familiar que viene con Mama Mabel).

En sí es interesante cómo lugares como la barbería de Pop’s (que es la Suiza entre un lugar violento) o el Harlem’s Paradise (que es el intercambio de los negocios sucios). Y justo en este último lugar es en donde mucha de la banda sonora se desarrolla, porque es una variedad entre soul, funk, jazz, blues, hip hop, es interesante ver cómo las audiciones en un lugar de intercambio y negociación es en donde van grandes artistas con toda su negritud (lo digo como un halago). Si hay oportunidad de que busquen la banda sonora para disfrutarla, no habrá falla.

Y ahora en esta última temporada, además de los géneros mencionados, se han enfocado también en el reggae, esto se entiende porque ahora aparecen nuevos personajes: Bushmaster, un rico corrupto jamaiquino estilo gángster que se especializa en hechicería y vudú. También Tilda Johnson, hija de Mariah Dillard, quien también le sabe a esa onda de las hierbitas y la brujería, y es médica, y no olvidemos el brazo nuevo de Misty Knight, la detective que siempre ha ayudado a Luke para que los polis no le impidan aplicar la justicia (aunque esta no venga desde la propia policía); esto era de esperarse entre tanta definición y redefinición de africanidad y rescate de personajes de Marvel.

Así que en esto hay mucho por ver y admirar cómo se va desarrollando y adaptando, por ello hay que estar al pendiente, porque va a dar para muchísimo más. Todo esto me hace recordar que en la primera temporada de la serie Luke Cage era aconsejado por Pop en cuanto al uso de sus poderes, pues él quería pasar encubierto, por eso usa su sudadera tan característica que le permite cubrirse y mantenerse al margen de todo, pero Pop viene a ser el consejero, pues mientras que con Spiderman tenemos al tío Ben advirtiendo que “Con gran poder viene una gran responsabilidad”, con Pop tenemos otra frase más apegada a la resilencia y resistencia de lo que significa vivir que es el de “Siempre arriba, siempre mirando hacia adelante”.

Por esta gran lección no podemos hacer más, pero eso sí, sin maldecir o tendremos que poner dinero en el tarrito de las malas palabras, “Sweet Christmas!”

 

Laura Elena Sosa Cáceres

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