Loa para el auto sacramental del Divino Black Metal – Escenas I a IV

Nota del autor: Un elemento reiterativo en mi dramaturgia siempre ha sido la fuerte crítica que he hecho a la Iglesia Católica, que por cierto nunca será suficiente. Lo más interesante es que puede realizarse de mil formas distintas, por lo que estoy seguro que este drama no defraudará a los que siguen mi teatro.

PERSONAJES

Sor Clara: Religiosa Católica de vida activa y cantante soprano con estudios profesionales en música. Inicia su carrera musical luego de volver de una misión en Colombia.

Chuy Mictlán: Profesor de Lógica y Filosofía, cantante gutural raspado del grupo de Black Metal Prehispánico, “Sombras del Mictlán”.

Padre Roque: Sacerdote Diocesano, confesor de Clara, Manager de su carrera, violador y secretamente afiliado a una Secta Satánica.

Sor Cristina: Religiosa de mente abierta que desertó de la carrera de Letras Hispánicas para ingresar al convento, mejor amiga de Clara y con una fuerte inclinación a la Literatura tomando por emblema a Sor Juana Inés de la Cruz.

Zombie Cuitláhuac: Percusionista de banta “Sombras del Mictlán” y fotógrafo profesional de carrera.

Sor Cecilia: Religiosa de origen campirano y de muy poco criterio ante la urbanización, muy traicionera y con una gran maldad en su corazón.

Sor Adriana: Religiosa de doble moral, prejuiciosa y llena de lujuria en su interior.

Sor Leonor: Madre Superiora del Convento, con la rigidez propia de una religiosa de edad.

ESCENARIO

         El escenario variará de escena en escena, procurando ser lo más portátil posible, ni siquiera se requiere como tal de un teatro.

Tiempo: Actual.

Por muchas cosas, pero sobre todo por la doble moral, la convicción entre lo sagrado y lo profano, esta obra se ambienta en la ciudad de Guadalajara, Jalisco, México.

ESCENA I

       Se abre el telón o se da la tercera llamada, en esta escena bastará con un enorme crucifico en el fondo. En un extremo aparece Sor Clara cantando el “Ave María”. No es muy alta y porta la vestimenta propia de una religiosa de vida activa, no deja de ser una mujer hermosa. En cuanto termina de cantar toma su rosario y comienza a orar en voz alta.

Sor Clara: ¡Bendito y alabado seas, mi señor! Me desposaste y me diste el regalo de mi voz. Con el permiso de la Superiora y cuidando mis votos de obediencia he de iniciar mi carrera de cantante en pro que muchos más conozcan tu evangelio.

Entra el Padre Roque.

Padre Roque: ¡Hermana Clara! He escuchado su canto de alabanza y hay mucho que agradecerle a nuestro Señor Jesucristo.

Sor Clara: Sí, Padre. Le agradezco su dirección espiritual, sin usted el señor nunca me habría escogido por esposa.

Padre Roque: Yo sólo fui un medio, fue Dios quien la llamó.

Sor Clara: ¡Trataré de ganar ese concurso con todo mi espíritu! Aunque sea tan mundano. Lo dejo, Padre, tengo que ir a la cocina.

Padre Roque: ¡Adelante, Hermana! (la monja sale del escenario y el religioso cambia su semblante, se quita su sotana y abajo porta un traje, saca su celular) ¡Listo! Mi soprano está por arrasar al resto de sus competidores, por ley el premio en efectivo viene para su convento y la otra para nosotros. ¿El nuevo maestro de Lógica y Filosofía? ¡No tengo tiempo de entrevistarlo! ¡Pues contrátalo y ya! ¡No me importa que su apariencia sea mundana! Si cumple con el perfil dile que se venga mañana y punto. ¡Imbécil!

Sale del escenario en posición de triunfo y soberbia.

  ESCENA II

Aparece Sor Leonor, la superiora, una mujer de edad avanzada pero que hace notar aún su imponencia y lucidez. Sentadas en pupitres o sillas que ellas mismas llevaron a escena, están Sor Clara, Sor Cecilia, Sor Adriana y Sor Cristina.

Sor Leonor: (A todas) ¡Hermanas! El Padre Silverio ya no podrá ser su profesor de Lógica y Filosofía, por lo que en este curso tendrán ahora al Licenciado…

Entra un verdadero Black Metalero, con camiseta del grupo “Dark Funeral” u otro por el estilo, pantalón de mezclilla negro y botas de motociclista, pelo largo recogido en una cola, es alto y moreno, muy imponente (parece un guerrero azteca). En su brazo derecho sostiene sus libros.

Chuy Mictlán: Jesús Vázquez Noriega, Licenciado en Filosofía por la Universidad de Guadalajara. Además de eso soy vocalista gutural raspado y guitarrista de una banda de Prehispanic Black Metal.

Todas las monjas incluyendo a la superiora lo miran con asombro como si vieran al mismo diablo.

Sor Leonor: ¡Bienvenido, Licenciado! (Se persigna) Es un placer… ¿Alguien desea presentarse?

Todas las monjas se turban y parecen temerle, hasta que Sor Clara toma la iniciativa y se pone de pie.

Sor Clara: Mi nombre es Sor Clara Naveja Torres, yo también soy Licenciada, pero en Música, en mi academia tuve a una compañera que al igual que yo era soprano y cantaba lo mismo que usted.

Chuy Mictlán: El Metal tiene muchos géneros, así que usted es soprano.

Sor Clara: Sí, de hecho…

Sor Cristina: La hermana va a concursar a nivel nacional, tiene una voz preciosa.

Chuy Mictlán: Le comento que mi banda es muy diferente al resto de bandas de “Black Metal”, para comenzar no somos satánicos. Y a mi criterio los que se creen que lo son, están muy pendejos….

La Madre Superiora interrumpe con ira.

Sor Leonor: ¡No utilice ese lenguaje en un convento! Y bien, creo que esa información sobre música está de más. ¡Hermanas, preséntense! Y después deles el encuadre para comenzar con su clase de Lógica.

Chuy Mictlán: Disculpe, Madre Superiora, es sólo que necesito una soprano en mi banda y pensé que quizás la hermana…

Sor Leonor: La hermana Clara sólo canta fuera de este convento con permiso de su director espiritual. Así que dedíquese a enseñar Lógica y Filosofía para posteriormente retirarse de esta casa de oración, de otra forma hablaré con el Padre Roque para su renuncia.

Chuy Mictlán: ¡Una disculpa, Madre Superiora!

ESCENA III

Aparece Chuy Mictlán y Zombie Cuitláhuac sentados frente a frente, jugando ajedrez con cervezas en cada extremo.

Chuy Mictlán: Ahora me consta el porqué se hizo monja la Superiora.

Zombie Cuitláhuac: ¡Porque nadie se la quiso coger!

Chuy Mictlán: ¡Exactamente!

Zombie Cuitláhuac: Lo que no entiendo es porque te metes a dar clases a un puto convento.

Chuy Mictlán: Me pagan el doble que en una Preparatoria y no tengo que lidiar con adolescentes, además es increíble la participación que tienen estas viejas en la clase. ¡Es el mejor grupo que he tenido hasta ahora! (Sorprendido) ¡Jaque Mate!

Zombie Cuitláhuac: ¡Sí! Es la primera vez que te gano, hoy estabas distraído.

Cuitláhuac sonríe y hace fiesta, al parecer nunca le había ganado una partida de ajedrez a Mictlán.

Chuy Mictlán: Te dije que algún día lo ibas a lograr, aunque la verdad es que sí estaba distraído.

Zombie Cuitláhuac: Por cierto, los muchachos y yo te estuvimos esperando en la pizzería, ¿Por qué no llegaste? ¡Nunca perdonas la comida de antes del ensayo!

Chuy Mictlán: ¡No me lo vas a creer! Me van a echar carrilla por lo que resta del año. Después de clase, Clara, que en esta semana es la cocinera del convento, me dio de comer.

A Cuitláhuac le da un ataque de risa momentáneo, a tal grado que incluso derramó una lágrima.

Zombie Cuitláhuac: ¿También sabe cocinar?

Chuy Mictlán: Ahí todas lo saben hacer, es parte de su trabajo y fue genial, no había disfrutado de una comida así desde que falleció mi madre. ¡Hasta me dijo que cuando quiera puedo comer con ellas sin pago extra!

Zombie Cuitláhuac: ¡Algo quiere y no es dinero!

Chuy Mictlán: Tienen el mentado voto de pobreza, sólo les dan $250 al mes en su día libre y aquí está la mejor razón del porqué trabajar ahí, además de comida gratis, buenas alumnas, no hacer pinches planeaciones y buena paga, esas morras me respetan.

Zombie Cuitláhuac: ¡Hasta te vas a volver católico! ¡Prehispanic White Metal!

Chuy Mictlán: Al revés, creo que cambié de opinión y sí hay que componer letras satánicas. Ella es cantante, va a concursar y todo lo que gana es para su comunidad. ¡Ahí hay intereses! Y algo me dice que hasta la chantajean para acostarse con su confesor.

Zombie Cuitláhuac: Al menos ya no es pedofilia. ¿Crees que me dejen entrar a tomar unas fotos para mi proyecto?

Chuy Mictlán: Lo dudo mucho, yo no puedo entrar a otro lugar que no sea su salón de clase, comedor, pasillo y a la capilla; pero ahí nunca he de poner un pie.

Zombie Cuitláhuac: Con eso me será más que suficiente para lo que quiero. Y por cierto, es hora de ensayar.

Ambos salen.

ESCENA IV

Aparecen cuatro catres sobre los que están acostadas las cuatro religiosas jóvenes, todas en sensuales camisetas que dejan poco a la imaginación y con el pelo suelto.

Sor Cristina: ¡Es guapo el Profe de Lógica! ¡Lástima que le haya vendido su alma al Diablo!

Sor Adriana: ¡Cierto! Vieron su camiseta, es un greñudo sin vicio ni beneficio, hasta trata de retar a Dios con su música.

Sor Cecilia: A mí no me gusta, es un naco, yo preferiría a uno de los rancheros de mi pueblo.

Sor Clara: ¡Cállate, Cecilia! Entiende que estamos en una congregación con apertura a la vida urbana, no en una ranchería de Durango.

Sor Cristina: ¡Cierto! Te lo digo yo, una vieja del meritito Oblatos. Para poder evangelizar hay que tener una visión más abierta.

Sor Adriana: Yo seré tijuanense y aun así estoy con Ceci; bueno tampoco me gustan los rancheros, pero un…

Sor Clara: ¡Metalero, Adriana! ¡Mictlán es un metalero! Supe que así le dicen cuando le di de comer.

Sor Adriana: Le dicen igual que al Señor de los Muertos.

Sor Cecilia: ¿Y cómo lo sabes?

Sor Cristina: Para eso hay libros, no por nada tengo trunca la carrera de Letras Hispánicas. Al menos Adriana me ha dicho que también sabe a lo que me refiero.

Sor Adriana: Sí, en Tijuana usaban esos términos prehispánicos como referente de la cultura de frontera. No te voy a decir que andaba con pachucos, aunque sí se me hacen mucho más atractivos que esos que le gustan a Cecilia.

Sor Cecilia: Bueno, yo soy de rancho y preferiría que todo aún fuese campirano. Esos eran los ideales de evangelización en un principio.

Sor Clara: ¡Eso ya no puede ser! Esta congregación está enfocada a la vida urbana, ya no se puede continuar con el ideal de mantener a la sociedad con un conservadurismo que le impedía su desarrollo no sólo espiritual, sino económico y educativo.

Sor Cecilia: Eso lo dices porque vienes de una colonia de clase alta en Zapopan, nunca has conocido las carencias del campo.

Sor Clara: Sí las conozco y no sólo aquí, te recuerdo que vengo de estar un año en Colombia.

Sor Cristina: ¡Cierto! ¡Sólo Clara, yo y la Madre Superiora tenemos esa experiencia! Deberías adaptarte a este ambiente, o si no, también he escuchado de una congregación en Michoacán que se dedica a los pequeños poblados.

Sor Cecilia: Bueno, trataré de aclimatarme.

Sor Adriana: Y cambiando de tema, el que a mí se me hace bien guapo es el Padre Roque, nuestro confesor.

Sor Cristina: ¡Hasta dices algo que tiene lógica! ¡Con ese sí me confieso!

Sor Clara: ¡Cállense! ¡Es nuestro confesor y no quiero decirle esa verdad la próxima vez que lo vea!

Todas ríen.

Sor Adriana: ¡Lo bueno es que se trata de un hombre de Dios y no del Diablo!

Entra su confesor mientras ellas hacen mutis y salen de escena llevándose sus catres, sin salir de sus personajes y sin dejar de reír. El Sacerdote portando su sotana y alzacuello comienza a dibujar una estrella de cinco picos en el suelo o simplemente coloca una manta con la imagen del pentagrama, en ambos casos comenzará a realizar lo que a todas luces es un rito satánico al colocar velas negras en cada uno de los picos de la estrella.

Padre Roque: ¡Satanás! ¡Lucifer! Me hice Sacerdote para servirles, en pro de su maldad ayúdenme a poseer el alma de Sor Clara, que su voz sea sólo para servir a ustedes. ¡Ayúdenme a poseer su alma!

Entra Sor Clara completamente desnuda y con la mirada perdida. El Sacerdote toma un recipiente con sangre y la baña para comenzar a besarla. Hasta que comienza poco a poco a escucharse el sonido de una percusión que irá en aumento hasta convertirse en “Preshipanic Black Metal”. Aparece Mictlán con su vestimenta propia de cuando da un concierto y con un “macuahuitl” en mano. Hace mutis de defender a Clara que no lo ve ni deja de ser una especie de zombie.

Padre Roque: ¡Al parecer has metido en tu vida a alguien que no debías meter! Ya veremos el cómo solucionar esta interrupción y después arreglo cuentas contigo. ¡Maldito salvaje!

Salen Clara y Roque.

Chuy Mictlán: (Levantando en alto su “macuahuitl” comienza a recitar el siguiente poema, primero en náhualt y posteriomente en español)

Hichok Nelli Nemouna

In Haltikpak Zan

Axika Ye Ni Kan

Telkaxallxiutl

No Chamani

No Teokuikatl

In Tlalpani

No Ketzalli Pozteki

Anochipa Tlaltipack

Anochipa Tlaltipack

Zanachika Ye Ni Kan

¿Es que en verdad se vive aquí en la tierra?

¡No para siempre aquí!

Un momento en la tierra

Si es de jade se hace astillas,

Si es de oro se destruye,

Si es plumaje de ketzalli se rasga…

¡No para siempre aquí, un momento en la tierra!

Netzahualkoyoltl.

Hace una reverencia al público y sale o simplemente se apagan las luces y se da paso a la siguiente escena con un descanso con música menos largo que un acto, sólo el tiempo necesario para que Chuy Mictlán se quité el maquillaje y la vestimenta de conciertos y salga como persona normal que va a jugar ajedrez.

(Continuará)

Gerardo Martínez Acevedo “Efrén Bantú”

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