Hard Boiled: ¿Una posible película de Iñarritu?

Una falacia de la cultura popular actual consiste en definir como cómic a las publicaciones norteamericanas de temática Súperheroica cuando el término va mucho más allá. Incluso en los Estados Unidos una propuesta del teórico  Scott Mccloud es la de promover otras temáticas, sin por ello definir a los Súper Héroes como basura y sin contenido, de hecho una fuerte crítica contemporánea fue la película “Birdman o la Inesperada Virtud de la Ignorancia”, dirigida por el mexicano Alejandro González Iñárritu. Esta en relación al actual “boom” comercial del cine de “Súper Héroes”, por lo que muchos aficionados al salir de la sala, no sólo quedaron complacidos, sino que suponían que el mencionado cineasta azteca era un auténtico conocedor del noveno arte, fue hasta después que demostró públicamente su ignorancia y lo más curioso es que al tratar de destruir un género terminó por reivindicarlo.
Para empezar el título no suponía tanto un homenaje a una de las clásicas series animadas de la “Hanna Barbera”, monopolio televisivo durante mucho tiempo en cuestión de dibujos animados (entiéndase que hablamos de un monopolio televisivo no nos referimos al cine, en donde evidentemente Disney fue quien tuvo el poder durante mucho tiempo), sino que hizo referencia al “Birdman” de Bob Kane, que originalmente era el nombre que iba a llevar el actual personaje de “Batman”, hasta que el escritor Bill Finger le dio la apariencia oscura que todos conocemos, al principio llevaba unas ridículas alas de murciélago sacadas de los escritos de Leonardo Da Vinci, era un hombre rubio sin capucha y sólo llevaba un simple antifaz que en esa época estaba de moda por el personaje del “Fantasma” de Lee Falk, por lo que era evidente que sin la participación de Finger, este personaje no sería lo que es actualmente ni mucho menos tendría toda la trayectoria que lleva en las viñetas norteamericanas. Lo peor de todo fue que Bob Kane siempre ha recibido todo el crédito como creador del “Hombre Murciélago” dejando a su guionista en el olvido hasta tiempos recientes. Además de que el mencionado filme hacía mucha referencia también a la carrera de su primer actor Michael Keaton, pues al reformar al mencionado personaje en la pantalla grande, casi quedó en el olvido y parecía que no sería recordado por otra cosa, hasta que finalmente pudo salvar su calidad como actor en la cinta de Iñárritu. Al respecto figura de igual forma la participación de Edward Norton, quien también participó en la nueva ola de Marvel con la segunda entrega de “Hulk”, por lo que quedó muy claro que este actor haga el papel que haga, nunca podrá en duda su calidad escénica, lo curioso es que en “Birdman” interpretó un papel muy similar a como se dice que es él mismo en la vida real.
Además esta puesta cinematográfica expone muy bien aspectos de otro arte en común, el teatro, en donde es muy frecuente que haya rivalidades entre los mismos actores, malos entendidos, robos por parte del director en referencia a lo que se cobró, accidentes en plena escena, criticas sin fundamentos, envidias y todo lo que ahí se dio a conocer junto con el deber de entregar todo en el escenario. Por todo lo mencionado fue un golpe bajo el descubrir que “El Negro” Iñárritu sea un auténtico analfabeta funcional del mundo de las viñetas, sin embargo, lejos de perjudicar al medio lo reivindicó.

Sobre los comentarios fuertes hacía el “Súper Héroe”, se podría decir que no son nada nuevos, fueron hechos desde su reformas en los años ochenta y es precisamente un autor norteamericano bastante olvidado que también formó parte de dicho cambio como tal, Howard Chaykin, que precisamente podría hacer un excelente dúo con el cineasta mexicano para llevar al cine alguna de sus novelas gráficas subversivas cuyo resultado no le negaría otro “Oscar”, de hecho se ha comentado que quizás Chaykin es el gigante dormido de la historieta estadounidense, él fue el primero en mencionar que no le gustaba dibujar ni escribir historias sobre tipos en ropa interior que estén saltando de un edificio a otro, comentario que en su época le valió ser muy criticado y que fue hecho mucho antes de lo que actualmente pasa en el celuloide.
No hace mucho que el renombrado guionista británico Alan Moore comentó también de forma despectiva que parece que ya sólo fabrican historias para niños, cuando bien sabido es que él mismo fue quien los volvió adultos, se ha llegado a hablar del “Súper Héroe” antes y después de “Watchmen”, pero no se toma muy en cuenta este tipo de apreciaciones, no porque se niegue su calidad como guionista, pues de hecho para muchos es el mejor escritor de cómics del mundo, sino que también es bien conocido por algunos aspectos que no lo vuelven un buen crítico, como su comportamiento anarquista en política, su adicción al LCD, su religión esotérica y el hecho de que es casi un ermitaño moderno que casi no sale de Northampon, Inglaterra, su pueblo natal, en el que a la fecha vive y lo más probable es que ahí también muera. Y sobre si el cómic en los Estados Unidos están enfocados sólo a niños, viene mucho a la mente como Chaykin fue uno de los primeros autores en publicar novelas gráficas eróticas confrontando la censura al decir que le gustaba el sexo y si alguien estaba en desacuerdo que se fuera mucho al infierno.

Ahora bien, otro reformador del género en los ochenta es el ya muy mencionado Frank Miller, mucho se ha hablado también de los elementos que ha tomado de otros autores y específicamente en la obra que ahora se reseña es muy probable que no sea la excepción, sólo que ahora la influencia no viene de Argentina o Japón, sino precisamente de su compatriota ya mencionado arriba: Howard Chaykin. “Hard Boiled” fue publicado por primera vez entre 1990 y 1992, años decisivos para el género con publicaciones como “La Muerte de Superman”, aquí Miller funge únicamente como guionista mientras que el arte corre a cargo de Geof Darrow.
El universo de la historia se podría clasificar dentro del Cyberpunk en el más mero génesis del género, tal como lo explotó el narrador William Gibson en sus novelas, pero reforzado con un homenaje al género negro pues “Hard Boiled” (del inglés “hervido hasta endurecer”) es un género que presenta escenarios lascivos, extrema violencia y distintos contextos eróticos con sexo explícito.

Todo comienza con una secuencia en la que se muestra al típico científico “nerd” de la parafernalia de la ciencia ficción corriendo por un pasillo que quizás podría clasificarse como muy propio del género para encontrarse y atender a unos cyborgs, desde la tercera viñeta queda clara la sátira al consumismo al mostrar el logo de “Nike” que ahora se llama “Nuke”. Hay secuencias que es un claro requerimiento para decir que estamos leyendo un cómic, pero aquí se rompe un factor del puritanismo de la narrativa gráfica al utilizar una gran cantidad de viñetas de una sola página, aspecto que es poco usual en el manga y casi inexistente en el estilo europeo, pero relativamente muy utilizado en el estadounidense. Siguiendo la secuencia de una viñeta por página aparece el que será el protagonista, vestido con gabardina caqui, corbata, aparentando unos 35 años, raza blanca, con un gigantesco revólver futurista, lleno de sangre por todos lados, vidrios encajados y a sus espaldas hay dos muertos que evidentemente fueron acribillados a balazos por él y una pared al fondo con tres manchas de sangre, agujeros de  balas y algo de mal arte urbano, de ese que sí se puede considerar vandalismo, en el piso hay latas de cerveza y sobresale una botella de la marca mexicana “Corona”.
De ahí la secuencia continua, la cuarta y quinta página va más allá de una sola viñeta, aquí se nota la aportación de esta novela gráfica al mostrar todo un gran escenario en donde vemos cuatro automóviles que se han convertido en chatarra y un quinto que avanza y balea con fuertes ametralladoras al protagonista que las resiste, hay muertos por todos lados; pero lo más interesante son los detalles que ponen al lector al tanto de todos los hechos ocurridos y a su vez lo obligan a hacer un recorrido total guiando su vista, lo que pocas historietas logran y que por lo normal necesitan forzosamente de un diálogo explicativo.
En la siguiente página de dos viñetas que dividen en dos la página, una arriba y otra abajo, vemos que el bello auto que tiene mucho de los modelos de los años 50 s´, se ha llevado al hombre con su defensa aun atravesando la pared con él, sin dejar de disparar sus ametralladoras y a su vez él se defiende  con tres balas que dice que le quedan en su gigantesca pistola, al llegar a la séptima página que también es de un solo cuadro queda en evidencia el escenario futurista y una fuerte sátira a la pornografía al mostrar una gran orgía en la que muchos de los que aparecen tienen una barra negra en los ojos, dicha ambientación toma muchos elementos de autores europeos como Enki Bilav, del que es muy probable que Darrow haya tomado el elemento de hacer sangrar a los edificios y las paredes, además de guiar al lector para que el vehículo se estrellé dentro de la ceremonia sexual, el conductor ya muerto hace en un último intento que el coche explote y expulsa por fin al protagonista por lo que no hay duda de que se trata de un ser sobrehumano presentándose como Nixon, un recaudador de impuestos. Al aparecer el susodicho personaje en reparación comienza a evidenciarse que se trata de un ciborg, estas secuencias recuerdan al ya reseñado “Robocop” de Frank Miller, primero en una ambulancia, para posteriormente ser trasladado a un gigantesco y estético edificio de alguna corporación futurista muy al estilo de los monopolios de la ciencia ficción, las escenas luego de rehabilitarlo lo centran como un estadounidense normal que ha despertado de una pesadilla junto a su esposa y dos hijos, sin embargo, su gigantesco revólver está aún debajo de la cama, por lo que no pudo ser sólo un estado onírico, aspecto que se repite en una página que ahora tiene 29 viñetas y alterna todo lo que acaba de pasar con el momento en que duerme con su mujer para continuar con una relación sexual entre ambos, dando a entender que su familia también es ciborg que aparentan ser seres humanos normales.

El siguiente capítulo inicia con un escenario arquitectónico futurista en el que Darrow pudo haber tomado referencias de otro autor de culto europeo como lo es el belga Francois Schuiten. Nixon avanza en automóvil a su trabajo causando algunos choques y accidentes viales hasta encontrarse con otro vehículo  que a todas luces es conducido por una anciana que viaja con su nieta. El protagonista ahora dice llamarse Harry Seltz, Investigador para la “Corporación Aseguradora Benevolente”, División de Fuerzas Especiales, pone en evidencia que la ciudad no es otra que Los Angeles. Causa algunos accidentes viales y persigue a la mujer de la tercera edad, no sin provocar que una gigantesca súper patrulla de la policía del futuro cause un múltiple choque, hasta impactarse con el automóvil que persigue, causar una explosión que los hace volar en pedazos, caer y quedar frente a frente con la anciana que le dispara provocando un duelo entre ambos al más mero estilo “Wester”, pero decorado con impresionistas escenarios cyberpunks en los cuales no pudo faltar la intervención de una pandilla de motociclistas que optaron por darle una lección a la mujer de edad luego que ella les tiró sus motos, por lo que al momento en que ella le rompe el cráneo a uno de sus atacantes es lógico que se trata de otro ciborg, el combate continua derrapando autos hasta hacer explotar un autobús de pasajeros y chocar una ambulancia en un centro comercial. Finalmente el protagonista sale de los escombros sin sus partes humanas mostrando sólo el esqueleto metálico que hay bajo la carne.

El tercer y último acto de esta farsa inicia en la casa asignada a la unidad cuatro, ahora no sólo es evidente que su esposa e hijos e incluso sus perros son androides, sino que ellos existen para mantener a la unidad en un estado de persona normal y que al parecer se arruinó luego de tanta violencia, de ahí precisamente lo conocemos como verdaderamente es, con su rostro y manos metálicas que simbólicamente dicen mucho. Ahí mismo Nixon entra en conflicto con el grotesco cuerpo desnudo de la anciana con la que luchó, llenándose de una rotunda verdad: Nixon no tiene ni casa ni esposa ni hijos, pero aún no puede entenderlo. Debajo de dichas carnes apareció un esqueleto metálico arduamente estético e incluso erótico, dicho androide femenino le sigue mostrando la verdad: Eres la unidad cuatro. Yo soy el modelo del año pasado. Nos hacen creer que somos humanos porque es la única forma de mantenernos bajo control.

Hay un juego de seducción por parte del robot femenino a tal grado de poner literalmente lo que son sus nalgas en la bragueta del masculino y decir lo siguiente: Incluso nos dieron las partes para hacer el amor. Me he sentido muy sola desde que descubrí que sólo somos máquinas.

Pese a que una vez más la verdad le fue revelada por una mujer, al respecto de que dentro de él no hay humanidad y sólo le llenan con los recuerdos de gente muerta, la seducción no fue suficiente, ni siquiera que ella tomara sus testículos lo fue, pues reaccionó con golpes en donde literalmente terminó por arrancarle la cabeza, testigo de ello fue su hija que al instante es destruida por un androide perro. La escena posterior es única en el sentido de que el protagonista roba ropa para pasar desapercibido y aborda el metro que está lleno de basura e inmundicia, por citar un ejemplo de la realidad, sería imposible que este fuera el Tren Ligero de Guadalajara, México en donde irónicamente no se admite basura ni propagandas religiosas pese a la doble moral que caracteriza a dicha ciudad, pero lo importante es que aquí el protagonista descubre que es parte de la marca “Willeford” y que fue creado sólo para destruir a sus competidores, a tal grado que hace una matanza en dicha corporación y resulta ser la última esperanza ante una especie de imposición similar a la de la novela “1984” de George Orwell. El otro androide femenino que asesinó al científico lo ve como eso, una última esperanza; luego de que el mencionado caudillo realizó una matanza fue capturado por el gordo dueño de la compañía y después de la inmolación del mencionado ciborg mujer que lo vio como héroe, ella renace como su esposa frente al protagonista que vuelve a tomar forma humana y a convertirse en Nixon viviendo una vida en relación a la dinámica del capitalismo con la moraleja de que todo vuelve a comenzar tal cual la rutina.

A manera de conclusión, en tiempos actuales ya ha habido grandes sátiras a la vida norteamericana, que se refleja en muchos aspectos como la cinematografía o el cómic. Al respecto es muy común el pensar que la actual parafernalia de películas de “Súper Héroes” siga cumpliendo su papel fundamental de enaltecer el capitalismo tal como fueron creados en los años treinta. Sin embargo, hay una fuerte posibilidades de lanzar una auténtica crítica y protesta al respecto desde ahí, el mejor ejemplo quizás haya sido “Watchmen”, ya mucho se ha analizado la importancia de Frank Miller en dichas críticas, por lo que una adecuada puesta en escena de novelas gráficas de protesta que no carecen de violencia y sexo como puede ser “American Flagg!” o “Black Kiss” del mencionado Howard Chaikyn o incluso “Hard Boiled”.
Tal como se menciona en la introducción de este artículo, Alejandro González Iñarritú ha tenido la capacidad cinematográfica de saber dar un contenido de protesta a aspectos en apariencia difíciles de decir algo, como lo es el teatro y lo que hay detrás de la parafernalia de los hombre con capa, por lo que sería una buena propuesta que este cineasta adaptará alguna de estas obras de protesta que para empezar no son de la temática comercial con la que se pretende definir a la narrativa gráfica. En apariencia y para los que han leído “Hard Boiled”, es muy claro que rompió muchos aspectos del cómic en su lenguaje clásico, sin por ello dejar de serlo y convirtiéndose en una innovación, por lo que pocos cineastas podrían adaptarla de tal forma que se convirtiera en una auténtica película de culto e incluso pudiese competir por los premios de la academia; pero por muchas cosas que ha demostrado a lo largo de su carrera “El Negro” es capaz de ello. Así podría redimir esa exquisita ignorancia que demostró sobre este arte que al criterio de otro cineasta, Robert Rodríguez, es lo mismo que el cine, sólo que más barato.

 

Gerardo Martínez Acevedo “Efrén Bantú”

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