Ecos del Desierto: Idos de la mente

Desde su título es un himno a todo lo que signifique norte, ya que si googleas “Idos de la mente” sin poner el nombre del autor, verás inmediatamente a qué y a quién hizo referencia. Esta novela llegó a mí en un botadero de Gigante (sí, cuando esas hermosas tiendas existían antes de que se convirtieran en Soriana), y me llamó la atención, pues aunque fue por ahí de entre el 2008 y 2009 cuando me acerqué, el que la tuvieran en remate de cincuenta pesos para ser una edición buena, y con ilustraciones de Ricardo Peláez, me llamó mucho la atención y no dudé en comprarla. Recuerdo que la leí unos meses antes de entrar a la universidad y la verdad la disfruté mucho, sobre todo por esa combinación de ilustraciones, historias y de identidad al hallar elementos del norte (aunque la novela se ubicase en Tijuana, lugar que nunca visité hasta el 2012).
De lo que trata es de un par de amigos llamados Ramón y Cornelio que deciden hacer su banda norteña, aunque le saben un poco al acordeón y otro poco a la cantada, necesitan pasar por todo camino por el que pasan los músicos, que es el ir a bares, el pasar porque muchos no quieran escucharlos y prefieran las rocolas, pero el que ellos insistan en que es mejor escuchar a la banda en vivo, y así van adquiriendo fama hasta ponerse el nombre del grupo Los Relámpagos de Agosto (no pudieron ser “Los Relámpagos del Norte” porque este ya se les había acabado y ya existía una banda con ese nombre, y prefirieron no tener broncas con los derechos de autor, sin dejar de lado el guiño guiño a la novela de Jorge Ibargüengoituia guiño guiño), y así poco a poco van teniendo la historia que a todos les gusta y que nos tienen ahí enganchados, que si se pelean, que si se drogan, que si no se puede con la fama, puros chismes que a la gente le gusta ver, pero narrados de una forma literaria en la novela.

Podría irme directamente a la historia pero la cuestión de la novela es que para la época en que se publicó (2001) donde no era tan común hablar de la cultura del norte y todavía se creía que las manifestaciones de música eran algo bajo y deleznable para la alta cultura institucional, eso explica porqué la encontré en el botadero de la otrora tienda Gigante, y se notó que a Luis Humberto le valió madre todo eso e hizo un tributo a las canciones y bandas norteñas, pero como si fuera la vida de los Beatles, esto lo dijo en una plática que fue a dar a la facultad de Filosofía y Letras en el mero mayo del 2012 (año en que de iba pasando por Monterrey y el coordinador de Letras de ese entonces, José Luis Martinez Canizales, organizó esa presentación) ¿Por qué prefiero más “Idos de la mente” a “Instrucciones para cruzar la frontera”, su otra novela? Pues porque una me la encontré como lectora, y la otra fue contaminada por los análisis académicos que son innecesarios y contaminan una conversación con los libros, además de que es más fácil de asimilarla, la estructura de la novela es buena, porque cada anécdota es como un cuento, y en cada cuento se lleva una línea argumental, pero cada línea argumental es una canción o una referencia a lo norteño (ejemplo está en el capítulo del primer sombrero, misma que han recuperado mucho para obras de teatro).

Total, para no hacerles la reseña larga, la edición que yo tengo es de Joaquín Mortíz, en la colección de Narradores Contemporáneos, pero Tusquets sacó una versión más actualizada y corregida, y vale la pena ver para todos los nortes diferentes que se encuentran en ella.

 

Laura Elena Sosa Cáceres

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s