Muñecas

Estaban ahí,
expuestas, con el mismo diseño que la Federación aprobó para el deleite de la división principal de robots.
Altas, calvas, sin brazos, de cintura estrecha, pubis simulados y sin pezones.
Parecidas a las muñecas con las que jugaban las niñas a mediados del siglo XX.
Pero estas daban placer a través de sus labios hechos con látex y terminaciones eléctricas.
Los robots que solicitaban sus servicios se enchufaban a ellas a través de sus bocas. Besos apasionados que hacían saltar chispas reales.
Sin fluidos, las bocas transmitían y recibían placer a través de circuitos pequeños y bien sincronizados.

 

Texto: Macarena Muñoz Ramos
Imagen: Mitzi Galván

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