La Región Salvaje

Fausto: “¿Dónde queda el lugar que los hombres llaman el Infierno?”,
Mefistófeles contesta: “Debajo del cielo, donde somos torturados y donde estaremos siempre, pues el Infierno no tiene límites, ni queda circunscrito a un solo lugar, porque el Infierno es aquí donde estamos y aquí, donde es el Infierno, tenemos que permanecer”
Christopher Marlowe
“La trágica historia del Doctor Fausto”

El cineasta mexicano nacido en Barcelona, Amat Escalante, que iniciara en el medio como asistente de director de Carlos Raygadas en la cinta de 2004 “Batalla En El Cielo”, logró en el festival de Cannes de 2013 el premio al mejor director por su anterior película “Heli”. Premio que repetiría en 2016 en el festival de Venecia con su última cinta “La Región Salvaje”.

A pesar de la cantidad de críticas favorables de las que gozó el film a su paso por festivales, de manera lamentable e increíble a diferencia de otras partes del mundo como Francia, Reino Unido o EEUU, sigue esperando estreno comercialmente en el país tal vez por el prejuicio de ser considerada una película de género.

“La Región Salvaje”, inicia con la imagen de un asteroide en el espacio tal vez haciendo referencia al “universo” de personajes que Escalante nos presentará a continuación.
El escenario cambia para mostrarnos el interior de una cabaña donde una chica desnuda gime de placer orgásmico, mientras el apéndice tentacular de una criatura desconocida se escabulle furtivamente de su entrepierna.
Una criatura y una premisa que nos recuerda sin remedio al clásico de 1981 Possession de Andrzej Żuławski: “El sexo es un monstruo que nos domina, el sexo es una bestia y estamos dispuestos a dar la vida por ello”.
Pero a diferencia del clásico de Żuławski, este es un ser venido de las estrellas, un extraterrestre sexualmente liberador, que bien pudiera ser un dios (o un demonio) que borra el dolor, la culpa y satisface plena e indistintamente los placeres carnales de hombres y mujeres, a un precio alto, placer y muerte, Eros y Tánatos, dos caras de una misma moneda.
La protagonista es Alejandra una ama de casa abnegada y frustrada sexualmente que junto a su marido Ángel cría a sus dos pequeños hijos en un poblado rural indeterminado, una comunidad regida por creencias y valores totalmente arcaicos.
Fabián es el hermano de Alejandra, un joven homosexual que trabaja como enfermero en el hospital del pueblo.
Los paradójicos personajes de Fabián, un homosexual muy macho, y el de Ángel, un macho que enmascara su homosexualidad, nos recuerdan a Roberto Cobo y a Gonzalo Vega en el papel de la Manuela y Pancho respectivamente en la película de Arturo Ripstein “El Lugar Sin Límites”.

A la llegada de Verónica, (la enigmática chica que se nos presenta en la secuencia inicial de la película), los protagonistas irán tejiendo un triángulo amoroso, en un tenue marco de realismo mágico, encontrando en el extraterrestre que habita en la cabaña, una fuente de placer y felicidad inagotables, así como de adicción y muerte, algo que bien pudiese ser una alegoría de las drogas.
Escalante muestra al espectador esa ambigüedad entre víctimas y verdugos que ha convertido en un toque particular en sus anteriores trabajos como “Heli”, “Los Bastardos” o “Sangre”.
También continúa con su intención de romper la perfección hollywoodesca que el cine comercial por lo general intenta imponer, ayudándose para esto de encuadres sin composición aparente, o mal enfocados. Con todo y eso, nos regala secuencias magistrales como la de la orgía que tiene de protagonistas a un grupo de animales en el bosque.
La película cierra con un final abierto y ambiguo, tal vez hasta surrealista, haciéndolo sentir incompleto, algo que ya nos había mostrado también en su opera prima “Sangre”.

Después de presenciar “el infierno” y las “monstruosidades” terrenales que nos ha preparado en esta ocasión Escalante, volvemos a encontrar la premisa de sus anteriores trabajos: mostrarle al espectador lo utópico que es pensar, que la inocencia pueda sobrevivir en un mundo podrido viciado por el odio y repleto de degradación moral.
La cita de la obra “Fausto” de Marlowe con la que iniciamos esta reseña bien podría servirnos para englobar la premisa del cine de Amat Escalante.

 

Gabriel Carrillo

 

 

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