Voces de Cuba: Yadira Álvarez

Yadira Álvarez Betancourt nació y radica en La Habana, Cuba. Comenzó a escribir cuando aprendió  a escribir coherentemente, a los ocho o nueve. Claro que entonces y  prácticamente hasta los veintitantos años era sólo para su familia y  para ella (cuentos breves). Es autora de la antología “Al oeste del sol y otros cuentos” y ha publicado en “Próxima”, “Axis Mundis” e “Hijos de Korad”. En 2009 ganó el premio Oscar Hurtado de Ciencia Ficción.

El Ojo de UK:  ¿Por qué empezaste a escribir?

Yadira Álvarez: La razón fundamental es que me  fascinan las historias, siempre he sido adicta a un buen relato y leo sin medida. Me temo que, sin sistema, disciplina ni orden ninguno, siempre estoy escribiendo algo, y no a menudo me atrevo a darlo a conocer. Sigo sintiendo que lo que hago es reflexionar a solas y  contarme cuentos a mí misma. Escribo catárticamente, para reflejar lo que pienso y siento, a veces para refutar lo que he leído o para  completarlo, y otras veces, las menos, para dar a luz alguna historia  que quiero compartir con otros.

EOdU: ¿Qué autores te influenciaron?    

YA: Creo que hay demasiados autores a los que podría citar como  referentes, la creación literaria en nuestro género es vastísima y una  nunca deja de descubrir nuevas formas de interpretar desde la ciencia  ficción las realidades que nos tocan, llenan y duelen. Pero podría  decantarme por decir que Úrsula K. LeGuin, Isaac Asimov y Stanislaw Lem me sensibilizaron y abrieron las puertas al género, después de  ellos, para mí, vinieron (y siguen viniendo) todos los demás. Digamos  que fueron mi primer embate y me encantó: me sentí invitada a ir por  más.

EOdU:  ¿Cuales creen que sean las razones de que no hay una mayor  producción de ciencia ficción latinoamericana?

YA: Sobre la CF en América Latina me extenderé un poco porque el análisis de la realidad también me apasiona, y me referiré a la producción que nos llega y también a esa más silvestre, la que corre a veces de forma completamente underground entre talleres de escritura, foros y ordenadores personales, al margen de la publicación, fenómeno este último que  depende, más que de la disponibilidad y la calidad delas obras, de lo que se quiere llevar al público a partir de las políticas editoriales y de mercado. Yo no me apuraría en decir que Latinoamérica produce poca ciencia ficción, diría más bien que el mundo entero está produciendo menos ciencia ficción de la que se esperaría en consonancia con las  realidades que estamos viviendo y la carrera tecnológica en la que estamos enfrascados. Pero en el caso de Latinoamérica estamos pasando por una coyuntura compleja que afecta, entre otras cosas, la producción narrativa y en particular la de CF. Pienso que estamos a las puertas de un gran cambio de modos de pensar y ver el mundo, y en eso incluyo muchos temas: política, medios, economía, ciencia, religión, ecología, ética, humanismo, educación, tecnología… ese  cambio, como todas las revoluciones, lleva un tiempo que supera el de una vida.

Latinoamérica tiene problemas urgentes que ocupan más que  dos terceras partes del pensamiento de la gente de este lado, y eso hace que proyectarse más allá del día y día y de lo que ves en un radio de un par de metros esté limitado a ese estrechísimo rango  marcado por la supervivencia inmediata. Esa confluencia de circunstancias afecta también a la ciencia ficción, a pesar de las excelentes obras generadas en este inmenso rincón y aun con los esfuerzos denodados de promotores y creadores serios como Laura Ponce y Edu Carletti, por mencionar a dos de los que más conozco y sigo. La ciencia ficción es un género intrínsecamente revolucionario, a veces más proyectivo que especulativo. Además de los estándares de calidad de toda obra literaria que se respete, debe responder a los desafíos de la realidad, discutirlos, advertir sobre ellos y pretender  transformarlos a partir del discurso estilístico y conceptual del  género. Eso exige mucho del creador. Desde lo externo, formación y referentes serios, colaboración (editor, asesores y críticos serios) y  espacios de publicación. Desde lo interno, imaginación, objetividad, flexibilidad y sentido de la identidad. Si es que se quiere hacer algo realmente válido, aun cuando no se convierta en obra de culto o marque  una tendencia. Todas estas exigencias convierten a la CF de por sí en un terreno difícil de labrar en momentos coyunturales: siempre va a ser más urgente resolver lo práctico que analizar crítica y proyectivamente el futuro o el presente desde la ficción. Eso suele dejársele a la psicología, la sociología y otras “…ías” o a la creación artística “realista”.

Por todo eso creo que Latinoamérica no está todavía madura para su propia y comprometida revolución de la CF, pero pienso igualmente que el terreno es muy fecundo, las semillas están cayendo desde hace años y muchas están germinando ya. Sólo falta que nada les impida seguir por ese camino, sin embargo, eso es algo que a lo mejor no veremos, no queda otro remedio que trabajar para que así sea. Seguir escribiendo, enseñando, publicando cuando se pueda,  promoviendo.

EOdU: ¿Hacia dónde se está moviendo la literatura fantástica en Cuba en general?

YA: Creo que en Cuba estamos en un buen momento, pero como todo lo que nos pasa acá, va de momentos: momentos fructíferos para esto,  momentos fructíferos para lo otro. Ayuda que se esté publicando más, que se haya abierto esa puerta al fin por la que los escritores se están colando tan rápido como pueden, a ver si permanece más tiempo abierta. Ayuda también que muchos de los escritores (Yoss, Elaine Vilar, Leonardo Gala, Ricardo Acevedo…) que se proyectan internacionalmente promuevan la creación en CF&F cubana, que visibilicen a los autores y las obras. Y no olvidemos la contribución  de editores como Grettel Ávila y Olimpia Chiong que han puesto su atención en el género y lo defienden a capa y espada. Pero padecemos del mismo mal que Latinoamérica entera: otras cosas son más urgentes. Exige un esfuerzo adicional del creador levantar la cabeza más allá de urgencias cotidianas, memes comerciales y referentes conservadores, para sacar una creación auténtica y limpia de estereotipos o repeticiones, y que el flujo creativo sea constante  para que se declare finalmente y con seriedad “habemus Ciencia-Ficción cubana”.

Soy optimista, pero sin olvidar que la resignación y el  acomodamiento son nuestros peores enemigos: creo que debemos seguir  metiendo la cabeza por la puerta y elevando la calidad, la  autenticidad y la promoción de nuestra narrativa en este género. Tal  vez una parte importante del asunto es ese: que seamos auténticos.

EOdU: ¿Cuáles son los temas que a ti te apasionan y que reflejas en tus escritos?

YA: Me apasionan muchos temas. Desde mi perfil profesional (profesora de nivel superior en educación) estoy obligada a estudiar e informarme ampliamente así que mi rango de intereses es bastante extenso. Eso lo traslado a la literatura. Pero hay temas que me apasionan particularmente. La femeinidad, la alteridad, la maternidad, la educación, el encuentro de culturas y los vínculos  familiares y legales me interesan de forma especial y creo que, como todo lo intrínsecamente humano, nunca estarán obsoletos, así que como ejes temáticos en la ciencia ficción tienen garantizada una presencia fuerte en la narrativa en general y en mis historias en particular. Me gusta a dónde llevan cuando les das protagonismo temático en la historia. La guerra, el manejo genético, la ecología y la búsqueda de nuevos planetas son otros de los temas que me tientan. Pero con estos tengo un handicap respetable: mi formación es en ciencias sociales, en las disciplinas científicas y los fundamentos tecnológicos necesarios para tratar seriamente estos temas preciso de algo más de tiempo y ayuda para entender y crear, pero por suerte las fuentes y los asesores no  faltan.

EOdU: ¿Cómo imaginan a América Latina en cien años?

YA: No sé donde estará América Latina en un siglo. Estoy viviendo este tiempo. Como mucha  gente intuyo cambios futuros; por dónde vendrán esos cambios o cómo, es lo que, por estar dentro de la corriente, no puedo ver muy bien. No quiero pasarme de optimista ni de pesimista, no creo tener elementos  suficientes para dar una respuesta. (off the record: ¿quieres que te  diga la verdad?: creo que no estamos bien, un par de milagros no nos vendrían mal). Sí pienso que somos una región con un tremendo potencial, sometida a muchos frenos y arbitrariedades. Si algunos de
esos frenos lograran ser superados, Latinoamérica tiene todas las de ganar, pero depende de muchos factores. Particularmente en la ciencia ficción, América Latina podría ser un referente, si ningún factor externo o interno la detiene. Tenemos una gran riqueza cultural, estética, ética y filosófica que aportar, desde nuestras experiencias, nuestras historias, luchas y realidades, y hasta desde lo que nos han legado los pueblos originarios. En general creo que muchas de las regiones del mundo donde la creación narrativa en el género ha sido menos promovida o estimulada, pueden revolucionar  las bases conceptuales y estilísticas de la ciencia ficción hasta sacarla de los estrechos márgenes donde todavía, injustamente, se mueve a un ritmo menos rápido del que merece.

http://www.tercerafundacion.net/biblioteca/ver/persona/27067

 

Abraham Martínez 

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