México Bárbaro 2

En este 2017 esperábamos con ansia la segunda entrega de México Bárbaro la antología de horror creada en 2014, donde 8 directores mexicanos nos presentaban leyendas y mitos del imaginario mexicano.

Después de su presentación mundial en el festival Fantaspoa de Brasil, su exhibición en el emblemático festival de Sitges y en el Mórbido Film Fest de la ciudad de México al fin tuvimos oportunidad de ver “México bárbaro II” en la función del ciclo “interior /noche” realizado en la  ciudad de Monterrey.

La película inicia atinadamente con “La leyenda de Juan Soldado” donde el tijuanense Abraham Sánchez nos presenta una oscura visión del mito mexicano sobre un militar ejecutado de forma injusta en 1938, al que se le atribuyen milagros. La historia es por demás interesante. Sánchez dejaba ver desde sus cortos anteriores una evolución que augura un muy buen futuro en el cine de género.

Aquí extrañamos el uso del blanco y negro que Abraham realizara tan bien en su anterior corto “Devastación”. Pensamos que su utilización  hubiera  dotado de una potencia mayor al inicio del corto donde nos muestra la gestación de la historia, aparte de que hubiese ayudado a pasar por alto un vestuario que no parecía muy acorde  a soldados de la época.

Pero el manejo de cámara, la fotografía, el diseño de las criaturas y el desarrollo de los personajes en tan corto tiempo nos dejan un muy buen sabor de boca, demostrando que la constante evolución de Abraham va por buen camino.

“Paidós Phobos” es el siguiente segmento de la antología, dirigido por Diego Cohen autor de “Amores Oxidados” el  mokumentary (falso documental) “Perdidos” y de la explicita “Luna de miel”; el corto está dotado de una excelente fotografía pero su forma de contar la historia entre imágenes y el uso de flashbacks, hacen lento el desarrollo del mismo, amén de un final confuso que no ayuda mucho en la suma final.

En “Potzonalli” Fernando Urdapilleta nos trae una “horror-comedy” en la que los actores rompen la cuarta pared en varias ocasiones, tratando de hacer cómplice al público. Gracias a los flashbacks nos enteremos  prácticamente desde el inicio en qué va terminar la cosa, el problema del corto es que su tono fársico, llega al punto de rayar en la parodia. Lamentablemente Urdapilleta no logra en esta ocasión la perfecta combinación de géneros de su anterior corto “Cosita linda”. En donde también tocaba un tema escabroso.

Es el turno de Christian Cueva (director del excelente documental “Jirón”) y Ricardo Farías, quienes nos presentan “Bolas de Fuego”, más horror-comedy, donde los protagonistas al grabar una película porno amateur terminaran obteniendo sexo infernal. Los directores utilizan recursos poco comunes para contar su historia, pero no terminan de dar de lleno en la diana, pues por momentos se percibe como una broma demasiado alargada.

La película llega a la mitad del recorrido y lo presentado hasta el momento no termina por engancharnos.

“Vitrol”  es la siguiente oportunidad de lograrlo, el segmento dirigido por Michelle Garza quien sin reconocerse como creadora de cine de terror, cuenta con una estética y producción muy bien trabajada, diálogos inteligentes, herramientas con las que la directora logra aprovechar al máximo el tiempo del corto, explotando los puntos finos de la historia.

Y la antología sigue hacia arriba con “No te duermas“ del debutante Sergio Tello, una historia que homenajea a todas esas madres y abuelas mexicanas que cuentan historias a sus hijos y nietos para obligarlos a irse a dormir. Tello va tejiendo alrededor de esta premisa una historia con una tensión que va en aumento hasta el punto culminante, el problema es que el final une los hilos de la narración de una  forma abrupta, que deja al espectador algo confuso.

Nos acercamos al final y Carlos Meléndez nos regala en “Ya es hora” segmento escrito por Adrián García Bogliano, irreverencia total: un par de adolescentes (que nos recuerdan a las niñas del clásico de Taboada “Veneno para las hadas”)  practicando brujería en contra de las chichas populares de su escuela, “Ya es hora “es humor negro a full, con unos efectos especiales cutres que suman en vez de restar para lograr la atmósfera deseada.

Lex Ortega es el encargado de llevarnos al final de viaje con  su “Exodoncia” un excelente cierre, donde una chica enganchada a las drogas va cayendo en una espiral de dolor/placer que le otorga una especie de “hada de los dientes” versión creepy bondage, Ortega, especialista en retratar ambientes malsanos y hacernos sentir en situación no defrauda y nos restriega en la cara de forma poderosa la dualidad de gozo y sufrimiento de los yonquis, llevándolo  un poco más allá.

La primera entrega de México Bárbaro con todo y los normales altibajos en films antológicos, representaba un muy aplaudible esfuerzo e iniciativa de crear una franquicia que fuese un aparador para los creadores nacionales de cine de género fantástico.

Desgraciadamente nos parece que su secuela no logra igualar, (no hablemos de superar) a su antecesora.

México bárbaro II tiene un exceso de segmentos de humor negro o horror comedy, que hacen que el film se sienta descompensado, los puntos altos alcanzados en su anterior entrega debería ser un estándar de calidad a exigir en un futuro.

Gabriel Carrillo

 

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