Tres Noches

I

Espera

no podemos seguir el vuelo

ordenemos el paisaje de una vez

corta la orilla desgarrada de esa nube

será un cobertor

tan suave

que se harán amantes

nuestras piernas.

¿Y esa luz indecisa?

¿Es ocaso o madrugada?

Acerquémonos

es quizás un atardecer de brillos lentos

cuando en los muros florecen recuerdos

o un amanecer de abrazos

y melodía de almohadas.

Saquemos de su rincón a Venus

mandémoslo a iluminar

un trasnoche de naves

borrachas de cielo.

¿Te gusta ese pincelazo amarillo?

No lo quiero buscando un mediodía

tú lo prefieres en mi cintura

y yo en tu frente.

Siempre quise un ramo de vientos

tendría el color de los puntos cardinales

y olor a junio en la mañana.

¿Habrá un reloj de girasoles en Saturno?

¿Y abrevadero de sombras en Mercurio?

Mira

Urano es una campana verde

en Marte llueve silencio

Júpiter sigue absorto los giros de Andrastea

Neptuno es puerto de cometas.

Hoy entiendo mejor el infinito:

la melancolía de los planetas lo hace inmenso.

Abracémonos

aquí el tiempo es blanco y hace frío

yo entibiaré mis manos

en la franela de tus ojos

dejarás las tuyas en mi risa.

Al regreso

haremos un redil de luces

domaremos esa nebulosa que se agita

y arrearemos un hato de estrellas.

Pero ahora vamos

regresemos

la Tierra Llena ilumina

el tejado más alto

de la Luna.

 

II

Esta noche busco imágenes

archivos de coleccionista

reproduzco un espacio amplio y fresco

llamado patio.

Patio.

Lo deletreo con lentitud.

Parece que te llamo

que te estoy llamando

como todas las noches.

Miro ese lugar de aire

ese patio que tendríamos

si fuéramos de antes.

Desde su tierra emergían

enjambres vegetales

racimos de pétalos

milagros verdes.

Imagíname.

Lo recorro paso a paso

de sures a nortes

a zancadas hago mías

las distancias de la Tierra

olfateo

en la brisa transparente

hasta que lo veo.

Un árbol

Eres el árbol

robusto y sano

quiero que estés en una hoja

en la raíz

en ese brote.

Eres un brote

una hebra aguda

eres una espada verde.

Hiéreme.

Sé filo verde en la punta de mi dedo

hiéreme

me quiero tuya a toda sangre

a toda lágrima

aunque me deshaga en la niebla

mientras navego en un mar de charcas

porque también llueve en mi patio.

Te abordaré

recuerda

eres árbol

me abrazaré a tu tronco vivo

no te soltaré

seré agua en tu madera que respira

para tocarte

sólo tocarte

por eso te busco

en un reflejo antiguo

ahora que la noche suelta sus lunas

y la ciudad se desvela

te busco

bajo los potros del cielo

en los zigzagueos del aire

en las sombras

y porque ya te busco

hasta en la palma de mis manos

yo te hablo

me hago transparencia

llego a tu oído

y te repito

que tú

sólo tú

en todos los pasados

en los presentes

y después

yo te espero

y revivirás por nosotros.

 

III

A medianoche

llegaste.

De la partícula fuiste materia

un segundo

sólo para mirarme.

Quise tocarte.

Extendí la mano

y antes de disolverte

besaste mi palma.

Escuché el sonido.

Fue un crujido leve

como una flor de vidrio

al desprenderse

de un ramo de escarcha.

Miré el beso.

Latía en mi palma

húmedo

brillante

ardor transparente.

Lo miré

lo miré tanto

que el beso

tu beso

aleteó

flotó hasta mi cara

y tocó mis párpados.

Despierta

espero tu regreso

halo o materia

mientras de mis ojos

cae

cae luz

y resbala

gota a gota

por mis mejillas.

 

Ana María Güiraldes Camerati
Ganadora del tercer premio de la categoría de poesía
4to Concurso de Cuento y Poesía de Ciencia Ficción
“José María Mendiola” 2017

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