Federico Schaffler en la ciencia ficción mexicana

I

En el ensayo se reafirma la existencia de la ciencia ficción mexicana, partiendo desde un marco histórico y reconociendo las producciones nacionales que antecedieron desde el siglo XVII hasta nuestros días, que tomaron forma en México, vislumbrándolo desde un breve recorrido a través de las producciones que se dieron. De la misma forma dentro del género toma en cuenta a Federico Schaffler como autor y sus aportaciones, así como los elementos literarios característicos de la ciencia ficción que existen dentro de sus relatos.

I.- Marco histórico de Federico Schaffler y la ciencia ficción en México.

En la época actual que está definiendo su lugar y su profesionalización, Federico Schaffler se encuentra en este camino donde se explica la persistencia y presencia del género hasta nuestros días.

Se ha hecho conciencia de esto pues la construcción social de la ciencia ficción ha llegado por propuestas extranjeras; es justo en estos momentos cuando hay una preocupación por la difusión y la masificación del género dentro del país con producciones nacionales pero cabe aclarar que su existencia se viene dando desde mucho tiempo antes. No podemos dejar de lado la problemática de una definición del género que también se ha presentado desde principios del mismo, en sus clasificaciones actuales se puede ver como un monstruo indefinido que presenta confusiones entre la fantasía y el terror, así algunos estudios han querido incluir géneros como la poesía épica y las mitologías que se han adentrado para dispersar la etiqueta. De acuerdo a Darko Suvin, la ciencia ficción se ha dado como una nueva necesidad de crear mitos modernos para que de esta manera podamos explicar lo que es nuevamente desconocido para nosotros y de esta forma reencontrarnos en la cognición del ser humano.

Hay que considerar que en la etapa de la ciencia ficción europea ya estaban presentes los elementos de utopías, así como el uso racional de las ciencias naturales.

En México se dio el encuentro y el choque de dos mundos muy diferentes, y mucho se ha hablado de esta dualidad que dio como resultado esas mitologías de hijos despojados, de mundos apocalípticos que acontecieron, mitos que se han metido en la psique mexicana, la cual pareciera añorar un pasado idílico antes de que la Conquista hubiera llegado a borrarlo todo. Esta visión histórica muestra que hubo un desarrollo cultural distinto al mundo anglosajón y europeo. En la introducción hemos dado el punto de vista hegemónico respecto a la ciencia ficción, se sobreentiende que lo imperante es lo europeo y norteamericano, esto lo explica Luis Cano de la siguiente forma:

“La integración de las expresiones de ciencia ficción e Hispanoamérica en una misma frase parece, en principio, una contradicción irreconciliable. Esta percepción es consecuencia de las problemáticas relaciones que esta parte del continente ha experimentado con los fenómenos de modernismo y la modernización […]. La mayoría de los estudios interesados en investigar la forma específica en que la modernidad se manifiesta en Hispanoamérica coinciden en señalar la ambivalencia que se desprende de los proyectos que procuran implementar modelos de desarrollo inspirados en patrones foráneos (Europa y Estados Unidos en especial), confrontada con la oposición de tendencias estacionarias que se resisten a transformar las condiciones que predominaban durante la época colonial, período en se iniciaron los procesos independistas de la mayoría de los países latinoamericanos”

La circunstancia histórica ocurrida en México dio como resultado un experimento literario que se gestó lentamente y surgió poco antes de la independencia; esto dio como resultado que los autores se fueran interesando de forma tan lejana en los descubrimientos tecnológicos y científicos que surgían en esos momentos, pero no tanto en la difusión de lo que esas publicaciones significaban, diferencia notoria entre lo que fue la ciencia ficción extranjera, la cual, como se mencionó antes, se caracteriza por dar un seguimiento a las ciencias naturales y exactas.

México era un territorio con múltiples visiones y de una prevalencia religiosa más anquilosada. En este aspecto, Darko Suvin menciona que el surgimiento de fantasía y extrañamiento también comienza con un folclor presente. En México se presentó un fenómeno en el que con la influencia extranjera desde la época colonial, hizo mella en los escritores de esa época, mismos que fueron definiendo, sin proponérselo, una visión fantástica del mundo que se ha ido dando de manera paulatina. Las primeras etapas de la ciencia ficción mexicana parten del siglo XVII, se considerarían como una visión que parte de los propios autores que se acercaron al género como un ansía creadora.

El primero que ha quedado clasificado en esta búsqueda de la creación de ciencia ficción naciente en México, de acuerdo a Ramón López Castro, indica al autor franciscano fray Manuel Antonio de Rivas con “Zizigias y cuadraturas lunares” o “Un viaje literario a la luna”, el relato fue escrito en 1773, ya de antemano trataba el tema de los hombres en la luna, llamados “los antinoctantes”, seres humanos que viven en el satélite y crean tecnología que ayuda a la mejora de la sociedad, la cual avanza en aspectos sociales conforme fluye el relato, escrito a manera de una declaración o un oficio institucional que insta a la visita de este lugar perfecto e idóneo para vivir, está de más obviar el claro adelanto a la novela de Julio Verne, la diferencia está en que el texto de Rivas parte de esa creatividad que provenía de una preocupación meramente especulativa y humanista, la cual no iba tanto en favor de reconocer y adentrarse en los avances científicos, pero sí retomaba claramente la idea de la utopía y de la revelación de nuevos mundos.

Lógicamente las producciones europeas se iban dando por mucho más. Es así como después surgirían las creaciones literarias de Julio Verne, además de la creación de “Frankenstein” de Mary Shelley, se compartiría terreno con Edgar Allan Poe y Guy de Maupassant, quienes también tenían nociones de la ciencia ficción en algunas de sus historias.

El siguiente relato considerado dentro de la rama histórica de la ciencia ficción mexicana, después de haber pasado casi un siglo sin producciones, fue el de “Fósforos Cerillo”, mejor conocido como Sebastián Camacho Zulueta, en el siglo XIX. El relato tiene el antecedente directo a la época del progreso industrial en Europa y de la modernización en México. El contexto histórico del cuento se sobreentiende pues el aire modernizador provenía desde el gobierno de Porfirio Díaz, así se ha establecido como el segundo autor de ciencia ficción en México ya que proponía un futuro incierto pero esperanzador en su relato “México en el año de 1970” (hay que aclarar que el texto fue publicado en 1844). De igual forma, ahora sí bajo la influencia progresista de Julio Verne, pero con miras sociológicas, el autor se atrevió a aventurarse en plantear una ciudad mejorada, inalcanzable para los que vivían en esa época, ingenua para la nuestra. El mérito de Camacho Zulueta estuvo en la especulación más básica, él se adentra a ubicar a varios personajes, a manera de un diálogo teatral, y al finalizar el relato soltar la siguiente afirmación:

“Si uno de nuestros seudo hombres grandes del siglo pasado resucitara y viera en México 22 teatros, 43 bibliotecas, 164 institutos literarios, 32 hospitales; en fin, si viera 800,000 habitantes disfrutar de su libertad, de salubridad y de una paz en la ciudad más hermosa de la América, pediría se le volviese inmediatamente al sepulcro por temor de encontrarse por todas partes con la maldición de los hombres.” (Trujillo Muñoz, 1997, pág. 44)

Evidentemente fallaron números y exactitud para acertar a lo que realmente aconteció en los años setentas en la ciudad de México, no obstante es notorio el ansia de progreso, sentirse parte de un mundo que se adentra a la modernidad. Esta misma característica de atreverse a especular sobre el futuro también forma parte de la ciencia ficción.

Enseguida Pedro Castera da a conocer esa fusión de movimientos literarios que ocurrieron en México, la mezcla entre el realismo, modernismo y romanticismo, esto en “La mina y los mineros”. Pero el relato que tocó el tema de la ciencia ficción como una revelación mística de la vastedad del universo sería “Un viaje celeste”, el personaje principal logra ver los planetas del sistema solar y finalmente se aventura a las estrellas, después de esto se sabe parte del cosmos, de los átomos y teme no poder regresar a su cuerpo pero finalmente lo despiertan después de la revelación que le ha sido dada.

Amado Nervo decidió aparecer con “La última guerra”, la cual ya establece la senda de “La rebelión en la granja” de George Orwell, con la crítica hacia las clases sociales; cabe aclarar que “La última guerra” se dio a conocer entre 1906 y 1907, pocos años antes de la publicación de Orwell.

Julio Torri retoma el tema de los hombres en la luna en una pequeña ficción llamada “La conquista de la luna” en donde narra cómo es que los selenitas comparten una cultura a los terrestres sin necesidad de un reforzamiento como una imitación a lo francés. Mientras que por su cuenta Martín Luis Guzmán escribe “Cómo acabó la guerra en 1917” en donde propone una máquina inteligente que toma el dominio de las instituciones gubernamentales dejando abierta la interpretación de si eso ocurrió o no realmente, esto para hacernos dudar del personaje como un principio de vacilación. Todos estos textos coincidieron en darse a conocer en el año de 1917.

Las producciones mexicanas volvieron al silencio pero entre la década de los cincuentas y la de los sesentas Estados Unidos tenía la creación y difusión de revistas del género y ya se estaba estableciendo un mercado de lectores y creadores que entre estos se incluían a Stanislav Lem, Ray Bradbury, Brian Aldiss, Phillip K. Dick, Isaac Asimov entre otros. La influencia de la ciencia ficción seguía llegando a cuentagotas en México. Juan José Arreola y su “Baby H. P.” fue otro ejemplo en donde la incredulidad sobre lo que nos relata nos engancha mediante el extrañamiento en la lectura.

La tercera ola que toma en cuenta Ramón López Castro en México es desde 1968 hasta 1984 donde están Paco Ignacio Taibo II, Carlos Fuentes, Bernardo Ruiz, y es justo aquí donde entra Federico Schaffler, en una etapa definitoria dentro del camino de la ciencia ficción mexicana ya que para los ochentas y noventas hay diversos talleres que se van dando por la frontera, además de las convocatorias que tratan de dar seriedad al género, es en esta época que tenemos influencia de producciones hechas por Hollywood, fueron definiendo una literatura con elementos nacionales, en el caso del autor, con elementos de la frontera. Su escritura se fue dando gracias a los concursos de cuentos y a las revistas “Tierra adentro”, a la creación del CONACYT y su preocupación por divulgar las ciencias, esto para crear lectores de ciencia ficción más exigentes, fue un esfuerzo que de igual forma se vino dando desde la década de los ochentas y que hasta el día de hoy representa el salto a la difusión masiva.

En Latinoamérica la difusión y producción únicamente se vino dando entre pocos lectores, mismos que disfrutaban saber sobre los conocimientos científicos y reflejaban ese gusto al hacer relatos con nociones sociales y no científicas, pero que aun así no ha sido la excepción en cuanto a la búsqueda de la ciencia ficción. Más adelante se desglosará un análisis a los elementos de la ciencia ficción en la que se puede ubicar a Federico Schaffler.

II

Elementos de la ciencia ficción en Federico Schaffler

A lo largo del marco histórico que anteriormente nombramos hay elementos dentro de la ciencia ficción que siempre los caracterizarán y son los siguientes:

Vacilación.
Extrañamiento.
Crítica social.

En la vacilación entramos a terrenos generales de lo fantástico, encontramos el primer punto de discusión, Todorov define que “Lo fantástico es la vacilación experimentada por un ser que no conoce más que las leyes naturales, frente a un acontecimiento aparentemente sobrenatural” (p.15). Hay que poner en claro que la definición está basada en una generalización de la literatura fantástica, en la cual también entran los relatos de terror y de fantasía, pero el principio de la vacilación está presente en la ciencia ficción como esta sacudida ante lo desconocido, un fenómeno extraño que puede ser explicado de dos maneras, por tipo de causa natural o por causa sobrenatural. La posibilidad de vacilar entre ambas crea el efecto fantástico. Esto en términos de la ciencia ficción es lo que provocan la mayoría de las historias en un principio, y quedan representadas por los personajes que terminarán sacudidos por eventos fuera de su control, esta vacilación será sentida por un personaje de tal modo, el papel del lector está confiado a un personaje y, al mismo tiempo la vacilación está representada, se convierte en uno de los temas de la obra; en muchos casos el lector se identificará con el personaje (Todorov, 1980, págs. 19-20)

En la siguiente cita del relato “El delito” vemos un ejemplo que caracteriza ese principio de vacilación:

“¿Qué me movió a buscarlo, al fin? Las circunstancias y coincidencias se agolpan en mi mente. Un patrón que sospechaba, pero no quería creer, va tomando forma.
Ahora recuerdo con extrañeza algunas de las veces que, medio en broma y medio en serio, mi madre me decía que mi padre no había sido de este mundo” (Schaffler, 1994, pág. 95)

En el personaje notamos esa vacilación de búsqueda de un más allá que puede ante la explicación a la ausencia de su padre, que después se da a entender dentro del relato con una intervención extraterrestre, un padre ausente debido a su delito que fue el abandono de familia.

El siguiente estadio a la identificación con el personaje y a la identificación del lector se encuentra dentro del extrañamiento, esto sugerido por Darko Suvin, es decir que la vacilación de lo sobrenatural no se da por lo desconocido, sino que una vez que esta vacilación tiene una explicación científica o racional, en términos del relato que se cuente, y logre dar una verosimilitud; es cuando se sobrepasa la duda y el extrañamiento aparece. Se da de igual forma desde el personaje y a través del lector, una experiencia compartida, pero a diferencia de la vacilación, que resulta cómo una duda impuesta por la obra que va a la par del personaje y del lector; en el extrañamiento nos movemos hacía una búsqueda que está presente en toda obra de ciencia ficción, pues al no haberla estaríamos tratando con otro género que puede encausarse en lo fantástico, más no dentro de las reglas que se establecieron en el relato. Esto estará siempre manejado a través del lector que se sentirá identificado con el personaje o la historia, y de esta manera sentirá lo mismo que el personaje, habiendo de este modo una comunicación e identificación con la historia que lo acompaña. Esto se nota en “Un error de cálculo”:

“El cosmos, negro, tachonado de estrellas. Constelaciones, planetas, nebulosas y soles. A la vez al alcance de la mano, y a la vez tan lejos.”
La mirada fija en el cielo nocturno, atento, pensativo, imaginativo. Entre suspiros y fugaces pensamientos imposibles de realizar, él se siente parte del espacio. Su sueño dorado: viajar al espacio exterior.

De acuerdo a Cano, la crítica social es característica de la ciencia ficción latinoamericana, y por lo tanto de la mexicana. Debido a la forma en cómo se dio su desarrollo, para dar a conocer la realidad a través de realidades extrapoladas que se plantean en las historias. Retomando el cuento “Un error de cálculo” volvemos a notarlo, de igual forma como una referencia a cómo se ha dado la ciencia ficción en nuestro país:

Star Wars, Alien, Galactica y más. Las películas de ciencia ficción que tanto ha visto pasan por su mente. Escenas escogidas, cumbres, de todas ellas. Él se siente protagonista y sueña con ser un flash Gordon o un Luke skywalker, presto para la lucha, con una bella hembra al lado. Ahí, sin miedo, autosuficiente y confiado en sí mismo, sus pensamientos y proyecciones se desvanecen al ver una estrella fugaz.

“Sueños. Irrealizables. Nunca viajaría en el Columbia, Atlantis o Discovery. Nunca blandiría una gruesa espada en un lejano planeta, envuelto en pieles y peleando contra feroces guerreros y fieras bestias. Nunca piloteará relucientes naves ni posará su planta en otros mundos”

De esta forma Federico Schaffler se encuentra dentro del género, debido a que en la mayoría de sus historias vemos los elementos con los que podemos identificar a la ciencia ficción de una forma más exacta, sin importar si está o no basado completamente en las ciencias duras. Y que además logra redefinirlos. En la vastedad de la ciencia ficción mexicana que ya hemos probado, Federico Schaffler destaca pues muchos de sus cuentos han ganado en diversos concursos. De esta forma se reafirmó durante muchos años su posición a favor de la ciencia ficción. Su obra, pese a ser prolífica en relatos, no se ha difundido de forma correcta debido a esta falta de interés por parte de organizaciones gubernamentales, quienes siempre tienen la tendencia de fijarse más en crear mucha producción sin la necesidad de crear el campo correspondiente de lectores. No obstante todavía sigue hablando a generaciones actuales para que se lea y se tome en cuenta su aporte dentro de la ciencia ficción mexicana.

En la siguiente entrega se darán a conocer las conclusiones y tendencias con las que se inició este ensayo, así como la bibliografía usada para su consulta.

 

III

Conclusiones y tendencias

Como ya recordarán, antes se hizo un desglose del lugar histórico y el aporte literario que hace Federico Schaffler, retomando lo anterior, se deja en claro que la ciencia ficción se caracteriza por ciertos elementos que se nombraron en las primeras dos partes; estos mismos se ven reflejados en el entorno en que se hayan los personajes, el lugar que recorren pero nunca es dicho, entre dos lugares que dan paso a otras dinámicas: aquello que es conocido como la frontera. En este ensayo sólo se ha mostrado un destello de su obra, un análisis muy académico, aunque para formato de la revista, se hace más ameno al irlo desmenuzando poco a poco.

Se puede decir que la definición de la frontera implica un intercambio inevitable, este se refleja en los habitantes, deja en claro la necesidad de reagrupación y comprensión mutua entre habitantes que la viven, así como su contraste de defender los territorios y también dejar pasar paulatinamente a otros. Se sabe de la construcción social que implica la llegada a este lugar en constante movimiento. Los tiempos conviven y conversan como pequeños imaginarios que parten desde la percepción de los habitantes, cada tiempo, cada lugar, cada espacio es como una pequeña burbuja que se une al hervidero de lo que es el espumarajo de dinámicas sociales. Para otros análisis son dinámicas contradictorias, dispersas e inabarcables en las cuales no hay que fijarse mucho pues se consideran inválidas.

De esta forma ya es notable el lugar de Federico Schaffler, quien claramente encuentra su postura dentro del género de la ciencia ficción, debido a que en la mayoría de sus historias vemos los elementos con los que podemos identificar de una forma más exacta, esto sin importar si está o no basado completamente en las ciencias duras; y que además logra redefinirlos. En la vastedad de la ciencia ficción mexicana que ya hemos probado, Federico Schaffler destaca pues muchos de sus cuentos han ganado diversos concursos. De esta forma se reafirmó durante muchos años su posición a favor de la ciencia ficción. Su obra, pese a ser prolífica en relatos, no se ha difundido de forma correcta debido a esta falta de interés por parte de organizaciones gubernamentales, quienes parecen seguir la tendencia de fijarse más en crear mucha producción, sin la necesidad de crear el campo de lectores correspondiente. No obstante todavía sigue hablando a generaciones actuales para que se lea y se tome en cuenta su aporte dentro de la ciencia ficción mexicana.

El camino de análisis es largo, de aquí se derivó una tesis que prácticamente está terminada, y que sólo se encuentra en proceso de revisión, sin embargo la tendencia es clara. Anteriormente, y retomando ciertos aspectos de los pocos relatos citados, se puede hablar de una idealización de lugar que es la frontera, esto es muy claro para aquellos habitantes del centro y sur del país que son testigos de estos intercambios. Las sensaciones que provoca la frontera son las mismas que provocan la ciencia ficción, la incertidumbre del lector junto con la del personaje y la del entorno que recorre. Aunque la frontera es un concepto polifacético, su influencia en Schaffler hace uso de las herramientas en la literatura de ciencia ficción mexicana, las cuales comparten el sentirse atónito ante la frontera y los acontecimientos que rebasan al visitante, pero que sirven para adentrarse en ella y dejarse fluir por su constante ciclo inacabable. En el entorno planteado ocurren fenómenos que por gente de otros lugares no puede comprenderse tan fácilmente, pero que forman parte de los que viven en ella, de este modo no importa si entre personas se comunican con dos o hasta tres lenguajes diferentes, y con ello hagan sus mezclas que influyan en lo literario; es en la localización de identidad donde también se encuentra esta búsqueda de colectividad. Tampoco importa si alguien que estaba ahí ya no se encuentra más adelante, y también se puede decir que en su universo literario no todo permanece estático por mucho tiempo, pero queda el consuelo de estar en esa dinámica que permite intercambiar ideas que van más allá de las limitaciones a un solo tipo de pensamiento, y que alimentan todavía más a las creaciones literarias que ahí se van dando paulatinamente.

 

 

Bibliografía consultada

Cano, L. (2006). Intermitente recurrencia, la ciencia ficción y el canon literario hispanoamericano. Buenos Aires: Corregidor.

Lopez Castro, R. (2001). Expedición a la ciencia ficción mexicana. Mexico: Lectorum.

Schaffler, F. (1988). Absurdo Concursante, V concurso estatal de literatura “Juan B. Tijerina”. Victoria, Tamaulipas, México: Instituto Tamaulipeco de Cultura.

Schaffler, F. (1994). Senderos al infinito. Victoria, Tamaulipas, México: Gobierno del estado de Tamaulipas.

Suvin, D. (1984). Metamorfósis de la ciencia ficción. México: Fondo de Cultura Económica.

Todororov, T. (1980). Introducción a la literatura fantástica. México: Coyoacán.

Trujillo Muñoz, G. (1997). El futuro en llamas. México: Grupo Editorial Vid.

Laura Elena Sosa Cáceres

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