Versus – “Blade Runner” de Ridley Scott

Título original: Blade Runner

Año: 1982
Dirección: Ridley Scott
Productores: Michael Deeley, Charles Lauzirika (versión final cut)
Guión: Hampton Fancher y David Webb Peoples; basada en una novela corta de Philip K. Dick.
Reparto: Harrison Ford, Rutger Hauer, Sean Young, Edward James Olmos, Daryl Hannah, William Sanderson, Joe Turkel, Brion James, M. Emmet Walsh y Joanna Cassidy

El cine es una de las artes más jóvenes, y por lo tanto, tenemos la fortuna de presenciar de primera mano su evolución. A lo largo de los años vemos muchas cintas intrascendentes que no aportan más que un rato ameno -en el mejor de los casos- pero en ocasiones podemos disfrutar películas que marcan un antes y después en el que es considerado el séptimo arte. Blade Runner es sin duda una de esas películas.

Poniéndonos en contexto, la película nos lleva a un distópico año 2019, donde la tecnología, los viajes espaciales y la polución colman la Tierra. La colonización de otros planetas es una realidad y en ella se garantiza una vida mejor para quienes tienen los recursos de adquirir propiedades y mudarse a dichos lugares. Eso deriva a que en la Tierra abunde la gente menos afortunada. Los avances en robótica y genética han logrado la creación de androides esclavos, para realizar el trabajo duro en otras entidades fuera de la Tierra.

Para realizar dicha labor, los androides son dotados de mayor fuerza y agilidad que los humanos, pero sin la capacidad de sentir emociones. Como resultado de dicha tecnología surge una serie de androides prácticamente idénticos a los humanos llamados Replicantes, cuya inteligencia artificial les ha dotado de mayor autonomía, hasta el punto de considerarse peligrosos en la Tierra por haber causado motines en el espacio.

Debido a que son muy difíciles de diferenciar de los humanos, la policía creó un cuerpo especial de agentes conocidos como “Blade Runners”, para cazar y acabar con los replicantes, considerados una amenaza.

En esta película seguimos al Blade Runner retirado Rick Deckard (Harrison Ford), quien es obligado a regresar al oficio para cazar a cuatro Replicantes fugitivos, entre los cuales se encuentra un replicante llamado Roy Batty (Rutger Hauer), identificado como líder de los renegados y que pertenece a la versión más reciente del modelo Replicante llamado Nexus 6.

Partiendo de esa premisa, se desarrolla una historia policíaca del tipo novela negra donde Deckard sigue la pista de los androides para exterminarlos. Al mismo tiempo, la película nos permite también seguir a los Replicantes y conocer sus motivaciones, sus preocupaciones y las consecuencias de sus acciones.

Profundizando más en lo anterior, considero que los Replicantes son los que enriquecen la historia, pues muestran mayor complejidad como personajes que sus contrapartes humanas; resulta muy fácil identificarse con lo que ellos buscan. Sus acciones son violentas, pero no porque así sea su naturaleza, sino por su misma -aparente- incapacidad de sentir emociones y empatía por los seres humanos. Durante el transcurso de la película, Deckard descubre que, en el afán de mejorar los Replicantes, les han brindado características que los acercan a la humanidad y es lo que termina acentuando el conflicto de la trama.

La película invita a la reflexión, algo propio de la ciencia ficción bien construida, destacando los diálogos de los replicantes con los humanos, como el que se da entre el replicante Roy con su creador, Eldon Tyrell (Joe Turkel). Supongo que dicho diálogo es lo que más discusiones generó en su momento y no es para menos: Roy expone ante su creador inquietudes propias de los humanos, pidiéndole lo mismo que le pediríamos nosotros a nuestro creador, recibiendo una respuesta obvia y reaccionando como nosotros lo haríamos si recibiéramos la misma respuesta. Sin duda, un momento brillante en la película.

La historia está construida adecuadamente, avanza a un ritmo sin prisas que algunos consideran lento, y lo sería si fuese una película de acción. El transcurso de la trama nos prepara para una tensa confrontación entre Deckard y el replicante Roy, con un desenlace sorpresivo y contundente, a tono con el final de la cinta.

Mención aparte está el diseño de producción de la película y es donde está la mayor aportación. Ridley Scott, su director, admitió que Star Wars y su “used future” fueron una influencia para el estilo visual desarrollado en Blade Runner. Scott lo lleva a otro nivel, presentándonos una estética retro-futurista de gran belleza, envolvente, con grandes contrastes entre los claroscuros del cine “noir” con el colorido neón muy propio de los años 80. La fusión que se da entre la arquitectura gótica y la tecnología crean una atmósfera inigualable que cambió por completo nuestra visión estética del futuro. Esta es la cinta que estableció los estándares visuales del ciberpunk. Un deleite visual.

Podrían discutirse y hablarse mocho más, sobre todo en el transfondo filosófico de Blade Runner, pero no es tanto el fin de esta reseña ni creo ser el más adecuado para abordarlas. Sí puedo decir que estamos ante una película entretenida, profunda, bellamente fotografiada y con una cinematografía impecable. Todo ello da vida al mundo y la historia que cuenta, cumpliendo su función como una obra cinematográfica que se ha convertido merecidamente en un clásico de la ciencia ficción y en una obra de culto.

Blade Runner se ganó a pulso un lugar entre las grandes obras cinematográficas del siglo XX y en una de las más influyentes. Una cinta obligada para cualquiera que disfrute del cine.

Isidro Flota Encalada

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