Versus – “Blade Runner” de Denis Villeneuve

Poniéndonos muy puristas creo que las secuelas son, en general, innecesarias. Excepto, claro, en el caso en que una obra haya sido planeada desde un principio para dividirse en varias partes. En el caso específico del cine, antes de El Imperio contraataca (Kershner, 1980), las secuelas solían ser consideradas productos residuales, por lo general con menos presupuesto y menos trabajo que la película original, que permitían a los productores sacar más dinero colgándose de la popularidad de la primera parte mientras aún era tema de conversación.

Blade runner 2049-06

En la hora desesperada que vive la industria del cine hollywoodense actualmente, las secuelas y precuelas suelen ser productos de alto presupuesto con robustas campañas de marketing que tratan de aprovecharse de la nostalgia de los espectadores. La Generación Z no va al cine y Hollywood, aterrado y desesperado porque no sabe cómo venderle sus productos, trata de sacarnos dinero a los miembros de la Generación Y a como dé lugar en forma de secuelas tardías, reboots innecesarios y remakes que luego son más fresas que las originales.

Dice el dicho que “Nunca segundas partes fueron buenas”. Si a eso se le suma que esta película es la secuela tardía e innecesaria de una de las obras cumbres del cine de Ciencia Ficción que está llegando 35 años después de la peli original y que cuenta en su reparto con el actor que se ha distinguido por participar en secuelas tardías e innecesarias, ya fueran decepcionantes como El despertar de la Fuerza (Abrams, 2015), o francamente terribles como Indiana Jones y el reino de la Calavera de Cristal (Spielberg, 2008), las esperanzas de que ésta fuera una buena secuela eran mínimas.

Empero, creo que el resultado final es una película realmente buena. Con sus fallos, claro; pero me parece que está bastante bien. Es una lástima que la cinta esté fracasando de manera colosal en la taquilla.

La historia sucede 30 años después de la primera parte, cuando los ecosistemas se han colapsado y los restos de la extinta corporación Tyrell fueron absorbidos por la Corporación Wallace, quienes han creado una nueva serie de replicantes completamente obedientes. El Blade Runner K (Ryan Gosling) se encuentra tras la pista de los últimos replicantes de la serie Nexus 8 para exterminarlos. Es precisamente tras ejecutar a uno de estos replicantes que K descubrirá un secreto que podría acabar con la civilización como la conocemos y alterar el delicado equilibrio entre humanos y replicantes. Al tratar de resolver el misterio, el Blade Runner emprenderá una búsqueda que lo hará dudar de todo lo que sabía, incluso de su existencia misma, y lo pondrá tras la pista del elemento clave en la evolución de los replicantes: un Blade Runner renegado llamado Deckard (Harrison Ford).

Creo que un gran acierto de esta película es que, estrictamente hablando, no se trata de una secuela directa de la primera parte; sino de una historia independiente dentro del mismo universo planteado por la primera Blade Runner que, eventualmente, se interseca con ella. En ese sentido, me recuerda un poco al excelente videojuego para PC de Blade Runner (Westwood Studios, 1997).

El guión me pareció bastante bueno. Continúa con el tono y la idea planteados en la película original ‒que, a su vez, es una adaptación algo libre de la novela de Phillip K. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?‒, convirtiéndose en un thriller de Ciencia Ficción que sigue con la disertación sobre qué es lo real, qué nos hace humanos, cuál es nuestra esencia, el derecho a la vida y, en esta peli específicamente, qué es lo que nos hace únicos. Todo envuelto en una muy bonita historia como de film noir que retoma la premisa clave del Cyberpunk: plantea un futuro distópico en el que la tecnología no está al servicio del hombre, sino al revés. Es decir, igual que en la primera parte.

Como una buena secuela, Blade Runner 2049 retoma el universo planteado en la primera cinta y lo expande, volviéndolo mucho más grande y poblándolo con más personajes, al mismo tiempo que evolucionando a los personajes y las ideas originales.

La historia tiene vueltas de tuerca interesantes y es para ponerle atención porque hay muchas pistas por ahí que van ayudando a revelar todo el misterio al final, que se vuelven un poco enmarañadas. Aun así, la trama no es difícil de seguir y lo mantiene a uno interesado todo el tiempo. Aunque quizá por momentos la trama se vuelve demasiado parecida a Vengador del futuro (Verhoeven, 1990).

Eso sí, para los estándares actuales el ritmo es lentísimo. La cinta es contemplativa en muchas partes, y la narrativa se apoya en largos planos-secuencia y tomas de establecimiento que muestran cómo es el mundo de este futuro distópico. Crea atmósferas y convierte a la California del año 2049 en un personaje más de la cinta. Me ha encantado esta forma de contar la historia; pero reconozco que para lo que se ve en el cine en los últimos años se vuelve demasiado lenta. No digo que esté mal, simplemente creo que a las nuevas generaciones ‒y quizá a muchas personas de generaciones mayores, hay que decirlo‒ este ritmo debe parecerles ópera china. De hecho, la película dura alrededor de 2 horas y 45 minutos, y casi durante toda su duración mantiene el ritmo meditativo.

Por supuesto, este ritmo sería insoportable sin una buena fotografía que lo sustentara. La fotografía de la película, a cargo de Roger Deakins, es excelente. Retoma mucho de lo que se vio en la cinta anterior; pero también me pareció que retoma muchos elementos de la arquetípica cinta de Ciencia Ficción Metrópolis (Lang, 1927), en la que la ciudad del futuro se ha desarrollado de forma tan desmesurada que el paisaje urbano comienza a convertirse en imágenes abstractas. Por cierto, algunas tomas aéreas de la zona conurbada de Los Ángeles se filmaron en la Ciudad de México.

Aunque sí llegué a extrañar la música compuesta por Vangelis para la primera película, la verdad es que la de esta cinta no me pareció nada mal. Por el contrario, puedo decir que me gustó bastante. El soundtrack aún está lleno de sonidos electrónicos y está muy a tono con la música Synth de la primera parte. En este caso, son Hans Zimmer ‒quien en la época de la primera Blade Runner trabajara con The Buggles para su canción Video Killed the Radio Star y después nos ha regalado soundtracks maravillosos como algunas de las canciones de El Rey León (Allers y Minkoff, 1994), la Trilogía del Caballero de la Noche (Nolan, 2005-2012) o la Trilogía de Kung Fu Panda (2008-2016)‒ y Benjamin Wallfisch ‒responsable por el genial soundtrack del remake de Eso (Muschietti, 2017)‒ los encargados de musicalizar el mundo del futuro. Y vaya si les salió bien.

Otra cosa que me gustó mucho de la película fue el diseño de arte. Todo lo que se ve en pantalla luce fantástico y se ve que fue diseñado específicamente para la película. Los muebles, los vehículos y los aparatos que los personajes manipulan sí guardan una línea de evolución de nuestra época a la época de la primera película a la época de la segunda y lucen auténticos.

Mención aparte merece el vestuario diseñado por Renée April que es simplemente espectacular. Otros créditos de la diseñadora incluyen el vestuario de cintas como Percy Jackson y el ladrón del trueno (Columbus, 2010), Una noche en el museo (Levy, 2006) o El planeta de los simios: (R)Evolución (Wyatt, 2016).

En general, todos los actores que participan en la película están bastante bien. Ryan Gosling es un digno sucesor del legado de Harrison Ford; Robin Wright ‒a quien seguro recuerdan como la princesa Buttercup en el clásico ochentero La princesa prometida (Reiner, 1987)‒ está genial en su papel de la severa teniente Joshi, la alcohólica superior de K que en el fondo tiene corazón de oro; Jared Leto, quien siempre me ha parecido un actor decente, no está increíble pero se redime después del desastre que fue Escuadrón Suicida (Ayer, 2016); la guapa cubana Ana de Armas también hace un buen trabajo como Joi, la esposa virtual de K; y Sylvia Hoeks se luce como la letal asistente de Wallace, Luv. SPOILER Y sí, regresan Edward James Olmos, Harrison Ford y hasta Sean Young, y los tres están bastante bien repitiendo sus papeles… bueno, el de Young es un tanto ambiguo, pero igual se luce TERMINA SPOILER.

Esto me lleva a comentar uno de los puntos que no me gustaron tanto de la película. Muy honestamente, me pareció que la aparición de Deckard era completamente innecesaria. Creo que Harrison Ford está en esta película por el puro fan service, pues el regreso de Deckard no aporta prácticamente nada a la trama. Casi pareciera que Ford sólo está ahí para legitimar la película. Es más, en las primeras secuencias en las que aparece, me dio la impresión de que la peli se caía un poco.  SPOILER Sí, me queda claro que Wallace necesitaba a Deckard para consumar su plan; pero, aun así, de repente no se le ve mucha razón de ser en esta historia. Pudieron sólo mencionarlo y manejar la peli como una historia completamente independiente ambientada en el mismo universo TERMINA SPOILER. Además, por supuesto, Ford ya no está en la misma condición física que en la cinta original, por lo que sus escenas de pelea cuerpo a cuerpo lucen algo pobres comparadas con las de Gosling y Hoeks.

Todo esto se liga con el que creo que es el mayor defecto de la película. No me malinterpreten, la peli me gustó mucho y creo que es excelente; pero sí creo que tiene un solo defecto que, además, es enorme. La película tiene el defecto de ser una secuela de Blade Runner. Es decir, sigue siendo una continuación un tanto forzada de una obra que no admitía continuaciones. Creo que no era necesario saber qué pasaba con Deckard después del final de la primera cinta. Del mismo modo, esta película termina con la ambigüedad sobre si Deckard es un replicante o no y niega al espectador la libertad de elegir la posibilidad que más le guste, tomando como única la planteada en la Edición de Director de la peli original.

Realmente me ha gustado esta película. Sí, tiene sus fallos y no deja de ser una secuela tardía e innecesaria; pero creo que logra trascender esos puntos en contra y se convierte en una nueva gran obra de la Ciencia Ficción. Creo que es una de las películas que más me han gustado este año. Lamentable, pero no sorprendentemente, según me he enterado, se ha convertido en uno de los más grandes Monumental Flop-Outs de este año. Con un costo de 150 millones de dólares, a duras penas recaudó casi 82 millones a nivel mundial en su fin de semana de estreno ‒que es el importante y el que decide el destino de una película‒. Yo, por lo pronto, la subo al Salón de la Fama de las Mejores Secuelas, junto con La novia de Frankenstein (Whale, 1935), El Padrino parte II (Coppola, 1974), El Imperio contraataca, Aliens: el regreso (Cameron, 1986), Terminator 2: el Juicio Final (Cameron, 1991), Batman: el Caballero de la Noche (Nolan, 2008), y un raro puñado de películas más.

Mientras tanto, Villeneuve ha anunciado que ya se encuentra escribiendo el guión de su siguiente proyecto: una nueva adaptación a la pantalla grande de la seminal novela de Sci-Fi de Frank Herbert, Dune; lo que me emociona sobremanera.

PARA LA TRIVIA: La primera opción para interpretar al empresario Niander Wallace fue el músico británico David Bowie. Por desgracia, el artista falleció antes de comenzar la filmación, por lo que su papel le fue asignado a Jared Leto.

Publicado originalmente en: https://cinefiloincurable.com/2017/10/16/blade-runner-2049-harrison-ford-yo-te-corono-el-rey-de-las-secuelas-tardias-e-innecesarias/

 

 

Héctor Reyes

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s