Bloody Marlene: Western Steampunk a la mexicana

El 16 de agosto de 1979 el prolijo cineasta chicano Alberto Mariscal estrenó  lo que a simple vista parecía ser uno más de sus  westerns, pero no era así. “ Bloody Marlene”, título que llevaría el film, se apartaba del típico “cine de balazos” de la época.

Mucho tenía que ver la historia escrita y guionizada por el catalán Pedro Fernandez Miret, quien en 1968  escribiera el guion para el cortometraje  “La puerta” dirigido por Luis Alcoriza y que en 1989 vería adaptada al teatro una colección de sus micro relatos de ciencia ficción en plan de comedia llamada “¿Uktrik kae ajnembil?”

El Arquitecto, dibujante, guionista, dramaturgo y narrador, considerado “raro” por el estilo de su prosa y su propensión al género fantástico, conseguiría gracias a Bloody Marlene el  Ariel de Plata para argumento original.

Mariscal por su parte ya había dirigido varias películas que se convertirían en referentes del western mexicano como: Cruces sobre el yermo, Todo por nada, Los indomables, Los marcados y el Tunco Maclovio, también había incursionado en el género de aventura y fantasía al dirigir las dos adaptaciones para la pantalla grande del icónico héroe de comic mexicano “Kaliman”. En Bloody Marlene combinaría ambos géneros.

Aprovechando al máximo un reparto de actores como: Carlos López Moctezuma, Hector Bonilla, Jorge Russek, Martha Navarro, Julián (ya sin el cito) Bravo y Hugo Stiglitz. Mariscal nos narra con crudeza, la historia de un joven colono que no cree en las armas ni en la violencia como solución a los problema llamado Timothy (Hector Bonilla), viviendo pacíficamente en su nueva tierra, hasta que es víctima de una familia de asesinos integrada por el viejo McCutchen y su hijos (Jorge Russek, Hugo Stiglitz, Julian Bravo) quienes violan y matan despiadadamente a la mujer de Timothy (Martha Navarro). Este al no poder hacer justicia debido a su inexperiencia con las armas, decide aceptar de un misterioso personaje un extraño instrumento metálico llamado “Bloody Marlene” que lo convierte en el mejor tirador del condado, la máquina dorada con engranajes típicos de relojería, en forma de brazo permite al que lo porta disparar sin fallar un tiro. Poco a poco Timothy acabará con la familia Mc’cutchen, sin saber que es usado como conejillo de indias por dos potencias mundiales, en su  búsqueda de la arma definitiva.

 Timothy  terminará por verse envuelto en un torbellino de violencia y conspiraciones que le obligara a cuestionar sus creencias iniciales.

Todo esto, tal vez, empleado  como  alegoría de nuestro país y su eterno problema de intereses y manipulaciones por parte de  los vecinos del norte.

En Bloody Marlene Alberto Mariscal muestra sus defectos técnicos y en ocasiones hasta de continuidad, pero también nos presenta su virtudes como cineasta, su inteligente interpretación del spaguetti wester adaptándolo  a la perfección al medio mexicano. Gracias a sus tablas como director Mariscal logar llevar a buen puerto una idea que de inicio suena delirante y surrealista. Bloody Marlene es un honesto esfuerzo por explorar y llevar mas allá de lo común un genero popular de aquella época.

 ¿Te gusta el cine de vaqueros, el steampunk y no has visto “Bloody Marlene”?

¿Qué esperas para darle un vistazo?

 

Gabriel Carrillo

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