“Una vez un hombre” – Una fantástica película mexicana.

Hace un par de años encontré uno de los tesoros de la cinematografía nacional, la película “Una vez un hombre”. Mi acercamiento fue precisamente en las recomendaciones de Netflix, específicamente en la clasificación ciencia ficción de cine mexicano independiente. Los actores son Héctor Bonilla, Helena Rojo, Enrique Rambal y Pedro Armendáriz.  Aunque Hugo Argüelles es más famoso en la dramaturgia, hace dúo con Guillermo Murray en cuanto al guión de la película, lo cual da un resultado muy bueno en este filme de 1971.

El argumento es en torno a un joven trabajador llamado Daniel, quien lleva una relación de amistad con Raúl, el hijo adolescente del encargado de la fábrica de juguetes donde trabaja. Este muere y el evento y otros relacionados le provocan preguntas existenciales sobre el sentido de la vida a Daniel, quien está recién casado con su esposa Susana, y que hasta antes de esa muerte no era más que un trabajador en una fábrica de juguetes que gustaba de regalar los que estaban defectuosos a los niños, y cuyo jefe lo regaña por hacer esto. Lee libros de los Rosacruces que le vende un merolico, y vaga por bares (por recomendación médica) para encontrar alguna respuesta o sentido a la vida. Don Felipe, el enterrador del pueblo, quien dice ser el alquimista Dr. Noviembre nota la angustia existencial de Daniel y, con ayuda de una lupa hecha por el propio Paracelso es como le muestra el universo donde se encuentra el planeta donde se ubican las tres parcas: Clotilde, Laura y Antropina, quienes a través de una moviola cortan la vida del ser humano que observen en ese momento en filme. Doctor Noviembre prepara a Daniel para el viaje cósmico que lo hará llegar a las Parcas cuando el planeta, indetectable por los observatorios, llegue a la órbita de México, ya que al darles final permitirá evitar la muerte en el ser humano.

Cabe destacar que no tiene mucha difusión en cuanto a información en internet, por eso pareciera que las búsquedas, de principio, negarán la relación entre el escritor Hugo Argüelles y el director Guillermo Murray, quien se caracteriza por trabajar con el género de fantasía, ciencia ficción, vampiros, luchadores y series o melodramas para la televisión. Pero en un primer acercamiento hay un artículo completo escrito en el 2009 por José Luis Escalante Cordero para el semanario “Punto y Aparte” donde revela los motivos y el contexto en que se dio esta película, entre ellos menciona que fue ganadora de un presupuesto para producción y rodaje, y que es la primera película mexicana con una banda sonora que parte del sonido electrónico, esto se puede escuchar inmediatamente con en el uso del Theremin, amigo leal de todas las primeras bandas sonoras en las películas de ciencia ficción, pero también tiene sonidos de laúd y cantos gregorianos. En cuanto a los efectos, pues tenía las limitaciones de su época. Por supuesto el guiño a la mitología griega es claro, aquí las parcas odian su vida monótona de diosas también; escenas como la manifestación de los niños, o la mofa de un sermón en iglesia se quedan grabadas en nuestra mente.

Es fácil relacionar la carga ideológica más las preocupaciones de autor, ya que dos años antes ocurrió la masacre de estudiantes en 1968, la película sale en el 1971, pueden sacar sus conclusiones echando un vistazo a la historia de México y del mundo durante esos años del siglo XX, demostrando una vez más que la ciencia ficción nace cuando las tensiones sociales son evidentes y no pueden ser mostradas o dichas de otra forma.

 

Laura Elena Sosa Cáceres

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s