Versus – La tiendita de los horrores. (1960)

Serie B.

Si te digo que es una película serie B deberías entender por adelantado muchas cosas: Es una película vieja, barata, fea y posiblemente mala. Con algo de suerte podríamos decir que es de culto. Bueno, esta cumple con todos esos supuestos. Vamos por partes.

En 1960 aún no aterrizaba yo en este planeta así que ni de broma pude ver esa pelí en su estreno, aunque en 1986 se realizó un remake basado en un musical brodwueireano de 1982 basada a su vez en esta que te voy a reseñar. Por cierto, vale la pena que la busques, está en el viejo y confiable Youtube. Retomando: En pocas palabras, esta obra es el origen e inspiración de todo lo demás. Ah, y aclaro, tampoco vi la de 1986 porque es un musical y los musicales me dan sueño. Pero si a ti te gustan los musicales tenemos la reseña en la contraparte de este versus. Asómate.

Bien, ya te expliqué porqué la película es vieja, a estas alturas ya pasó el medio siglo. ¿Barata? Sí, su director, Roger Corman era un mago para las finanzas cinematográficas, aparte de prolífico, sacaba buen dinero de cada proyecto que emprendía. ¿Se nota que es barata? Sí, es serie B, la serie B se distingue por contar con presupuestos muy reducidos y ya sabes, cuando la pobreza entra por la puerta el churro sale por la pantalla.
Pensándolo bien el Ojo de Uk también podría ser de serie B pero sólo por lo del presupuesto limitado. Y porque será de culto algún día. Así somos de optimistas.

¿Fea? Pues, esteee, sí. No puedes hacer mucho con poco dinero así que olvídate de escenarios fastuosos, actores buenos por bien pagados, ediciones cuidadas y ni qué decir de efectos especiales, que los tiene, pero en aquel entonces ni sus luces los pixeles y los efectos de sonido. Es como la prima que todos tenemos: fea pero tiene su encanto.

¿Mala? Pues depende. Si haces el guion en una noche, la filmas en tres días en dos escenarios que conseguiste prácticamente gratis porque van a demoler al día siguiente uno de ellos y tus actores no tuvieron tiempo de ensayar no debes esperar algo muy bueno.

¿De culto? Aquí viene lo bueno. Algunas joyitas de la serie B con el paso del tiempo pasan a formar parte del catálogo de lo que ahora consideramos cine de culto: La mosca, La invasión de los ladrones de cuerpos, Barbarella (oh, sí); eso por el lado de Hollywood. En estos lares no curtimos mal las baquetas con la serie B, tampoco exageren y piensen que todo el cine mexicano es serie B. Me refiero a los seriales del amadísimo Santo Vs loquequieras, y claro, last but not least, La nave de los monstruos, de donde sale nuestro venerado Uk acompañado del Piporro. Así que confirmando: Sí, la Tiendita de los Horrores es una pelí de culto. ¿Por qué?

Veamos la trama.

Todo el asunto sucede en la florería del señor Mushnick que está enclavada en un barrio bajo de una ciudad californiana. Este dato importante es mencionado y mostrado en los títulos de entrada de la película y con una voz en off que narra lo que pasa. Muy al estilo del cine negro ya que lo narra un detective.

Ahí en la florería conocemos al Chómpiras, perdón no lo pude resistir, conocemos a Sigmur Krelboyne que en mi muy mal pensado punto de vista tiene una gran similitud con el personaje del señor Gómez Bolaños: el tipo es torpe a más no poder, usa boina, tropieza con todo lo que se le atraviesa y hasta con lo que no, su comportamiento, carácter y apariencia es muy similar al ladroncito de marras, pero bueno, supongo que la torpeza abunda en este mundo. Por torpe el empleado, el dueño de la florería piensa despedirlo. Aquel se aferra a su empleo proponiéndole a su patrón enseñarle un planta exótica. A lo que el dueño accede.

Toda la película es un desfile de personajes estrafalarios que sin embargo encajan a la perfección en el no menos deschavetado guion: La madre de Sigmur, hipocondríaca, chantajista y algo alcohólica: “Nunca te fíes de una mujer demasiado sana”. Una mujer que es cliente frecuente de la florería porque en su familia abundan los decesos y durante la trama le acontecen dos más. El cliente gurmet del establecimiento que compra la mercancía para devorarla. Un dentista sádico, ¿acaso alguno no lo es? Pero en contraparte un paciente masoquista que pide no le pongan anestesia. Lo sé, está loco ¿y adivinas quién lo interpreta? Correcto: Un jovensísimo Jack Nicholson actuando con su cara maníaca habitual. Una pareja de policías muy metidos en su papel, valga la expresión. Un par de chicas adolescentes con sus voces agudísimas que se vuelven fans de Sigmur. Ah, y el afamado club de Observadores Silenciosos de Flores de California del Sur. Sic.

Y obviamente la planta Audrey Jr, llamada así en honor del crush de Sigmur: su compañera de trabajo. El centro de la trama es la mencionada planta que, como descubriremos al mismo tiempo que su dueño, se alimenta de sangre, al inicio, para empezar a crecer; el alimento normal de las plantas no le funciona. Ese crecimiento hace que aumenten sus requerimientos nutricionales así que le damos a probar carne humana (¿Por qué no de otro tipo? No seas aguafiestas). Te digo, eso es horror.

Las situaciones no se quedan atrás en cuanto a su absurdo:  El primer platillo de carne es un accidental, por torpe, acontecimiento en las vías del tren. Los siguientes aperitivos, previo reclamo de viva voz de la planta (¡comiiiida! Sí, sí, la planta habla), son en un inicio igualmente fortuitos pero no del todo carentes de intención. Aquí entra un humor negro que habita todo el largometraje: Una revista llamada “Pain” en el consultorio del dentista; el dueño de la tienda cediendo a sus beneficios económicos antes de hacer lo éticamente correcto; librarse de un ladrón dándole de comer a la planta; el encuentro no planeado con una dama de la vida galante, ¿recuerdas que estamos en un barrio de mala muerte? Un “volado” que a falta de moneda lo haces con una piedra a la que le escupes de un lado ¿Seco o mojado? Los diálogos en general son una delicia.

Aunque el final es apresurado y flojito, la obra en su conjunto resulta divertida y ácida. Sobre todo para los estándares de aquellos lares y épocas.

¿Por qué reseñarla en el Ojo de Uk? Porque definitivamente sí es horror. Tal vez esto se diluya por el tono de farsa dado a la obra pero no deja de tener situaciones que tratadas de otra forma resultarían en algo terrorífico (El día de los trífidos, por ejemplo). También porque este es un especial queer para celebrar el día de la diversidad, y aunque en sí la obra no tiene nada de temática gay, ésta da pie a un musical primero y una película musical después. Ya te explicarán en el resto del versus. Lee.

Por otra parte, hablando de leer, hay un cuento de Arthur C. Clarke llamado La orquídea indecisa, aparecido en un libro titulado Cuentos de la taberna del Ciervo Blanco, publicado en 1957. Hay una gran similitud entre el tono del cuento y el desarrollo de la planta, ambas se comunican por medio de sonidos, comen carne, crecen desmesuradamente y tienen un apetito voraz. No, no digo que se hayan fusilado la historia. Ni que Chespirito se pirateó al personaje que también se excusa diciendo: Fue sin querer. Eso ya se lo dejo a la conciencia de cada quién.

¡Comiiiida!

Samuel Carvajal

 

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