El escándalo del águila y la serpiente – Segundo Acto

SEGUNDO ACTO

 

     Cafetería de algún lugar de Estados Unidos, que también funciona como restaurante y “Pull”. Betzabé bebe una taza de café, está sola en su mesa, a su vez escribe con la misma libreta, casi llena, que apareció abierta en el acto anterior. El lugar está iluminado, se escucha música pero no tan fuerte como si se tratara de  algún concierto, sino como música de fondo que no la distrae de su tarea. En el fondo hay un decorado de carteles de los cuales se pueden recomendar grupos de rock comerciales y clásicos como “The Beatles”,  “Rolling Stones” o “The Doors”, también pueden  haber otros referentes de la cultura pop en donde incluso pueden existir referentes a algunos cómics norteamericanos de éxito, pero fuera del contexto del superhéroe como “Garfield”, “Pinutts”, “Calvin and Hobbes” u otros que son del gusto femenino.  Ella escribe con nerviosismo hasta que definitivamente arranca una hoja de su cuaderno y la tira. Ella permanece seria un momento y el volumen de la música de fondo cambia de Rock Suave a Metal Gótico, como si abajo o en la azotea algún grupo comenzara a tocar en vivo. Notando que está totalmente sola comienza a dar una especie de monólogo.

ESCENA I

 

BETZABÉ: ¡Soy mujer y no me pesa decirlo! ¡Soy mexicana! ¡Escribo cómics sin ser lesbiana o bisexual! ¡Soy una pinche jalisquilla! Una pinche tapatía que no quiere plagiar lo que ya han hecho los japoneses y hasta parece que ya no puedo decir esto que digo hablando sola, parece que soy la única que soy así.  Lo que daría porque otra mujer me entendiera e incluso siguiera mis pasos; ya no hay discriminación de género, nadie nos impide el dedicarnos a la historieta. ¡Ya nadie nos impide ser lo que somos en este arte que tanto me ha dado!

A continuación  Juana Patricia Sierra entrará ya no danzando sino en el papel de mesera con su vestimenta completa, incluyendo el maquillaje del rostro, un delantal y una charola en las manos.

JUANA: ¿Se le ofrece otro café señorita?

BETZABÉ: No. Se me ofrece que te sientes conmigo a conversar. ¿Te puedo llamar Juanita?

 JUANA: (Ella se sienta frente a la guionista y bebe de su café) Está fuerte, no sé como puedes dormir así. Prefiero que  sólo me llames Juana ¿Cuántas tazas llevas?

 BETZABÉ: Si hay algo que me molesta de mis personajes es que me repriman los hábitos que tengo, sobre todo si son para darles trascendencia, me cae que si no es por el café no existirías ¡Juanita!

JUANA: Te agradezco todo lo que tus palabras han hecho por mí en estos días; pero tú no me creaste, lo hizo Emilio. No te niego que hasta antes de que tú llegaras yo era muy chafa. Así que en parte te agradezco, pues gracias a ti tengo mi carácter, si no es por ti nunca me hubiese atrevido a hablar de mujer a mujer contigo, por eso te pido que me salves.

BETZABÉ: ¿De Quién? ¿De Patrocinio?

JUANA: De ella y de todos (Se levanta y lanza una mirada perdida al público), quizás también de los que están en otras yardas escuchando el concierto, de la soprano que está cantando o de los que nos miran sin que nosotros nos demos cuenta. ¡Chale ésa!

BETZABÉ: ¿Sabes por qué no te dejan en paz? Porque soy una vieja y no toleran que una vieja sea capaz de hacer lo que hago.

JUANA: ¡Pinches hombres de mierda!

BETZABÉ: Te equivocas, ya no son los hombres, son las otras jodidas viejas. Emilio te diseño como México-Americana del Este de Los Angeles. Yo vengo de una sociedad llena de hipócritas (Poniéndose de pie). ¡Qué si entras a la Universidad! ¡Qué si tienes novio! ¡Qué si no te puedes acomodar! ¡Qué si tienes que trabajar para poder tragarte algo! (Ella comienza a llorar) Que si dejas tu tierra ya no eres lo que fuiste, te vas al otro lado del río, sobresales en lo que las otras bueyes no quieren triunfar o ni siquiera se les ha ocurrido… ¡Ya por eso te deben chingar!

JUANA: (Abrazándola fraternalmente) ¡Ésa! No sé en qué chingados estaba pensando Emilio al diseñarme como un jodido personaje de comic books, pero te agradezco que seas una ruca y que me hagas actuar como una jaina a toda madre.

BETZABÉ: ¡Gracias! Y ya no me abraces, hasta parecemos machorras y de ésas ya hay muchas en esto de los cuadritos.

JUANA: (Dejándola de abrazar) ¿Por qué ésa? Aquí en los barrios del este se ve mucho de eso, es la neta, pero…

BETZABÉ: Sé lo que me quieres preguntar. Mucho tiene que ver eso que nos llegó del Japón, además de que en este país nos dieron una patada en el culo a las viejas con la temática de tipos enmascarados que está enfocada a un público casi exclusivamente masculino, por lo mismo, no supimos asimilar esa moda de oriente que nos ofrecía algo más femenino, así caímos en su mal gusto, en algo que no forma parte de lo que somos.

JUANA: ¡Chale ésa!  Pues… Ahí veo fácil la solución.

BETZABÉ: ¿Se puede saber cuál es esa solución Juanita?

JUANA: ¡Patéales el culo antes de que te lo pateen a ti! ¿Sabes con qué?

BETZABÉ: Pues dime tú con qué chingados puedo tomar dicha ofensiva.

JUANA: ¡Conmigo!

La música de Metal Gótico del fondo aumenta y ella comienza a danzar mientras que Betzabé se sienta, deja de observarla después de un rato y comienza a escribir de nuevo en su libreta hasta el momento en que termina la música y Juana concluye con su coreografía y sale del escenario por uno de los extremos, la guionista se quedará sola hasta que poco a poco se vayan apagando las luces.

Se encienden las luces y Betzabé se ha quedado dormida sobre la mesa. Entra Emilio y comienza a despertarla.

EMILIO: ¡Despierta bella durmiente! Pensé que con tu café se te quitaba el sueño.

BETZABÉ: Emilio… ¿Y la música del concierto? ¿Me quedé dormida? ¿Y Juana?

EMILIO: ¡Ya terminó! Según los meseros, estuviste dormida como tres cuartos de hora, te iban a despertar, pero llegué yo y les expliqué, de hecho, la cuenta va de cortesía de mía. Es más, va otra ronda, creo que te hace falta despertar por completo, hasta me acabas de preguntar por Juana.

BETZABÉ: Estaba trabajando en el guión, en un momento te lo enseño.

Emilio sale y ella saca un pequeño espejo de su bolso, se revisa los ojos, después se pone de pie y se acomoda la ropa a la par que se la sacude y mira al público como si tratara de buscar al fantasma de Juana. Entra Emilio y ella se asusta al verlo, él se sorprende y a la vez se ríe en buen tono. Trae una cerveza y la típica taza de café de su compañera.

EMILIO: ¡No te espantes reina! Lo que necesitas es tomarte un sorbo de tu café.

BETZABÉ: Está muy caliente todavía, mejor siéntate y te muestro lo nuevo que he escrito. ¡Hasta se me antojó de tu cerveza!

EMILIO: ¡No puedo creer lo que escucho! ¡Ya hasta pisteas!

 BETZABÉ: Todo cambia… (Ella le arrebata su cerveza y toma un trago largo) Te quería preguntar cómo fue que te inspiraste para crear al personaje de Juana Patricia Sierra.

EMILIO: Pues, todo empezó en una sesión de dibujo a la que fui cuando estudiaba en la Ciudad de México. Una modelo Salió vestida de arlequín y quise dibujarla en un ambiente más arrabalero, después me enteré de que el payaso femenino y el arlequín es un símbolo importante en la cultura chicana, de ahí la agarré.

BETZABÉ: ¿Sólo eso?

 EMILIO: La neta que a veces creo que ese personaje ya es más tuyo que mío, así que sin preámbulos, quiero leer como la has manejado.

 BETZABÉ: ¡Va que va!

 

Se apagan las luces y aparece la misma actriz que interpreta el papel de Patrocinio, ahora viste de jeans, botas y escote sin mangas, tiene otro peinado más informal, pero puede usar la misma bolsa de mano, aparece pregonando con un altavoz a la par que sostiene unos volantes.

PATROCINIO/DANA: (Pregonando) ¡La seducción del inocente ataca nuestra cultura! ¡Femile-Clown acusada de difundir la degradación de la mujer México-Americana! ¡Cómplice de músico satanista! ¡Hermana de difunto criminal responsable de la muerte de un Border Patrol! ¡Cuida a tu comunidad y desecha a esa clase de gente!

Entra Juana Patricia Sierra, pero ahora no usa su disfraz de arlequín, viste falda, botas, corsé y tiene el pelo recogido en dos colas a los lados, en lugar de bolso de mano trae una mochila a su espalda. Patrocinio/Dana no la ha reconocido sin su maquillaje.

JUANA: ¡Quiubo ésa! ¿Haciendo patria?

DANA: ¡La neta que sí! ¿No te había wachado antes por el barrio? Te me haces algo conocida.

JUANA: ¡No ésa!  Pero, sigue cantándola, ¿Qué promueves?

DANA: ¡No aguanto a una gata de mierda! Se dice activista y sale vestida de payasa diciendo chingadera y media, hace teatrito y performances para los mojados. ¡Se siente mexicana en vez de gringa! Lo que hace está degradando nuestro movimiento, te imaginas si algún antropólogo viera eso. ¡Nos chingamos!

JUANA: ¿Por qué dices que es cómplice de un músico satanista?

DANA: Esa música no va con nosotros, imitar esa música de arios,  debemos escuchar corridos y cumbias. Esa música sólo nos fomenta el odio a las religiones, nos hace quedar mal como movimiento que imita la música de este país, sobre todo ese fulano que te digo, del que he escuchado que es hijo de “Tlacuaches”.

 JUANA: De Tarascos del estado de Michoacán.

DANA: ¡Eso! El caso es que desprestigia a un fulano que debiera estar tocando música folclórica. Si tuviera sangre española en sus venas como yo, pues quizás tendría cierto derecho e imitar a los sajones.

 JUANA: Pero… ¿Tú eres de la raza?

DANA: Mi origen es de una región de México en dónde no hubo mestizaje y mis abuelos eran de España.

JUANA: Por cierto, ¿Cómo es eso que es hermana de un asesino?

DANA: Pues, tengo entendido que su carnal fue detenido por problemas de migración y en un arranque de violencia asesino a un “Border Patrol”.

JUANA: ¡Un migra! ¿Conoces las circunstancias de lo que pasó?

DANA: ¡Muy sencillo! El hijo de puta actuó en contra de la ley de los Estados Unidos, por cierto. ¿Cómo es que sabes tanto de ésos? ¿Tienes acaso algo que ver con ellos?

Juana sonríe, camina hacia atrás y sin que Dana se hubiese dado cuenta, se puso su capucha de Arlequín.

DANA: ¡Tú!

  La siguiente coreografía de pelea debe de ser arduamente ensayada para que no parezca una escena redundante entre mujeres, al extremo de que pueda parecer fingida o melodramática, se recomiendan movimientos de “Artes Marciales Mixtas” o “Vale Todo”, en donde Juana, luego de darle un par de golpes rectos, la tira al piso tomándola de una pierna y ahí continué golpeándola a placer en la cara y en las costillas (Aunque parezca una escena difícil de lograr es recomendable que ambas actrices asistan a breves clases de “Artes Marciales Mixtas”, en donde a base a un buen entrenamiento y la asesoría de un instructor en conjunto con su capacidad, será posible que esta escena se vea lo más real posible sin que ninguna de ellas resulte lastimada). Luego de un momento aparece Héctor Herrera que separa a Juana y la saca a cuestas del escenario.

HÉCTOR: (Separando a Juana sin lastimarla y cargándola) ¡Párale ésa! ¡Juana! ¿Quieres ir a la pinta cabrona?

JUANA: (Poniendo resistencia) ¡Insultó a mi hermano!

     Dana se queda tirada en el piso, de forma similar a como quedan los boxeadores noqueados o los luchadores recién rendidos, de cara a las lámparas y así permanecerá hasta que se apaguen las luces y haya una pausa.

     Se encienden las luces y aparecen Juana y Héctor, ella en su aptitud sumisa y él en la de reprochar su reciente acto.

HÉCTOR: ¡La cagaste carnalita! ¡La cagaste! Por lo visto quieres montar espectáculos para un público cautivo.

JUANA: Lo dices como si fueras un santo, tú te has agarrado a madrazos varias veces y sigues aquí.

HÉCTOR: No te puedo negar que lo he hecho, por lo mismo te digo que he tenido suerte. Adentro de la pinta te culean sin que puedas evitarlo. ¿Quieres eso para ti?

JUANA: ¡Mira quien lo dice! Ya olvidaste cuando le diste en su madre al “Tito Punk” o al “Seven Amparo”, siempre has sido un greñudo agresivo y violento, ahora me reclamas que haya seguido tus pasos.

HÉCTOR: ¡Sí! Por todo eso que me reclamas, existe algo llamado consecuencias y no podemos escapar de ellas. Yo perdí oportunidades como músico y gracias a uno de esos castigos que puse de forma ejemplar fue que no pude grabar mi primer disco. ¿Quieres echar a perder tu esfuerzo como lo hice yo? ¿Quieres fallarle a tu hermano por chingarte a una pendeja? Gracias a Dios que nunca he estado en el “pintón” y espero que tampoco tú llegues a estar ahí.

JUANA: Me dio mucho coraje, no sentía otra cosa sino el deseo de pulverizarla y lo hice.

HÉCTOR: Ese era mi lema: “Dios perdona, pero un diablo no”, eso decía que era. A nadie le perdonaba que insultara mi raza, mi familia, mi credo, mi música. Me decían “Tarasco Death”, hasta el nombre es original, ya había muchos Aztecas y de Aztlán. ¿Recuerdas los Metal Feast? ¿A mi jaina vikinga? ¡Pinche vieja!

 JUANA: Sabes que yo no iba a esos lugares. ¿Qué chingados fue lo que te hizo esa vieja? Por cierto, nunca me llegó a caer bien la muy hija de su madre.

HÉCTOR: (Todo este diálogo debe de estar acompañado de mímica natural propia del personaje) Pues como tú recordarás, me la hice novia porque cantaba gutural, de hecho me criticaste mucho que anduviera con una gabacha, pero no era una albina cualquiera, era de Suecia. Total que me metió en pedos varias veces; pero a su vez me hizo disfrutar el partirle en su madre a  un “Bolillo”, era medio puta y le gustaba coquetearles a otros hombres cuando se suponía que era mi ruca. (Sonríe y hace gestos muy depravados)  En el mentado “Metal Feast”, la tenía a mi lado y un supuesto padrote llegó para reclamarme, le dije que yo no sabía ni madres y se me dejó ir, como tenía la mata abundante pues de ahí lo agarré para que probara mi rodilla, me di cuenta que de ahí mero podía madreármelo, pues evidentemente que era más alto que yo, así que me enredé una mano en sus greñas y con la otra le fui dando cabronazo tras cabronazo, total que llegaron a separarnos, nos sacaron del jodido evento y perdí mi oportunidad, tanto de grabar mi primer disco como de darme a conocer tocando ahí. Y lo peor de todo es que fue por culpa de una pinche vieja que ni valía la pena. ¡Cómo a la que te acabas de chingar!

JUANA: Ya te entiendo mejor, sabes… como ya te he dicho, nunca me tragué a esa ruca gabacha, vikinga o lo que sea; pero la neta que sí te la hizo gacha.

HÉCTOR: ¡Ni tanto! Yo la dejé ahí, ya no la busqué, pues sabía que eso era meterme en pedos. Yo agarré la honda y sólo te hace falta agarrarla a ti. Tú carnal no quería verte en la pinta o que te pase algo similar a lo que le pasó a él. ¿Watchas?

JUANA: ¡Watcho!

Ella lo abraza fraternalmente, pese a su rigidez y así permanecen los dos en lo que va disminuyendo poco a poco las luces.

Al encenderse aparece Héctor Herrera solo y meditabundo, está sentado en una especie de taburete metálico, a un costado de él está su estuche, está más triste que de costumbre y sin embargo no ha perdido su semblante de hombre duro.

HÉCTOR: ¡Todo tiene una consecuencia! Muchos se han de preguntar ¿Dónde está Juana Patricia Sierra? ¿Qué repercusión tuvo su delirio de violencia? Ella está bien, pero no niego que me hace falta. Evidentemente que “La Vendida” a la que ella le puso en su madre era de poder y levantó cargos en su contra. Ella se fue de “Los”, se cruzó la frontera de forma contraria a como lo hacen muchos, ahora vive en la Ciudad de México y desde ahí sigue haciendo lo que tan bien sabe hacer. ¿Qué si piensa regresar? Quizás, ero será en otro tiempo, tal vez cercano o tal vez no. El caso es que yo sé que sí volverá y no niego que me hace falta, era mi carnalita.

Yo sigo tocando y “Nel” que he podido grabar un disco, ya llevo dos “Demos” y muchas pretensiones; pero no me queda de otra que seguirle blasfemando. ¡Hoy tengo una tocada! ¡Juana, hazme el paro carnalita!

   Aparece Juana danzando a sus espaldas, evidentemente que ahora se trata de un fantasma que representa la metafísica del personaje dentro del guión mismo de la historieta y que ahora visita a Héctor. Él sonríe, no la ve pero sí la siente en su esencia.

HÉCTOR: ¡Haz lo que sabes hacer Juana Patricia Sierra! ¡Yo haré lo mismo ésa! El día que me vaya de gira al otro lado del charco; ese día te llevaré para que montes un espectáculo en mis conciertos. Bueno, hablando de eso, creo que ya es hora de irme. ¡Hay los Watcho!

     Héctor sale y Juana permanecerá dando su espectáculo de danza sobre el escenario hasta que también salga de escena y se vayan apagando las luces.

    Al encenderse las luces aparecen Betzabé y Emilio. La misma escenografía del café-bar. Él está de frente a ella, ambos siguen sentados. El dibujante analiza con atención y detenimiento los papeles en su mano. Ella está expectante.

EMILIO: ¡Muy bueno! Final abierto; pero a la vez fugaz, como debe de ser el cómic. ¡Me gusta! De hecho es una muy buena respuesta a los ataques que hemos recibido, creo que lo asimilaste bastante bien.

BETZABÉ: Qué bueno que te haya gustado, sí le puse mucho empeño y fueron muchas las cosas que se me vinieron a la mente cuando escribí este guión.

EMILIO: ¿Me las quieres decir?

BETZABÉ: ¡Ya te dije que son muchas! El hecho de que yo sea de Guadalajara, tú de Tampico, que te hayas ido a estudiar a México, que nos encontráramos aquí en Estados Unidos, que yo conocí el cómic gracias a un ex novio extranjero que me hizo un daño imborrable, que tu seas padre soltero, todo eso.

EMILIO: Las cosas pasan por algo. De hecho me parece que hay más cosas tuyas en este guión.

BETZABÉ: ¡Pues sí! Mi coraje y la catarsis sobre mi tierra, sobre esa loca de Patrocinio y otras cosas más íntimas.

EMILIO: ¡Bien! Te entiendo, sólo te digo que esto va para adelante como los sapos y no hacia atrás como los cangrejos. Me voy a sentir muy feliz al dibujarlo, de momento te advierto que ya es muy tarde así que vámonos.

BETZABÉ: ¡Qué caballero! ¿No te ofreces a llevarme a casa?

EMILIO: No tengo coche y no sé manejar.

BETZABÉ: ¡Pues yo sí! Te doy un aventón.

Ambos salen de escena.

Pausa.

Aparece Juana Patricia Sierra de un extremo contrario al que salieron.

JUANA: ¡Ven lo que puede hacer un personaje! Será cierto que no existimos en forma real, pero vean todo lo que podemos hacer, ya sea en nuestros lectores o en los que nos crearon e incluso podemos interactuar de otra forma aún más radical. ¡Héctor! ¡Héctor!

Entra el invocado personaje sin su instrumento.

HÉCTOR: ¡Qué pues! Estaba ensayando.

JUANA: ¡Ése! No has notado que éstos ya se me huelen a novios.

HÉCTOR: ¡No seas alcahueta cabrona!

JUANA: No lo soy, pero me cae de a madres que para que tú y yo sigamos existiendo, estos cabrones se deben de enamorar.

HÉCTOR: ¿Tú crees? ¿Por qué dices eso? No te niego que hemos evolucionado bastante a partir de que Betzabé comenzó a darnos vida literaria, pero…

JUANA: ¡Te quedas sin habla! ¡Será porque tengo razón! Estando juntos harán historia en la historieta y no correremos riesgo de que algún otro guionista nos quite lo que nos ha dejado esta morra. ¿No lo has pensado así?

HÉCTOR: ¡Pues la neta que sí! Capaz que hasta pudiese llegar un buey que nos cambia la orientación sexual. ¡Hay que hacerle la lucha!

Cambio de escenografía al lugar de trabajo de Emilio propuesto en el primer acto con todo y latas de cerveza.

Juana está sentada sobre en la silla de la mesa de trabajo de Emilio y observa los bocetos que él ha hecho de ella misma. No lleva puesto su traje de Arlequín, pero no deja de ser un fantasma.

JUANA: Me dibuja guapa este cabrón.

 Observa ahora los bocetos que hay sobre Héctor junto con algunas fotos.

JUANA: “Indígenas Tarascos de Michoacán en el Siglo XXI”, grupos de Death Metal, Grind Death Core, por lo visto se capacita más para dibujar a Héctor que a mí.

Aparece Emilio con una cerveza en la mano, al parecer se ha excedido en tragos, se sienta en el sofá y ahora sí ve a Juana.

EMILIO: (Voz de borracho) ¡Pinche Juana! ¡Estás bien buena!

JUANA: ¡Gracias! Eso te lo debo a ti y a tus trazos.

EMILIO: Mis trazos son mis trazos y ninguna pinche vieja me los va a quitar. Yo te dibujo bien buena porque así se mueve mi pinche mano, si no te quiero poner ojotes y un traje de colegiala, es porque yo sabré como dibujarte. (Haciendo mímica) Y si a alguien le incomoda que tenga mi propio estilo de dibujo, que se vaya mucho pero a la chingada.

 (Pausa Larga)

    Se escucha llorar a un niño pequeño y Emilio sonríe.

EMILIO: ¡Aguántame tantito mi chula! ¡Me habla mi cabrón!

    Emilio sale y se escucha música de Pink Floyd, en cuanto regresa ha cesado el llanto del niño. En ese intervalo Juana en primera instancia se turba por el llanto y luego su expresión cambia a sorpresa.

EMILIO: ¡Es con esa rola con la que se duerme! (Continua la música de Pink Floyd hasta que termine la escena a manera de fondo musical, sin interferir con el diálogo de los personajes, cuidando el tono del sonido) Ahora sí, ¿Qué me preguntabas chula?

JUANA: ¿En qué te inspiraste para crear a Héctor?

EMILIO: También era estudiante, fui a un toquín de Metal ahí en Tlanepantla. Cerró un grupo de puros prietos, que ya había visto antes en Tampico. Se me hicieron chistosos, pues,  por lo normal, puros pinches vikingos son los que uno ubica en esa honda, me quedé a pistear con ellos después del toquín, tenía muchas ganas de sacarles platica y hasta pensé que eran típicos chilangos de Tepito, La Lagunilla o de por ahí mero… De Tlanepantla; pero no, resultó que eran de un pueblillo de Michoacán y que se fueron de morros a Estados Unidos, ahí aprendieron inglés y olvidaron su dialecto; el tarasco, pero fueron creciendo con esto del rock pesado y eso fue lo que los hizo formar un grupo que cantara en inglés y español. Empezaron de la nada, grabaron un disco y se establecieron poco a poco ahí en “Tlane”, me pareció muy interesante que no negaron ser indígenas y según lo que me dijeron, sus familiares aún viven en Michoacán.

JUANA: ¿Te consideras metalero o qué lo fuiste alguna vez?

EMILIO: Se puede decir que lo soy, sólo que no lo plasmo en la música, soy metalero, pero lo plasmo por medio de la historieta. En ese caso, me cae que esta vieja que escribe tus andanzas también lo es.

JUANA: ¿Te gusta Betzabé?

EMILIO: Si hasta la pregunta es necia, claro que sí, pero la veo muy inalcanzable.

JUANA: No lo sabrás si no lo intentas.

EMILIO: Yo que tú no diría eso, si me dice que no, dejas de existir como ahora te concibo, no quiero dejar  de dibujar a una viejota como tú.

JUANA: ¡Qué tal que pase lo contrario! ¡Qué se conviertan en una pareja unida y comprometida por medio de la historieta!

EMILIO: Hace tiempo que dejé ese sueño. ¡Es imposible!

JUANA: ¿Por qué dices eso?

EMILIO: ¡Por esa cosita que ahora duerme! A su vez me inspira a seguir dibujando, me encanta acostarme si quieres hasta las tres de la mañana dibujando como hoy, terminar una página completa y ver a este cabrón dormido para que la cheque, o en su defecto, como pasó ahora que el buey me diga que sigue a un lado de mí, revisando que haya hecho bien mi trabajo o en su defecto, que hice una mierda que debo volver a dibujar.

JUANA: Se nota que tu hijo te inspira mucho, pero… ¿En qué te puede afectar para hallar a una buena mujer?

EMILIO: ¡Por qué crees que me dejó su madre! Esa pinche vieja no supo comprender a un historietista o peor aún, a su propio hijo. Esto del dibujo me costó un posible matrimonio y a su vez inspira a ser el mejor de los padres solteros, te digo, siempre que termino una página se la enseñó a este monstruo para saber si está bien o mal, es al primero al que le leo los guiones de Betzabé, sin este buey no sería lo que soy y no tendría contrato en esta puta editorial.

JUANA: Te agradezco que nos dibujes con ese empeño, pero como mujer que soy te digo que quizás Betzabé necesite una inspiración similar a la que tú tienes o quizás no; pero podría asumirla como eso, una herramienta creativa. Al menos debería de intentarlo. ¿No lo crees?

EMILIO: (Terminando su cerveza) ¡Ya qué! De momento estoy inspirado y hasta me dan ganas de dibujarte desnuda.

JUANA: (Molesta) ¡Pervertido! ¡Eso le va a enseñar a tu hijo!

EMILIO: (Riendo) ¡No te creas! Lo que me urge es acabar esto último.

(Pausa Larga)

Se apagan las luces y al encenderlas Emilio aparece dormido sobre su restirador con sus dos latas de cerveza regadas cerca de él, entra Betzabé y ahora es ella quien lo despierta.

BETZABÉ: (Moviéndolo) ¡Emilio despierta!

EMILIO: (Despertando) ¡Qué honda! ¡Betzabé! ¿Y Juana?

BETZABÉ: ¡Cómo cambian las cosas!

EMILIO: (Alarmado) Fue un sueño, es más… ¡Mis dibujos! ¡Mis originales!

BETZABÉ: Ya se los pasé al entintador y fueron aceptados muy bien por la editorial.

EMILIO: ¿Y mi hijo?

BETZABÉ: Le di su biberón de la mañana, por lo mismo sigue dormido; pero

tranquilo, se portó muy bien.

EMILIO: ¡Tú lo cuidaste!

BETZABÉ: Mi hermana siempre me pidió que le ayudara a cuidar a los suyos. El tuyo es un amor.

EMILIO: Sabes… creo que ahora ya te entiendo mejor, sólo que con chelas se siente más dionisiaco.

De repente suena el celular de Betzabé y contesta.

BETZABÉ: ¡Hello! Sí. Soy yo. ¡Claro! ¡En serio! ¡Él está de acuerdo! ¿En qué ciudad?  He escuchado de ella… No sólo hablamos inglés y castellano. Ahí estaremos y muchas gracias.

EMILIO: ¿Quién chingados te habló en español? Te he llegado a estimar mucho prima, pero eso no te da derecho a elegir por mí.

BETZABÉ: Somos finalistas a un premio en España otorgado a comiqueros de habla hispana y quieren que vayamos de invitados.

EMILIO: (Cambiando su semblante de disgusto por uno de alegría) ¡Así sí voy!

JUANA: (Al público) Ojalá que ustedes también estén de acuerdo de momento nos tomamos un descanso y enseguida nos vemos. Yo tengo que ensayar y este animal también.

HÉCTOR: Lo que sigue está bueno, así que chingue su madre el que se lo pierda.

Ambos salen.

 ESCENA II

 

      Misma escenografía que en el primer acto; pero sin las latas de cerveza. Emilio está sentado en su restirador, acomoda su pliego de papel y se pone su lápiz en la oreja. (Pausa) Se levanta del mueble y comienza a caminar en círculos sobre su estudio. Sigue así durante un momento hasta que finalmente decide parar y junta sus manos como haciendo una oración.

EMILIO: ¡Señor! ¡Ser omnipotente seas lo que seas! Una vez más te pido que me des inspiración para dibujar; que pueda lograr no sólo simples dibujos, sino una auténtica narración gráfica, una historia contada en viñetas como debe de ser verdaderamente el cómic: ¡una obra de arte! No tendré una religión como tal; pero tengo derecho a orar a sea lo que sea que exista o incluso que no exista. ¡Tengo ese derecho y nadie me lo quita!

Aparece Héctor de un extremo con una vestimenta similar a la del Sagrado Corazón de Jesús, típico de las iglesias católicas de los pueblos de México. Entra, levanta los brazos y su creador le hace una reverencia, posteriormente se santigua.

EMILIO: Mi papá me decía que no me santiguara antes de ponerme a dibujar, quizás por eso lo sigo haciendo.

Héctor le hace las señas de darle la bendición católica, él la recibe inclinando la cabeza.

EMILIO: ¡Muchas gracias ése! Ahora a darle.

Héctor se despoja de sus túnicas y bajo ellas trae puesta su vestimenta habitual de metalero.

Perseveran varios papeles hechos bola junto al restirador de Emilio. Él está dibujando y a un lado Héctor Herrera le habla casi al oído convertido en su subconsciente.

HÉCTOR HERRERA: ¡Ése!, No me pongas esos ojos redondos y grandes, acuérdate de mi origen y de que tú me has creado.

Emilio hace mutis. De nuevo hace una bola de papel y la tira, para de manera casi automática tomar una nueva en la cual comienza a dibujar.

HÉCTOR HERRERA: ¿En qué pensabas al crearme?, ¿O no te has dado cuenta que no sólo es dibujar? Es también como pienso, como actuó, como vivo… ¡Bien!, Mucho mejor, ¡ese sí soy yo!, eso es… ¡esa es mi raza!, ¡ese es mi porte!, ¡eso es Death Metal! Y a la vez eso es Héctor Herrera: Un chicano de padres tarascos, de raza pura y de una nueva nación. Ya no hay ningún gabacho infiltrado, ya no existimos como un movimiento manipulado por los blancos, ya no tenemos a las drogas por estandarte. Claro que hablo español al 100% y que el inglés es mi lengua materna; pero cuestiona lo que siento cuando voy de vacaciones a la sierra michoacana, cuando veo a mi abuela peinada con dos largas trenzas y envuelta en un reboso azul, hablando una lengua indígena de la cuál yo sólo entiendo una sola cosa: ¡Nada!

Emilio interrumpe su trabajo para dirigirse al refrigerador y descubrir que está vacío

EMILIO: (Para si mismo) ¡Mierda!

Regresa a su restirador y durante todos estos movimientos el personaje lo ha seguido a manera de fantasma.

HÉCTOR HERRERA: No sé que tanto entiendan tú o la escritora sobre Death Metal, pero no creo que lo hayan escogido sólo al azar: Es un género musical que requiere un compromiso, un sentir, una forma de desenvolverse en el mundo, una libertad emocional consumada. Además imagina lo que estas mostrándole al mundo al representar esta brutalidad auditiva ya no en gabachos de “Califas” o Florida, en alemanes o escandinavos, sino en un descendiente de Tanganxoán. Ahora es “La Raza” la que quema vivo a Nuño de Guzmán. No por nadas nuestras blasfemias guturales llevan el nombre de muerte.

Tocan la puerta y al instante el fantasma sale del escenario. Entra Betzabé con su vestimenta habitual y bolso de mano. Al entrar abraza fraternalmente a Emilio. Ambos hacen mutis al estudio y de nuevo ella se sienta en el sillón mientras que Emilio acerca su silla de dibujante para estar a tres cuartos de ella.

EMILIO: ¿Quieres un café?

BETZABÉ: ¡No, gracias! Creo que he disminuido ese vicio, como tú el de la cerveza.

EMILIO: Cómo tú lo dijiste, lo he moderado; pero estuve preparando la cafetera sólo porqué sabría que vendrías. Así que acompaña mi “chela” con uno sin azúcar.

BETZABÉ: Te espero entonces.

Él hace mutis afuera. Ella espera actitud de persona angustiada, casi al instante entra Juana Patricia Sierra en su papel de fantasma, comienza como es costumbre a hacer sus  movimientos arlequinescos alrededor de la joven que por su parte, no pierde su actitud preocupante.

JUANA: ¿Qué más te debo de decir mujer? ¿Qué otro sermón te tengo que repetir? Tal vez baste con recordarte la auténtica dama que eres, sin mencionar todas las herramientas que tienes para defenderla.

Entra Emilio con una cerveza y una taza de café que le entrega a Betzabé a la par que toma asiento y el arlequín sale de ahí danzando.

BETZABÉ: ¿Sabes Emilio? Nunca pensé que pese a los ataques de Patrocinio nuestra obra haya sido tan bien recibida por la crítica y al menos se mantenga en las ventas sin pena ni gloria.

EMILIO: Tomando en cuenta los cometarios de algunos grupos migratorios: Que según sus nervios estamos apoyando la necesidad que tiene este país de reclutar más soldados de las clases marginales, pienso que llevamos la de ganar.

BETZABÉ: ¡Y a la vez los gabachos! Cuando denunciamos a las participaciones que han tenido en el movimiento chicano sólo para eso… Mandar hombres de origen latino a morir en sus guerras.

EMILIO: Pero lo mejor como tú has dicho… es esta vieja de Patrocinio. En nuestro país ya nos tachan de malinchistas, según eso porqué estamos en contra de los braseros. ¡Se la aventó buena!

BETZABÉ: Es la consecuencia de retar a eso que hasta un argentino le dedicó todo un libro. Pero utilizando el sustantivo hombre y el adjetivo mediocre.

EMILIO: Ya te he dicho que no me hables en otro idioma; y menos en un país como este. ¡Por cierto! ¿Estás lista?

BETZABÉ: ¡Para lo que sea! Aunque sospecho que estaré los próximos seis meses dando clases de español.

EMILIO: Tú tienes esa posibilidad, yo creo que tendré que llevarme a mi hijo a retratar turistas a  las playas.

BETZABÉ: No sé porqué  te tienes que atormentar así. Créeme que eres el artista gráfico más maduro que he conocido, estoy segura de que podrás sacar a tu hijo adelante.

EMILIO: Gracias. De igual manera te pido que no dejes la historieta. Eres una auténtica mujer guionista y no hay muchas de esas en el mundo.

BETZABÉ: No podía ser de otra manera (Riendo).  “El escándalo del águila y la serpiente”.

EMILIO: No por mucho tiempo. A menos que Scott vuelva a abogar por nosotros y demuestre su poder como editor. Ahí está el pecado se ser mexicanos.

UNA VOZ DESDE AFUERA: ¡Pecado que aún te persigue!

Entra María del Patrocinio Esparza en igual aptitud y vestimenta que en el acto anterior.

BETZABÉ: ¿Qué quieres aquí?, ¿Si es que eso se puede saber?

PATROCINIO: Esa no es manera de hablarle a tu editora.

EMILIO: ¡Tú nuestra editora! En ese caso también eres la reina chuntara.

PATROCINIO: ¡Chuntara tu abuela!

EMILIO: ¡Soy del norte de México! Créeme que lo que te acabo de decir es toda una alabanza por algo que no eres y que representa todo lo que somos Betzabé y yo. Así que deja esas pendejadas y enorgullécete de que te haya llamado chuntara, por el simple hecho de que eres indigna de ese nombre.

PATROCINIO: ¡Llámame editora! ¡Acabo de comprar los derechos de este título!

Ella muestra un documento que Betzabé toma y lee en silencio.

BETZABÉ: ¡Cómo es posible!

EMILIO: (Preocupado) ¿Qué dice?

BETZABÉ: Scott le acaba de… Nunca me lo esperé de él.

PATROCINIO: Se los advertí. Hablé con ese irlandés y me dijo que en definitiva renunciaba a ustedes. Dijo que le costó toda una vida llegar al lugar en el que está, para que unos idealistas se lo arruinen y claro que se iba a rajar. Los mexicanos que odian a los pochos, los México-americanos que nos detestan a nosotros los supuestos mojaditos, y ahora también el gobierno de este país los quiere censurar, por lo que han comentado de la infiltración de gabachos en los movimientos hispanos sólo para fines políticos. Ustedes han perdido y no me importa lo artistas que digan ser, yo soy editora y lo importante de ahora en adelante será vender nuestro producto.

Un breve silencio en el que guionista y dibujante se miran a los ojos frente a frente, después a Patrocinio fijando su mirada en ella. Ambos se toman de la mano en aptitud fraterna.

BETZABÉ: ¿Pregúntame por qué dejé mi país?

PATROCINIO: Eso no va con el tema…

EMILIO: (Interrumpiendo) ¡Cállate! Me recuerdas a esos pinches compañeros de la facultad a los que con sólo tenerlos en frente me daban ganas de partirles en su madre.  Hasta el momento en el que decidí no competir con los demás, pues lo mejor es competir con uno mismo. Así que te pido también que me preguntes la razón por la cuál dejé mi patria.

PATROCINIO: ¿No han pensado que también yo dejé ese país?

BETZABÉ: ¡No lo dudes! Ignoro de qué parte de México seas; pero lo que sí sé, es que en la ciudad en que nací y me crié, tuve que tener un enemigo en común a la hora de decidir lo que iba a ser en mi vida: La mediocridad.

EMILIO: (Presionando la mano de su compañera) Mira como son las cosas, venimos de lugares tan lejanos; pero de una misma nación. También opino que toda mi puñetera existencia de dibujante se resume en eso: En estarme agarrando a madrazos con la puta mediocridad.

PATROCINIO: Me da igual. Ambos salen de aquí y se mueren de hambre, han tenido suerte de que les hayan dado trabajo con las supuestas formas de vida que ambos llevan. Así que ha trabajar.

Ambos se miran fijamente y salen de ahí sin decir una palabra, al mismo tiempo se apagan las luces.  Y comienza música de Death Metal.

PATROCINIO: ¿A dónde creen que van?

En este breve momento se hará un cambio de escenario en el breve instante en que las luces estén apagadas.

 

El estudio de Emilio se ha convertido en la oficina de Betzabé. Pero sin libros regados y sin el cuadro al fondo, como si hubiera habido una mudanza. Ella escribe en su procesador de palabras en aptitud muy triste, como si extrañara al fantasma de Juana. Entra Emilio con una mochila a su espalda, bastante serio. Ella se levanta y ambos se abrazan fraternalmente, pero no de forma melodramática.

EMILIO: ¿Cómo te ha ido?

BETZABÉ: Dentro de lo que cabe; no me he muerto de hambre; pero extraño estar dialogando contigo sobre como darle una verosimilitud a lo mejor que sabemos hacer tú y yo en equipo.

EMILIO: La neta es eso lo que yo preferiría. Pero sabes lo difícil que ha sido reclamar los derechos de autor. A veces creo que hemos matado a Héctor y a Juana por haberlos creado dentro de una editorial como ésta en la que sólo hay Superhéroes.

BETZABÉ: ¡Tú los creaste y no lo olvides! Además no me arrepiento de haber renunciado, parecía como si nos estuvieran presionando los sesos a hacer lo que a ellos les da su chingada gana.

EMILIO: No necesito responderte con un “no”, cuando me preguntes si me arrepiento de haberme salido de la editorial ¡Lo siento por nuestra obra!

BETZABÉ: Ya supiste el pastiche que sacaron de ella, está teniendo mucho éxito: “Star System”.

EMILIO: Sin embargo la auténtica crítica especializada nos ha valorado bastante y nos identifica como verdaderos autores de “viñetas chuntaras” en este país.

BETZABÉ: ¿Y qué has pensado de la nueva propuesta que nos hacen?

EMILIO: ¡Ya te la sabes! ¡Claro que me voy a ir contigo!

BETZABÉ: Antes la idea de emigrar a Europa a colaborar en una editorial francófona era algo así como un imposible, pero ahora me pregunto cuanto tiempo ha de tardar en pasarnos lo mismo o algo similar que lo que nos pasó aquí.

EMILIO: Después de esto no creas que les tengo mucha confianza a estos franchutes; pero al menos nos vamos a seguir dedicando al cómic, vas a seguir siendo mi guionista pese a que no serán obras de nuestra autoría, y sobre todo nos van a pagar buena feria. De lo de nuestros difuntos fantasmas, sólo me queda seguirles insistiendo hasta tener una respuesta de su resurrección o muerte definitiva.

BETZABÉ: O tal vez te refieras a nuestros difuntos estados de conciencia.

Silencio. Aparecen Juana y Héctor uno por cada extremo en su misma calidad de fantasmas y estados de conciencia manteniendo su mismo semblante.

JUANA: ¿Nunca se han preguntado algo? Si acaso los personajes son capaces de sobrevivir sin sus autores pese a ser entes inexistentes.

HÉCTOR: Te equivocas Juanita. Sí existimos, tanto tú como yo. Porqué hemos sobrevivido a Patrocinio y aún estamos en el subconsciente de nuestros creadotes, como en el de muchos otros auténticos lectores, tal y cuál como estos dos fueron capaces de crearnos como  personajes, que verdaderamente representan el sentir de un pueblo y una raza.

Ambos permanecen en escena dentro de su estado de fantasmas, escuchando lo que dicen Emilio y Betzabé.

EMILIO: Lo único que en verdad me alegra, es que las jodidas políticas editoriales de Patrocinio han hecho que la mayoría de los lectores abandonen el título. Y no los culpó. Por fin al público ya no le gustan las chingaderas.

BETZABÉ: Eso fue gracias a que no los idiotizamos; sino que los hicimos pensar aunque fura tantito, y eso ya es bastante.  ¡Por cierto, te tengo una sorpresa!

Ella saca un sobre de su bolso y se lo entrega.

EMILIO: (Leyendo y cambiando su semblante a una alegría efusiva) ¡Lo hicimos! ¿Pero cómo fue posible?

BETZABÉ: Sólo te diré que Scott al final no fue tan traidor. De hecho me dijo que él, antes de ser editor fue guionista y además ya se predecía que la competencia iba a plagiar la idea; pero con los típicas ideologías de este país. Tuvo que doblar las manos  por las críticas negativas, dijo que no es un asunto personal, que no nos pudo ayudar por cuestiones de la editorial. Pero nos desea lo mejor.

EMILIO: Quizás por el momento; puede que nuestros personajes hayan vuelto a la vida. ¿Pero por cuanto tiempo?

BETZABÉ: Puede que hayan vuelto a la vida, o puede que nunca hayan muerto. No lo digo por los nuevos personajes que modificó Patrocinio, sino que tal vez…Héctor y Juana ya existen y han sobrevivido sin nosotros, tal vez ya forman parte de la conciencia de algún lector verdaderamente consciente como quizás los fuimos tú y yo. (Silencio)

HÉCTOR: ¡Dices la neta escritora! Y ojala que así sigamos por el resto de los tiempos, que en cada generación los morritos hablen de nosotros, la raza nos conmemore…

JUANA: Pero aún sobreviviendo como personajes, nunca podremos olvidarlos a ustedes creadores y que mejor que ahora sí, cada lector que lea algún número en el que aparezcamos Héctor o yo, los relacione con ustedes, a quienes les debemos todo y muy en especial nuestra existencia.

A continuación Juana se acerca a Emilio y lo abraza coquetamente recargando su cabeza en su hombro, casi al mismo tiempo Héctor besa a Betzabé en la mejilla y la abraza con un solo brazo.

JUANA: Es la hora de que saques lo otro que tienes adentro de ti. Ya estuvo bueno de chingaderas, ¡dile la neta!

HÉCTOR: ¡Te vas a dejar de un hombre! ¡Vas a permitir que tome la iniciativa antes que tú! ¡Gánale! Te gusta el cabrón y eso no lo puedes ocultar. Es más, no te hagas pedazos, dile que siempre has querido ser mamá, dile que te quieres hacer cargo de su escuincle.

BETZABÉ: Sabes… al principio no te lo quería comentar… pero creo que ahora somos algo más que sólo un equipo de trabajo.

EMILIO: Pues… eso no me cabe duda y de hecho te diré que hay veces que me desvelo dibujando junto a mi hijo, aunque sé que no los percibe, hay veces que le muestro mis dibujos para que me dé la bendición y seguir publicando.

BETZABÉ: La otra noche… te diré que me encantó cargarlo. La mujer que te lo cuida lo tiene muy descuidado. Y de hecho tu casa estaba muy descuidada.

EMILIO: ¿Qué esperabas? Soy un chuntaro y no me acostumbro a muchas cosas; pero te agradezco mucho que me hayas cocinado, hacia mucho tiempo que una amiga no me hacía de comer.

BETZABÉ: No de nada, de hecho me recordaste mis años mozos (Pausa) Cuando me llevó a la cama el fulano que te dije, me puse a llorar al día siguiente, tuve miedo de salir embarazada, de tener un hijo y de que ningún hombre me quisiera por… (Pausa)

EMILIO: Te entiendo, por ser madre soltera y aventarse la responsabilidad de una criatura, como la que precisamente yo tengo siendo hombre. ¡Qué tipo tan raro soy! Dibujante de cómics, padre soltero, vivo en el gabacho y le voy a seguir al otro lado del charco, no tengo vieja, soy un mexicano muy anormal y quizás loco.

BETZABÉ:  O tal vez la loca lo soy yo, haciendo lo que se supone que una vieja no debe de hacer, viviendo lejos de mi familia, no me siento inferior por lo que soy, tampoco soy una mujer poco profesional… bueno, tú sabes lo que soy. (Héctor de nuevo la besa en la mejilla y la deja de abrazar)

 HÉCTOR: ¡Homie, ahí tienes a tu jaina!

 EMILIO: Pues me lo imagino o me quiero hacer a la idea lo que eres. (Juana que no ha dejado de estar acurrucada en él, le da un coqueto beso en la mejilla y deja de abrazarlo).

JUANA: ¡A las mujeres nos gustan los vatos valientes!

Ambos se miran un momento frente a frente y los dos fantasmas interactúan a su alrededor en aptitud burlesca.

HÉCTOR: ¡No seas marica buey!

JUANA: ¡Van a estar así todo el día! ¡Ya parece telenovela!

HÉCTOR: Este par de cursis no se van a animar si no les ayudamos Juanita.

JUANA: Pa’ pronto es tarde carnal.

Juana le toma la cabeza a Emilio y a su vez Héctor lo hace con la de Betzabé,  haciendo que ambos por fin se besen, ambos fantasmas no dejan de reír.

HÉCTOR: ¡Hasta que por fin!

JUANA: Si no les ayudamos aquí nos hubieran tenido todo el día.

UNA VOZ DESDE AFUERA: ¡Con que se van a Europa a seguirle!

Emilio y Betzabé, al instante dejan de besarse y se separan tratan de disimular sus acciones, por lo que él se limpia los labio para que no se le note el labial.

Entra Patrocinio en su mismo semblante pero aún más desquiciada.

PATROCINIO: Deberían avergonzarse de las apreciaciones que han hecho sobre mí en la prensa; pero eso no se va a quedar así.

Los dos fantasmas se incomodan mucho con su llegada.

HÉCTOR: ¿Quién chingados pidió Mariachis?

JUANA: ¡Justo en el momento más inoportuno!

El dibujante y la guionista la ignoran saliendo del escenario con gestos de desagrado y dejándola sola con los dos personajes-fantasmas.

PATROCINIO: (Sorprendida y enojada) ¡Ni siquiera tengo que seguirlos! ¡En esos países les irá hasta peor!

Ella permanece en el espacio desocupado y a final de cuentas parece que distingue la presencia de los dos personajes no como fantasmas, sino como seres reales que le empiezan a hacer señales obscenas en el preciso momento en que sus creadores han abandonado el estudio. Ella comienza a asustarse, pues al parecer está recibiendo amenazas de ellos.

Entran de nuevo Betzabé y Emilio.

EMILIO: Bueno, no hay nada que discutir, los derechos de los personajes los tengo yo. Mi única guionista es Betzabé y quizás le comparta la mitad de dichos derechos por su apoyo en la cuestión de los argumentos, les puso una narrativa que yo nunca hubiese podido lograr. (Sorprendido) ¿Qué traes? ¿Tengo changos en la cara o qué?

PATROCINIO: ¡Esta es una broma de mal gusto!, ¡Saquen a estos payasos de aquí!

BETZABÉ: ¡Lo serás tú! ¡Desgraciada!

PATROCINIO: ¡Qué chingaderas son estas!

EMILIO: Esta vieja está más loca de lo que me imaginaba. ¡Larguémonos de aquí!

PATROCINIO: ¡Ya estuvo suave! ¡Cálmense!

BETZABÉ: No sé que te pase, pero el caso es que nosotros nada tenemos que ver.

Ambos salen de escena, ignorándola y dejándola con su histeria. Al momento de dejarla sola ambos personajes la arrinconan con violencia sin llegar aún a tocarla Héctor no lleva su estuche ni Juana su pandero. La editora mantiene una mirada perdida.

JUANA: ¡Todo se paga en esta vida! ¡Tal cual una ofensa para la raza, es ofensa pa’ siempre!

HÉCTOR: ¿Qué vas a hacer ahora? ¿Vas a gritar que te vienen a chingar los personajes de tus revistitas? ¡Ya era hora!

PATROCINIO: Yo no vine a verlos a ustedes, tenía que arreglar unas cosas para que ustedes sean todavía más famosos. Sólo que sus creadores, se han puesto un tanto difíciles. ¿No creen que deberían de reclamarles más bien a ellos?

JUANA: ¡Todo es un vodevil! No nos gustan las cabronas que nos impidan ser como verdaderamente somos. ¿No te jode? ¿Por qué eres así?

PATROCINIO: No estoy de acuerdo con ustedes. No podrán tener éxito en el mercado.

JUANA: (Tomándola del cuello) No estás de acuerdo con nuestra existencia, pues existimos y ya te fregaste. ¡No todos en este puto mundo son la misma mierda que tú! ¡No todos somos mediocres ni hipócritas! ¡No todos odiamos a todo aquél que esté junto a nosotros!

HÉCTOR: ¡Juanita! ¡Déjala ya! ¡No vale la pena!

JUANA: (Resignada) ¡No vale! ¿Pero ahora qué nos espera?

HÉCTOR: ¡Vivir! ¡Vivir en el inconsciente de nuestros creadores! Esa es la otra labor del personaje como ser que sólo existe en la fantasía. Y a su vez pasar también al inconsciente colectivo de muchos. ¡Como lo que verdaderamente somos!

PATROCINIO: ¿Y qué se supone que son realmente?

JUANA: La mejor respuesta a esa pregunta es que… ¡Somos lo que tú no eres!

Y eso mismo, si es que necesitas algún ejemplo de carne y hueso, es lo que son ese par de artistas que acabas de correr.

Entran de nuevo Emilio y Betzabé. Al mismo tiempo los personajes salen por los extremos haciéndoles una especie de reverencia al momento en que entran, por el respeto que les guardan al haberlos creado. Patrocinio sigue anonadada y sorprendida. Aún está asustada cuando empieza a volver a su realidad.

EMILIO: Bien, ya te la sabes, si quieres guerra para controlar nuestras creaciones, guerra tendrás. De momento ella y yo nos preocupamos más por nuestro siguiente número y terminar la miniserie. Después ya pensaremos como hacerle una vez que nos hallamos cruzado el charco. ¿Me escuchas o sigues en el avión?

PATROCINIO: ¡Claro que te escucho! Y ya no tienen que preocuparse. De momento pueden quedarse con sus personajes. Creo que hay otras cosas en las que me puedo ocupar, en las cuales puedo sacar  mucho más dinero. ¡Qué tengan un buen día!

Sale de la escena bastante furiosa y a la vez asustada.

BETZABÉ: Se nos ha llamado de muchas maneras a ti y a mí. Ahora me doy cuenta que la única diferencia entre un loco y nosotros, es que tú y yo no estamos locos.

EMILIO: Ya me sabía esa frase, es de Dalí. Y la neta. ¿Qué mosca le habrá picado a esta cabrona o de cuál se habrá fumado? Independientemente de que cumpla o no, estoy seguro que nos va ir igual. Se va ella y llega otra u otro. ¡Así es la pinché vida!

BETZABÉ: Sabes, creo que por un lado todo esto fue para bien. Y ahora nos la vamos a aventar a un mercado todavía más fregón. ¡Deberías de estar contento!

EMILIO: ¡Claro que lo estoy! Sólo que como que aún me hace falta algo. Y te diré algo, a lo largo de mi vida, puede que haya triunfado en muchas cosas, razón de más por la que ahora dejo Estados Unidos y me voy a Europa. Incluso he pensado que para un público como el que ahora no hemos de enfrentar, tendremos que crear nuevos personajes, sin por ello dejar de trabajar los que ya tenemos. Pero…

BETZABÉ: De eso ni siquiera te preocupes. Ya tengo unos buenos bosquejos en mi libreta y ordenador, estaba pensando en retomar el ambiente de los emigrantes hispanoamericanos a Barcelona, u algo similar a lo que ya hemos hecho; pero tratando de que no deje de ser original. Por un lado puede ser mucho más provechoso estar ante un público más acostumbrado a la diversidad de géneros, que es lo que falta aquí. ¿A eso te referías?

EMILIO: No exactamente. Me refería a mi propia vida. ¿Te puedo hacer una pregunta?

BETZABÉ: (Riendo) Creo que ya no necesitas una respuesta.

EMILIO: Me has hablado mucho de tu antiguo novio. Del que te indujo en esto de la historieta. Y creo que todavía lo tienes dentro de ti como yo a la madre de mi hijo.

BETZABÉ: No me había puesto a pensarlo, pero creo que dices la verdad. Quiero mandar a chingar a su madre a esta vieja que acaba de salir y no puedo hacerlo con este otro fulano. ¿Y tú que dices?

EMILIO: Me he centrado mucho en buscar a una madre para mi morro. Y no a una buena mujer para mí. Ahora reflexiono que una cosa está muy ligada con la otra.

BETZABÉ: ¿Cuál fue la mujer de tus sueños?

EMILIO: (Abrazándola) ¡Una que me correspondiese y me llegue al corazón! Y ahora veo que quizás lo que deseas se puede cumplir aunque de una forma diferente a la que imaginaba. ¿Cuál era el hombre de tus sueños?

BETZABÉ: Pues en mi caso, siempre fui muy romántica, pero creo que ahora sé como debe ser en realidad. A la mera siempre se puede cumplir los deseos de ser también correspondida. Y bueno creo que has entendido lo que te acabo de cuestionar y sé lo que tú también quieres.

EMILIO: ¡Entonces! ¿Cómo le hacemos?

BETZABÉ: Tendremos mucho tiempo para hacer el intento en Europa. Y si no funciona, de perdida podremos decir que le hicimos la lucha. (Ella lo besa profundamente)

Después de un largo beso se miran a los ojos y sonríen, él la toma de la mano como su pareja y ambos salen del escenario en una actitud totalmente diferente a la que habían mostrado en toda la obra. Se apagan las luces por un momento para desconcertar al público y posteriormente se vuelven a encender. Aparecen los mismos actores que habían interpretado a Juana y a Héctor. Pero ahora con otra vestimenta y una expresión corporal totalmente diferente a la que identificó a ambos personajes chicanos a lo largo de la obra. Aquí el vestuario y caracterización de estos dos nuevos entes de ficción, quedará a criterio de sus respectivos actores.

NUEVO PERSONAJE MUJER: Antes que nada se habrán de preguntar que ha pasado con Juana Patricia Sierra y Héctor Herrera. ¡Aún existen! Pero ahora nos ha tocado a nosotros cerrar está obra. Pues al igual que ellos; somos parte del inconsciente de Emilio y Betzabé, nuestros también creadores.

NUEVO PERSONAJE HOMBRE: Quizás en la mente de ellos, fue necesario encontrar su salvación artística en ese par de Chicanos que ustedes ya conocen; pero ahora viven en una circunstancia diferente, en otra etapa, otro escalón de su vida y somos nosotros los que tenemos esa responsabilidad.

NUEVO PERSONAJE MUJER: Puede que sea cierto que no estemos representando a la raza que ellos defendían, pero el respeto es casi el mismo que al de un hermano mayor. Y hoy por hoy, defendiendo otro tipo de pensar y otra ideología, seguimos corroborando la originalidad artística de aquellos que nos dieron vida. Capaces de no escribir ni dibujar siempre de lo mismo.

NUEVO PERSONAJE HOMBRE: De lo que sin embargo pueden darse cuenta, es que no somos una copia de Japón o Estados Unidos. Seguimos manteniendo la mexicanidad de nuestros autores de la misma manera que pese a lo que simbolizaron Héctor y Juana… ¡Internamente no dejaron de ser una representación del México que vio nacer a Emilio y Betzabé!

NUEVO PERSONAJE MUJER: También se habrán de preguntar. ¿Qué ha pasado con María del Patrocinio Esparza? Pues como nuevos personajes que somos nada sabemos de ella. Nuestros creadores consideran que para ser auténticos artistas deben de renunciar a la representación de viejos enemigos del pasado. Él y yo creemos que dejaron sus prejuicios antes de crearnos para no reflejar un dolor,  enojo o resentimiento que pudiera estorbar nuestro desarrollo.

NUEVO PERSONAJE HOMBRE: También se preguntaran. ¿Si nosotros no somos Chicanos, qué estamos representando?, ¿Qué tipo de historia representamos en nuestras respectivas viñetas?

NUEVO PERSONAJE MUJER: Eso no les corresponde saberlo ahora, pero lo sabrán en su debido momento. Sólo les adelantamos que es algo muy concreto con lo que nuestros autores están viviendo en este momento en Europa.

NUEVO PERSONAJE HOMBRE: Si tienen alguna pregunta en relación a lo ocurrido con sus tramas particulares, nosotros como personajes no lo sabemos. Estamos limpios de su historia personal desde una perspectiva de prejuicio, coraje, resentimiento u obsesión ególatra. ¿No es acaso parte de lo que se debe de hacer a un lado a la hora de crear entes artísticos como nosotros?

NUEVO PERSONAJE MUJER: De lo que si nos hemos dado cuenta es que ellos son un equipo. ¡Por ello existimos también nosotros! Ahora no sólo creados por uno de ellos, sino en su esencia creados literariamente por una joven guionista mexicana y gráficamente a partir de sus respectivas correcciones por un ya conocido dibujante de su misma nacionalidad.

NUEVO PERSONAJE HOMBRE: Pero no olvides una cosa. O al menos algo que nosotros escuchamos de ellos al momento de cobrar vida en su mesa de trabajo y que además tenemos por derecho exigir. Hemos sido creados por y para el arte, por encima de los ingresos de una editorial, por encima de seguir con un cliché o alguna moda. Y esa es la defensa que nosotros personajes de la narrativa a cuadros o historieta, teníamos la obligación de reclamar desde hace mucho tiempo. ¡El cómic es un arte!

NUEVO PERSONAJE MUJER: Lo que sí hemos concluido es que aún formamos parte de lo que han comenzado nuestros antecesores.

NUEVO PERSONAJE HOMBRE: Y del ideal de Emilio y Betzabé, que no pudo opacar la mediocridad de Patrocinio.

NUEVO PERSONAJE MUJER: Discordia quizás siempre habrá, puede que llegue alguien igual, pero nosotros somos también parte de un subconsciente, que quizás llegue a no ser sólo de dos seres existentes.

NUEVO PERSONAJE HOMBRE: Ante eso nuestra defensiva será la misma que la que tuvieron nuestros hermanos mayores: Héctor y Juana que defendieron los ideales de su movimiento chicano, visto desde una auténtica perspectiva de personaje y que a su vez se convirtió en la consciencia de sus creadores para hablar de una cultura de la cual ellos no eran del todo originarios.

NUEVO PERSONAJE MUJER: Sin embargo hubo una estrecha relación por tener ambas un mismo origen y un deseo de expresar las cosas apegadas a su realidad social.

NUEVO PERSONAJE HOMBRE: A final de cuentas, algo en común tenemos con la semblanza del movimiento de cual ya hablaron Emilio y Betzabé, por medio de Juana y Héctor.

NUEVO PERSONAJE MUJER: Incluso Patrocinio formó parte con su arrogancia.

NUEVO PERSONAJE HOMBRE: ¡De algo que todos aquí formamos parte!

Ahora ambos personajes comenzaran a interactuar de nuevo con el público en actitud de hacerlos también cómplices de la obra de teatro que acaban de presenciar, todo esto se llevará a cabo hasta que de nuevo Dibujante y Guionista salgan a escena sentándose de nuevo en el sofá y comenzando a dialogar.

BETZABÉ: ¡Creo que eres muy duro contigo mismo!

EMILIO: No es eso. Es sólo autoexigencia. No puedo conformarme sólo con lo que tenemos. Hay que hacer todavía más Betzabé, ya te has dado cuenta de la forma en que hemos llegado a éste país.

BETZABÉ: Llegamos a expresar sensaciones, eso es lo único que hemos hecho. A partir de ahí es más fácil ser como verdaderamente eres. Es formar parte de algo.

A partir que Dibujante y Guionista entran de nuevo a escena los personajes harán interacciones con el público para poner atención a los diálogos de sus creadores y se acercarán poco a poco al escenario. Dependerá del espacio que se queden entre los espectadores o suban a de nuevo hacer interacción de fantasmas con sus creadores.

TODOS LOS PERSONAJES A LA VEZ: ¡Del Escándalo del Águila y la Serpiente!

TELÓN

(Con música)

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