El escándalo del águila y la serpiente – Primer Acto

“EL ESCÁNDALO DEL ÁGUILA Y LA SERPIENTE”

 

OBRA DE TEATRO ORIGINAL DE “EFRÉN BANTÚ”

 

DRAMA EN DOS ACTOS Y CUATRO ESCENAS

 

PERSONAJES

 

DIBUJO, GUIÓN Y EDICIÓN FALLIDA

 

DIBUJANTE: Emilio Fonseca, Tampico, Tamaulipas. Egresado de la escuela de Arte, Diseño y Grabado “La Esmeralda” a nivel Licenciatura.

GUIONISTA: Betzabé Jáuregui, Guadalajara, Jalisco. Egresada de la Licenciatura en Letras Hispánicas de U de G.

EDITORA FALLIDA/VENDIDA: Patrocinio Esparza/Dana, de algún lugar de México y de alguna comunidad de emigrantes mexicanos de California, respectivamente.

PERSONAJES FANTASMAS

HÉCTOR HERRERA: Bajista de Death Metal.

JUANA PATRICIA SIERRA: Arlequín.

LUGAR: Boston o cualquier ciudad o poblado de Estados Unidos en la que se ubique alguna editorial de historietas reconocida.

TIEMPO: Hoy.

 

ESCENOGRAFÍA

   El escenario cambiará de la primera a la segunda escena del primer acto, con la intención de mostrar el espacio en que dibujante y guionista trabajan en individual para lograr un objetivo en común: la historieta. Después, dicha escenografía se cambiará por completo a un espacio totalmente diferente en representación de los diferentes lugares en donde un dibujante o un guionista de cómic pueden tomar inspiración o necesitan observar su mundo para poder reflejarlo en su arte. En la segunda escena del acto siguiente, se volverá a repetir el primero de los escenarios con la intención de que se muestre la transición de volver al ambiente del dibujo y a su vez dejar en claro que se emigrará a otro lugar diferente. Será criterio del director que monte esta obra de teatro, la manera de utilizar las pausas para hacer el respectivo cambio de escenografía; puede ser de una forma más informal, como el poner música de fondo mientras que los actores modifican el escenario. Sin embargo, es muy importante el aspecto escenográfico para transportar al espectador al mundo en que se desenvuelven los autores de la narración gráfica y a partir de ahí imaginar el espacio alternativo en que se pueden desenvolver los personajes fantasmas.

 

 

PRIMER ACTO.

El despacho de Emilio es grande, decorado con algunos pósteres de cómic de culto en los cuales se recomiendan: Sin City, Watchmen, Maus, The Death of Superman, Justice Leage of America y dentro de publicaciones mexicanas se recomiendo algunas remembranzas con la historieta clásica, desde La Familia Burrón hasta Kaliman. La pieza está bastante sucia en donde abundan las latas de cervezas (Marcas estadounidenses) y varios papeles que no ha logrado acertar en el bote de basura. Hay un restirador profesional para dibujo, diseño o arquitectura que es recomendable que sea adornada con una figura de madera a escala, escuadras, tinta, canutero, lápices especiales y algunos monos que denotan su oficio de dibujante. Atrás cuenta con un pequeño refrigerador, de donde saca sus cervezas y hay un sofá para no más de dos personas, en donde está tirado un teléfono inalámbrico.

 

ESCENA I

. Emilio entra por el extremo derecho que está marcado como WC; se recuesta en el pequeño sofá haciendo a un extremo del piso el mencionado auricular: viste Jeans, camisa de manga larga, tenis y lleva lentes de aumento. Su descanso es interrumpido por el sonido del teléfono, pero no se exalta ni sorprende y sin perder la pose estira la mano para contestar.

EMILIO: ¡Hello! Yes I’ am ¿In this moment? (Él se levanta y cambia de postura) That’s OK. Thank’s. (Cuelga y agrega para si mismo) ¡Puta madre!

Al ver el desorden, el dibujante entra al sanitario y sale con una escoba vieja que casi al momento de empezar a limpiar se rompe, esto no le provoca un gran disgusto pero sí un gesto de desagrado total, toma el escobillón para darse cuenta que no limpia nada. Por fin mete de nuevo el utensilio en el baño, saliendo a su vez con un bote en el cual mete las latas. Después de todo ese tiempo transcurrido, se escucha un timbre y él aumenta la rapidez, finalmente deja el basurero a un costado; al mismo tiempo que se cerciora de no haber recogido toda la basura, resignado al sonar el timbre por tercera vez, abre la puerta.

Entra Betzabé

Viste falda, blusa ligera, zapatos de tacón alto y bolso de mano, es joven, esbelta y de buen ver a la par que demuestra un semblante con mucha dignidad.

EMILIO: ¡Hola! Tú debes de ser Betzabé, me… sorprendió que llegaras tan pronto pero… ¡Siéntate! (Él le acerca el sillón).

BETZABÉ: ¡Un placer conocerte! Me siento muy… (Ella se sienta y le sorprende la pequeñez del mueble).

EMILIO: ¡Permíteme! (Corre por su silla de dibujo y se sienta frente a su huésped). Te debo una disculpa, no soy muy limpio en mi manera de trabajar. Tal vez por el hecho de que siempre he dibujado cómic yo solo.

BETZABÉ: Y lo seguirás haciendo ¿O es que no te comentó Scott?

EMILIO: Sí. Pero te voy a ser bien sincero. No sé que tiene que decirme de mexicanidad un pinché irlandés. Dice que yo no soy malo en mis ilustraciones; pero que desobedecí su jerarquía, en lo que según sus nervios respecta a una revolución. Yo no me siento inferior: no me contrató porqué soy mexicano y quiere explotar a las minorías, me contrato porqué soy chingón y punto final. Sólo que dijo que en mis historias era necesario un guión más elaborado, que yo pongo muchos lugares comunes y que todo era muy redundante, por eso me dijo que para un mejor equipo me traería a una escritora mexicana y que además será su debut en la narración gráfica.

¡Y honestamente no sé que me tienes que venir a decir tú de los personajes que yo he creado a lo largo de toda una vida como dibujante!

BETZABÉ: ¡Tranquilo Emilio! ¡Creo ese es tú nombre! En primer lugar sé que te molesta que te hayan quitado el derecho del argumento. ¿No es así?

EMILIO: Sólo escribí los primeros tres números a partir de ahí me dijo… Bueno…. Me dijeron todos los editorialistas que era necesario que fuera un jodido escritor quien siguiera con la continuidad de la historia.

BETZABÉ: Según me platicó Scott, no te la llevaste muy bien con tus anteriores guionistas. Esa fue una de las razones por las que me pidió que te ayudara. No sólo por ser de México, sino que dijo que quizás preferirías tener una compañera mujer. ¿Fue ese tal Richard, con el que estuviste en la serie habitual que tenías antes?

EMILIO: ¡Ese gringo come mierda! Nada más me acuerdo y me dan ganas de volver a molestarlo, así puedo ver que nueva bilis hecha. Por eso estás tú aquí, Scott me comentó que lo mejor sería hacer dúo con un compatriota. Y en verdad me sorprendió que fuera precisamente una mujer. (Él la mira maliciosamente y ella no evita cohibirse) ¡Es más! Incluso esperaba una lesbiana que estuviera traumada con el “manga”. Por lo tanto… (De nuevo la observa) Créeme que me sorprende tu apariencia.

BETZABÉ: (Un poco cohibida) ¿Esa es la única imagen que tienes de la mujer que lee historietas? (Con un tono más de decisión) Sé como te sientes, y quiero que entiendas algo. ¡En esta ocasión no te toca escribir a ti! ¡Me toca a mí!, y eso es necesario para que tus personajes sigan con vida. ¡Por cierto! ¿Antes dibujabas Súper Héroes?

EMILIO: Pues que más hacía uno en este país. Aunque te diré que no me molestó del todo. Después de eso vino el proyecto de hacer una miniserie casi llegando a novela gráfica. Y fui el elegido, como no había nadie con mis características empecé solo y diseñé a mis personajes sin necesidad de obedecer a nada ni nadie, hasta ahora que has llegado tú.

BETZABÉ: ¿Te parece que he venido a estorbarte?

EMILIO: ¡No quise decir eso! Sólo que siempre me he considerado un artista individual con libertad e independencia para producir mi obra. Siento que al estar obligado a hacerlo con otra persona; no seré yo mismo.

BETZABÉ: ¡Siempre vas a ser tú! Algo que he aprendido es que una vez que eres plenamente individualista, puedes ser muy sociable. Pues he entendido que el arte no tiene sentido al no permitir que los demás no lo aprecien. Y dime… ¿Te gustaría estar completamente aislado de los demás? Ya sea de su estupidez o su genialidad.

EMILIO: Ahí ganas la apuesta. Lo que yo he creado, fue con la única intención de compartirlo con los demás. De otra manera nunca me hubiera hecho dibujante.

Emilio se pone de pie y comienza a caminar por el escenario un tanto sorprendido y a la vez sonriente, toma una cerveza del pequeño refrigerador y la destapa al tiempo que se vuelve a sentar frente a ella. Le hace un gesto de ofrecerle cerveza que ella rechaza con mímica.

EMILIO: No eres tan ególatra como creí lo ibas a ser. ¿Pero qué sabes tú de guiones?

BETZABÉ: No tengo que decirte nada, excepto que lo iras descubriendo poco a poco.

EMILIO: Pero según sé… ¡Tú escribes drama! ¿Cómo supones que con ello podrás incursionar en el cómic?

BETZABÉ: ¿Y según tú?, ¿Qué se necesita haber escrito antes para poder dedicarse después al guión de historieta?

EMILIO: ¡No lo sé! Pero no creo que eso del teatro…

BETZABÉ: ¡Recuerda! Lo que estás haciendo es historieta seria, y ésta por lo normal es creada por dos personas. Han existido pocos casos en que literatura y gráfica han sido elaboradas por un solo autor.

EMILIO: ¡Yo quería ser de esos!

BETZABÉ: ¡Emilio, escúchame! Se que el país del cual venimos nos ha exigido que para hacer las cosas bien, tenemos que forzosamente hacerlas solos. ¡Quiero que sepas que lo que estás pensando también lo experimenté yo!  Muchas veces, me llegué a sentir sola en la ciudad de la cual vengo. ¿Alguna vez te sentiste igual?

EMILIO: ¡La verdad sí! Es difícil estar haciendo dibujitos por todos lados sin que te tachen de tipo anormal. ¡Te digo algo! Al principio sólo pensaba en dibujar y antes no me hubiera molestado hacer mancuerna con alguien, pero eso en México no es muy común que digamos, por eso empecé a leer, para hacer mis propias historias. Según me han comentado algo parecido ocurrió contigo en lo relativo al teatro. Empezaste como actriz, luego escribiste y como nadie se animaba, también dirigiste.

BETZABÉ: Me han tachado de egocéntrica. Pero en realidad, todo eso fue una consecuencia de la realidad de no recibir respuesta ni apoyo de nadie, a la par de no poder tener nunca un equipo de trabajo. ¡Y por cierto! Personalmente pienso que es un tanto más complicado para una mujer haberse contaminado de la historieta en nuestro país, cuando a nivel mundial parece que nos han dado una patada en el trasero a las que deseamos crear viñetas.

 EMILIO: Me empiezas a caer bien, (Sonríe) y en verdad que no sé como catalogarte… ¡Una escritora que de buenas a primeras quiere ponerle diálogos a mis dibujos! Nunca había conocido a una mujer como tú. De hecho una utopía que alguna vez tuve fue tener una amiga que se dedicara a lo mismo que yo; pero sólo encontré a chicas traumatizadas por la historieta que se produce en Japón. Yo no quería imitar otros estilos, como mexicano deseó tener uno propio. ¡Creo que nos vamos a entender!

BETZABÉ: ¡He seguido los números publicados en donde aparecen tus personajes!

EMILIO: Me han dicho que le falta más delineamiento a su perfil.

BETZABÉ: Ya he trabajado en ello, de manera similar a como lo hago en mis obras de teatro (Saca unas hojas de su bolso de mano y se las muestra a Emilio).

EMILIO: (Hojeando las hojas) Sí. Evidentemente que lo veo muy interesante y encuentro cosas que le cuadran bien a mis garabatos. ¡Vamos a ver que escribes de ellos!

Emilio se levanta y termina su cerveza, se sienta de nuevo frente a la escritora, en silencio saca una cajetilla y comienza a fumar un cigarro, al mismo tiempo que hace gesto de ofrecerle uno; pero de nuevo ella niega el ofrecimiento con una gesticulación seria. Él y ella estarán manteniendo una aptitud de intercambiar comentarios, hasta que de ser posible en tramoya, queden al fondo en oscuras. De los dos extremos de la escena aparecerán los personajes que sólo serán sombras inexistentes para el dibujante y la guionista. Estos a manera de aparte, se presentaran y le hablaran directamente al público.

El primer personaje rompe con la vestimenta del “Pocho”, su apariencia es más bien de un amante del Metal; si es posible de larga cabellera, además de que se recomienda que utilice tatuajes de gena, convers negros y una camisa de franela sobre la playera de algodón negra de los grupos: “Brujería” o “Cannibal Coorps”. Es importante que el actor no tenga rasgos demasiado fuera de lo que es la raza mexicana y que por el contrario asemejen facciones tarascas.

El fondo musical es de Death Metal o Graind Death Core.

 

HÉCTOR HERRERA: De toda “Califas” un solo “Homie”, se la ha rifado como yo: Héctor Herrera. Y calmantes montes cuando le pego al bajo o me pongo a bramar. Fundé un grupo de Death Metal en la meritita esencia de mi raza. Los bramidos o blasfemias son en español, la temática pretende ser algo más que pendejadas. ¿De qué blasfemo? (Enérgico), ¿De una guerra? ¡La guerra que hemos hecho nosotros! Mexicanos contra salvadoreños, dentro de ellos: michoacanos contra zacatecanos y así sigue…. ¡Y así sigue porqué no somos capaces de darnos la mano!

Cambia el fondo musical iniciando música de Metal Gótico o Sinfónico. Aparece una mujer danzando con un pandero en mano, su apariencia es la de un arlequín o payaso femenino con más estética de la cultura chicana que de cualquier  influencia medieval o carnavalesca. Entrará de entre el público y comenzará a interactuar con el mismo hasta subir al estrado y saludar corporalmente al otro personaje, pese a la postura agresiva de este último, danzará alrededor de él. Cesa la música y ella se comienza a desmaquillar o quitar la capucha de cascabeles según sea la vestimenta.

 

JUANA PATRICIA SIERRA: (Mientras se desmaquilla) Ya te la estoy dando Héctor, ¿O crees que no me cuesta trabajo ser parte de algo que nadie entiende?, ¿Crees que me ha costado trabajo ser mujer?, ¿Piensas que es fácil ser una juglar? Y lo peor de todo es que soy la respuesta de mucho por lo cuál dices que blasfemas.

HÉCTOR HERRERA: Sí Juana, te entiendo. ¡Soy un hombre!, ¡Soy del Este de los Ángeles! Y sabes que tipo de “Jainas” he tenido.

JUANA PATRICIA SIERRA: Lo sé y  lo entiendo. Como mujer, entiendo que ha sido difícil mantener un grupo de Teatro Chicano siguiendo el ideal de la raza. ¡Ha sido difícil recuperar y mantener lo que somos!

HÉCTOR HERRERA: ¿Y qué es lo que somos Juana? ¿O al menos qué “watchas” que es la banda que desciende de los que cruzaron el charco de la muerte?

JUANA PATRICIA SIERRA: No somos mexicanos, hemos nacido en los Estados Unidos y la mayoría de nosotros tenemos ciudadanía estadounidense a diferencia de nuestros padres. A la vez no formamos parte del “Star System” por descender de emigrantes ilegales, por no ser hombres y mujeres blancos. ¡Somos chicanos!

HÉCTOR HERRERA: ¡Me gusta como blasfemas! Cuanto vato que se cree chingón ha terminado cagándole el palo a nuestra ideología… mexicanos, gabachos y “vendidos” que no han podido entender lo que significa ser chicano. Por eso me es necesario el Death Metal en español con todo lo gutural que debe de escucharse.

JUANA PATRICIA SIERRA: Para eso está el teatro y todo lo que representa ser un juglar del este de Califas. Por todo lo que representa ser moreno de piel y actuar para trabajadores de la pizca… para la gente de la calle.

AMBOS A LA VEZ: Esta es nuestra voz: Educación, Lenguaje y Cultura. Por azar y necesidad.

Vuelve a escucharse la música de Metal Gótico o Sinfónico, Juana empieza a bailar alrededor de él; que sólo toma su estuche, ambos saldrán del escenario y se retirarán del mismo interactuando con el público, en donde evidentemente que Héctor será mucho más rudo y apático con los espectadores, mientras que Juana no dejará de danzar hasta salir. Todas estas interacciones serán con la intención de que el espectador pase a formar parte de la obra, teniendo frente a él a los fantasmas que el dibujante y la guionista han creado como si estuvieran leyendo la historieta. Después de ello se iluminará el espacio interior en donde Emilio y Betzabé rompen con su inmovilidad.

Nota: Se tendrá que analizar el escenario para estas escenas, la esencia de la obra es la interacción y un director competente sabrá darle una solución a su tipo de escenario.

EMILIO: ¡Excelente! Nunca creí que mis pinches personajes pudiesen decir esas cosas, a la vez que me los imagino diciéndolo tal como los dibujé.

BETZABÉ: ¡Qué bueno que te haya gustado! ¿Te parece que es lo adecuado para el siguiente número?

EMILIO: Pues… como que me vas dejando estas hojitas, que tengo mucho que dibujar…Y otra cosa que se me olvidaba. ¡Venga esa mano!

BETZABÉ: ¡Ojala que no sólo socios!

EMILIO: Eso espero también yo. De hecho… ¿Te puedo hacer una pregunta?

BETZABÉ: Adelante.

EMILIO: ¿De dónde salió tu vocación por la historieta?

BETZABÉ: No hablo mucho de ello; pero te lo diré. Cuándo estudiaba la universidad en mi natal Guadalajara, tuve una pareja… un falso amor; pero algo bueno me quedo de ahí, era un dibujante como tú, así fue como conocí la historieta.

EMILIO: ¿Fue sólo por eso?

BETZABÉ: ¿Te parece que hay algo más?

EMILIO: ¿Dime tú?

BETZABÉ: Al principio fue sólo responder a su reto de hacerle un guión; porque al tipo no se le ocurría nada. Después me fui percatando de la riqueza de un nuevo arte y comenzó a nacer en mí la inquietud de trascender en ello, aunque él se burló y me dijo que le parecía ridículo mi deseo, pues no hay mucha equidad de género, sobre todo por mi auto consigna de no escribir historias que imitaran otros estilos. Cuando él se fue; me maldijo diciéndome que nunca lo lograría.

EMILIO: No te conozco a fondo, pero si eres capaz de escribir esto, estoy seguro de que no lo haces por venganza. Por el contrario creo que te contaminaste de viñetas, y el que se queda auténticamente contagiado no puede curarse. ¿Quieres que te cuente como nació en mí?

BETZABÉ: ¡Si eso te hace feliz adelante!

EMILIO: Todo empezó cuando era un niño y le ayudaba a mi padre en los muelles de Tampico. No éramos muy ricos, pero un buen día le ayude mucho y como recompensa me compró los primeros ejemplares de lo que cambiaría mi vida. A partir de entonces sólo pensaba en dibujar los personajes de cuanta revista compraba. Luego crecí y continué decidido a ser dibujante; por lo que dejé todo para irme a estudiar a la capital. Tuve que trabajar como perro para pagarme mis estudios, pero los terminé. Después sólo pensaba en publicar en este otro país. No me fue nada fácil y estoy seguro que tampoco lo fue para ti.

BETZABÉ: Me lo dices de una manera sutil, es cierto… ¡No fue nada fácil! Siempre he estado sola, desde mi infancia hasta este momento, no he recibido ningún apoyo de nadie, por eso me entregué al hombre del que te he hablado, sólo para después enterarme que simplemente fui una apuesta que hizo con sus amigos. Ahora y ante el tipo de vida que llevo, no me sorprende que siga como siempre he estado: ¡Sola!

 EMILIO: ¿Te puede hacer otra pregunta?

BETZABÉ: Las que quieras.

EMILIO: ¿Por qué me cuentas todo esto cuando es la primera vez que me tienes frente a ti?

BETZABÉ: ¡Soy una romántica! Siempre para mí el arte ha sido mi única salvación.  Ahora que por fin voy a darle vida a un cómic de un género propio, siento como si una especie de sueño se hubiera cumplido, es tanta mi fascinación que no puedo dejar de contártelo todo en mi lengua materna. Y sabes, te diré algo que a nadie le había dicho tampoco: Siempre soñé con tener un amigo hombre que se dedicara al dibujo, para borrar en mi subconsciente la imagen de aquel noviazgo que tanto daño me hizo, cuando supe que también eras mexicano no pude evitar creer un poco en el cumplimiento de algo que siempre estuvo en mis deseos.

EMILIO: (Confundido y casi sin habla) ¡Que te puedo decir! Sin entrar en detalles he tenido una vida muy complicada en lo relativo a mi relación con mujeres. Y ahora que me comentas todo esto, creo que hacer equipo con una totalmente diferente a todas las que he conocido puede ser una posible solución a mi problema.

BETZABÉ: ¿Te puedo hacer ahora yo una pregunta?

EMILIO: ¡Adelante! Ya me has contestado muchas.

BETZABÉ: ¿Scott te dijo como me conoció?

EMILIO: No. Pero no creo que te le hayas acercado a traerle tu currículum.

BETZABÉ: Antes de qué tú llegarás, ese hombre que tanto daño me hizo también trabajo aquí como dibujante, le reveló todo lo que yo alguna vez le confié. Sin saberlo me tope con ellos en una convención en California. Fue duro y sin embargo Scott me abordó; me preguntó a lo que me dedicaba y se lo conté todo, me dijo que algún día me llamaría para poder escribir en su editorial. ¡Tú entraste porqué él se fue!

EMILIO: No se quién pudo ser, de lo que sí me doy cuenta es que no era mexicano. ¿De dónde era?

BETZABÉ: Eso lo prefiero guardar en secreto. Y además hubo otro elemento interesante.

EMILIO: ¡Qué ningún guionista me aguantó!

BETZABÉ: ¡Exactamente! Y yo he sido la única que en la entrevista no rechazó trabajar contigo.

EMILIO: Si eres la única que no me ha tenido miedo, significa que le entras a las cosas difíciles. ¡Yo soy difícil! Y por otro lado, si me has aguantado el día de hoy y además me ha gustado tu trabajo, puede que tú seas la que me deje quieto.

BETZABÉ: ¿Ahora sí nos podemos estrechar la mano?

EMILIO: Adelante.

Ambos se estrechan la mano, él con una sonrisa maliciosa; pero a la vez inspiradora de confianza y ella con un semblante serio, pero a la vez consciente y maduro de lo que está haciendo, después de una pausa él cambia su semblante a uno más serio.

EMILIO: ¿Lo vamos a lograr o no?

BETZABÉ: ¿Lograr qué? (Pausa)

EMILIO: Colaborar juntos y a la vez simpatizar.  No es un secreto que si no lo logramos, perderemos este trabajo. Siento que está en riesgo mi contrato, ahora también el tuyo y sobre todo el honor. ¡Par de jodidos mexicanos fracasan en un intento de miniserie gráfica en Estados Unidos! (El hace mutis por otra cerveza). Se ve demasiado romántico esto, coincidimos en una especie de cita a ciegas de carácter laborar, de mi apatía surge una coincidencia con mi nuevo compañero de trabajo. A la vez te tengo que decir que no la tenemos ganada.

BETZABÉ: ¿A qué te refieres? ¿Hay algo que no me hayas dicho?

EMILIO: Siempre hay algo que no te van a decir en un trabajo, sin embargo, desde este momento te lo diré. Scott me puso contigo a manera de condición por todo lo que ya te he comentado, mis berrinches, mis queridos ex guionistas y sobre todo porque no me están viendo muy bien aquí. En consecuencia esta mañana me dijo que si no lograba crear una buena historia en mancuerna contigo, tanto tú como yo, pues…. ¡Nos van a tocar las golondrinas! Y en tu caso, de una manera muy prematura.

BETZABÉ: ¡Ay! ¡Ya se me hacia raro que el tipo me contratara tan así de fácil! Se me hace que me está usando como carne de cañón.

EMILIO: Y de hecho, ya me pude dar cuenta que no me ven muy bien en esta editorial, lo que quieren es que me largue de aquí. (Pausa)

BETZABÉ: Entonces que esto no quede sólo en un apretón de manos, sino que sea un verdadero pacto. ¡Un pacto para no fracasar a como nos han acostumbrado a los mexicanos!

EMILIO: ¡Orale! (Alzando su cerveza) ¡Por nuestras chambas! ¡Por nuestros sueños! ¡Por nuestros personajes que ahora invoco!

BETZABÉ: ¿Nuestros?

EMILIO: Sí. Ahora también son tus hijos, pues es necesario que así sea para conservar nuestros trabajos y cumplir con todos los ideales de los que hemos hablado.

¡Ahora los invoco como entes que son para tener éxito en esta odisea!

De entre el público aparecen los otros dos personajes en su misma condición de fantasmas, ella festejando con danza y él en una actitud de aprobar lo cometido con un lenguaje corporal duro y a la vez inspirador de confianza.

BETZABÉ: Bien, creo que será necesario ir con Scott a comentarle que por fin has simpatizado con un argumentista. ¡Vamos los dos! (Ambos salen)

JUANA PATRICIA SIERRA: (Desde su lugar entre el público) Hoy hemos obtenido una nueva progenitora y depende de nuestra existencia que ambos tengan éxito.

HÉCTOR HERRERA: Éxito y que sigan llevándosela bien. (Al público) ¡Ustedes nunca podrán vivir eso! Ustedes son reales y no saben lo que significa ser un personaje de ficción.

JUANA PATRICIA SIERRA: Sin embargo, vivimos para ustedes (Danzando entre el público) Vivimos para que gocen de lo que somos, para que nos recuerden de tal forma que nos hagan inmortales, para ser personajes.

Ambos personajes seguirán interactuando con el público por un momento, ambos en su papel, hasta que poco a poco vayan subiendo al escenario.

HÉCTOR HERRERA: Esto se pone medio cabrón. Así que ahí los watchamos en un rato. (Ambos personajes salen del escenario)

 

 ESCENA II

     La oficina de Betzabé es chica y muy sencilla (Si es posible un poco más reducida en espacio que la del acto anterior), tiene un escritorio de plástico (u otro material fácil de transportar) sobre el cual aparece una computadora portátil, a su vez hay un pequeño librero casi lleno al fondo, además de que se recomienda que varios libros se encuentren regados por toda la oficina, a un extremo se encuentra el bote de basura con algunos papeles hechos bola a su alrededor, sin mostrar un desorden similar al de Emilio (Más bien denotan la suciedad propia de una mujer dedicada a su trabajo). A su espalda un sofá que bien puede ser el mismo utilizado en la escena anterior; pero con alguna funda que lo diferencié. Sobre él: una libreta de pasta dura con una hoja y media escrita a mano. Sólo hay una referencia gráfica: Un cuadro de arte fronterizo o cualquier otra imagen que haga referencia a la cultura de una joven escritora, colocada a un extremo del librero.

Ella viste de igual forma y aparece sentada sobre una silla convencional escribiendo en su ordenador a la vez que toma una taza de café. Emilio entra sin tocar la puerta y ella lo recibe sin quitar la vista de la pantalla.

BETZABÉ: ¡Hola Emilio!, ¡Te esperaba!

EMILIO: ¿Por eso tenías la puerta abierta?

BETZABÉ: ¡No es eso! Sólo que me concentro mejor con el ruido de los pasillos. Sabes que hecho de menos escribir en las cafeterías del centro de Guadalajara. Y por cierto, ¿Qué te dijo “el irlandés”?

EMILIO: Lo que tú y yo ya suponíamos: Dice que está encantado con nuestro trabajo y  aunque no se ha vendido como todo un impacto comercial al menos se ha recuperado; pero debido al rechazo de algunas comunidades y a ciertas protestas, no podremos hacer nada más que una miniserie.

BETZABÉ: ¿Y que esperanzas perduran con esa supuesta miniserie?

EMILIO: ¡Una historieta de culto! Quizás aún no sea seguro la plaza, pero al parecer, ya nos ganamos un lugar entre los mejores títulos de historieta del año.

BETZABÉ: Mi máximo deseo siempre fue ése… ¡Trascender! Aunque veo que eso puede significar perder otras oportunidades,  como un trabajo seguro. ¡Eso me hace dudar!

EMILIO: ¡Yo no dudo! Tengo un hijo y además lo único que sé hacer es dibujar. Si tú decides volver a dar clases en la universidad o dedicarte a otra cosa, estás en todo tú derecho. Y por cierto, ¿Qué es lo que querías comentarme?

BETZABÉ: Antes de que te responda esa pregunta, me gustaría que le eches un ojo a lo nuevo que acabo de escribir, para que no te desconcentres en tus garabatos.

EMILIO: Nunca me desconcentro de mis garabatos, eso es como desconcentrarme de mi vida.

BETZABÉ: Pues te diré que he estado elucubrando mucho sobre cuál es la razón de dedicarse al arte en estos días. Me encanta la idea de que lo que tú y yo hemos pasado no esté afectando nuestro trabajo. Quiero dejar todo eso a un lado antes de ponerme a escribir; pero siempre me traicionan los fantasmas de la memoria.

EMILIO: Sabes que soy del norte. Y te diré que siempre me ha gustado la creencia de que te debes de deshacer de esos malos espíritus; tu muerte siempre te protege.

BETZABÉ: Eso puede que sea cierto; pero es tan difícil quitarte ese yugo. Hay veces que no sé que hacer, y parece que me están forzando a transmitir mi angustia en la mesa de trabajo, puede que en ocasiones lo sepa canalizar como una catarsis y verdaderamente logré trasmitir una literatura auténtica. Aunque hay otras veces que son tan fuertes esos fantasmas; que yo misma me niego a escribir.

EMILIO: Sé por lo que estás pasando, sólo te puedo decir que lo que a mí mismo me ha servido, es pedirle a mis auténticos fantasmas amigos, que me apoyen a la hora de sentarme a dibujar. Eso es difícil, y entiende que hay veces que también me muero de ganas de salir a gritarle a este pinché mundo que ya no sea tan de la chingada. Eso es lo único que me ha funcionado. Si hemos sido capaces de dejar México y estar decididos a ya no volver por nuestra propia voluntad, seremos capaces de calmar esos malos demonios.

BETZABÉ: Sí. En eso tienes razón. Me jode mucho, pero creo que hoy me visitará un fantasma distinto al que siempre me estorbaba al escribir o mejor dicho al que me visitó anoche que estuve comenzando con este nuevo guión. Aquí lo tienes.

EMILIO: ¡Haber como escribes fantasma!

Ambos hacen mutis de lectura y de nuevo se escucha la música de Metal Gótico o Sinfónico. Aparece Juana Patricia Sierra entrando de nuevo entre el público,  interactuando con el mismo en su danza con el pandero, hasta el momento en que termina la canción y llegue al escenario (En esta escena se tendrá que estudiar antes el tipo de espacio en el que se monte la obra, para agilizar la danza e interacción de la actriz). En ese momento empezará a recitar un poema de la autora chicana Berenice Zamora.

“ASUNTO DE PRINCIPIO”

Mi amor queda como

Prehistoric huesos laying

Witness to mujeres salvajes

Que viven en silencio,

Escondidas, tal vez,

Pero con fuerza

Dando vueltas a mis huesos,

A mis tesoros que yo les

Robo cada noche contigo.

                                 Berenice Zamora.

JUANA PATRICIA SIERRA: Soy mujer que danzó en “Las Maromas”, que actuó para jornaleros ilegales que no conocían la lengua de los gabachos, que ha leído autoras chicanas y que le duele que la raza de Aztlán, no acepte a los hijos de Tezcaltlipoca, ni a las espaldas mojadas, pues de ahí mero viene la raza. Ahora ya no es la migra, ni los rinches, ni siquiera los colorados. ¡Somos nosotros!, les llamamos “Wetbacks” dándoles la espalda y a su vez ellos pecan tajándonos de vendidos en cualquier antro de Ensenada, Tijuana o Mexicali.

¿Por qué no puede terminar la guerra en ambos bandos? ¿Por qué no pueden unir fuerzas el pocho y el mexicano?

La solución no es sólo echarles la culpa a “Los Bolillos”… De ambos lados del charco la raza busca su identidad… De ambos lados… Pero pregúntenme para qué… Para ser enviados a una guerra de blancos, para no aceptar la lengua española, para no tener educación entre nuestros jóvenes y dejar que se vuelvan completamente anglosajones… ¡Pregúntenme para qué! Y también para qué tenemos siempre la misma imagen ante el mundo. Ya no quiero que me identifiquen como una bandolera, como una mujer envuelta en las drogas, como una mujer que vive para la violencia, como una mujer que se desarrolla en la cárcel. ¡Es el arte un arma de doble filo! ¡Sólo deseo seguir recitando! ¡Sólo deseo seguir actuando! ¡Soy del teatro y vivo para él! ¡La nueva arma que le pongo yo a mi raza ya no es el puñal de “Los Pachuchos”! ¡Ahora es el arte mismo! Eso es lo que soy.

Terminando este monólogo, ella estará  un momento en actitud de comenzar a desmaquillarse, un tanto seria. Hasta que de nuevo se escucha música de Death Metal y aparece Héctor Herrera, esta vez entrando de uno de los extremos del escenario, con un semblante totalmente distinto al del primer acto. Ahora está cabizbajo, triste; pero sin perder la dureza que lo caracteriza. Ella interrumpe su discurso y se acerca a él, besándolo en la mejilla sin que éste reaccione en lo más mínimo, por lo que ella comienza a hacer ciertos ejercicios de danza sin dejarlo de mirar.

HÉCTOR HERRERA: ¿Estas ensayando para tu hermano Jaime?

JUANA PATRICIA SIERRA: Sí. Hoy llega a “Los”,  en verdad lo extraño, es mi gemelo y gracias a él nunca he estado sola, ni siquiera al venir al mundo.

HÉCTOR HERRERA: ¡Juana! ¿Somos amigos?

JUANA PATRICIA SIERRA: Alguna vez te lo dije: ¡Pa’ siempre, carnal!

HÉCTOR HERRERA: Te tengo algo que decir.

JUANA PATRICIA SIERRA: (Sorprendida) ¿Es sobre mi hermano Jaime?

HÉCTOR HERRERA: ¿Cómo lo has sabido?

JUANA PATRICIA SIERRA: Te conozco y sabes que ensayaba para él. Algo no me quieres decir “Homie”. ¿Qué le pasa a mi hermano?

HÉCTOR HERRERA: (Decidiéndose a decirlo) Iba por la carretera y “La Migra” lo detuvo por creerlo “Mojado”. Él no se preocupó, pues sabía que sólo era un atropello policíaco como tantos que nos hacen todos los días a los de la raza… Pero… (Serio)

JUANA PATRICIA SIERRA: ¿Cómo te enteraste?

HÉCTOR HERRERA: Tu familia no sabía como decírtelo.

JUANA PATRICIA SIERRA: ¿Cómo decírmelo?, ¡Vamos a sacarlo de ahí!, eso es lo que importa.

HÉCTOR HERRERA: No te he terminado de contar.

JUANA PATRICIA SIERRA: ¿Qué le pasa a mi hermano?

HÉCTOR HERRERA: Ya conoces el protocolo de llevarlo sólo para hacerle pagar una multa; pues él es ciudadano estadounidense, pero quisieron asustarlo y lo metieron al interrogatorio, todo iba bien hasta que él escuchó lo que pasaba en el otro cuarto, entendió los gritos en español de una mexicana y el como un chota hijo de su chingada madre la empezó a golpear y a desagarrar el vestido. Ya sabes como era tu carnal… ¡Seis tiros de cohete!

La reacción  de la joven es instantánea comienza a llorar con un dolor desgarrado, al principio se cubre el rostro con sus manos, pero no tarda mucho en refugiarse en el hombro de su amigo que a la vez la consuela. Dicha escena durará lo suficiente para que sea verosímil, pero sin tampoco exceder en tiempo.

 

JUANA PATRICIA SIERRA: ¡El pinché gabacho que mató a mi hermano! ¡Quiero que sepa lo que es la pinta!

HÉCTOR HERRERA: ¡No fue un “Bolillo” y ya no podemos mandarlo al “Pintón”!

JUANA PATRICIA SIERRA: Me vale que haya sido un negro, lo quiero pudriéndose.

HÉCTOR HERRERA: Tampoco fue un “Mayate”. Fue un “Vendido” y ya pagó su culpa con sangre. La mujer que fue salvada por tu carnal; después de ver la escena intentó forcejear, pero el puto la tiró al piso y para sentirse la gran cosa le arrojó “La Fusca”, estando seguro de que no dispararía pero…

Se abrazan fraternalmente, él con un semblante de hombre duro y a la vez consolador, después de un momento ella lo mira de frente.

JUANA PATRICIA SIERRA: Hoy después de mucho tiempo, se lo que es estar sola. Al mundo no lo conocí de esa manera, me pregunto si he de poder sobrevivir sin mi hermano, si he de poder sobrevivir sin lo siempre fue parte de mí.

HÉCTOR HERRERA: ¡No estás sola!, te tienes a ti misma, antes de estar acompañada por nadie, incluso de Jaime, debes acompañarte de ti. Pues ni él ni yo, seremos capaces de darte tal compañía. (Se abrazan)

 Después de esta escena se apaga la luz y al encenderla el dibujante junto con la guionista aparecen en primer plano. Puesto que se recomienda que de ser posible hubiesen estado ausentes como en actitud de desaparecidos, a lo larga de la entrada de Juana por entre el público, de no ser posible esto, también puede ser óptimo tenerlos en aptitud de diálogo con su respectiva mímica a lo largo de los pasados acontecimientos.

EMILIO: ¡Está muy perro!, sólo espera los gestos y el entintado que les voy a poner. Pasando a otras cosas. ¡Cántala!

BETZABÉ: Ese no fue mi camino. Y eso que me hubiese gustado ser soprano, pero bueno; creo que tengo mala voz.

EMILIO: ¡No seas payasa! Ya sabes a lo que me refiero.

BETZABÉ: Se supone que también has hecho tiras, sabes que todo debe de verse con sentido del humor, como lo que te voy a mostrar.

Ella hace mutis hacia uno de los cajones de su escritorio y le entrega un sobre al dibujante, él lo comienza a leer y cambia totalmente su expresión a un semblante de angustia.

EMILIO: Es compatible con lo que acabas de escribir, una compatriota es la que viene a jodernos.

UNA VOZ DESDE AFUERA: Te equivocas artista.

Entra María del Patrocinio Esparza, mujer de baja o mediana estatura vestida de saco y pantalón; morena y de rasgos propios de la mexicanidad, su semblante es duro pero no antipático. Es importante que utilice lentes oscuros y bolso de mano.

PATROCINIO: (Quitándose los lentes) Creo que la señorita ya conoce la razón de mi visita, lo mismo que tú artista. Pero por cortesía se las vuelvo a plantear. Primero que nada soy editora de Best- Seller; la única mexicana de una editorial estadounidense tal cuál estoy en representación. Y en pocas palabras: Déjense de tonterías y ya no anden de mantenidos. Se imaginan la magnitud que puede tener una novela gráfica con las características de sus personajes si la publicamos en Europa.

BETZABÉ: Eso en apariencia es algo así como una utopía y al menos yo la habría aceptado en otras circunstancias, pero no con lo que nos exiges en tus políticas editoriales  y mucho menos con lo que…

EMILIO: ¡Con las pendejadas que has dicho de los guiones de Betzabé!

PATROCINIO: ¿Me estás diciendo pendeja?

BETZABÉ: Si se trata de decir la verdad. ¡Tú lo has dicho! ¡Cómo nos puedes exigir eso!

Los personajes del cómic entran al escenario por ambos extremos, ahora en estado de fantasmas, aparecen está vez como seres inexistentes. Héctor estará a un lado de Emilio mirándolo con su típico semblante de hombre duro, mientras que Juana se colocará a un costado de Betzabé, tomándola del hombro y mirando de manera despectiva a Patrocinio.

JUANA: (A Betzabé) Mucho se ha dicho en relación al personaje del cómic. Respecto a que tenemos todas las perspectivas que marca el dibujo y todo el delineamiento que exige la literatura. Razón de más por lo que quizás seamos los más afortunados al tener todos los elementos estéticos de la gráfica y las letras, por ello mismo, tengo el derecho de hablar en mi defensa y protesto por lo que ahora está pidiendo esta mujer: Quitarme mis rasgos físicos y mi situación social, sólo porqué según ella es machista que me vista de “Ruquita del Barrio”. Además de que una mujer de la calle no es un buen ejemplo para las jovencitas.

Ella se acerca a Emilio que está congelado y le habla con un tono de voz fuerte.

JUANA: ¡Vamos! Ponme grandes ojos redondos, quítame estas prendas, diséñame una minifalda que deje ver una ropa interior supuestamente estética.

Se acerca ahora a Betzabé y también le habla al oído.

JUANA: ¿Y tú? ¡Destrúyeme! De ser lo que soy me vas a convertir en la joven popular y atractiva del “High School”. ¿Me vas a quitar la fortaleza femenina para hablarles a las lectoras de frente?, decirles todas las verdades que necesitan saber y que nadie del dice en estos tiempos, se los debo de decir como ente que soy, pues sí existo por la sencilla razón de que tú y él me han creado. ¡Decídanse!

Ella sale del escenario haciendo algunos pasos de danza; pero no en la aptitud congelada de estar dentro de una viñeta y en esta ocasión sólo sale por uno de los extremos de la escenografía.

PATROCINIO: Nosotros tres además de pertenecer a una misma nacionalidad, somos universitarios. (A ella) No sé como puedes tú, que se supone eres experta en Lengua y  Gramática; utilizar un léxico cargado de palabras despectivas, y tú eres todavía peor: Una mujer vestida de payaso, un hombre que representa a una música en contra de las religiones y que fomenta el odio, pero lo peor son esos rasgos que les pones: ¡Parecen indios!, ¿Eso es lo que quieres mostrar? (A ella) Aunque no te quedas atrás con el machismo que escribes. ¿O me confundo? ¿No te parece que eres una traidora a tu sexo?

BETZABÉ: No. Más bien compruebo con mujeres como tú, el orgullo de no hacerme pendeja yo sola, de no buscar un machismo que no existe y que comprueba la hipótesis de que la gran mayoría de las veces es la propia mujer mexicana la que lo provoca o busca. Y te diré que en este caso varias escritoras chicanas me han felicitado por el semblante de mi personaje femenino. ¡Semblante que no le vas a quitar!

PATROCINIO: Caso perdido. (A Emilio) Bueno; puede seas tú más inteligente. ¿Qué te parece dejar de dibujar historias de gringos en ropa interior para ilustrar Best-Seller? Aunque preferiría que utilices el estilo japonés, pues por su novedad está reportando muchas buenas ventas y creo que lo mejor será que lo utilices en las siguientes ilustraciones.

EMILIO: (Con sonrisa maliciosa) Sabes… Me recuerdas un poco a la madre de mi hijo y en estos momentos me siento feliz de que me haya dejado.

PATROCINIO: ¡Un macho mexicano! ¡Qué vergüenza! Embarazar a una mujer y dejarla sola con una criatura.

EMILIO: ¿No entendiste buey? ¡Fue la vieja la que me dejó a mí! Soy un padre soltero, tengo que pagarle a una nodriza. Y sabes… Eso me ha afectado mucho en mi vida cotidiana, cada vez que salgo con una dama no busco tanto el amor de mis sueños o esas cosas, busco una madre para mi hijo. Y en relación a tu ofrecimiento, te diré que el dibujante soy yo; pero no uno cualquiera, sino de historietas. Cosa que me ha costado muchísimo trabajo.

PATROCINIO: ¡Nunca vas a ser un empresario! ¿Te conformas con eso?

EMILIO: Aunque sean típicos gringos con los calzones de fuera que representan la forma de vida e ideología estadounidense, voy a seguirlos dibujando porqué forman parte de mi modo de vida: El Cómic. Y de una cosa estoy seguro, no les pongo los típicos músculos exagerados que le impediría al personaje realizar cualquier movimiento de existir en el mundo real. ¡Soy original! Tengo un estilo y ante todo me interesa mantenerlo, pues de otra manera dejaría de ser artista.  Ni voy a copiar estilos japoneses, ni estilos de otros autores norteamericanos, ni siquiera europeos. Todos ellos los conozco en mi formación como dibujante de historias en cuadros; pero me he atrevido a pensar y tratar de adaptar un estilo gráfico muy propio de los muralistas, sólo que en una nueva forma de arte.

PATROCINIO: ¡Están locos! ¿Saben? Leí el currículum de ambos y en la única cosa en la que coinciden es que los dos han trabajado como editores independientes. Me imagino que saben que la intención de editar libros y revistas no es otra que vender el producto. ¿No les duele lo que le está pasando a esta obra de su autoría?

BETZABÉ: Por una parte me duele, y por otra sé que se cumple mi máximo cometido como escritora: ¡Crear una auténtica literatura con todas sus reglas y que a la vez tenga un compromiso social!, me enorgullece la buena crítica aunque no deja de pesarme este “Star System”. Lo bueno es que estoy haciendo lo que creo que me corresponde para cambiar al mundo. Lo logré o no, me consta que estoy poniendo mi grano de arena.

EMILIO: Hay una buena diferencia entre crear personajes venderlos sólo como parte de un anuncio publicitario y darles auténticamente vida. A mí no nada más me importa venderlos y hacerlos artesanales, sino de culto. Eso sólo lo he podido lograr hasta el día de hoy en el que hice equipo con los diálogos de esta muchacha. Y hablando específicamente del “Comic Book” de los gringos, sólo te diré que su peor enemigo no es el típico “Súper Villano”, sino la misma Mercadotecnia.

PATROCINIO: ¡Pues vivan como les dé su regalada gana! No va a pasar mucho tiempo en que ambos se queden en la calle (Sale muy disgustada).

Ambos se quedan un momento inmóviles y después se miran con una sonrisa maliciosa.

EMILIO: ¿Escuchaste lo que dijo? Me dijo que mis personajes tienen cara de indios. Y te hecho en cara que tus diálogos femeninos tienen una verdadera semblanza. ¿Estas pensando lo mismo que yo?

BETZABÉ: ¿Necesitas que te dé una respuesta? ¿O basta con decir una cosa?

AMBOS: ¡A toda madre!

Chocan las manos en aptitud de camaradería y él la abraza fraternalmente. Al mismo tiempo entran los otros dos personajes de nuevo en aptitud de fantasmas, ambos con bastante júbilo,  llega un momento en que también se abrazan.

AMBOS PERSONAJES: ¡Esos son nuestros creadores!

Después de dicho acto fraternal, Betzabé hace mutis de recoger su libreta de notas del sofá. Y Emilio la espera en aptitud expectante lo mismo que los personajes que se relacionarán con ellos a manera de fantasmas.

BETZABÉ: Ahora ya sé que final darle al guión. ¡Pues es lo mismo que acabo de vivir!

Ambos creadores salen del escenario mientras sus entes de ficción se miran fijamente y de manera maliciosa.

JUANA: (Al público) ¿Saben algo? Este greñudo y yo queremos mantener nuestra existencia, pero nuestra existencia auténtica, pues cuando un personaje de ficción pierde su identidad en consecuencia deja de existir. Yo no sería lo que soy si le hicieran caso a esa vieja pendeja.

HÉCTOR: Ni yo, además de que necesitamos de este par para hacer felices a miles de potenciales fans en el mundo. Por lo tanto, desde ahora tenemos que tomar cartas en el asunto Juanita.

JUANA: Mucho se ha hablado sobre los entes del amor y sin meternos en metafísica les digo al menos in these moment’s  lo somos Héctor y yo.

HÉCTOR: Logramos que estos dos se enamoren y seguimos existiendo. Te lo imaginas, pareja de mexicans haciendo cómics books in U. S. A.

JUANA: Me he dado cuenta que son el uno para el otro, pero ninguno de los dos homies lo quiere admitir. Sobre todo este buey de Emilio.

HÉCTOR: ¡La neta sí! Esta ruquita de Betzabé es todo lo que ha soñado el cabrón. Juana… (Pausa) Se la tenemos que montar. (Salen y se apagan las luces)

TELÓN

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