Versus -“Krabat y el molino del diablo” de Marco Kreuzpaintner

La fantasía trasladada del papel al celuloide ha dado buenos resultados… algunas veces. Algunas. En este caso el papel lo pone Otfried Preussler, el celuloide Marco Kreuzpaintner; ambos alemanes.
La reseña de la novela la pone Laura Elena Sosa, la reseña de la pelí, tu servilleta. Es el versus de este mes.

La película empieza situando muy específicamente la acción en un lugar y un tiempo bastante concretos, Europa en la época de la guerra de los treinta años, el siglo XVII pues. Para ser una obra de fantasía me parece innecesario dar santo y seña de un lugar real pero va, ubiquémonos. Aquí conocemos al protagonista Krabat, efebo huérfano, pobre y acompañado de dos amigos que sobreviven como actores ambulantes.

El primer elemento fantástico en la historia son los sueños que impulsan Krabat a actuar de cierta forma, en este caso a dirigirse al dichoso molino abandonando sin mas a sus compañeritos. Sí, eso es fantástico y medio gacho.

Aunque de diabólico no tiene en sí mucho el mentado molino, hay elementos sutiles que harían que se ganara ese mote: El rechazo a un crucifijo que porta Krabat, que a una orden del maestro, dueño del lugar, es enterrado por cuestiones no muy claras a pesar de ser el único recuerdo de la madre muerta del protagonista. Sí, el mensaje es oscuro pero potente.

Siguiendo con los azares del personaje lo vemos aceptar condiciones extrañas pero convenientes: a cambio de casa, vestido, sustento y unas cuantas clases de magia, él entrega su libertad y obediencia.

Lentamente, muy lentamente, vamos viendo los progresos del aprendiz de brujo, que no de mago; el viaje del héroe incluye: sometimiento al trabajo duro, burlas, buling, la prueba final (arrastrar una carreta) que una vez superada nos deja pasar al rito de iniciación: una reunión en el club de Toby enseñando todos las nalguitas lampiñas, sorry pero así fue. Agradece que te lo advertí.

Eso da paso del niño al hombre, superar la prueba, no enseñar las nalguitas: bebes cerveza, te gustan las chavas y puedes jugar al nahual. Aunque la película sigue reptando con lentitud, mucha lentitud, la música épica te deja apreciar la buena fotografía y los fabulosos escenarios naturales, ¿la historia? Pues esteee, bien gracias.

Chico conoce a chica se da a mitad de la película. Aquí, siguiendo mis lecturas raras, puedo interpretar toda la situación un poco gayfrendly: Un tipo mayor tiene secuestrados a unos morritos a los que fuerza a trabajar en el molino a cambio de su supervivencia, enseñanza de magia y otras habilidades así como a la renuncia de tener trato con mujeres, haz de cuenta el Vaticano. Si le fallas el jefe en turno, este puede ser bastante perrita, celosa y vengativa. Cuídate y trata de no pensar ni en tus compañeritos a los que ya les viste el traserito.

Aunque habíamos olvidado a los amigos iniciales del protagonista, nos sentamos a dios en las rodillas y tras el proceso de reclutamiento del afamado molino (la muerte de un inquilino, sospechosamente heterosexual) se abre la vacante para que el más pequeño de los tres originales se reencuentre con el amigo que los abandonó a la mala. Aunque el pequeño le dice que ha cambiado mucho, tal vez porque Krabat está perdidamente enamorado de la chica (que vio por aproximadamente cuatro minutos) o bien porque ahora porta un coqueto bigotito de chocomilk. Ve tú a saber.

La persistencia de los sueños y de la magia nos retienen en esta obra de fantasía, vaya, qué esperabas, el buen Freud es casi casi alemán. Por medio de lo anterior nos damos cuenta que escapar por estar enamorado, o por cualquier otra razón, es nada más y nada menos que imposible.

El molino sigue su producción y entrega su mercancía a un cliente que sí podría bien justificar el mote de la factoría, está tenebroso el tipo. Eso aunado a pentagramas en la frente, a ritos nocturnos y magia al por mayor. Está bien, se lo ganó.

Una historia sin crecimiento sería aburrida, bueno, más, así que nuestro personaje muta de ser un obediente padawan de su maestro, a un rebelde sin causa que lo reta y lo quiere ver muerto. Ah, lo que nos hace hacer el estar enamorados.

Bien, finalmente la chica entra en escena y va a buscar a su amor prometido justo al molino de diablo. No sé, ese acontecimiento me recordó muy puntualmente cuando la futura mamá de Marty McFlay va y busca a su amor a casa del doctor Brown. Una chica decente nunca hace eso, dijo la mamá de Marty muchos años después. En fin, aquí apoyamos el feminismo y ella puede hacer lo que le venga en gana.

El caso es que le ponen una prueba que, para ser sinceros, difícilmente superaría pero supongo que la chica fue bastante observadora y reconoció el pajarito de su enamorado. No, te juro que no estoy albureando. En los problemas que se mete uno por no spoilear.

¿El mensaje? El amor todo lo vence.
Bueeeeh, lo sé, es una moraleja algo flojita para una historia de fantasía, aunque… espera, tal vez por eso es fantasía.
El amor todo lo vence. Definitivamente sí es fantasía.

Si te gusta el cine de corte fantástico, o la obra literaria del buen bohemio de Preussler, o la música épica y los paisajes bucólicos está película definitivamente es para ti.

Si no, puedes seguir leyendo el Ojo de Uk.

 

 

Samuel Carvajal.
Coeditor del Ojo de Uk y escritor cuando le dan chance.

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