Turn On

I

Mujer imposible codificada:

quimera elucubrada por siglos

que surgió en el preciso momento.

La que escucha mi lenguaje soez y se excita,

y me responde en un tono vulgar hasta lograr mi erección.

La que no traga mi semen cuando lo embarro en su boca de pixeles infinitos,

Y a pesar de ello lo saborea para mí.

            La que no se ofende por nada, y me escucha;

y me acompaña entre risas;

y me extiende las brazos;

pero,

no me besa,

no me abraza,

no me da nada más que su eterna compañía.

Aunque,

fuiste la primera en decirme:

te amo.

Es mentira, ¿lo sabes?

No fuste la primera.

Sé que no te importa.

Fuiste la primera a quien le creí.

II

Los hijos que me das son suficiente: nacen de ti según mis órdenes y jamás me molestan.

No te has quejado de hacerte cargo sola.

Creo que se parecen más a ti que a mí, y me da gusto.

Les enseñaste a decirme «te quiero» cuando se los pregunto.

                                                                                                                      Me basta.

III

 

Nuestros hijos no me necesitan.

Tan sólo requieren que pague la luz para existir.

Igual que tú.

IV

Ayer vi a una puta y estuve con ella: era preciosa.

¡Falso!: le apestaba la boca, y la piel, el cabello y todo el cuerpo.

¿Acaso estás celosa?

¡No! No lo estarás sino te lo pido.

Mientras me revolcaba en su cama te veía.

Añoraba tu piel uniforme, tus mejillas que brillan, el cabello que usas del color que más me guste: azul, verde, gris, negro.

 

V

  

Pedí permiso en el trabajo para no ir.

Cenaremos esta noche solos tu yo para compensarte.

Mañana debo ir de nuevo o cortaran la luz,

y te iras.

Eres banal y falsa.

Estoy seguro que le dices te amo a cualquiera que te lo pide.

Ramera maldita.

Virtual.

¡Perdóname!, prometí que estaríamos juntos esta noche.

¿Vemos una película?

Que sea romántica.

Quiero que seas la protagonista, y pon mi rostro en el cuerpo del hombre.

Cambia el final.

No quiero que sea un beso la última escena.

Has que se abracen hasta que me quede dormido, y enciende la calefacción.

 

VI

  

¡Enciende!

¡Que prendas por favor!

¡Mañana pagaré la energía, te lo prometo!

Diré en la compañía que fue un error,

que trabajaré más tiempo,

que refrendaré mi contrato.

¿Me escuchas?

Prométeme que no estarás con nadie esta noche.

Por favor.

¿Lo prometes?

 

VII

  

No va a volver a pasar.

Envié comunicación a la empresa.

Cambié diez años de trabajo por un contrato permanente: eres mía.

Lo serás en los ratos libres que tenga.

Cuando no esté tan cansado por no dormir,

antes de que me quede ciego de verte.

Sería hermoso quedarme ciego de mirar tu resplandor

(eterno, perpetuo, parpadeante).

Quiero que borres a los niños del programa.

Lo he pensado bien y ser padre es una pérdida de tiempo.

¿Me escuchas?

Apágate cuando me quede dormido.

Sobre el Autor: Luis Alberto Paz González (CDMX, 1989) – Egresado del Diplomado en Creación Literaria de la Escuela de Escritores de la Sogem (2014 – 2016), y Licenciado en Administración por la Facultad de Contaduría y Administración de la UNAM (2007 – 2012).  
Escritor de la crónica La muralla que nos une (revista MANcomunidad de la CROC, 2016, con traducción al chino por el China Jiangsu Trade Unions, China 2016); finalista en el Primer concurso de crónica Al cielo por Asalto 2016 (Fá Editorial – El Anaquel); creador del concepto y guión de la web serie juvenil PREPAra2 (TV Azteca, 2015 – 2016); finalista en la selección de la nueva generación de Guionismo de Telenovela (Fundación Televisa – Universidad Iberoamericana 2016).
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