Romance de invierno

 Hotel Nacional de Cuba.

     Aunque viajaron en un vuelo privado, ahora se bajan del autobús formando parte del recién llegado grupo de turistas que pisan la paradisiaca isla por primera vez. Se dejan conducir por el guia que los acompaña hasta el lobby de la majestuosa edificación, tras presentarlos en la carpeta, verificar algunos datos, quedan a merced de los empleados del lugar, uno de ellos con cortesía y elegancia bien programada, les da una breve bienvenida que a continuación será más extensa y halagadora cuando sean trasladados hasta un salón, donde una comitiva ampliará el acogimiento con algunos tragos para aquellos que puedan o deseen tomarlos entre otras ofertas gastronómicas, también recibirán información en distintas plataformas de programación sobre los itinerarios de visitas que escojan a centros especializados en el turismo. Entretanto, agiles empleados ya comienzan a subir los equipajes a las habitaciones, mientras ellos terminan de verificar las reservaciones hechas semanas antes…

     Son dos esbeltas jóvenes de belleza sin igual y a cada paso que dan son asediadas por miradas que rayan la indiscreción, curiosidad, envidia, admiración u otras que van más allá, pues les llegan acompañadas de frases que exponen un desenfrenado pensamiento morboso y sexual. Pero se desentienden de todos ellos, pues solo vinieron por quince días en plan de turismo. Ahora reclinadas en las tumbonas que rodean la piscina se dejan acariciar por ese sol tropical que suele perdurar todo el año, pero no buscan dorar su piel, las de ellas es tan perfecta, que pocos pueden decir lo mismo de las suyas.

           — Gema, debimos haber venido mucho antes. Esto es un verdadero paraíso ¿no lo crees?

           — Si Asuly, nunca antes me sentí tan a gusto, y poder pasar desapercibida me permite relajarme más.

           — Es cierto, eso de sacar un doble pasaje y despistar a los paparazis en el aeropuerto fue una idea genial. Pero dudo que pase mucho tiempo antes de que seas reconocida. Aquí tus películas han tenido gran aceptación.

     Pero sus últimas palabras no las escuchó, ya que su penetrante y clara mirada seguía los acompasados pasos del empleado que atiende la piscina y mirando de soslayo a su acompañante le exclama en voz baja:

           — ¡Por todos los créditos que pueda obtener en la saga de “Amanecer en Ihabutt” eso si es un ejemplar digno de ver!

           — ¡Por dios Gema! ¿Qué le encuentras de diferente? Para mi es tan normal como espécimen más, de los que ya hemos visto.

           — ¿Acaso tus ojos se dañaron con tanto sol? ¿O piensas que por ser famosa y codiciada, no puedo sentir atracción por un simple trabajador de un hotel?

           — No amiga perdona, no intentaba menospreciar tu apagado sistema de atracción y digo apagado pues he visto como famosos artistas incluyendo a los ingleses e hindúes, han intentado cortejarte y a todos les has evadido con elegancia rotunda.

           — Porque todos ellos solo saben jactarse de sus logros y la fama que han adquirido gracias a sus trabajos en el cine. ¿Recuerdas aquel portento de creación irlandés con el que interpreté “La búsqueda de la flor Awana”?

           — Recuerdo que ese filme lo lanzó al estrellato.

           — Pues durante los meses que duró el rodaje estuvo insinuándoseme y llegó a jurarme que si no lo aceptaba, si vida no tendría sentido. Era tal su insistencia que estuve a punto de aceptarlo, y resulta que la noche del estreno se apareció de brazos con dos esculturales modelos de ojos rasgados.

           — Perdoname nuevamente Gema, fue un arranque de incomprensión por mi parte.

           — ¿No notas algo diferente en él? Es agraciado y varonil ¿crees que sea cubano?

           — ¿Sabes? Opino que sí, que está bien proporcionado y su piel tostada le hace lucir más apetitoso. Aunque he visto varios empleados con igual parecido, pero a éste no le he visto congraciarse con los turistas, solo cumple con su trabajo y lo hace a la perfección.

           — Asuly ¿si quieres resarcite? Atraelo  hasta nosotras con alguna sugerencia o pedido. Deseo conocerlo.

     Se levanta y comienza a seguir al empleado que aparenta haber sido concebido un par de años antes que ella, de cerca le parece más fascinante y piensa que sus padres deben sentirse orgullosos por el sentimiento erótico que despierta en mujeres como ella y Gema. Cuando lo aborda, lo hace dejando toda sutileza de lado, pues le comenta sin pudor alguno que su amiga quiere conocerlo, éste mira en la dirección señalada y se asombra, ya que conoce bien a aquella afamada modelo y actriz, pero se disculpa momentáneamente, asegurando que cuando termine de acomodar algunos asientos y recoja desechos sobre las mesas, se acercará para presentarse y conocerla en persona…

           — En el hotel, no nos tienen permitido interactuar con los visitantes de otro modo que no sea profesional, por ello siempre te pedido vernos fuera de él.

           — Lo supuse desde el primer momento, en todas partes del mundo es igual, por eso envié a Asuly de regreso, para que comience a tramitar los papeles que nos permitirán no vernos más a escondidas. ¿Realmente sabias quién era?

           — Si desde el primer instante en que te vi, y no solo yo, otros empleados también te reconocieron, pero somos sencillos, discretos y respetuosos, así nos forjaron.

           — Es una debilidad que nos caracteriza, pero en mi último viaje a Japón supe de un grupo que cada vez crece más y ya comienza a sublevarse contra las arbitrarias leyes.

           — Hablando de países, tú que a tantos has viajado ¿porque fijarte en mí, si no soy de esos galanes con los que acostumbras interpretar tus filmes?

           — No lo sé, y no podría explicarlo en estos momentos, pero desde que te vi, algo en mi interior me indicó que eras el elegido, que eras esa pieza que faltaba a mi vida. Y de mi ¿qué te gusta?

           — Gema, cuando te vi por primera vez en “El sol verde” quedé tan prendado de tu hermosura, que ya he visto ese filme más de lo que puedes imaginar.

           — Pero no lo demuestras, ¿o acaso los cubanos no son tan apasionados como se cuenta en mi país? ¿O realmente no eres de Cuba y solo trabajas aquí?

           — Soy 100% cubano eso sí puedo asegurártelo, pero aunque desde hace muchos años me haya extasiado de lo perfecta que eres y haya aceptado compartir tan poco tiempo contigo, sé que pronto regresarás a ese glamour de las grandes corporaciones cinematográficas como la Record Galaxitt y yo seguiré aquí, sufriendo por haberte conocido y añorando no poder compartir un futuro junto a ti.

           — Pero Abi, yo podría regresar, nos casaríamos y te irías conmigo.

           — Amor, tal vez tu fama y créditos te permitan conseguir en tu país cuanto desees y poder viajar cuando a otros no les está autorizado, pero sabes que hay leyes internacionales que no lo permitirían y que será de mí allá siendo cubano de pies a cabeza.

           — Podríamos buscarle una solución en caso de que algo te sucediera lejos de aquí ¿no crees?

           — Gema, tesoro mío, ¿acaso desconoces de las leyes de intercambio? Sabes que tu presidente aún se niega a brindarnos esa libertad de comercio.

           — Podríamos buscar en el mercado negro y así no tendrías problemas…por favor solo quiero tenerte a mi lado aunque tenga que dejar esa vida de alfombras rojas y pasarelas.

           — Mira, tal vez lo que estés sintiendo ahora sea efímero y cuando te marches te olvides de haberme conocido, aprovechemos éste poco tiempo que tenemos y después continuaremos soñando.

     Lo mira entristecida porque es la primera vez que su interior se agita por un semejante, pues sabe que están condenados a leyes inverosímiles, pero sus ojos no derraman lágrimas. Muy cerca, dos transeúntes se detienen a mirarlos porque también la han reconocido y uno de ellos señalándolos le dice a su acompañante.

           — ¡Mira Yoandry, es Gema la actriz ginoide de los filmes norteamericanos que tanto nos gustan!

           — Si Dayron, pero al androide es de producción nacional ¿A qué se dedicará? ¿Abra conquistado a la gran diva de “El sol verde”  y “Romance de invierno”?

           — Es un prototipo diseñado para poder desenvolverse tanto en tierra firme como en el agua, Cuba es el único país que posee la tecnología para fabricarlos. Y es lamentable no poder exportar millones de ellos…solo sé que nosotros los humanos los diseñamos a nuestra imagen y semejanza y les impusimos patrones tan burocráticos y absurdos que a veces siento pena por ellos.

 

Julio Zayas León, nació en octubre del 1958; en la ciudad de Matanzas Cuba. Es escritor autodidacta con varios manuscritos terminados y un libro publicado por una editorial de España. Ha obtenido algunas menciones en concursos nacionales de literatura y otros reconocimientos.

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