Bajo Scapa Flow

Perdimos el concepto total del día y de la noche, estábamos a la deriva en medio de la oscuridad del mar Atlántico. Habíamos combatido contra los Alemanes durante más de ocho horas consecutivas, nuestros cuerpos y sobre todo espíritus, estaban cansados, dolidos, agotados. Después de la intensa lucha hundimos al menos a cuatro U-Boots, esos submarinos Nazis, el infierno se había desatado en la superficie cuando esos imbéciles alemanes liderados por el tal Almirante Dönitz hundieron el acorazado Royal Oaks, dejando incomunicado al puerto Inglés y cortos por más de 900,000 toneladas de abastecimiento, fue cuando entramos en acción. Nuestras órdenes eran sencillas: hundir Nazis. Nuestros torpedos eran certeros, potentes, mortales. Los de ellos erraban por pocos metros a nuestras defensas, fue cruento, fue preciso, éramos mejores que ellos, pero ellos se adelantaban a nuestros planes dejando asilada a toda Inglaterra, ¡bastardos!

Llevábamos la ventaja táctica y militar, pero no contábamos con su arma principal, un enorme submarino preciso llamado Bismark. No nos golpeó de lleno pero si lo suficientemente cerca para hacernos parecer destinados a abrazar a la dama muerte. Su disparo explotó a cinco metros de nuestra coraza, desmantelando las secciones de los motores eléctricos, dejándonos como un gigantesco esqueleto de metal moribundo. Hundiéndonos hacia un enorme abismo azul oscuro. Tardamos horas en drenar el agua de la maquinaria eléctrica con lo que teníamos en la sección de las máquinas de diésel, perdimos a nueve buenos hombres, reiniciamos los sistemas de navegación, el sonar funcionaba a la perfección, pero no podíamos ver nada por kilómetros a la redonda, y nuestra maquinaria aún estaba a horas de un perfecto funcionamiento. El puente del submarino era un cementerio de silencio y dudas, todos los tripulantes tenían un rostro cenizo y lleno de incertidumbre. Mi labor era mantener la calma y el orden, convencerlos de que todo estaría bien y por supuesto, buscar un modo de salir de ahí.

Las luces se reiniciaron, prendieron de la nada, arrancando motores externos extras y la mayoría de las turbinas, un zumbido despertó nuestro sentido de supervivencia, todos dentro del puente comenzaron a mover palancas,  botones y leer mapas y sonares. Buscamos arrecifes naturales dentro del mapa topográfico para tener una dirección segura, pero al parecer habíamos caído en un abismo interminable, pues seguíamos bajando lentamente.

Fredericksen, uno de los navegantes, detectó una masa en movimiento hacia nosotros, el radar lo mostraba como un objeto tres veces más grande que nuestro submarino “El Arca”, nos preparamos para lo peor, nos sostuvimos hasta con las mismas uñas de los barrotes de metal que formaban el puente y los controles de mando, estábamos listos para el impacto, cuando la masa en el radar se desvió de una manera sorprendentemente rápida. Escuchamos un sonido metálico, acuático, como un gorgojo amortiguado. Después el más absoluto de los silencios.

Ordené el encendido de las luces guías, están a los lados del Arca, sólo los usábamos al momento de explorar el fondo de la bahía de Scapa Flow, en busca de sobrevivientes. Me dirigí a la sección de torpedos, ahí teníamos una ventanilla de dos metros por uno y medio de cristal reforzado de veintiocho milímetros, diseñado para soportar la presión de ocho atmósferas, me asomé por ahí y lo único que alcancé a ver era una oscura profundidad azul. Luego…. Luego vino la pared.

Desde arriba, en el puente y por radio, Fredericksen reportó que la masa gigante se acercaba de nuevo, y tres más, me asomé por la ventanilla, directo a las luces, ordené maniobras evasivas, el Arca comenzó a inclinarse a estribor y ahí lo vi, lo que parecía una pared gigantesca no era sino la superficie de una creatura enorme, tenía un cuerpo alargado, pero terminaba en puntas diseccionadas en cuatro o seis piezas, pude ver al menos tres juegos de ojos, unos más grandes que los otros, las escamas que rodeaban a la creatura brillaban como el jade y el oro cuando las luces lo golpeaba, luego vinieron los demás. Primero dos, luego tres más, nadaban a lo lejos del primero que se nos apareció junto al Arca, la maniobra del submarino era lenta en comparación a la forma de moverse de aquellas cosas, pensé en disparar uno o dos torpedos, pero sentí que sería una estupidez.

Me di cuenta de que el Arca, con sus 75.3 metros de largo, sus seis tubos llenos de torpedos y sus maniobras militares, era como una pequeña costra a un lado de esos monstruos. La tripulación se mantenía callada, esperaban lo peor. Escuchaban los sonidos de aquellas cosas a través del casco de la nave y aun así, nerviosos, esperaban mis órdenes y yo no dejaba de ver ese hermoso espectáculo. Las creaturas se movían en una danza coordinada, sabían que estábamos ahí y sin embargo no hacían nada que pareciera amenazante. Robertson, insistía en atacar primero, pero ¿cómo hacerlo? Si aquello era lo más glorioso de ver. Fue Frederickson quien nos sacó de nuestro estupor al advertirnos sobre una masa geológica en movimiento, el fondo marino tan próximo a nosotros comenzó a moverse, “delante de nosotros” gritó al final el muchacho, guiándose por el sonar. Mis ojos vieron la majestuosidad de aquello que se levantaba, sus ojos, enormes y antiguos, eran de un rojo brillante, unas manos que bien pudieron habernos aplastado a la menor provocación se alzaron de las profundidades, el Arca comenzó a estremecerse, temblar, sacudirse, virar, las alarmas no se dejaron esperar, las luces de todo el submarino cambiaron a rojo, los almirantes del puente dieron la orden de disparar a lo que fuera que estuviera allá, dentro de los abismos.

El sonido del disparo casi me deja sordo, trastabille por todo el pasillo de la sección hasta salir de ahí, todo temblaba, todo rugía, el agua comenzó a entrar por todos lados. Corrí lo más rápido que pude hasta el puente, los almirantes y demás cuerpos de defensa no sabían qué hacer, hasta que el llamado del área de motores informó que todo estaba listo, el Arca volvió a tener la fuerza para elevarse y salir de ahí. Los motores rugieron, el grito de los tripulantes hizo eco por todo el submarino, saldríamos de ahí, llegaríamos a la superficie y volveríamos a la carga contra los Nazis y esas cosas que vi… que vimos… serían como si nunca hubieran existido.

Sentimos como nos elevábamos, cómo retomábamos el rumbo a Scapa Flow y de pronto nos detuvimos, fue un impacto, los que estábamos de pie caímos a la cubierta, estampando rostros, rodillas y brazos al piso, otros se sujetaban como podían a las barandillas o los controles de mando, el caos y el miedo comenzaba a reinar ahí dentro, yo sabía lo que pasaba, pero, ¿ellos me creerían? El Arca comenzó a temblar y sacudirse, el metal comenzó a chirriar, el casco se agrietó y el agua comenzó a inundarlo todo, la tripulación… aún ahora escucho sus gritos de histeria y miedo. El Arca estaba perdida, condenada. Mi último pensamiento consiente, antes de  que el agua llenara todo el puente fue “Sálvame” y la oscuridad nos tragó.

 La bahía de Scapa Flow se llenó con los cientos de cadáveres que flotaban por toda la orilla después de la batalla del Atlántico, ingleses, alemanes, hombres, niños, piezas de metal, de comida, de armas. Ahí me encontraron, un milagro decían, y de cierto modo así fue. Cuando me examinaron notaron que mis ojos tenían un tinte negro alrededor del iris y este a su vez tenia pigmentaciones amarillas, decían que había sido a causa de la presión del mar, pero yo sabía la verdad.

Al final de mi vida, allí en las profundidades, me rendí.
Pero no para morir, sino para servir a ese Dios de las profundidades.
A ese Dios que anhela conocer el nuevo mundo en el que despertó.
A ese Dios que lo ve todo a través de mí.
A ese Dios que desconoce la bondad y el perdón.
A ese Dios que regresó a reclamar lo suyo y a los suyos.
¡Y yo seré su guía!

 

Sobre el Autor: Jorge Robles (Gomez Palacio, Dgo) – Diseñador Gráfico, ilustrador y escritor,autor de la mini serie en cómic “2010” y artista del cómic oficial del equipo profesional de basketbol de La Laguna, los Algodoneros, titulado “ALG”

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