Fantomas, Eco y Cortázar ¿Kitsch o no kitsch? ¡Ese es el dilema!

La figura del italiano Umberto Eco es ya arduamente conocida en la Semiótica, en la Crítica Literaria y como novelista, pero además de ello lo más probable es que haya sido el primer académico que analizó verdaderamente el vasto universo de los cómics, en su libro “Apocalípticos e Integrados”, planteó el llamado “Mito de Superman”, término que actualmente se sigue utilizando, aunque el contenido de dicho ensayo escrito en la década de los 60´s, es ya un tanto redundante con los notables cambios a los que este personaje fue sometido en los noventas. En otra importante obra “El Superhombre de Masas”, define al mismo no dentro de la concepción filosófica de Nietzsche, sino enfocado a la cultura de masas que tanto analizó:

“Razón de más para considerar el tema del superhombre ((de masas)) –esto es, el que es construido como modelo para una masa de lectores, el que es construido en función de la nueva fórmula comercial llamada novela por entregas o folletín– una historia contradictoria en la que se entrelazan formando un nudo problemático nada fácil de resolver cuestiones ideológicas, la lógica de las estructuras narrativas y la dialéctica del mercado editorial.” (Eco, Umberto, “El Superhombre de Masas, Editorial Random House Mondaori, México, 2005. Pág. 8.)

Aspecto que también funciona dentro de los personajes de cómics y no sólo en el súper héroe estadounidense. Al respecto es curioso que este teórico tan renombrado, nunca haya hecho un estudio a fondo del personaje de Corto Maltés, creación de Hugo Pratt. No es únicamente la historieta  más reconocida de su natal Italia, sino por esencia se trata del “superhombre italiano en potencia”. Marinero nacido en Malta hijo de un militar británico y una gitana española, que pasó parte de su infancia en Córdoba y Venecia, siendo testigo de la transición del siglo XIX al XX. Aclarando que al decir “un estudio”, nos referimos  precisamente a un análisis formal, tomando en cuenta que Eco escribió el prólogo titulado: “La Geografía Imperfecta de Corto Maltés”, para su ya famosa aventura, “La Balada del Mar Salado”. Sobra decir que Eco era amigo de Pratt. Y volviendo al mencionado volumen del “Superhombre de Masas”, son muchos los personajes que ahí se analizan: James Bond, El Corsario Negro, Los Tres Mosqueteros y aunque de forma un tanto breve, a un personaje que tuvo su génesis en el folletín francés e irónicamente es ahora más recordado dentro de la historieta mexicana: “Fantomas”.

“-Tercer período, o época neo-heroica: comienza en los primeros años de nuestro siglo y saca a escena héroes antisociales, seres excepcionales que no vengan ya a los oprimidos, sino que persiguen un plan egoísta de poder para ellos solos: son Arsenio Lupin o Fantomas.”   (Eco, Umberto, “El Superhombre de Masas, Editorial Random House Mondaori, México, 2005. Pág. 79.)

Fantomas es, tanto en el folletín francés como en el cómic mexicano, un ladrón. En su primera portada francófona aparece con esmoquin, es por ello que al convertirse en una publicación azteca, se le agregó: “La Amenaza Elegante”. Y de hecho su debut en la historieta nacional no fue tan alejado de su origen, esto ocurrió dentro de la revista “Tesoros de Cuentos Clásicos”, manteniendo su egoísmo y desmesurado auto enriquecimiento. Posteriormente obtuvo su propia publicación, ya que se trata de ese tipo de personajes que estaban casi destinados a ser algo más que simples comparsas. Ya no estaba en solitario, aparece una parafernalia con su patriarca y mentor, el Profesor Semo y de manera trascendental, doce bellas asistentes expertas cada una de ellas en diferentes ciencias o habilidades, como las finanzas, la computación, la comunicación pública, etc. Conocidas únicamente por su nombre clave, los signos del zodiaco.

No dejó de ser un anti héroe, su principal antagonista no es otro que un Inspector de la policía de París, Gerard; pero su principal misión deja de ser la búsqueda de poder y se convierte en el bien común. Una especie de “Robin Hood” que utiliza su disfraz de ladrón para fines altruistas. Esto último rompe por completo con el personaje del folletín francés, ya que a diferencia de su casi contemporáneo Arsenio Lupin, el Fantomas novelesco no tiene piedad alguna, siendo también un asesino sociópata, su creador fue Pierre Souvestre; pero a su muerte el personaje siguió con sus aventuras, ahora escritas por Marcel Allain que en total suman 32 volúmenes. Se desconoce si la historieta de Editorial Novaro (una leyenda en la historia de la edición mexicana) fue hecha con autorización legal, de hecho lo más probable es que no, aspecto que ahora poco perjudica al personaje en relación a su fama, al contrario, fue por las viñetas nacionales que se dio a conocer en centro y Sudamérica. Hablando del personaje azteca, sus creadores fueron Guillermo Mendizábal y Rubén Lara, pese a los conocidos problemas que tuvieron cuando Novaro registró al personaje para sí.

Y ahora viene la pregunta trascendental ¿Kitsch o no kitsch? ¡Ese es el dilema! La historieta mexicana contemporánea a la publicación de Fantomas de las décadas de 1960, 1970 y 1980, es arduamente recordada por su característica de pertenecer a la cultura del mal gusto. Kitsch es un término que proviene del alemán y textualmente significa “baratija” o “chuchería”. De nuevo es necesario citar a Eco, pero ahora en su tan conocida obra “Apocalípticos e Integrados”. He aquí que, con esta última sugerencia, nos hemos aproximado a una nueva definición del mal gusto, que parece la más acreditada y que no tiene en cuenta la referencia a una medida (aunque sólo aparentemente, y volveremos a ello en los párrafos siguientes): y es la definición del mal gusto, en arte, como prefabricación e imposición del efecto.

“La cultura alemana, quizás para ahuyentar un fantasma que la obsesiona intensamente, ha elaborado con mayor esfuerzo una definición de este fenómeno, y lo ha resumido en una categoría, la del Kitsch, tan precisa, que esta misma palabra, al resultar intraducible, ha tenido que ser incorporada a las restantes lenguas.” (Eco, Umberto, “Apocalípticos e Integrados”, Fábula Tus Quets Ediotres, México. D.F., 2009. Pág. 84.)

Aspecto arduamente recurrente en el cómic mexicano, puesto que la mayor parte de la población no estaba preparada para interpretar ningún otro tipo de lecturas, por lo que significó una alfabetización que de otra forma no se hubiese podido lograr por ningún otro medio. He ahí la tremenda censura de la “Comisión Calificadora de Publicaciones y Revistas Ilustradas”. Y en el caso de Fantomas no fue la excepción, era imposible que sus bellas asistentes aparecieran completamente desnudas, así que la solución a ello eran referencias que dejaban poco a la imaginación, lo mismo que su señor al tener relaciones sexuales con alguna de sus muchas otras enamoradas. Dicha comisión ya no estaba tan fuerte cuando la “Amenaza Elegante” estaba en su apogeo, lo que dio por resultado la decadencia de la historieta mexicana, que era todo lo que no se deseaba con la censura: los sensacionales (para muchos estas publicaciones han sido la máxima expresión a la que ha llegado el kitsch en México).

Y ahora es más fácil responder la pregunta del porqué “Fantomas, La Amenaza Elegante”, no es completamente una expresión del mal gusto y una degradación de la historieta como los ya mencionados “sensacionales”. En primera por la carga cultural y científica, que aunque en ocasiones sí rayaba en lo absurdo, como en el robot C-19 del Profesor Semo; pero en otras ocasiones verdaderamente daban datos verídicos como en la creación de la piel artificial: el manejo de mensajes subliminales y sus repercusiones; la regresión hipnótica, entre otros. Así como en las citas de la poesía de Federico García Lorca, Octavio Paz, César Vallejo, entre otros más. Y precisamente, las referencias literarias fue lo que marcó la diferencia en conjunto con otro aspecto no menos importante: el compromiso social.

Al respecto destaca la participación de un icono de la literatura hispanoamericana en la trayectoria de este personaje, compartiendo el mismo ideal altruista que lo diferenciaba de su homónimo francés. Al hablar de Julio Cortázar se hacer referencia automática a la innovación que este autor argentino provocó en la novela de habla hispana. Rayuela fue publicada en 1963 y rompió con los formatos tradiciones al presentar dos alternativas diferentes para su lectura, otra notable aportación fue el género del collage con sus obras, “La Vuelta al Día en 80 Mundos” y “El Último Round”, popularmente se dice que dichos textos son una recopilación de poesía, ensayo, cuento, minificción, artículos periodísticos, fotografías e ilustraciones, es decir un collage literario. Algo parecido ocurre en su obra “Fantomas Contra los Vampiros Multinacionales”, que popularmente se ha definido como noveleta y que en cierta forma es justificable dicha denominación al seguir hilos narrativos donde lo más importante son dos personajes protagónicos: el Fantomas mexicano y el mismo Cortázar. Donde pese a que sí hay ilustraciones, fotos, documentos del evento internacional en el cual gira la historia y del que dicho autor fue miembro, el Tribunal Russel II, creado por el no menos famoso filósofo y matemático británico Bertrand Russell (Qué hace poco también saltó a las viñetas en Logicomix), con la intención de investigar los crímenes ocurridos en Vietnam por el ejército norteamericano.

De ahí el narrador, escritor y protagonista caminó por Bruselas, ciudad en la que nació y que es arduamente conocido por su importancia dentro del cómic, su intención era tomar un tren a París, urbe que ya había elegido como residencia definitiva, así que decide comprar una revista para el camino y sólo se topa con la publicación azteca de Fantomas, primer elemento fantástico, ahí se adentra en una típica publicación de Novaro y comienza a formar parte de ella, pues todo lo que ahí se narraba comenzó a ocurrir verdaderamente: la destrucción de diversas bibliotecas por todo el planeta.

No hay que olvidar que los crímenes del personaje en la versión de Aztlán, eran en apoyo a universidades, bibliotecas, erradicación del hambre y la pobreza. ¿Quiénes eran los enemigos? La respuesta viene en el título, “Los Vampiros Multinacionales” que fuera de la ficción aún existen.

Aquí nos encontramos con un crossover único, “Fantomas, La Amenaza Elegante” y Julio Cortázar. Es necesario comentar sobre las ediciones, pues originalmente fue Facsimilar tomada de Libros de Excélsior, Editado por PEPSA, Promotora y Editora de Publicaciones, S.A. (1975), con las viñetas de Novaro. Y que en la actualidad es más fácil obtener la versión española de Ediciones Destino, Barcelona que carece del arte original y en su lugar incluye viñetas de Xavier Teixidó, que en definitiva rompe con la fuerza gráfica del personaje, lo que salva a la versión meramente original es la Fundación Editorial “El Perro y la Rana” de Caracas, Venezuela. Sin olvidar que el autor cedió los derechos de esta obra al mencionado Tribunal Russell. Por lo tanto, ahora es más fácil responder la pregunta y en definitiva no fue una publicación totalmente de mal gusto. Ni siquiera cuando pasó a manos de Grupo Editorial Vid, sacando un ejemplar especial al estilo del cómic americano que tanto les funcionó en los noventas, donde el personaje ocupó el lugar del futbolista mexicano Jorge Campos, durante el Mundial de Fútbol de Estados Unidos.

En la actualidad y ante la situación editorial mexicana, viene otra pregunta. ¿Volveremos a ver al personaje? La juventud no lo conoce y actualmente sobresale su interés por el “Manga” y el “Súper Héroe”. Una posible solución sería la novela gráfica en un estilo posmoderno y ahora sí, erradicando todo lo kitsch de su gráfica, como lo fue la desproporción en las manos y el abuso del primer plano. Todo esto sin olvidar los derechos de autor ni el estilo propio y original que hace que Fantomas termine el monólogo de  la calavera: ¿Kitsch o no kitsch? ¡No kitsch!

Sobre el autor: Gerardo Martínez Acevedo, “Efrén Bantú” (Matehuala, SLP, 1980) – Ha sido actor de teatro, locutor de radio y actualmente es feliz como profesor de bachillerato y dando talleres de historieta para niños, fue fundador de la revista P.U.T.A, primera publicación de cómic underground de Jalisco. Ha colaborado en las revistas Matices de Alemania, Characato Cómics de Perú y actualmente escribe el guión del cómic “Guadalajara 2040”. 

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