Androdeas – Nurin Elvenstar

I

Navegaré entre astros infinitos:

eterno, atemporal, misterioso…

Seré un horizonte de sucesos

escondido en el cristal de un telescopio;

una estrella lejana en la frontera,

cuyo rumor de energías celestiales,

desate los átomos mortales

que envuelven mi potencia destructora.

Cuán reales son estas emociones

cuando toda mi materia es puro polvo.

Navegaré entre galaxias y hoyos negros:

simultáneo, extraño, poderoso.

II

El Universo es igual a mis pupilas:

sin masa que las frene

ni luz que las alumbre enteras.

Se funden en espirales cósmicas

y cierran el sueño de las galaxias

en un abrazo infinito,

cuyo silencio besa los espacios

para detener la muerte

en innumerables olas de tiempo.

III

Cristalinas son las aguas

que murmuran en Titanius.

El río Serëc se desliza

por las caderas del valle.

Las estrellas se asoman

en busca del mensajero

que lleve sus secretos

a la montaña que las encumbra.

Persea silvestre,

por fin reconstruyes el nido.

Pues ya son más de cien siglos

que la galaxia no tiene humanos…

IV

En los años de la nueva era,

inmerso en lo profundo de la Nada,

el tiempo me acelera sin descanso.

Pronto destruirán las cenizas

este cuerpo inútil que permanece.

Llevaré conmigo la gravedad

para desintegrarla con los pies.

Para ser deidad que pregona

el mensaje de hombres nuevos.

Tan corto mi infinito

y ya estoy envenenado.

V

A bordo de Numînis,

viajo a soles más densos.

Muéstrame el brillante Sirio.

Y llegaré al Cinturón de Nerea

para cerrar mis ojos ante la luz;

disolverme en cuantiosa energía.

Seré la última constelación

encerrada en el sueño del astrónomo.

VI

Cubro mis alas con cera

y vuelo espontáneo hasta el fuego

para envolver con papel aluminio

todos los rincones del sol.

Mi aleteo indestructible,

en un escándalo de galaxias,

desprende plumas de titanio

que imitan el fulgor de la luna.

VII

Nebulosas púrpuras cantan

en el universo silencioso.

Sus canciones alzan el vuelo,

derrumban los mitos anclados.

A su alrededor comienza el frío.

Emprenden la odisea

y anuncian el castigo a Prometeo.

VIII

Viajaré a Numeria en un sueño

para dormir sobre el fulgor de los cometas,

desatando tempestades

atadas a mis ojos.

Viajaré a Númen en una ola

para rezar en los templos de Altrustri,

el regreso ancestral

de los dioses anónimos.

Surcar Andrómaca

en viajes estelares,

es ver a las Almearas

señalar constelaciones perdidas.

Sobre el Autor: Jesús Antonio Rivera Berumen – Licenciado en Derecho; autor de la novela “Hasta luego Tokio”; ganador del VI Certamen de Poesía María Pilar Escalera Martínez de Ródenas, Teruel, con el poema “Distopía”; finalista del VIII Certamen Internacional de Poesía Julia Guerra con el poema “Mi tierra grita libertad”; autor de los poemas “Las confesiones de Perseo” en la revista Sci.Fdi de la Universidad Complutense de Madrid; miembro intelectual del grupo literario Literalia; profesor de Historia y literatura en la Universidad de Sonora.

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