Vampiros por siempre: “Hemólisis”

La literatura vampírica sigue creciendo y ahora la encontramos en Hemólisis, cuentario de Laura Elena Cáceres (Reynosa, Tamps., 1985). ¿A qué se debe esa seducción que clava sus colmillos en la garganta de nuestros gustos literarios?

Desde la antigüedad hasta nuestros días, el hipnótico succionador ha invadido diversos terrenos del arte para convertirse en una figura familiar en nuestro entorno, y ése es precisamente el objetivo reflejado en Hemólisis: vampiros que extrañan la luz diurna: “extraño el sol recorriéndome en la piel con una calmada sensación de tibieza, sin que fuese un ácido corrosivo que ahora puede matarme” (p. 13-14), vampiros que están cansados de serlo: “No sé (…) cuánto tiempo ha transcurrido (…), quizá un siglo tal vez, pero ya no puedo ocultarme más, estoy cansado y quiero terminar con esto” (p. 18), vampiros que buscan trabajo: “¿Estás insinuando que nos pongamos a trabajar de pinches maquilos?” (p. 28); o vampiros que buscan pareja: “Camila tendría que enseñarle con la misma paciencia que tuvo para buscar a un nuevo compañero” (p. 44).

Insertos en nuestra sociedad, los vampiros ya no se irán, han encontrado un público cautivo que los necesita y los prefiere a los vampiros reales, ésos que se disfrazan de funcionarios para desangrar el presupuesto del país, pero que nunca mueren, pues siempre reaparecen en otros puestos. Éstos son, con mucho, más repulsivos y sanguinarios que los vampiros de papel y casi tan inmortales como ellos, pues son inmunes a toda forma de combate: juicios políticos, demandas legales, manifestaciones en contra y órdenes de aprehensión.

De las trece historias de este vampirario, destaca «El suéter carmesí» por su extraña combinación de inocencia y maldad, acerca de Yessenia, una niña que se bebe su propia sangre, peculiaridad que heredó de su abuela: “eres una vampirita en formación. (…) Una pequeña chupa-sangritas (…) como lo que fui yo” (p. 111). Lejos de asustarse, Yessenia está contenta con su destino: “Durmió tranquila y caliente envuelta en su suéter carmesí, meditando y soñando con el futuro que le esperaba” (p. 115).

 

Sobre el Autor:  Eligio Coronado (Monterrey, N.L., 1948) ha realizado estudios de derecho y periodismo en la Universidad Autónoma de Nuevo León. Ha publicado 25 libros de diversos géneros. En 1996 recibió el Premio a las Artes de la UANL. Ha ganado premios en poesía, cuento y dramaturgia. Ha sido traducido al inglés, francés e italiano. Figura en la Enciclopedia de México y en el Diccionario de Escritores Mexicanos. Ha colaborado en más de 160 revistas. Es, además, crítico, editor, traductor, promotor e investigador.Entre sus libros recientes: Habitaciones (UANL, 2009), Dar la Palabra (Diáfora, 2014) y Cuentos del espirituario (Edit. Poetazos, 2014). En 2011 hizo los guiones de La Ilíada y La Odisea(de Homero) para la revista mexicana de literatura universal ilustrada Presencias. 

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