Valentina, aquel ser de pelo corto y largas ideas oníricas

En la actualidad hablar de cómic europeo va muy ligado a relacionarse con una temática adulta, de autor y con un alto contenido estético, alejado de ciertos clichés comerciales muy reiterativos del súperhéroe estadounidense y del “Manga”; aunque es evidente que no por ser europea cualquier historieta será de culto o trascendencia.

En particular el género del erotismo es el que ha adoptado un papel muy especial en la obra de autores italianos como Milo Manara, Eleuteri Serpieri y Guido Crepax, en específico es este último el que ha llamado la atención por un personaje que ha trascendido en la narrativa gráfica convirtiéndose en ya un clásico y referente obligado al mencionado género erótico: “Valentina”.
Dicho personaje originalmente no estaba contemplado como protagonista, aparece en el número 2 de la revista “Linus” y se trataba del elemento femenino que acompañaría al superhéroe “Neutrón”, que posee la mirada paralizadora, un poder un tanto trivial desde un punto de vista actual en el que la fantasía superheroica ha avanzado arduamente y que en su época también tenía muchos clichés que ya se han vuelto arquetípicos, así como que este personaje también reportó muchas innovaciones. Entre los clichés de “Neutrón”, se trataba de un hombre de mundo, agente secreto, amante de los autos de carreras  y de las mujeres bellas, muy al estilo del emblemático James Bond. Entre sus aportaciones se trata de un crítico de arte que amalgamado a la gráfica de Crepax nos da un panorama de toda la vanguardia del siglo XX e incluso de obras clásicas del Barroco, al principio se mostraba como un norteamericano de nombre Philip Rembrant, pero no es sino hasta revelar su niñez que el lector se entera que también es un milanés como Valentina, cuyo nombre original era Filipo, se pudiera pensar que su apellido también es un homenaje a tan importante pintor hasta conocer su origen familiar donde lo obtuvo de una familia holandesa que adoptó a su antepasado proveniente del país de los subterráneos.
Tal como ocurriera en la cuestión editorial Valentina Rosselli, una fotógrafa oriunda de la tan representativa ciudad de Milán en relación al diseño de modas, por lo que en esencia aparece como una mujer de su tiempo y espacio que no tardó en convertirse en la protagonista definitiva. En cuestiones de clichés, dicho personaje también presenta el de dedicarse a la fotografía tal cual la protagonista de “La Historia de O”, novela que posteriormente fue adaptada al cine y a cómic por el mismo Crepax, considerada una obra maestra del género erótico. Valentina comparte la sumisión que ahora no es voluntaria, a causa de la voluntad de su amante, sino espontanea, al ser la mujer que pide ser protegida por Arno Treves un nuevo compañero de aventuras y por el mismo Rembrant en “El País de los Soviets”. A su vez y de forma onírica, ella se convierte en “Valenka la Terrible”, que no deja de ser superior a ambos, pese a sus pocas ropas. De ahí radica su genialidad como personaje, en la ya mencionada gráfica de su autor al presentar el onirismo narrativo con una ardua influencia vanguardista, más su perfección del desnudo femenino, tal cual la apreciación de Wolinski:

“Crepax dibuja las nalgas más bellas de la historia de la historieta. Y yo conozco de historietas”
                                                                                                                            Georges Wolinski.

Y a todo esto viene la pregunta, ¿Valentina es cómo “O”? (La protagonista de la mencionada novela cuyo nombre estuvo siempre destinada a dicha vocal, en referencia quizás al nombre de Odile o simplemente representando un orificio) Pues en definitiva no es así,  pese a que quizás fue una casualidad que ambas mujeres se dedicaran a la fotografía en el área del diseño de modas y que la mayoría de sus modelos sean femeninos. En el segundo tomo será cierto que Valentina estaba en una sumisión total dentro de un hospital psiquiátrico y eran hasta grotescas las inyecciones que le ponían en sus suculentas nalgas siempre descubiertas, pero era muy diferente una situación así al caso de estar voluntariamente soportando azotes en Roissy. Será cierto que sí fue flagelada varias veces pero de forma muy curiosa no de forma real, sino sólo en su mente e inconsciente a través de sus respectivos sueños y fantasías. A tal grado que sin estar consiente de ser un efecto de los sedantes conoce a otra interna de nombre Zelda, ardua representación de la banalidad de las jóvenes italianas de su tiempo, pertenecientes a la alta sociedad, hija de un político influyente (Y quizás antiguo “Camisa Negra”) que al contratar a una secretaria de nombre Martha, notó como cada vez era más parecida a ella a tal grado que estaba tratando de reemplazarla. Finalmente dicha mujer se trataba del mencionado “Cerebro Electrónico” que cayó a la tierra justo en la playa en que la joven se bronceaba adoptando su forma biológica y que ahora pretendía ocupar su lugar, culpando a Valentina de su homicidio. Pese a que fue una casualidad que con sólo abrir la ventana haya destruido a Martha, es evidente que en sus divagaciones muy relacionadas con el surrealismo, pudo llegar a la realidad y se salvó de ser inculpada de un asesinato que no cometió. Tal cual la postura de su autor:

“En Valentina hay erotismo, pero también muchos otros componentes como la aventura, el trabajo, los problemas sentimentales y familiares, etcétera, por eso me desagrada que haya gente que la ve sólo como una figura erótica”
                                                                                                                                  Guido Crepax. 

Valentina en su temática va más allá del simple erotismo al tener su propio universo posible de Ciencia Ficción y Fantasía, no hay que olvidar que de forma reiterativa aparecen los subterráneos, una raza que como su nombre lo dice habita bajo la tierra, carecen de vista y cabello; pero en su lugar poseen el mismo poder paralizador que “Neutrón”. Eso más el mencionado “Cerebro Electrónico” de procedencia alienígena, que fue lo que clonó a Zelda y que posteriormente aparece como el ladrón de la cámara fotográfica de Valentina en un nuevo cuerpo, ahora como un gigantesco negro, para posteriormente y gracias a la mencionada astucia de la protagonista, convertirse en un gato doméstico que adoptó como mascota, pues su grado evolutivo no fue tan avanzado como para recordar su misión exploratoria hasta comer parte de lo que quedó de sus cables extraterrestres y mutar en una rata  que no tardó en morir por una burda y común ratonera al sentirse atraída por el queso de carnada.
Antes de su holocausto logró poner una estratégica trampa sadomasoquista a la fotógrafa, que sólo llevaba una blusa dejando relucir su exquisito trasero. En ese momento se conoce de una forma gráfica muy grotesca a la mente que envío al mencionado “Cerebro Electrónico”, ahí aclara que en base a las otras que ha tenido lo que le resta al mismo es adaptar una nueva y última forma humana: Mariana. Una mujer alta como Martha, pero con una piel más morena en herencia del negro que ahora pretende reemplazar a Valentina y se parece tremendamente a ella, con las notables diferencias ya mencionadas  y muy en especial, el hecho de tener una larga cabellera que adquirió de la cola del gato. ¡No es un personaje genial a criterio de su creador! Pero sí fue lo suficientemente inteligente como para salvar a la bella mujer de pelo corto de su muerte segura. De ahí se convierte en su amiga, cómplice y rival femenino, pero que no tendrá la trascendencia que posteriormente ocupará el personaje de Annete compitiendo incluso en el onirismo erótico de ser esclavas sexuales de Rembrant en una de las mejores y más eróticas escenas de la saga, donde ambas establecían un concurso por cuál de las dos merecía las nalgadas.

Según Crepax, Valentina Roselli nació en Milán el día de navidad de 1942, siendo víctima del régimen de Benito Mussolini, huye con su familia de su tierra en una alegoría onírica del cuento “El Soldadito de Plomo” de Hans Christian Andersen, siendo ella la bailarina. Así fue testigo de muchos acontecimientos de repercusión que verdaderamente ocurrieron hasta antes de cumplir 23 años en 1965, aunque el núcleo de sus aventuras radica entre 1967 y 1973. Donde además de vivir sus tan representativas aventuras fantásticas como la que verdaderamente vivió en el país de los subterráneos, cruzando a través del cuerpo de la gigante “Virgo” antes de que fuera flechada por “Sagitario”. Experimentando también acontecimientos bastante humanos como el de convertirse en madre. Además de tener en su destino a la que se convertiría en su máxima enemiga: Baba Yaga. Está también contemplada la fecha de su muerte en 1995 en el título “Al Diavolo Valentina!” Característica que no se ha registrado hasta ahora en ningún otro personaje de historietas, he ahí su originalidad en las propias palabras del autor:

“Cuando comencé a hacer historietas, fue con la intención de mostrar que se podían hacer cosas nuevas, que estábamos muy lejos de haber explotado todas las posibilidades. Es por ello que busqué ideas en el cine, en la publicidad, en todos los sitios donde podía haber algo aprovechable. Actualmente tengo la impresión de haber agotado todo lo que yo podía aportar. A otros les corresponde ahora hacer progresar el género”.
                                                                                                        Guido Crepax.    

Un aspecto básico para diseñar al protagonista de una serie de cómics siempre ha sido el de definir primero al antagonista primordial, en ese aspecto no queda exenta la bella mujer de pelo corto, pero no por nada también su némesis es una innovación a la categoría del villano, específicamente en su representación femenina. Baba Yaga en el folclore ruso, es el nombre de una bruja delgada con una nariz prominente que odia y se come a los niños, tal cual la leyenda de la reina Lilith, primera esposa de Adán. Aquí lejos de tratarse de un ser mitológico, resulta formar parte de la raza de los subterráneos. Y ante todo se nota su instinto de maternidad al defender de ella a su hijo Mattia.

A todo esto viene la siguiente conclusión al respecto: Valentina es la representación misma del erotismo, pero a la vez de la libertad de la mujer desinhibida, que se desnuda ante los ojos del lector que no sabe que existe, pues en la mayoría de las veces la sumisión existe sólo en su mente e inconsciente, con una forma de acomodar las secuencias que hace que una sola página se convierta en varias viñetas a la vez, que puede ser flagelada y flageladora, victima indefensa como heroína suprema, tal cual en palabra de Eduardo Arnulfo Velasco:

“¿Cuáles pueden ser las razones del indudable éxito (tanto artístico como comercial) de Crepax? En primer lugar, por supuesto, hay que señalar su genio dibujístico. Este artista tiene una insoslayable capacidad para la construcción de la realidad en la forma de realidades paralelas, la cual nunca deja de sorprendernos. Sus cuerpos dibujados no vienen siendo nunca copia de cuerpos reales (como sería el caso de su compatriota Eleuterio Serpieri), sino estilizaciones anatómicas que se expresan siempre en un nivel superior a la conformación fisiológica de los seres cotidianos”. (Velazco, Eduardo Arnulfo, El Placer de las Imágenes, Estudios sobre algunas formas de comunicación visual, Guadalajara, México: Editorial Universidad de Guadalajara, Pág. 99.9)

A todo esto, es definitivo que en Valentina se encuentra una obra de arte de la narrativa gráfica, que como un rasgo muy característico de sus coterraneos italianos, carece por completo de la vulgaridad que tanto ha experimentado dicho medio, he aquí de manera inminente la conclusión: ¡Valentina es una historia de erotismo, ciencia ficción, aventuras, fantasía, onirismo con tendencias de artes vanguardistas; pero nunca será una representación pornográfica! Pues a diferencia de la definición de mujer que hacía el filósofo alemán Friedrich Nietzsch, que definía a la mujer como un ser de cabellos largos e ideas pobres, la joven y bella fotógrafa milanesa se trata de un ser de pelo corto y largas ideas oníricas.

Sobre el autor: Gerardo Martínez Acevedo, “Efrén Bantú” (Matehuala, SLP, 1980) – Ha sido actor de teatro, locutor de radio y actualmente es feliz como profesor de bachillerato y dando talleres de historieta para niños, fue fundador de la revista P.U.T.A, primera publicación de cómic underground de Jalisco. Ha colaborado en las revistas Matices de Alemania, Characato Cómics de Perú y actualmente escribe el guión del cómic “Guadalajara 2040”. 

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